Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


miércoles, 31 de diciembre de 2025

CUANDO EL AÑO SE APAGA

 Siempre que algo se va…algo está por llegar. Cuando una etapa se cierra, otra se abre. No sabemos en qué sentido, no tenemos idea de lo que va a suceder, lo que sí sabemos es lo que ya pasó. El año que termina encierra tristezas, llantos, risas, alegrías, desconsuelos y esperanzas. Todo tiempo pasado parece mejor, pero no es cierto. Solamente sabemos lo que fue y cómo fue. Lo vivimos, lo gozamos, lo sufrimos…y terminó. Por eso, con la mirada vuelta hacia atrás nos sentimos fuertes sabiendo que lo resistimos, que pudimos con ello, que lo superamos…que estamos vivos y que seguimos en la brecha para encarar lo que venga.




 

Por todo ello, esperamos siempre un año mejor, celebramos la fortaleza que nos asistió en el que se va y apostamos por la felicidad que suponemos  que el que viene nos traerá.

 

Por la esperanza de tantas cosas propias y ajenas. Nuestras y del mundo. Porque la locura colectiva de mandatarios y regentes sea cada vez menor, porque a los que siempre les toca estar al otro lado de lo bueno, se acerquen un poco más a una vida digna, porque nos arrope la salud y no nos abandone el amor en la forma que desee tomar.

 

No olvidamos a los que no están, ni alejados ni ausentes por siempre, tampoco a los que cerca de nosotr@s nos hacen la vida más fácil y bonita.

 

¡Por tod@s ell@s y por cada uno de nosotr@s, Feliz 2026!

domingo, 28 de diciembre de 2025

LA PARTIDA DE AJEDREZ

 La vida es como una compleja partida de ajedrez; con millones de posibilidades, con jugadas hábiles y certeras, con equivocaciones de las que somos conscientes al instante de haberlas cometido o de otras que hacemos sin darnos cuenta de que nos van a fagocitar en un instante.

 

Jugar al ajedrez nunca ha sido fácil; vivir, aún menos. ¿Dónde está el manual que nos indique las reglas del juego en la vida?. No existe porque no es único, es tan amplio como seres existen, tan complejo y diferente como situaciones se plantean. Sin embargo, aún sin él, cada uno vamos comprendiendo cómo podemos ganar mejor, poco a poco, a situaciones de tristeza, de traición, de soledad, de ausencias no queridas…etc. Y todo ello, se reduce a veces a muy poco, a lo simple de entender las dos premisas básicas que en este breve cuento, comprenderás.







Veamos…

 

____________


 

“Un joven presa de la ilusión fue a ver al abad de un monasterio Zen para consultarle si conocía un método breve para despertarse, pues no creía que pudiera meditar largo tiempo sin regresar fácilmente al mundo.

 

—¿Puedes mantener mucho tiempo tu atención en algo? ¿En qué te concentras más? —quiso saber el abad.

—En nada especial. Soy rico y no tengo obligación de trabajar. Lo que más me apasiona es el juego de ajedrez.

Entonces, el abad mandó que trajeran un tablero y pidió a uno de sus asistentes que fuera el adversario del joven. Después pidió una espada.

 

Me has prestado voto de obediencia y ahora tengo necesidad de ti —dijo a su asistente, y continuó—: Jugarás una partida con este joven y si pierdes te cortaré la cabeza. Si ganas, se la cortaré a él. Si el ajedrez es la única cosa de la que se ha preocupado en esta vida, merece perder la cabeza.

 

La partida empezó. El joven sentía cómo el sudor lo cubría, pues se estaba jugando la vida. El juego de ajedrez se convirtió en el mundo entero, estaba concentrado en ello. En un momento dado de la partida, aprovechó y lanzó un fuerte ataque. Estaba a punto de ganar. Miró al asistente que jugaba contra él. Vio aquel rostro inteligente, sincero, gastado por años de austeridad y esfuerzo. Pensó en su vida desprovista de valor y una vaga compasión lo dominó. Cometió deliberadamente un error, luego otro, hasta quedarse sin defensa.


De pronto, el abad volcó el tablero dejando a los dos adversarios sin aliento.

 

—No hay ganador ni perdedor —sentenció el abad—, no se cortará ninguna cabeza —y, volviéndose hacia el joven, dijo:


…”Sólo dos cosas son necesarias: concentración completa y compasión. Hoy has aprendido las dos. Aunque estabas completamente concentrado en el juego, has podido sentir compasión y sacrificar tu vida por ella. Quédate aquí y, si continúas instruyéndote con este espíritu, tu despertar es seguro…”


https://www.elcopoylarueca.com/diez-cuentos-zen-con-grabados-ohara-koson/