Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


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domingo, 20 de noviembre de 2011

SI ME VES CANSAD@...

Nada mejor que la amistad para sentir el apoyo necesario cuando llega el cansancio…ninguna píldora mejor, ninguna terapia alternativa más eficaz, ningún doctor más eficiente. Una palabra sentida, una mirada cómplice o una mano sobre la nuestra puede ser suficiente para reparar el alma y poder con el empeño de vivir.
            Hoy domingo, os dejo este poema como un canto de esperanza ante el cansancio de existir en la lucha, en la contienda continuada de ser nosotros mismos, siempre mejores, siempre atentos a no caer en los abismos de la desesperanza y el desasosiego de no entender la VIDA.
Si me ves cansado...

Si me ves cansado, fuera del sendero,
ya casi sin fuerzas para hacer el camino...
Si me ves sintiendo que la vida es dura,
porque ya no puedo, porque ya no sigo...

Ven a recordarme cómo es un comienzo,
ven a desafiarme con tu desafío.
Muéveme en el alma, vuélveme al impulso,
llévame a mí mismo...
     Yo sabré entonces encender mi lámpara
          en el tiempo oscuro y entre el viento frío
           volveré a ser fuego desde brasas quietas
       que alumbren y revivan mi andar pelegrino.

                            
      
Vuelve a susurrarme aquella consigna
         del primer paso para un principio.
         Muéstrame la garra que se necesita
                para levantarse desde lo caído.
                Si me ves cansado fuera del sendero,
      sin ver más espacios que el de los abismos.

Trae a mi memoria que también hay puentes,
que también hay alas que no hemos visto...
Que vamos armados de fe y de bravura,
que seremos siempre lo que hemos creído.
Que somos guerreros de la vida,
y todo nos guía hacia nuestro sitio.
Que un primer paso y que un nuevo empeño
nos lleva a la forma de no ser vencidos.
Que el árbol se dobla, se agita, se estremece,
deshoja y retoña pero queda erguido.
Que el único trecho que da el adelante
es aquél que cubre nuestro pie extendido...

Si me ves cansado, fuera del sendero,
solitario y triste, quebrado y herido,
siéntate a mi lado, tómame las manos,
entra por mis ojos hasta mi escondrijo.
Y dime se puede e insiste:
se puede,
hasta que yo entienda
que puedo lo mismo.

Que tu voz despierte, desde tu certeza,
al que de cansancio se quedó dormido.
Y tal vez, si quieres, préstame tus brazos,
para incorporarme, nuevo y decidido.
Que la unión es triunfo cuando ambos
vamos con el mismo brío...

Si me ves cansado, fuera del sendero,
lleva mi mirada hacia tu camino, hazme ver
las huellas, que allá están marcadas,
de un paso tras otro por donde has venido...
Y vendrá contigo una madrugada,
la voz insistente para un nuevo inicio.
Que abriré otro rumbo porque sí, he creído,
que siempre se puede, se puede...
 MI AMIGO.



!Feliz Domingo!

martes, 27 de septiembre de 2011

NUNCA ES TARDE

Lo más fácil es dejarnos caer. Deslizarnos por la desgana de seguir luchando, cayendo por un tobogán sin final al abismo de la desventura, el descontrol y la angustia. Es fácil decir que no cuando nos piden compromiso; es fácil quedarnos inmóviles cuando la vida nos pide ponernos en pie; es fácil mirar hacia arriba y volver a taparnos bajo las sábanas para seguir durmiendo; es fácil mirar desde lejos para no participar y mucho más fácil, arroparnos con la pena de sentirnos víctimas para seguir pensando que es el mundo el que nos asola con su maldad y nosotros, pobres indefensos, solamente podemos sufrir en silencio como prueba de nuestro sacrificio.
Lo fácil, lo que no cuesta, lo sencillo, lo que discurre por la orilla de los problemas, lo que no nos obliga, aquello que nos deja a un lado y nos evita responsabilidades…es la causa a su vez de nuestro mayor problema: nosotros mismos y nuestro victimismo.
No creemos, desde la razón aparente, ser la causa de nuestros problemas…pero si los analizamos bien, en algún punto de ellos hemos intervenido aceptando lo que no queríamos, callando lo que no debíamos, permitiendo lo que no imaginamos, asintiendo lo que nunca aceptamos…y esa actitud nos ha llevado a donde nos encontramos ahora. Por eso, directa o indirectamente hemos decidido que las situaciones lleguen al punto en el que se encuentran, que las relaciones que no nos gustan sean como son, que las circunstancias que rechazamos hayan acampado a sus anchas sobre nuestro debilitado corazón.
Pero si han llegado a ser, a estar, a permanecer…con nuestro consentimiento, igualmente pueden cambiar de rumbo con girar el volante de nuestras intenciones hacia el otro lado. Nunca es tarde para comenzar…a nada. Todo es posible si lo queremos de verdad. Todo podemos transformarlo si realmente estamos convencidos en lo más profundo de nuestro corazón de que así debe ser. Y entonces…, en ese momento… comenzará todo un universo distinto en nuestro interior donde seremos verdaderamente fuertes, absolutamente poderosos y decididamente partícipes de nuestros más íntimos y profundos deseos hechos realidad.
Nunca es tarde. Nunca.