Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


viernes, 15 de noviembre de 2013

SEMBRANDO VIENTOS...

Recogemos lo que sembramos. Es difícil poder apilar la cosecha si antes no hemos echado el grano. Lo curioso del ser humano es que a veces queremos recoger sin sembrar, incluso nos sentimos ofendidos si vamos en busca de resultados favorables y nos encontramos ausencias, vacíos y rechazos.
Alguna vez he aludido a lo importante que es invertir en felicidad. En ese momento nos damos valor a nosotros mismos y a nuestras necesidades, y logramos fructificar ese valor.
Hay una frase en el refranero español que alude a este tema: …” Quien siembra vientos…recoge tempestades…” y es que no podemos pretender ir por el mundo con mala cara y peores hechos y esperar que el resto de la gente sean compasivos y amables ante nuestra acritud. Pareciese como si los demás estuviesen obligados a rendirnos culto, como si tuviesen que ponernos el revés de la otra mejilla, como si de algún modo nosotros estuviésemos por encima del bien y del mal y, por derecho, lo mejor tuviese que estarnos reservado.
Si nos presentamos ante el mundo con la cara ácida, la mirada enconada y las palabras llenas de veneno iremos dejando cadáveres a nuestro paso. Pero lo peor no es eso, lo más grave es que pronto serán zombis que irán tras de nosotros para devorarnos.
La vida se basa en una red de relaciones muy sutiles. Todos dependemos de todos, de algunos más que de otros pero, en definitiva incluidos en esa maraña de hilos invisibles que nos implican mutuamente.
Nuestras acciones siempre tienen repercusiones en el resto. Nuestra actitud, ante lo que nos sucede, será la única medida de la felicidad lograda, recibida y alcanzada.
No se puede pedir  bienestar y ternura a cambio de nada o lo que es aún más doloroso, como respuesta a esa falta absoluta de interés por facilitar la vida a los que nos rodean.
Si todos fuésemos así los vientos que sembrásemos no pasarían de ser brisas suaves en una tarde de verano, siempre dispuestas a refrescarnos.
No es pedir mucho ser amables. Añadir una pizca de compasión y empatía pondrán la guinda al postre que hagamos con la vida.

2 comentarios:

  1. Y lo mas doloroso es que estas personas van dejando muertos y muertos tras de si, y cada vez que dejan otro nuevo, huyen hacia adelante, inventándose una nueva vida, olvidando todo lo relativo a la vida anterior, a mejor dicho al asesinato anterior, y corren raudos hacia el siguiente, olvidando todo lo anterior, nunca mejor dicho el muerto al hoyo y el vivo...
    Solo pido al Universo que me permita ver como hace justicia con estos asesinos, lo pido en nombre de todas las víctimas.

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  2. Estoy segura de que la vida nos devuelve lo que damos y nos recompensa con lo que merecemos... solo hay que esperar, nada más. No hay fórmulas para la venganza porque ésta nunca debe darse o te tocará igualmente pasar por esa situación en posición distinta.
    A cada cual le tocará aprender su propia lección. El resto no debe importarnos.

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