Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


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martes, 24 de enero de 2012

El EFECTO DE SER AGRADECIDO

Ser agradecidos no tiene porque ser una respuesta a algo concreto que nos haya ido bien. El agradecimiento ha de ser invocado a cada instante, por todo y por nada especial. Nuestra vida, sea como sea, es una increíble oportunidad de experimentar continuamente. Tanto que a la mínima contrariedad que tengamos en el estado de salud de nuestros sentidos, advertimos lo gravoso y molesto que es no poder gozarla en plenitud.
 Muchas veces, estar bien, pasa desapercibido ante nuestros ojos. En un estado de equilibrio constante no sabemos apreciar la maravilla de poder usar todos los recursos naturales que nuestro cuerpo nos permite. Solamente por eso, deberíamos dar gracias al universo, a nuestro dios, a los guías y los ángeles, a la fuerza que nos mueve o a esa chispa divina que sentimos en nuestro interior y que nos anima. A cualquier ente o cosa en la que creamos porque en última instancia, CREER es CREAR nuestras propias circunstancias.
Muchas veces podemos comprobar cómo la fe en algo es suficiente para que esto suceda. Alguna disposición especial se obrará en torno a lo que deseamos para que así sea. El caso es creer que sucederá y creerlo de verdad, sin dudas, sin peros, sin contestaciones que contravengan las razones por las que creemos. No es sencillo.
La convicción de algo antes de que suceda supone una confianza plena en algo que no podemos asegurar desde la razón y nuestro ego está demasiado acostumbrado a elucubrar con la mente. No nos concedemos ni un pequeño margen de espontaneidad, no dejamos al libre albedrío para que elija la opción que le indicamos…y de esta forma, no se opera el milagro.
Me gustaría que todos pensásemos en alguna ocasión en la que estábamos realmente seguros de que algo sucedería. Encontremos en algún hueco de nuestra memoria, aquel instante en el que de verdad sabíamos, sin ningún tipo de duda, que lo que esperábamos sucedió.
Se trata de intuiciones muy fuertes que se albergan en el interior y a las que les damos luz verde para existir. Creemos en ellas sin más. Hay algo más allá de la razón que nos impulsa a estar absolutamente seguros.
Es ahí, en ese momento, cuando fluye libremente la corriente de conexión con todo lo que debe suceder, a pesar del resto de las circunstancias… entonces lo que tanto anhelamos se vierte a la realidad y comienza a ser nuestro.
Creamos en que podemos CREAR. El resto llegará solo.