Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


miércoles, 28 de agosto de 2013

¿CREE DIOS EN NOSOTROS?



El eterno dilema de creer o no creer en algo que nos proteja, que nos ayude, que de sentido al antes que queda tras nuestro nacimiento pero sobre todo que encamine el destino después de nuestra muerte…
Pensamos que nuestra suerte debe estar ligada a la existencia de un ente superior que todo lo puede y de cuyos designios hacemos carne y en función de este pensamiento, muchas veces, renegamos de él.
Si nuestra vida es excelente, tenemos salud, gozamos de suerte en el trabajo y nos sonríe el amor…¿cómo no pensar que todo ello es un regalo del cielo?. Si falta alguno de estos ingredientes, aún seguiremos pensando que realmente hay algo, pero que tal vez no lo merezcamos todo. Si por último, nuestra vida ha sido un cúmulo de desgracias renunciaremos a la idea de que algo debe protegernos puesto que no lo ha hecho.
Nada hay seguro, mas que aquello que grita en tu corazón. Lo que sientes desde el estado emocional que genere en ti tu  caótica o magnánima existencia. Sin embargo, tampoco nada es definitivo y si ahora no crees en dios…tal vez él si puede que crea en ti y de alguna forma esté esperando el momento de decírtelo. Puede también que ya creas y sientas con fuerza tu propia voz interior reclamando gratitud por tu serenidad incondicional…en ese caso, también mirará para ti sin despistarse por tenerte seguro.
De cualquier forma , creamos o no…él, ella o lo que sea tiene que venir a rescatarnos, alguna vez, de la desesperanza de sentirnos una hoja a merced del viento; de un viento que tanto te estrella contra las paredes como te sube a la más alta cima.
Posiblemente, ni el cielo esté arriba ni el infierno abajo. Nada está fuera de nuestra consciencia y nada etéreo estará en el exterior tampoco para extender su ayuda.
Lo que hay, lo que existe, lo que debe redimirnos de la desesperanza, vive dentro. Hemos nacido con ello y con ello nos iremos de nuevo.
No estamos solos. Eso es ya bastante.

martes, 27 de agosto de 2013

EL COMIENZO DE CADA DÍA



Algunas mañanas comienzan mal. Empiezan con equivocaciones, errores y despistes que parecen condicionarnos todo el día. Cuando esto sucede uno se siente alerta, como si el resto del tiempo que queda hasta la noche estuviese condenado a llevar el mismo tinte.
         Es difícil no contagiarnos de la sensación de esperar qué más va a suceder pero como siempre venimos diciendo, es indispensable valorar lo sucedido, saber el coste que tiene y asumirlo. Nunca nada de lo que  nos sucede es tan blanco ni tan negro. Hay matices que tal vez no vemos en un principio y que seguro que tienen algún tono favorable también.
         Lo mejor de un mal comienzo es saber remediarlo y no podemos hacerlo sino con la actitud que nos resta para los momentos que quedan. A mí me gusta ser práctica y ello conlleva a no dar demasiadas vueltas a lo sucedido, a extraer de ello un aprendizaje, por pequeño que sea, a aparcarlo en el rincón de los sucesos perdidos y a seleccionar las emociones que me provoca. No es sencillo aunque lo parezca. Pero tampoco imposible.
         Siempre digo que la mejor memoria es la selectiva. Todo está en ella indeleblemente pero podemos establecer cajones en los que vayamos  diferenciando lo que nos puede servir de lo que ya nos sirvió.
         La acción nunca se produce en el pasado. Lo que sucedió terminó. El ahora tiene otras exigencias y éstas siempre requieren lucidez para resolverlas a nuestro favor, en la mayor medida posible.
         Si has comenzado mal el día pregúntate dónde estuvo el error para no volver a cometerlo. Si lo que hay de malo en él no depende de ti, olvídalo, mantente a flote sobre el agua, quédate quieto y espera. Después de un tiempo cortito podrás reanudar la marcha. Eso sí, olvida lo sucedido o de lo contrario actúa…siempre concediéndote plenas indulgencias a ti mismo porque de otro modo, nadie lo hará.
         En el fondo, nunca pasa nada.

lunes, 26 de agosto de 2013

CON EL TIEMPO...




Al llegar a casa, una amiga me había enviado esta reflexión de Borges tan exquisita. La había leído ya…hace mucho tiempo…como creo que una gran parte de los lectores del blog lo hayan hecho también. Sin embargo, me ha gustado reencontrarme con estas palabras, me ha hecho sentir que hay que saber distinguir la diferencia y que es ésta, por sutil que sea, la que nos acerca a la verdad.
Sobreentendemos muchas cosas y damos por buenas otras muchas que más tarde se desmontan de la certeza como si de un castillo de naipes se tratase. Abrazamos compañías que intentan solapar soledades. Creemos en contratos y firmas que quieren atar sentimientos.
         Deseamos las flores que otras manos nos regalan sin entender que se puede marchitar su significado si no somos capaces de hacer crecer las nuestras para ofrecerlas a cambio.
Todo un canto a la ayuda que nos ofrece el tiempo a su paso cuando nos hace entender que el equilibrio está en evocar los recuerdos de aquello que nos haga sentir bien y en mantener siempre encendida la llama de la ilusión por cada etapa de la vida…en cada uno de sus instantes.
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"Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, que el amor no significa acostarse y una relación no significa seguridad; y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas; y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Que hay que plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno vale, y con cada día... uno aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por compañía a tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba ya no tiene ningún sentido. "
JORGE LUIS BORGES

domingo, 25 de agosto de 2013

LO MEJOR EN LO PEOR



         Siempre hay algo bueno, hasta en lo malo. Lo mejor de lo peor suele ser siempre que esto nos pone frente a nuestros límites y por muy testarudos que seamos, la vida termina pudiendo con nosotros. Es posible que no hagamos caso a nada ni a nadie.
Puede ser que nos opongamos a la sensatez, que las dudas nos inmovilicen, la pasión nos arrastre o el miedo nos atenace. Puede, incluso, que para no tener que pronunciarnos nos quedemos quietos esperando un milagro. Puede que seamos sordos y ciegos a la evidencia y puede también que neguemos la realidad esperando no ver lo que se avecina, pero de cualquier modo y en cualquier forma cuando uno no decide, la vida lo hace por él.
Estamos inmersos en un mundo de ilusiones donde parece que el dolor, la angustia o la muerte no existen, que no son nuestros o al menos, que a nosotros no deben tocarnos. Pero a todos nos llega lo malo. A todos nos duele de la misma forma lo que duele de verdad y en eso hay una especie de justicia cósmica que reparte la misma suerte en casos similares tengamos la condición, altura, rango o renombre que tengamos.
Posiblemente, lo mejor de lo peor sea esa equidad con la que el universo impregna la piel del que lo pasa. Porque todos borramos las diferencias cuando estamos en situaciones límite, entonces nadie relega a nadie, ninguno nos miramos el color de la piel o la marca de la camisa.
Cuando sufrimos, lo que nos diferencia solamente está en la dureza del corazón de cada cual. El resto se convierte en un mismo rasero para todos, un único sabor de boca que degustamos cada uno a un tiempo. Por eso, las lágrimas no ruedan todas a la vez y aunque nos parezca que somos las personas más desgraciadas del mundo seguramente, en silencio y sin hacerlo manifiesto, otras, a nuestro lado, pueden tener dramas peores.
Lo mejor de lo peor es que las situaciones que van contra nosotros también nos favorecen porque sin saberlo ellas, nos dan la oportunidad de aprender lecciones rápidas, a corto plazo, que incluyen la humildad, la compasión, el perdón y la misericordia tanto para los demás como para nosotros mismos.
Es conveniente no olvidarlo.

DOMINGOS LITERARIOS



HECHO DE “INOLVIDABLES”
Nuestro amor está hecho de “inolvidables”,
De emociones que no se pueden contar,
De sentimientos imborrables
Y de vicios y lujurias inconfesables.
Hemos construido el Eden con su infierno,
La blanca e inmaculada cúpula de lo sagrado
Junto al abismo insondable de las infernales simas.
Jumamos mucho tiempo a los contrastes,
A tenerte y a olvidarte,
A gozarte y a sufrirte,
A los insomnios y a los sueños,
A esconderme y a descubrirme,
A buscarte y ocultarme.
Nuestro amor está hecho de “inolvidables” sin nombre
De trocitos de esperanza enredada en el deseo
De posibles imposibles que hemos ido robando al tiempo.
De ilusiones hechas al momento,
De vivirlo sin poderlo
De añorarlo sin tenerlo.
Nuestro amor destila olvidos con recuerdos
Hechos de nata y caramelo
Que tendremos siempre en la retina,
Y en el fondo de lo más dentro.
Es como un abismo con desierto
Siempre atentos para que no esté yermo.
Nuestro amor está hecho de “inolvidables”
que siguen siendo,
un canto a que lo imposible, no es cierto.
FLOR Y NATA