Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


viernes, 19 de diciembre de 2014

¿DÓNDE ESTÁ LA NAVIDAD?



La Navidad puede no gustarnos o puede que sea un tiempo de alegría; en cualquier caso, nos gusten o no supone un tiempo diferente en el que al menos deberíamos hacer un balance del año. De cuánto amamos, de cuánto nos amaron, de lo que hicimos mal, de lo que nos hicieron y nos dolió, de la gente que llegó y de la que marchó.


Un recuento de sonrisas, de lágrimas y de emociones. Un cálculo de si estuvimos a la altura de lo que decimos que somos, de si cumplimos con la honradez que profesamos, si fuimos sinceros o si nos justificamos demasiadas veces para no sentirnos culpables de las verdaderas culpas.

Un tiempo donde comprobemos si aún quedan esperanzas en nuestro corazón y si, a pesar de los desastres que el año que se va ha podido producir en nuestra alma, ésta sigue apostando la vida y por darnos la oportunidad de ser felices aún.

Felices con lo simple, con aquello que tenemos y nos parece justo y normal, cuando millones de personas en el mundo no tienen ni una cuarta parte de ello; felices con lo que al corazón le pone contento, con todo lo que teniendo valor jamás tendrá precio.
Quisiera transmitiros un deseo, solo uno. En cualquier situación, ante cualquier desastre, en la dicha o en la quimera…que podamos estar en calma, que alcancemos la paz, que la serenidad sea nuestra meta y a partir de ahí…que aceptemos lo que tenga que llegar.

Quiero acordarme de los que se fueron este año y que de algún modo tuvieron relación con nosotros; sé y confío en que cumplieron su misión y que retornaron al estado de mayor paz. Sin duda, me quedo con el convencimiento de que fueron piezas singulares de este gigantesco puzle que conformamos en la existencia del aquí y el ahora, y también de que fuimos importantes en su desarrollo o ellos en el nuestro.

La Navidad comienza, en cada corazón, aunque no haya luces, ni música, ni siquiera ganas. Y comienza este fin de semana, o ahora mismo, en este rincón en el que nos reunimos cada día…tal vez de una forma imperceptible…pero ahí está este tiempo diferente en el que tal vez nos veamos más a menudo para sentir ese amor que aquí se demuestra, se recoge, se expande y se multiplica entre todos.

jueves, 18 de diciembre de 2014

LO FUGITIVO Y LO ETERNO



El comentario de un lector nos ha dejado la pista sobre un nuevo y delicioso descubrimiento: la poesía de Omar Khayyam.
Aquí os dejo un poema para saborearlo lentamente…


¡Cuántos la gloria buscan en este mundo vano!
¡Cuántos van tras los goces futuros del Profeta!
¡Oh! tu oro, poco o mucho, asegura en tu mano...
Ni te seduzca el eco de ese tambor lejano.


Si locura no fuese, cual la araña en su nido
cuidarías la tela de tu vida presente:
¿Y a qué, si nadie sabe si el aliento absorbido
puede volver al aire de donde fue bebido?


¡Mira esa rosa, cómo su aire de reina asume!
Ella sonríe y dice: -«Yo en esta tierra impero;
de mi bolsa de seda el nudo se consume,
y vierte en los jardines la gracia del perfume».


La terrena esperanza do el alma se encadena
o se torna en cenizas o en el logro se colma:
Por sólo una o dos horas su loco andar serena,
y a volar, cual del yermo la diluida arena.

Ni el que su oro guardara con sórdido decoro,
ni los que 10 arrojaron al viento cual la lluvia,
ninguno fue enterrado como ceniza de oro
para incitar las ansias de exhumar su tesoro.

Y piensa, amigo, que esta tienda desvencijada
a cuyas puertas túrnense las noches y los días,
fue de un sultán tras otro con su pompa habitada
por breves horas y... de prisa abandonada.


Los leones y lagartos han hecho su guarida
donde Jamshid brillara y hondamente bebiera
y de Bahrán forzudo la cabeza temida
pisa el asno salvaje, ¡mas no vuelve a la vida!


En palacios que al cielo alzaron sus pilares
y reyes a sus puertas curvaron las cabezas,
yo oí la triste tórtola, sola entre sus sillares,
-«Cuú, cuú. -gimiendo sus íntimos pesares.

¡Oh, dulce amada! llena la copa que hoy liberta
de dolores pasados y nuevas inquietudes:
¡Mañana! ¿Y qué? Mañana, si mi vida despierta,
siete mil años idos llamarán a mi puerta.


Porque aquellos que amamos con más santos amores,
en quienes ya el tiempo apuró su vendimia,
también su copa alzaron y ciñeron sus flores
y a reposar se fueron hacia mundos mejores.


Y nosotros que el fausto de este estío gozamos
en la cámara misma que abandonaron ellos,
a su capa de tierra a nuestra vez bajamos
a formar otra capa... ¿y a quién se la dejamos?


Pienso a veces que nunca la rosa abrió más roja
que sobre el suelo ungido por la sangre de un César
y el jacinto glorioso que del sol se sonroja,
de una cabeza antigua caído al surco se antoja.


Y esta preciosa hierba cuyo verde apacible
guarnece la ribera que nos hospeda grata,
pisa en ella muy suave, pues saber no es posible
de qué labios amantes ella brota invisible.


¡Oh, sí! apresuremos nuestro humano trajín,
antes que suene la hora de bajar hacia el polvo:
¡Polvo al polvo y debajo yacer del polvo ruin,
sin vino, sin canciones, sin cantar y... sin fin!

* * *

 Omar Khayyam

miércoles, 17 de diciembre de 2014

POESÍA DE RUMI



"Dondequiera que estés, sea cual sea tu condición y hagas lo que hagas,
sé siempre un buen amante”
El movimiento de las olas,
día y noche, viene del mar,
tú ves las olas, pero, ¡qué extraño!
no ves el mar. 


Cada momento se precipita hacia nosotros desde todas partes
la convocatoria del Amor.
¿Quieres venir con nosotros?
No es momento para quedarse en casa,
sino para salir y entregarse al jardín...
Ven,
Te diré en secreto
Adónde lleva esta danza.


Mira como las partículas del aire
Y los granos de arena del desierto
Giran sin norte.
Cada átomo
Feliz o miserable,
Gira enamorado
En torno del sol.


Una persona no está enamorada
si el amor no ilumina su Alma.
No es un amante
si no gira como las estrellas alrededor de la luna.
Excepto el amor intenso, excepto el amor,
no tengo otro trabajo;
Salvo el amor tierno, salvo el amor tierno,
no siembro otra semilla.


Todo he paladeado. Nada hallé mejor que Tú.
Cuando me zambullí en el mar, no hallé perla como Tú.
Abrí todos los toneles, he paladeado de mil vasijas,
Mas ninguno excepto aquel rebelde vino tuyo
tocó mis labios e inspiró mi corazón.

(Hoy voy con la prisa a mi lado...pero prometo contestar los comentarios pendientes***)

lunes, 15 de diciembre de 2014

LA PARTE DEL OTRO QUE NOS TOCA



A cada uno le toca “una parte” del otro. También nosotros, posiblemente, nos daremos en trocitos. Tal vez, no somos los mismos con todo el mundo. La gente que nos rodea tiene nombres y apellidos y está hecha de distinta pasta con lo cual, cuando se amasa con nuestra peculiar forma de ser y sentir, salen panecillos distintos.

No nos entregamos a todos de la misma forma, ni siquiera les damos el mismo trozo. Cada persona saca lo mejor o lo peor nuestro, o ni siquiera saca nada.

Muchas veces pienso que el amor es lo único que se multiplica al entregarlo. Que repartirle es ganar en abundancia porque la respuesta será siempre en orden progresivo. Y que amasar afectos es semejante al efecto de la levadura. Eso sí, muchas veces hay que dejar reposar la masa o de lo contrario no lograremos que se expanda.

Entregar amor no es garantía de que el otro responda de igual modo. No es un pasaje a la felicidad, ni al goce seguro. No es un carnet con derecho a la intimidad de la otra parte, ni tampoco garantiza que lo que se inicia con el nombre de amor, lo sea.

Sin embargo y a pesar de todos los “peros” que podamos ponerle al viaje del amor, con sus paradas, sus tropiezos, sus idas y venidas, sus saludos y despedidas…a pesar de todo, es mejor amar. Tiene tantas ventajas que solamente podemos optar por él. 

Amar duele. Muchas veces. Sí es verdad. No amar mata. Es eso es seguro. Y mata lentamente. Y mata también rápidamente. Mata en cualquier caso porque si no lo hace físicamente lo hace espiritualmente. Va troceando el corazón y lo deja de un color pálido. 

La buena noticia es que haber amado no supone una inhabilitación para volverlo hacer. Todo lo contrario. Significa un entrenamiento magnífico para construirlo cada vez mejor. Desde cero a veces, con cenizas otras pero siempre con la chispa candente para empezar de nuevo.

Dice un poema de Antonio Gala…” al corazón nunca le importa quién se va, sino quién vendrá”…

Siempre quedará una oportunidad para amar. 

Estoy segura.

LO PERMANENTE Y LO EFÍMERO




Había una mujer que, a fuerza de una actitud recta y perseverante, había obtenido grandes logros espirituales. Aunque desposada, siempre hallaba tiempo para conectar con su Realidad primordial. 

Desde niña, había lucido en las muñecas brazaletes de cristal. La vida se iba consumiendo inexorablemente, como el rocío se derrite cuando brotan los primeros rayos del sol. Ya no era joven, y las arrugas dejaban sus huellas indelebles en su rostro.

 ¿Acaso en todo encuentro no está ya presente la separación? Un día, su amado esposo fue tocado por la dama de la muerte y su cuerpo quedó tan frío como los cantos rodados del riachuelo en el que hacía sus abluciones. Cuando el cadáver fue incinerado, la mujer se despojó de los brazaletes de cristal y se colocó unos de oro. La gente del pueblo no pudo por menos que sorprenderse. 

¿A qué venía ahora ese cambio? ¿Por qué en tan dolorosos momentos abandonaba los brazaletes de cristal y tomaba los de oro? Algunas personas fueron hasta su casa y le preguntaron la razón de ese proceder. 

La mujer hizo pasar a los visitantes. Parsimoniosamente, con la paz propia de aquel que comprende y acepta el devenir de los acontecimientos, preparó un sabroso té especiado.
Mientras los invitados saboreaban el líquido humeante, la mujer dijo:

--¿Por qué os sorprendéis? Antes, mi marido era tan frágil como los brazaletes de cristal, pero ahora él es fuerte y permanente como estos brazaletes de oro.

¿A quién no alcanza la muerte del cuerpo? Pero aquello que realmente anima el cuerpo es vigoroso y perdurable.