Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


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martes, 6 de diciembre de 2011

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES


Solemos pensar que la base del éxito está, fundamentalmente, en la inteligencia. Creemos que si no se nos dan bien las matemáticas o cometemos faltas ortográficas e incluso nos expresamos con demasiada sencillez, estamos en la media del umbral de la inteligencia y por tanto nos consideramos en la base de la normalidad. Sin embargo, el concepto de inteligencia está cambiando sustancialmente. Una cosa es ser inteligente para estudiar, más capaz de retener, de evocar lo estudiado, de responder con rapidez etc…y otra muy distinta es la habilidad para movernos por la vida. Por ello, en la actualidad, el concepto de inteligencia no se liga a la memorización, a la rapidez lógica, ni a la grandilocuencia verbal, sino a la “capacidad de la persona para resolver problemas”.
         Ahora se comienza a aludir al concepto de inteligencias múltiples. No es conveniente recurrir a una sola inteligencia global y definitoria, sino que podemos tener desarrolladas otras muchas dimensiones de lo inteligente y con ellas ser operativos en la vida y salir airosos de las dificultades que nos proponga.
         Podemos no ser capaces de memorizar una larga serie numérica o de orientarnos en el espacio con lentitud y poca destreza, pero sin embargo, podemos tener muy desarrollada la inteligencia social, o la emotiva o la verbal. Todas aquellas cualidades que contribuyan a resolver con agilidad y acierto los problemas cotidianos, nos hacen inteligentes.
         En muchas ocasiones, no hemos creído en nuestra capacidad mental y tememos enfrentarnos con situaciones nuevas pensando que no seremos capaces de superarlas con éxito. Puede incluso, que nos hayan convencido desde la niñez de que no somos inteligentes, de que nuestra normalidad raya la simpleza y de que nunca seremos nada importante. Puede que nuestra autoestima esté dañada por ello y nos hayamos creído que es así y convencidos …vivamos ejecutando ese papel.
Necesitamos una revisión del concepto de lo que somos. Examinémonos. Pensemos en nuestra capacidad de enfrentarnos a los problemas, en nuestra fortaleza para encontrar soluciones y llevarlas a cabo, en nuestra determinación para continuar en la lucha…y después convenzámonos de que poco importa saber más o menos matemáticas para saber a ciencia cierta que verdaderamente SOMOS INTELIGENTES. Todo nos irá mejor cuando estemos convenidos de ello.

lunes, 25 de julio de 2011

INTELIGENCIA OPERATIVA


En las nuevas acepciones científicas de INTELIGENCIA, ésta ya no se define de otra forma sino como la CAPACIDAD DE RESOLVER LOS PROBLEMAS CON ÉXITO. Sin duda, en ese ejercicio es donde cada uno damos nuestra talla. Me ha gustado mucho esta fábula, que circul por internet, y que expone claramente el sentido vital de la inteligencia práctica y operativa. Veamos:
Cierto día un señor va de cacería al África
y se lleva su perrito.
Un día en la expedición, el perrito,
correteando mariposas
se aleja del grupo, se extravía
y comienza a vagar solo por la selva.
En eso, ve a lo lejos que viene una pantera enorme
a toda carrera.
Al ver que la pantera sin duda se lo va a comer, piensa rápido
qué hacer.
Ve un montón de huesos de un animal muerto y empieza a mordisquearlos.
Entonces, cuando la pantera está a punto
de atacarlo, el perrito dice en voz alta:
¡¡¡Ah!!!. ¡¡¡Qué rica pantera
me acabo de comer!!!
La pantera lo alcanza a escuchar y,
frenando en seco, gira
y sale despavorida pensando:
¡Quien sabe que animal será ese,
no me vaya a comer a mí también!
Un mono, que estaba trepado en un árbol cercano, que había
visto y oído la escena, sale corriendo tras la pantera para contarle
cómo la engañó el perrito!
Cómo serás de estúpida!!!
Esos huesos ya estaban ahí.
Además es un simple perro.
El perrito alcanza a darse cuenta
de la mala onda del mono.
Después que el mono le cuenta la historia
de lo que vio, la pantera, muy molesta,
le dice al mono:
¡Súbete a mi espalda, vamos donde ese perro
a ver quién se come a quién!
Y salen corriendo a buscar al perrito.
El perrito ve a lo lejos que viene
 nuevamente la pantera
 y esta vez con el mono alcahuete.
 ¿¿Y ahora qué hago?, piensa asustado el perrito.
 Entonces, en vez de salir corriendo,
 se queda sentado dándoles
 la espalda como si no los hubiera visto, y cuando la pantera está
 a punto de atacarlo de nuevo, el perrito dice: ¡Donde habrá ido este mono maricón, hace como media hora
que lo mandé a traerme otra pantera,
y todavía no aparece...!
  EN MOMENTOS DE CRISIS, SÓLO LA IMAGINACIÓN
 ES MÁS IMPORTANTE QUE
 EL CONOCIMIENTO.  
Gracias por visitarme.

 

domingo, 1 de mayo de 2011

Cerrar los ojos y seguir viendo

Para seguir viendo cuando uno cierra los ojos, la claridad debe estar dentro. Ver cuando la oscuridad se instala requiere tener siempre encendida la luz de la verdadera sabiduría. La propia. Aquella hecha de pedazos de experiencias dolorosas, la que se ha ido construyendo tras las lágrimas o los desvelos. Esa que nos alumbra cuando todo parece sumido en las tinieblas. La que sin encenderse, luce. La erudición nada tiene que ver con la inteligencia práctica, nada tampoco con la capacidad ejecutiva de actuar con acierto, nada con la disposición efectiva de resolver problemas en el medio en el que nos ha tocado vivir. El simple a cúmulo de conocimientos no garantiza que seamos capaces de aprovechar su utilidad, como tampoco nos asegura estar capacitados para superar con éxito los retos de la vida. !Cuántas personas han estudiado hasta la saciedad y no son capaces de salir airosos de su despacho, ni de enfrentarse a situaciones comunes que un niño avispado sabría hacer frente!. Estamos equivocados cuando pensamos que una carrera, un máster, un curso de pos grado, un doctorado, o varios incluso, pueden garantizar el movimiento exitoso en el comportamiento diario, ni una adecuada estabilidad emocional, ni la gestión equilibrada y armónica de nuestras emociones. Tal vez eso lo asegura menos que nada porque todo ello se aleja de la vida. Cuantos más éxitos académicos tenemos, más lejos nos instalamos del día a día y sus retos. Porque, en la mayoría de las ocasiones, encerrarnos para estudiar, investigar o elaborar una tesis, nos sitúa a distancia del exterior. Nos protege de la realidad solamente hasta que necesitamos salir fuera de nuevo. Entonces entendemos con rapidez que la vida nada tiene que ver con las cuatro paredes de un aula, un despacho o un cuarto de estudio. Que saber vivir es una asignatura pendiente nunca concluida. Y que estamos obligados a probar de esa copa si queremos, en realidad, gozar de ella.