Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


jueves, 23 de noviembre de 2017

PRACTICA MÁS



Lo hemos escuchado muchas veces, seguramente. Nunca está de más recordarlo. De vez en cuando y más frecuentemente de lo que lo hacemos, deberíamos tenerlo presente y actuar en consecuencia.

Como recordatorio hoy, os lo dejo aquí.




“…La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos pero temperamentos más cortos, autopistas más anchas pero puntos de vista más estrechos.

    Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos.

    Tenemos casas más grandes pero familias más pequeñas, más compromisos pero menos tiempo.

      Tenemos más títulos pero menos sentido común, más conocimiento pero menos criterio, más expertos pero más problemas, más medicinas y menos salud.

         Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores.

         Hablamos mucho, amamos poco, odiamos demasiado.
Aprendimos a armar una vida pero no a vivirla plenamente.
Hemos llegado a la luna y regresado pero tenemos problemas a la hora de cruzar la calle y conocer a nuestro vecino...

          Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior; limpiamos el aire pero polucionamos nuestras almas.
Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.

        Hemos aumentado la cantidad pero no la calidad.

          Estos son tiempos de personas más altas con caracteres más débiles, con más libertad pero menos alegría, con más comida pero menos nutrición.

     Son días en los que llegan dos sueldos a casa pero aumentan los divorcios; son tiempos de casas más lindas pero hogares rotos, un tiempo con demasiado en la vidriera y poco de puertas adentro.

               Y es un tiempo en que la tecnología puede hacerte llegar este mensaje y al mismo tiempo tú puedes decidir marcar la diferencia o apretar eliminar.

"No guardes nada para una ocasión especial".

           Cada día que vives es una ocasión especial, por eso...

        Lee más y limpia menos. Siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte únicamente en las malas hierbas.

        Pasa más tiempo con tu familia y amigos y menos tiempo trabajando.

         La vida es una sucesión de experiencias para disfrutar no para sobrevivir.. .

            Usa tus copas de cristal, ponte tu nueva ropa para ir al supermercado.

             No guardes tu mejor perfume para esa fiesta especial, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo.

          Las frases "algún día", "uno de estos días", “por si acaso”... quítalas de tu vocabulario.

        Si vale la pena hacerlo, oírlo, verlo, quiero poder disfrutarlo ahora.

         Si supiéramos el tiempo de vida que nos queda, seguramente desearíamos estar con nuestros seres queridos, iríamos a comer nuestra comida preferida, visitaríamos los sitios que amamos...

          Son pequeñas cosas las que nos harían enfadar si supiéramos que nuestras horas están limitadas...

         Enojados porque dejamos de ver a nuestros mejores amigos, enojados porque no escribimos aquellas cartas que pensábamos escribir "uno de estos días", enojados y tristes porque no dijimos a nuestros padres, hermanos, sobrinos, amigos, cuánto los queremos.

            Por eso... no intentes retardar o detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a tu vida, cada día, hora, minuto, semana, es especial.

Tú eres especial. Único.

 No te malgastes.


lunes, 20 de noviembre de 2017

LO QUE CREO DE TI ...TE HACE CONSEGUIRLO



“Trata a una persona como lo que es y seguirá siendo como es; trátala como puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser.
 Goethe

          Lo más importante en una sana y deseable autoestima es “creer en ti”; en ese potencial que hay dentro y que si tú le dejas, mana a chorros. 





En la fuerza interior que todos tenemos y en el hecho de que podemos reponernos de las malas experiencias, de la impronta que nos ha dejado las valoraciones de los demás o las de nuestro propio juez interior.

Si tenemos responsabilidad sobre otros, sea desde el ángulo que sea: madres, profesores, directores, encargados, amigos, compañeros, hermanos… creamos en ellos; sean como sean.

Cuando observamos a quienes están a nuestro alrededor podemos aplicar el filtro de la bondad y la compasión. O aquel otro que apela a la confianza en la potencialidad del otro, en sus capacidades, en su poder de superación, en lo mejor de él/ella puesto al servicio de sí mismo y en nuestra actitud suave y ligera para no juzgar y colaborar con su crecimiento personal, desde el propio cuando estamos en contacto.

Cree en ti, pero cree en el de enfrente también y se superará a sí mismo mil veces más de lo que esperabas de él.

Muchas veces, el sufrimiento llega del exterior porque interiorizamos como propias las palabras que otros vierten sobre nosotros. Y el drama surge cuando las hacemos nuestras, nos las creemos y actuamos empeñados en encajar en la mala imagen que los demás puedan tener de nuestra persona.

Tú eres único/a. Eres capaz de llegar a donde te propongas, capaz de luchar por tus metas, capaz de ir más allá de lo que crees que puedes hacer. 

La clave está en que creas que puedes y comiences a dar el primer paso. El camino comenzará a abrirse delante de ti de forma sencilla. Saldrán a tu paso todo lo que necesitas y te darás cuenta que el éxito está dentro de ti antes de manifestarse en el exterior.

Si son tus ojos los que debes poner en otro, confía en él. Usa el refuerzo positivo y espera lo mejor aunque de momento no tengas resultados.

Espera. Llegarán porque se esforzará en ser tan excelente como crees que es.


domingo, 19 de noviembre de 2017

NI VAS, NI VIENES



Si llegar no llegas

 y venir no vienes,

si volar no vuelas

y parar no puedes,

dime niño inquieto

¿cuándo llegas, vienes,
 
vuelas y puedes?.



Si romper no puedes

Y seguir no quieres,

Si verdad no dices 

Y mentira niegas,

Te queda llorar,

Que no lloras

Y rezar, que no rezas.

¿Cómo quieres que te espere,

Solita entre la maleza?

¡Calla!, no digas nada

Que si no entras

Mejor no escuchar

Tus pasos en mi puerta.

Si llegar no llegas

Y venir no vienes

Quédate con mi despedida

Hasta que un día

Resistirte más, no puedas.

jueves, 16 de noviembre de 2017

CÓDIGO SECRETO

Todas las relaciones necesitan un código secreto. En realidad se establece y se crea constituyendo el pegamento de los afectos.
La pareja necesita una complicidad compartida. Si esta no emerge en el contacto diario, mal vamos.





Cuando se comienza una relación, el yo y el tú deben crear un “nosotros”, o en muy poco tiempo cada uno irá por su lado.
El código secreto que se habilita entre dos personas, que comienzan a relacionarse, suele nacer en el terreno lingüístico. Palabras, expresiones, vocablos…cuyo significado cambia radicalmente cuando sale de sus bocas. Los significantes no se relacionan con la realidad, sino con la vivencia particular que los amantes crean para crecer en ella.

Sucede también con los niños cuando comienzan a darse cuenta de su inclusión en la familia o en los grupos de iguales. Tienen un lenguaje propio que solamente entienden los suyos.
Sea comprensible o no, siempre tendrá significado para los que lo producen y lo reciben. Y sin duda, esto une y mucho.

Saber que “lo que te digo solamente tú lo entiendes” nos instala en un terreno solo nuestro, lleno de exclusividad y plagado de complicidad. Algo que necesariamente surge un efecto increíblemente mágico que va a diferenciarnos del resto.

También es verdad que cuando la unión se rompe, por los motivos que sea, uno evita repetir esas palabras o frases por la carga emotiva que tienen para nosotros.

Se crean códigos secretos también con la piel. Cada caricia es diferente y delimita un mapa con rutas especiales cuyas sensaciones son únicas en cada momento.

Repasa tu relación. Mira a ver si hay palabras, formas de llamaros, expresiones o rituales lingüísticos que delimiten solo vuestro sendero. Si no los encuentras comienza a crearlos porque es una pista para saber si habéis logrado un territorio propio.

El lenguaje es una herramienta tan poderosa que tiene el doble poder de divinizar o demonizar a quien lo usa, lo goza o lo sufre.

Me gustan los códigos secretos. Me hacen sentir “parte de”; crean la magia de saber que junto a alguien se ha abierto un mundo nuevo con infinitas oportunidades de demostrarnos a nosotros mismos hasta dónde somos capaces de ser y sentir.

Nunca es tarde para crear el tuyo.