Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


martes, 21 de febrero de 2017

SI EL AMOR DUELE...


Ya hace días que estoy de limpieza; pero no de casa, sino de cosas, de ideas, de textos, de libros, de pensamientos, de temores, de desesperanzas, de detalles guardados sin fundamento ya, de tiempos antiguos y de momentos presentes.

También hoy me he encontrado estas reflexiones tan interesantes sobre el amor.

 Para guardar, sin duda. 

Para no olvidar.

Espero que os sirvan.


1. El amor no es absoluto.
Debes olvidarte del amor perfecto. Cuando amas a alguien, es normal la presencia de imperfecciones. Si te empeñas en conseguir el amor perfecto desperdiciarás tu tiempo y, además, conocerás el verdadero significado de la frustración. Hay que acercarse al amor sin prejuicios ni estándares fantasiosos. Es la única manera de disfrutar plenamente del amor y quitarle el tiquete de entrada al sufrimiento. 


2. Al amar ganas y pierdes.
En la vida real, la felicidad no está presente constantemente. Igual sucede en el amor: cuando es real, debes prepararte para degustar sus amarguras.  Si piensas que el amor significa felicidad eterna, el sufrimiento va a estar a tu lado todo el tiempo. 


3. El amor puede acabarse.
El punto anterior y este van muy unidos. Si te esfuerzas demasiado para hacer del amor un cuento de hadas, más probabilidades tienes de acabar mal. Debes aprender a disfrutar el presente, el ahora. Si un día el amor se acaba, confía en tu fuerza interior. Podrá doler mucho, nadie dice que no, pero nunca va a ser tan importante como para ser insuperable. 


4. La exclusividad en el amor, no existe.
Aquí viene la pregunta del millón de dólares: ¿Es posible amar a más de una persona al mismo tiempo? Parece que los enamoramientos no son lineales, a veces se solapan. Muchos relatos clínicos muestran cómo las personas sostienen idilios mentales platónicos sin dejar de querer al cónyuge por ello.


5. Sí, el amor tiene límites.
Si esperamos recibir amor incondicional de nuestra pareja, adivina qué: ¡vas a sufrir! Cada persona es un mundo distinto en creencias, ideologías, costumbres y pensamientos. Hay un umbral diferente de lo que están dispuestas a aguantar por amor. Recuerda muy bien esta palabra: aceptación. No pretendas exigirle al otro más de lo que quiere y dispone darte. Tu concepto de amor es diferente al de él o ella.


6. Bájate de la nube.
Más allá de sentirlo en las entrañas, el amor debe pensarse. El sólo hecho de enamorarse no significa felicidad. Hay que construirlo y reinventarlo en diversas ocasiones, tu imaginación e inteligencia son el límite. Acepta la realidad: el amor perfecto y eterno no existe, no es real. 

Walter Riso

domingo, 19 de febrero de 2017

DE UN CORAZÓN A OTRO



Hagamos un silencio… y en él, escuchemos este poema…



“…De un corazón a otro corazón

hay una ventana,

no se encuentran separados ni lejanos.

La luminosidad de dos lámparas de barro

 se funden aunque no estén unidas.

Ningún amante busca la unión

sin que su amada la busque también;

Pero el amor de los amantes

deja el cuerpo delgado

 como la cuerda del arco.

En cambio el amor de los amados

los deja bien formados y apacibles.

Cuando la luz del amor por el amado

ha traspasado este corazón

¡sábelo! hay amor en ese corazón.

No hay duda que Dios tiene amor para ti

cuando el amor a Él

se ha multiplicado en tu corazón.

El ruido del palmoteo

no sale de una mano sola,

el hombre sediento gime, “¡Oh, agua deliciosa!”

el agua dice: “¿Dónde está quien me beba?”

Esta sed de nuestra alma

es el magnetismo del Agua:

nosotros Le pertenecemos…

 y nos Pertenece.”


Masnavi III, 4391 - 4399


viernes, 17 de febrero de 2017

DEPREDADORES EMOCIONALES ( Libro)

Estoy leyendo un libro bastante especial. Trata de los “depredadores emocionales” y les considera, ni más ni menos que una tipología semejante a la que existe en el reino animal, pero con peores consecuencias.

          Cuando se refiere a ellos no los pone en masculino solamente, porque tales depredadores pueden darse en todos los ámbitos y en ambos sexos. 

El marco mas proclive se circunscribe a las relaciones íntimas, pero no es el único: trabajo, familia, amistades y un largo ecétera de posibles situaciones.

La/el depredador emocional suele ser una persona encantadora, de fácil trato, capaz de moverse muy bien en los ámbitos de la seducción y el convencimiento. Poco llamativos y sutilmente escurridizos. Hábilísimos para culpabilizar a las víctimas de defectos y errores que ellos mismos cometen por doquier y expertos en aislar y reducir su estima para nutrirse solamente de su energía.

Neus  Colomer, autora de este libro, hace especial hincapié en la forma que la /el depredador emocional tiene para permanecer atento y a la escucha de la información valiosa que se le ofrece.

“…El depredador apenas habla de él, sólo la víctima habla y habla de sus cosas, de sus sueños, de sus miedos, de sus fracasos…Cuánto más habla, más material da a l depredador para que éste tenga las llaves de sus resortes y más conocimiento de cómo hacer para manejar a su antojo sus emociones y sentimientos. 

La víctima siente que conoce al depredador como si su relación se hubiese iniciado muchos años atrás, como si fuese su alma gemela…no se ha enterado que éste/a lo único que ha  hecho ha sido devolver sus palabras de rebote.” ( pág. 34/35)

Hay que tener cuidado con la información gratuita que damos y a quién se la damos.

Hay que saber esquivar la mirada, el aliento y las palabras de este grupo de humanos que saben jugar muy bien las cartas a su favor, mientras no nos damos cuenta que somos su alimento.

miércoles, 15 de febrero de 2017

UNA RABIA INMEDIATA



Siempre he sido muy agradecida porque todo me parece un regalo, desde la vida misma hasta los pequeños detalles que la componen. 


No me cuesta nada decir “gracias” y tengo una actitud de apertura hacia la correspondencia que es muy sencilla para mí. Sin embargo, a mi lado, muy cerca, conviven personas que no sienten el mínimo atisbo de agradecimiento; no lo viven como respuesta a lo que reciben ni lo quieren ejercer como réplica de equilibrio entre a lo que otros les entregan.


Debería entender a estas personas desde su propia biografía, pero aún reconozco que me duele su comportamiento y me cuesta entenderlo. No concibo cómo sus ojos no ven, ni su cabeza no entiende y lo peor, cómo su corazón no sincroniza con nada ni con nadie; ni con lo propio.


Si lograse comprenderlo no sufriría esta rabia que me asalta cuando me gustaría ponerme en su lugar y ser yo la que le pasase la facilidad para hacerlo.


No me queda más que recurrir a la paciencia. Y eso sí, a reivindicar ante mi misma la satisfacción de verme capaz de ejercer con sumo agrado un sentimiento que construye en vez de dejar plano el horizonte.


Me siento genial cuando agradezco porque eso significa que antes he recibido lo suficiente como para que esa disposición en mi sea fácil y agradable.


Probemos a agradecer más y a exigir menos; a no ser a nosotros mismos.