Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


lunes, 2 de mayo de 2016

UN EXPERIMENTO: ¿QUÉ COLOR VES?



Todos hemos oído, al menos, la palabra chakra. Son puntos de flujo de energía que se localizan en lugares exactos de nuestro cuerpo; una especie de válvulas que hacen que los canales de circulación de ella, fluyan con diligencia y eficiencia.

Cuando algo no va bien en nuestra consciencia, en nuestras emociones pueden bloquearse, taponarse o incluso cambiar su color.

Muy brevemente diremos que hay 7 chakras focalizados en zonas clave de nuestro organismo. A ellos se asocia un color, así como una funcionalidad con respecto a nuestro cuerpo y también a nuestras emociones. 

No voy a explicar ahora cada uno de ellos pero sí diré que existe todo un código cromático ligado a su funcionalidad.

A modo de referencia:

1.- El color rojo se asocia al chakra raíz en el perineo.

2.- El color naranja más arriba en el plexo lumbar ( zona del vientre).

3.- El color amarillo es para el plexo solar (páncreas)

4.- El color verde en el plexo cardiaco (timo)

5.-El color azul del plexo cervical (tiroides)

6.- El color índigo de la Hipófisis

7.- El color violeta  asociado al cerebro

          Cierra los ojos. Respira profundo y lento. Concéntrate en ese movimiento del aire dentro de ti y en su fluir fuera. Mira por dentro a lo lejos…un punto, un charco, un borrón. Vuélvelo a mirar. Otra vez. Y otra vez más.

Determina un color. Fíjate bien. Mira a ver qué color es. 

Vuelve a mirar. ¿Ya lo sabes?...revisa qué aspecto de tu vida se tambalea, cuál está mal, qué sensaciones te provoca pensar en ello… y vuelve a mirar ese color.

Ahora mira bien si este color está sobre otro, si ves dos o solamente uno. ¿Cuáles son éstos?.

Solo queda que realices una búsqueda. De todo ello en la red y comiences a conocer el lenguaje de los colores y la meditación curativa.

No te va a dejar indiferente.

domingo, 1 de mayo de 2016

VIAJE A ÍTACA ( Relato del Domingo )




DOMINGO ANTERIOR

El frío filo de una de las hojas de la enorme tijera que había sacado aquella mujer, se desplazaba ahora por su mejilla lentamente.

.- Siempre quise hacer esto.- Dijo la voz de la misteriosa mujer e inmediatamente puso su mano en la cintura del pantalón del indefenso doctor.

Swa corría desesperadamente campo a través. Sabía que la seguían. Los pasos rápidos de un hombre, al menos, se acercaban peligrosamente. Divisó una especie de nave casi derruida pero en aquellos momentos, válida para esconderse.

Casi no podía respirar. Había caminado deprisa durante un largo rato. Uno de sus zapatos había quedado en el coche atrapado entre los hierros y su pie izquierdo estaba destrozado.

Llegó a aquella especie de paredes informes en las que creyó estar segura.

Se apretó contra la pared y comenzó a llorar en silencio conteniendo la respiración para evitar ser oída.

De pronto…alguien tapó su boca por detrás… 

Relato del Domingo

01-05-2016

Swa no podía ver quien era la persona que apretaba con tanta fuerza pero si apreciar el olor que desprendía su mano. Era un hedor nauseabundo casi fétido. El enorme  cuerpo de aquel hombre se había pegado al suyo repugnantemente. Notaba un bulto exagerado sobre sus nalgas. Un miedo pavoroso le invadió por completo.

.-Nadie puede oírnos. Será mejor que no grites, pero tampoco me importa. No podrás verme la cara porque lo que tengo que hacer lo haré así, como estás, con tu bella espalda sobre mi cara.- Swa forcejeaba sin éxito. Su diminuto cuerpo se revolvía entre la presión desmesurada de aquel animal humano en el que se había convertido aquel ser.

 Estaba fuera de sí, inundado por un deseo inconfesable de poseerla allí mismo.

El olor de sus manos era el mismo que Swa había percibido al entrar en aquella casona en la que había rescatado el móvil de Owen. No había duda. Era la misma persona que le había estrellado contra la puerta de salida en aquella ocasión.

La mano enérgica de aquel hombre rasgó la blusa de la mujer china de un solo tirón.

.-Agggg! Qué bellísima espalda!.- Mientras decía esto, un sonido ronco de cremallera retumbó en los oídos de la pobre víctima que estaba a punto de desmayarse.- Serás mía pequeña zorra. Siempre has estado en mi mente.-

La inclinó sobre sí misma mientras aquel miembro desproporcionado era introducido por el orificio entre sus glúteos.
Swa chilló desgarradamente mientras el salvaje violador gozaba repugnantemente en ella.

El otro hombre, aquel que la perseguía, se había parado detrás de la tapia esperando el desenlace de lo que imaginaba conociendo a su amigo. No se atrevió a entrar temiendo las consecuencias de aquel enloquecido paranoico. Sintió miedo de su propio compañero; un temor que poco a poco fue convirtiéndose en un inmenso placer de pervertidas intenciones. 

Poco a poco comenzó a acariciar su miembro mientras escuchabas los chillidos de aquella mujer. Descubrió que el dolor de ella aumentaba su gozo y descargó en solitario su placentera tensión.

Aquel marco dantesco completaba lo que le  sucedía a Owen. Estaban en manos de una pandilla de obsesos cuyo objetivo sexual sobrepasaba el encargo que tenían hecho acerca de los documentos que estaba en poder de doctor.

.-Mi querido Owen, ¿tienes miedo?...La mujer repasaba el cuerpo de psiquiatra con aquellas enormes tijeras cuyo filo presionaba, cada vez con mayor fuerza, cada centímetro del mismo.

Había empezado a bajar la cremallera de su pantalón cuando un estruendoso ruido la dejó inmóvil. Unas luces comenzaron a invadir el espacio cercano. La mujer desató al doctor mientras le indicaba la conveniencia de hacerse pasar por una pareja dentro de un coche. Sus tijeras seguían incrustadas en la ropa de aquel hombre a la altura de su miembro.

Abrazada a él se dispuso a besarle mientras alguien se acercaba al coche.

.-Eh! Ustedes!... ¡Qué pasa aquí!...



sábado, 30 de abril de 2016

¿A QUÉ PRECIO VIVES TUS EMOCIONES?



Solemos tomarlo todo “ a pecho” o a “estómago” o con la cabeza que se parte a veces de tanto pensar.

Las emociones tienen un precio, pasan factura y suelen dejar huella en el cuerpo.

He llegado a la conclusión de que el estado mejor es el de equilibrio. 

El exceso de alegría nos lleva a un estado de excitación que se traduce en un alzamiento que siempre desciende dejando atrás un vacío por lo pasado, por lo perdido. 

El exceso de tristeza nos sume en un pozo profundo de difícil salida.

Ambas emociones extremas nos dejan sin la serenidad necesaria para retomar la vida. Sin duda, saber gestionar las emociones pasa por conocer el camino de la paz interior. No hay que tener demasiadas expectativas.

Si esperamos mucho de las situaciones o de los demás siempre nos decepcionarán. No hay que esperar demasiado ni de nosotros mismos porque eso nos lleva a dos posiciones muy frecuentes: a ser víctimas o jueces y el resultado, en cualquier caso, es fatal.

Si adoptamos la posición de la víctima siempre nos encontraremos débiles e invadidos por el miedo; si somos jueces, a menudo, lo somos condenándonos antes de juzgarnos.

La vida es sencilla. Hay reglas que ella misma impone y que debemos respetar por encima de todo. La ley del amor, la ley de la compensación, la ley de causa-efecto, la ley del tiempo justiciero y allanador…y tantas otras que a pesar y por encima de soberbias, egos y desfachateces reinan resolviéndolo todo al final.

La vida no sólo es sencilla, sino también breve por larga que sea. Por eso, hay que ser selectivos, en las batallas y en la lucha. Pero sobre todo, hay que elegir siempre lo que a uno, a cada uno, le haga sentir bien sea lo que sea. Todo es válido si no se hace daño a nadie; si no  daña tampoco a uno mismo.

Creo que se deberían hacer campañas para saber alcanzar dosis de felicidad capaces de mantener la ilusión por vivir lo mejor y lo más intensamente posible.

El resto vendrá solo.

jueves, 28 de abril de 2016

¿ERES FELIZ?



Una reflexión hoy cortita… pero efectiva. 

No vale planear, no vale diseñar proyectos futuros en la mente, no vale soñar simplemente…hay que actuar y ese motor para hacerlo se llama AMOR.

Aquí lo dejo
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No era feliz...

Entonces, escribió un libro, plantó un árbol,
tuvo un hijo y tampoco pudo decir que lo era.

Entonces, escribió otro libro, plantó más árboles
y tuvo varios hijos, pero nada cambió.

Entonces, escribió sobre el árbol, tuvo cinco mil
libros, plantó a sus hijos, y fue más desdichado.

Entonces, plantó los libros, les escribió a sus hijos
y se sintió más desgraciado.

Entonces, cerró el libro, le habló a sus hijos y
se durmió bajo el árbol para siempre

En ese lugar hay una placa que dice:

                    "Yace aquí un hombre que
                            se olvidó de amar a los
                                árboles, a los hombres
                                        y a sus hijos"

                                                        Jorge Bucay