Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


jueves, 20 de noviembre de 2014

EL AMOR SIEMPRE ES UNA INFINITA VICTORIA



Tomo un té muy especial cada noche. De la parte final del hilo que se engancha a la bolsita, pende un trocito de cartulina con un mensaje en inglés. 

Hoy la frase que me ha tocado es la que encabeza esta entrada como título. Me gusta descubrir que pensamiento me corresponde al final del día. Es como si en realidad estuviese hecho para mí. En más de una ocasión, lo he sentido como un mensaje que viene a responder a mis dudas, mis temores o las inquietudes  que suelen proyectarse cuando en realidad debería estar durmiendo.

“EL amor siempre es una victoria”. Me ha dejado sin palabras y, de golpe, se ha llevado volando los reproches que a veces le hago al amor por abrir a su vez la puerta del dolor. 

Es como si algo me hubiese dicho al oído…”mira por encima de todo y aprende que sea como sea, amar siempre es un privilegio, incluso aunque no te amen. En definitiva, el gozo, la plenitud y la intensidad del amor lo vive uno mismo por encima y a pesar de todo.

No es fácil mantenerse amando, te amen o no. El amor se retroalimenta incansablemente de ilusiones, fantasías e incluso sueños cuando se ama en solitario. 

De cualquier forma, amar siempre es rentable, siempre. Nos aporta una sensibilidad difícilmente superable. Nos abraza la receptibilidad, la comprensión y la compasión. Nos diluye en la ternura y la cercanía. Nos serena y aquieta a la vez. Abre, de par en par, las puertas del alma y deja que se meza en ella lo que se ama.

Por eso y por millones de cosas más, el amor siempre es una victoria sobre nosotros mismos, sobre nuestro orgullo, la soberbia y la prepotencia. Nos inclina ante el que sufre y nos doblega ante la bondad.

Amar solamente tiene ventajas…aunque parezca, en ocasiones lo contrario.

martes, 18 de noviembre de 2014

EL PESO EMOCIONAL DE LOS ACONTECIMIENTOS



Cada circunstancia que nos sucede, lo que vivimos día a día o aquello que los demás nos proponen para vivir, no es unívoco. Hay dos caras en ello. Una realidad que puede observarse en la superficie y otra que se traslada al alma; que se interpreta en el contexto de lo que uno siente, de lo que espera o de la referencia de lo que tuvo.

La experiencia me demuestra que todo está sometido a cambio. Que el agua del río no pasa dos veces por el mismo lugar y que es estúpido aferrarnos a lo que fue porque deja de tener sentido en lo que está.

Los que dependemos tanto del mundo interior y de su peculiar formas de recomponer el sentido, nos vemos abocados, una y otra vez a la equivocación. No sirve el paisaje que se pintó con las emociones del ayer porque el hoy trae las suyas propias y lo más seguro es que nada tengan que ver con las que pasaron. Uno se empeña en igualarlas sin sentido porque perdemos el peso de nuestro gozo en el pensamiento mágico de lo que ya es diferente.

Me gustaría ser camaleónica y adaptarme al color del mundo cuando cambia. Me encantaría variar mi forma, mi modo de actuar y de sentir, nada más que advierto que ya no es útil moverse como hasta entonces; lo más curioso es tener una gran capacidad de análisis y una escasa movilidad ejecutoria.

Me digo a mi misma que tengo que abandonar patrones viejos. Que no sirve querer acomodar lo que tenemos a la talla de lo que estuvo. Cada tiempo tiene sus propias dimensiones, sus afanes y su sentido y solamente puede aportarnos sufrimiento querer ver lo mismo donde hay otra cosas distinta.

El aprendizaje está en dar un salto por encima de los recuerdos, de los detalles y de las pinceladas. Poder ver el cuadro completo. Saltar la mota contenida en una esquina del espejo…y seguir reflejándonos en él.

Estoy en ello. Tal vez lo consiga.

domingo, 16 de noviembre de 2014

LOS PROBLEMAS Y SU ÁNGULO

EL ASNO Y EL CAMELLO




Con esta excelente reflexión sobre el origen y la perspectiva de los problemas, daremos comienzo a la semana.
¡ Que sea una oportunidad más para seguir creyendo en nosotros, siempre y en todo momento.!
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Un asno y un camello caminaban juntos. El camello se movía con pasos largos y pausados. El asno se movía impacientemente tropezándose de vez en cuando.

Al fin el asno dijo a su compañero:

-¿Cómo es que me encuentro siempre con problemas, cayéndome y haciéndome rasguños en las patas, a pesar de que miro cuidadosamente al suelo mientras camino, mientras que tú que nunca pareces ser consciente de lo que te rodea, con tus ojos fijos en el horizonte, mantienes un paso tan rápido y fácil en apariencia?

Respondió el camello:
-Tu problema es que tus pasos son demasiados cortos y cuando has visto algo es demasiado tarde para corregir tus movimientos. Miras a tu alrededor y no evalúas lo que ves. Piensas que la prisa es velocidad, imaginas que mirando puedes ver, piensas que ver cerca es lo mismo que ver lejos. Supones que yo miro el horizonte, aunque en realidad sólo contemplo hacia el frente como modo de decidir qué hacer cuando lo lejano se convierta en cercano. También recuerdo lo que ha sucedido antes y así no necesito mirar hacia atrás y tropezar una vez más. De este modo lo que te parece confuso o difícil se vuelve claro y fácil.

Idries Shah, El yo dominante


DOMINGOS LITERARIOS



DIME  LA RESPUESTA…

Tengo en mi tantas preguntas sin respuesta

Que mis ojos se pierden en la lejanía de la letra.

Te miro y se abre un interrogante que siempre sellas con un beso

Te digo y sellas tus labios con una sonrisa serena.

Me estoy acostumbrando a los silencios

Al agua tibia y a la sencilla espera.

Me estoy meciendo en la tranquila respuesta

De saber que de ilusión y ganas estoy hecha.

Busco sin buscar el sentido de las metas

Y descubro sobre mis manos 

el roce de tu piel quieta.

Me alejo en el tiempo y tenerte allí quisiera

Más cerca de mí te siento cuanto más fuera

Y me pregunto con preguntas sin respuesta

Que será de tanto amor derramado por la ladera

De este corazón en flor que solo espera y espera

que de esperar tanto ya, ni siquiera desespera.

Qué será de este amor loco cuando vuelvas tu mirada

Al tiempo en el que estamos y estemos ya fuera.


sábado, 15 de noviembre de 2014

LA AYUDA DE LA MENTE



A veces, cuando estamos inmersos en un proceso de vida desbordante, seguimos la creación de los edificios de nuestra propia mente. Uno se hace una idea de lo que vive, de lo que goza o sufre; de las personas que están en contacto con nosotros en ese momento y del mapa del entorno emocional que nos asiste… y todo se coloca según nuestra idea previa.

Incluso podría decir que la idea no es ni siquiera previa. No es anterior a lo que nos sucede…es como si la realidad fuese abriéndose camino a nuestro paso. Algo así como un paisaje que empieza a dibujarse mientras sostenemos el carboncillo en la mano. No está antes entrar en él, sino que se eleva mientras transitamos a través de él mismo.

Posiblemente la realidad la viésemos siempre. Tal vez hemos querido cambiar la ruta de navegación de lo que estaba previsto que sucediese y lo más seguro, es que lo hayamos logrado. Pero con el tiempo nos damos cuenta de que los árboles que creímos a los lados de la carretera no estaban ahí. Nos damos cuenta de que el cielo tiene otro color y hasta la brisa nos roza de otra forma.

El escenario se transforma. Nosotros con él. Entonces todo el conjunto es otro y debemos estar preparados para cambiar la forma de mirar.

La forma de ver se organiza con el deseo. Las ganas de encontrarnos con lo que necesitamos nos orientan a creer que ya está con nosotros. A veces es como un juego de magia. Podemos estar transformando la realidad sin saberlo, a base de deseo, por medio de la creencia y la fe.

Otras veces, ese deseo crea una experiencia única que solo vive en nuestra cabeza pero que nos sirve mientras dura. No es poco.

Ver, mirar, sentir y experimentar nos lleva sin duda a descubrir lo que la mente nos ayuda. Ella siempre está a nuestro favor y sea como sea quiere impedir el sufrimiento del alma. Incluso cuando nos tiende una trampa.

Eso es lo que hemos ganado con el maravilloso despliegue de nuestra inteligencia múltiple.