Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


sábado, 22 de junio de 2019

CASI A OSCURAS...



Casi a oscuras pienso en ti…

Y mis recuerdos llegan lejos,

A tu piel de nata, 

a tus ojos de miel,

a tu risa de plata.

Y mis recuerdos llegan prontos,

Hasta tu olor a pan reciente,



Hasta tus suspiros nacientes,

Entre cantos de sirenas,

Entre sollozos y penas.

Así mi gozo se hizo arena

Y con ella castillos batientes

Que me subieron al cielo

 Y me clavaron en las nubes

Hechas de felicidad eterna.

Y entre espera y espera

Tejo un manto a la Macarena

Para que te deje a mi lado

No solo de día,

Sino en las noches de luna llena.

Y trepar por el ansia

Que llevas siempre entre las piernas,

Dándote lo más sublime

en lo carnal que tu deseas,

convirtiendo tu tierra

en el cielo limpio que besas,

haciendo de ti,

lo que nunca de ti piensas.

Casi a oscuras me gusta contarte

Que soy polvo de estrellas

Y aunque solamente me roces

serás perfecto para amarte.

Casi a oscuras te digo

Que cierres los ojos

Y que mires lento,

Para que veas la niña 

que sigo siendo.

Casi a oscuras…

Casi adentro…

domingo, 16 de junio de 2019

LOS FANTASMAS DE LA NOCHE...



La noche siempre es un tiempo diferente; tanto que realmente es como si viviésemos dos vidas diferentes. Una real y despiertos; otra dormidos y reales. 

Pasamos, posiblemente, a otra dimensión. Vivimos en nuestros sueños, otro mundo, otras experiencias, en realidad muy reales.




La noche nos deja sin palabras, sumidos en el silencio, incrustados en nuestros más oscuros pensamientos porque parece que se mimetizan con el color del cielo. Entonces el alma se encoje y comienza a buscar respuestas y a pedir razones.

Todo se ve peor de noche y no por falta de luz, sino por ausencia de claridad. 

Hay personas que no quieren dormir. Es como si cerrar los ojos nos introdujese en la posibilidad de no volver a abrirlos. Se resisten a pasar la línea y quien la pasa se despierta cada poco para comprobar que sigue existiendo. 

Otras, afrontan la noche con deleite porque es cuando se sumergen en el sueño de los olvidos; en el mar de ondas serenas donde buscan evadirse como si de una película se tratase.

Lo mejor y lo peor, a veces, de los sueños, es recordarlos. En ocasiones, es tan vivo el recuerdo que casi podemos tocar a las personas o a los sucesos que allí aparecen. Nos aferramos a los que nos gustan y querríamos seguir dormidos; repudiamos los que nos aterran y queremos despertar rápido.

En la noche, estamos muy acompañados aunque estemos físicamente solos. No hay que temer. No pasa nada. Deja tu mente en blanco, pinta un cielo azul, una pared blanca o imagina aquello que más te guste; recréate en ello, visualízalo y siente dentro de ti.
Deja que llegue el día.

Otra vez aquí; o allí o dónde sea, pero seremos nosotros.

viernes, 14 de junio de 2019

CHISPAS DE SABIDURÍA SUFÍ...



Siempre nos sorprende Nasrudin con su filosofía breve pero de gran contenido. Hoy he recopilado algunos de estos brillos de sabiduría para deleite de nuestra razón.
Espero que os guste.

Una capa pesada
Una noche la gente oyó un ruido espantoso que provenía de la casa de Nasrudin. A la mañana siguiente y apenas se levantaron lo fueron a visitar y le preguntaron: “¿Qué fue todo ese ruido?”. “Mi capa cayo al suelo”. Respondió Nasrudín.
Pero: “¿Una capa puede hacer tal ruido?” Le cuestionaron:
“Por supuesto, sí usted está dentro de ella, como yo lo estaba”



Sacarse el ojo dolorido
Basándose en los informes que le habían dado a él, el Califa nombró a Nasrudin Consejero Mayor de la Corte y puesto que su autoridad no le provenía de su propia competencia sino del patronazgo del Califa, Nasrudin se convirtió en un peligro para todos cuantos acudían a consultarle, como se evidenció en le siguiente caso:
“Nasrudin tú que eres un hombre de experiencia”, le dijo un cortesano, “¿conoces algún remedio para el dolor de ojos? Te lo pregunto porque a mi me duelen tremendamente”
“Permíteme que comparta contigo mi experiencia”, le dijo Nasrudin. “En cierta ocasión tuve un dolor de muelas, y no encontré alivio hasta que me las hice sacar.”

La Sopa de Pato
Cierto día, un campesino fue a visitar a Nasrudin, atraído por la gran fama de éste y deseoso de ver de cerca al hombre mas ilustre del país. Le llevó como regalo un magnífico pato. El Mula, muy honrado, invitó al hombre a cenar y pernoctar en su casa. Comieron una exquisita sopa preparada con el pato.
A la mañana siguiente, el campesino regresó a su campiña, feliz de haber pasado algunas horas con un personaje tan importante. Algunos días más tarde, los hijos de este campesino fueron a la ciudad y a su regreso pasaron por la casa de Nasrudin. – Somos los hijos del hombre que le regaló un pato – se presentaron. Fueron recibidos y agasajados con sopa de pato.
Una semana después, dos jóvenes llamaron a la puerta del Mula. – ¿Quiénes son ustedes? – Somos los vecinos del hombre que le regaló un pato. El Mula empezó a lamentar haber aceptado aquel pato. Sin embargo, puso al mal tiempo buena cara e invitó a sus huéspedes a comer.
A los ocho días, una familia completa pidió hospitalidad al Mula. – Y ustedes ¿quiénes son? – Somos los vecinos de los vecinos del hombre que le regaló un pato. Entonces el Mula hizo como si se alegrara y los invito al comedor. Al cabo de un rato, apareció con una enorme sopera llena de agua caliente y llenó cuidadosamente los tazones de sus invitados. Luego de probar el líquido, uno de ellos exclamó: – Pero… ¿qué es esto, noble señor? ¡Por Alá que nunca habíamos visto una sopa tan desabrida! Mula Nasrudin se limito a responder: – Esta es la sopa de la sopa de la sopa de pato que con gusto les ofrezco a ustedes, los vecinos de los vecinos de los vecinos del hombre que me regaló el pato.




https://www.psicoactiva.com/blog/cuentos-de-nasrudin/