Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


miércoles, 16 de agosto de 2017

DESDE EL ACANTILADO



He puesto un pie en el borde del acantilado

Y como susurros muertos llegan a mí, 

los lamentos del pasado. 

Se acercan tímidas, las horas muertas 

que pase esperando, los días tristes 

en los que quería verte 

y el silencio me iba contestando, 



poco a poco, cacho a cacho,

que tu soy yo, imaginando.

Y diviso un mar de sargazos, 

con piratas y barcos; con trabucos 

y ojos medio tapados. 

Vienen a buscarme como rescate 

por tu querer equivocado. 

Se acercan raudos

 dejando el viento entrecortado, 

entonando un cántico 

de sirenas muertas a su paso.

Estoy deseando ser apresada

 entre  cadenas y los palos 

que me dejen desvalida 

al viento como buen pago. 

Porque no quiero vida 

sin estrellas de mar

 a mi alrededor nadando,

 ni quiero muerte 

en la que me sigas

 a todos los lados.

Quiero la dicha de respirar profundo

Cerrar los los ojos

Y encontrarte libre

 al otro lado.

lunes, 14 de agosto de 2017

EMOCIONES CONGELADAS



Nacemos con la emoción en la boca. Lloramos. Así comenzamos la vida; como si no quisiéramos quedarnos, como si salir a este mundo fuese la peor opción después de tanta sensación placentera dentro de nuestra madre o de tanta otra vida de eterno goce.




Luego, con el tiempo, conocemos esto y nos adaptamos y hasta lo amamos. Y no queremos irnos porque olvidamos que al entrar en ella lo hacíamos llorando y mal a gusto.


En este tramo de experiencias se acumulan las emociones. Las buenas, las malas, las peores o las nefastas. Las que podemos expresar y las que no. Y son éstas últimas las más dañinas. Las que quedan congeladas, las que se rompen en cristales dentro de uno mismo y nos pinchan por todos los lados.

Aprender a expresar lo que sentimos en el momento que lo sentimos tiene mucha importancia. No dejarlo en el frigorífico de nuestra mente pensando en sacarlo algún día y terminar por ver que se ha estropeado.


Las emociones congeladas, las palabras no dichas, los gestos ocultos, las lágrimas no rodadas, los besos engullidos, las miradas desviadas…todo puede explotar en un momento determinado y sacudir nuestra vida y nuestro cuerpo.


La enfermedad es un espejo. Nuestro organismo enferma; nos duele la cabeza, la espalda se parte, el estómago no aguanta, el corazón explota. Y todo porque hay dentro mucho por sacar. Hay mucho que decir y más por expresar.

Si tuviese oportunidad ¿a quién situarías delante de ti para decirle lo que llevas tanto tiempo pensando?¿a quién le estrecharías entre tus brazos expresando todo el amor que no has dicho?¿a quién cogerías de la mano para llorar juntos?.


A veces, la respuesta a estas preguntas es un imposible. Pero la mente no tiene límites y menos el alma. Cierra tus ojos y visualiza. Trae a tu vera a quien desees. Mírale a los ojos. Háblale con el lenguaje silencioso del interior y expresa todo lo que llevas dentro.

No dejes que nada se congele. Coloca el calor de tu corazón sobre los bloques de hielo que atenazan tu vida.

Sueña. Descongela. Báñate en esa agua con la persona que desees.
 
Te sentirás inconmensurablemente bien.

miércoles, 9 de agosto de 2017

SI CREES QUE ESTÁS MAL...



Son muchas las ocasiones en las que creemos estar mal. Muchas las veces que nos falta el aliento y el ánimo flaquea. Muchos los momentos inciertos en los que parece que no hubiese mejores tiempos para nosotros.



No hace falta nada más que mirar a nuestro alrededor para poder empezar a valorar lo que tenemos y no quejarnos por lo que nos falta.

Creemos estar mal. Nos sentimos aún peor. Sin embargo, hay muchos otros que pueden servirnos de consuelo. Personas que darían todo por lo que nosotros tenemos o por lo que gozamos sin darlo importancia. 

Un ala rota no significa perder la movilidad, porque ésta además de física siempre puede ser mental.

Tu ala rota seguro que estará compensada por otras muchas habilidades y virtudes que te dan la movilidad del alma que necesitas.

Os dejo un cuento breve al respecto.

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“Era una mariposa fea. Tenía colores pardos y soltaba una pelusilla gris cada vez que se posaba en una flor. Volaba como si tuviese un ala rota, en tanto las amarillas lo hacían como breves fogatas sobre las olas del mar. Oculta tras un viejo árbol veía con admiración la fuerza interior de los monarcas; a ella le dolía el ala cuando volaba: reumatismo juvenil, -le había dicho su mamá, -es cosa de familia. Por tal razón, hacía paradas frecuentes y eso molestaba a las flores pues manchaba sus pétalos con su pelusa gris. Esa mariposa tiene mucha caspa, -cuchicheaban entre si. 

Cuando ella se enteró dejó de hacerlo y se guareció en el viejo cedro.

Tiempo después, las flores se volvieron pálidas y una masacre de arrugas les llegó de improviso. Algunas en silencio padecían la vejez, otras sollozaban al verse ajadas y polvosas.

La mariposa fue hacia ellas y aún así tuvieron fuerza para decirle "llévate tu caspa a otra parte." Pero una flor infante, le dijo: acomódate a mi lado y cuéntame de la vida, pues mi aliento se escapa y no conozco el mundo.

Le habló de la montaña, del viento, de la alegría del pájaro y del viejo cedro donde lloraba.

-Sigue contándome, -musitó la niña flor…

Los días siguieron como los caballos que trotan en la pradera, como la gota que rueda por el fruto, llovía pelusa gris sobre la flor. Hasta que un día pidió que la peinara y la mariposa vio que la luz había llegado de nuevo a sus pétalos…
La flor sonrió:

”Quédate conmigo y abrígame. Me has quitado la pena, y me has obsequiado el deseo de mirar las puestas de sol, y escuchar el clarín.”


domingo, 6 de agosto de 2017

ENTRE TU CIELO Y EL MÍO



Entre tu cielo y el mío, hay un abismo
 
Que se junta cuando me besas

Poquito a poco, cachito a cachito.




Entre tu mundo y el mío hay un vacío

Hecho de lunas y sueños

De pan mojado y largos siglos.

Entre tus deseos y mis ganas

hay un tiempo muerto que no miro

Como si cada encuentro fuese el primero

Y cada despedida, un guiño al destino.

Entre tu casa y la mía

hay un largo trecho sin camino

por el que pasas a diario sin ser visto.

En secreto, bajo juramento y en pecado vivo

Así me gusta romper tus rígidas normas 

y entrar en todo lo tuyo, prohibido;

rezando sin oración ni libro

porque tú eres de todo

lo único real, sin sentido.