Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


miércoles, 19 de junio de 2013

CARLO MAGNO, ANTES DE MORIR...





“Antes de morir Carlo Magno dijo – cuando me lleven a enterrar que vayan los sacerdotes delante para que todos sepan que ni Dios pudo salvarme de la muerte; que vayan tirando monedas de oro y joyas, para que sepan que no me llevé mis riquezas; que mis manos cuelguen del ataúd, para que todos vean que me voy con las manos vacías… ¿qué me llevo entonces? Ni conquista, ni gloria, ni riqueza, sólo mis historias…”
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Me gustaría plantearos, después de la lectura reflexión sobre esta frase, unas cuestiones que os agradecería que me ayudaseis a resolver.
Os pido, si os es posible, que participéis aunque sea solamente con una breve opinión al respecto, sobre alguna de las cuestiones que planteo.
Puede resultar muy interesante todo lo que aportéis. Seguramente mucho más que si soy yo la que argumento sobre lo que me provoca esta lectura.

Mi gratitud anticipada.



1)              ¿Lo efímero de la vida nos obliga a hacer realidad la expresión “ Carpe diem”_ “vive el ahora”?

2)            Si todo cambia…¿valdrán siempre los mismos valores??


3)            ¿Acaso lo que era válido hace siglos lo es hoy? ¿Es por eso la moral y la ética algo variable?¿Hay modas con respecto a ellas?.

4)            ¿Hay personas que usan la “doble moral?


5)            ¿Hay normas que valen siempre?¿Cuáles?

6)            ¿Nos iguala a todos esta reflexión de Carlo Magno en la hora de la muerte? Y si es así, de qué vale creerse por encima de los demás?

7)              ¿  Qué actitudes, cualidades o valores destacarías en una persona para realmente considerarla más que el resto o con cierta autoridad sobre los demás.?


martes, 18 de junio de 2013

EL RESULTADO FINAL




         A  medida que pasa el tiempo te vas dando cuenta de lo importante que es ser siempre consciente de cada momento que pasas en la vida. Cuando los tiempos son favorables y somos felices, habría que llenar una cesta invisible dentro del corazón para tener reserva en los difíciles.
         Nada me parece más absurdo que pensar en lo felices que hemos sido cuando ya pasó y sobre todo en valorar cada instante de gozo cuando ya no está. Posiblemente, si pudiésemos absorber por cada poro de la piel la dicha cuando nos envuelve, actuásemos de otro modo y podríamos poner en paz el alma en los momentos de sequía.
         Siempre pienso cómo debe sentirse uno al final de la vida. De qué forma encararemos la despedida y si importa o no, lo que hayamos hecho por ella durante la experiencia que aquí tenemos. También llego  a la conclusión de que una vida gozada intensamente debe ser un buen bagaje final. Y cuando aludo al goce me refiero también a haber sabido encajar las desgracias, a habernos enfrentado con resolución a los problemas, a haber ayudado a otros, a haber obrado de corazón y sin dobleces, a pensar como uno siente y a tener la coherencia necesaria como para haber sembrado a nuestro paso el suficiente y necesario amor entre los que nos conocieron.
         Es difícil no dejar espinas en el camino pero incluso éstas hacen más bellas las rosas. No quiero perderme nada de la existencia que me quede y deseo que esas vivencias sean tan intensas que logren conmoverme siempre. También me gustaría poder aplicar con sensatez y con todo el corazón lo que voy aprendiendo, lo que los demás han ido dejando de riqueza en mí, lo que he descubierto con dolor o lo que me ha transformado a través de la pasión y el entusiasmo.
         Al final de todo, me gustaría que solo quedase lo que he sido en materia de amor. Lo que he amado, lo que en mi interior ha cambiado con lo que me amaron, lo que estoy dispuesta a regalar del amor que me quede y aún el último suspiro, seguir rezumando amor  por todo mi ser.
         A eso vinimos. Por eso nos vamos. Para amar y seguir amando.

lunes, 17 de junio de 2013

JORGE CARVAJAL, CIRUJANO DE ALMAS





Luce en la pared de su concurrido consultorio de Medellín el título de cirujano, pero el prefiere presentarse como “carpintero de la conciencia”. Para el doctor Carvajal la bioenergética es aquella medicina que deja de ver al hombre como un “fósil molecular” y comienza a observarlo como un “ser de luz”. No distingue entre medicina, conciencia y espiritualidad, pero se trata de una miopía valiente e intencionada.

Pregona en los congresos de médicos que el cuerpo y el alma están estrechamente unidos y en los seminarios atiborrados de gente que la ciencia del servicio es la ciencia más sagrada. Para este poeta, psicólogo, inventor, cirujano…, la enfermedad es el espejo en el que se mira nuestra conciencia.

¿Cuál es la medicina del futuro?
Más y mejores técnicas sí, pero con la magia viva del sentir. Afrontar la enfermedad y el dolor sí, pero sin perder de vista el sentido del vivir. Talvez tendremos menos hospitales y más trabajo ambulatorio, menos cirugías y más educación, menos medicamentos y más bebidas caseras, menos vitaminas y más alimentos de buena calidad.

¿Una medicina más humana?
Algo así. Apostamos por una ciencia con alma, una disciplina que no mate la fe y la esperanza. Una propuesta para que cada quien rescate el poder de gestionar su propia salud, para que nacer y morir no sean los límites infranqueables de la vida y vivir se convierta en el arte original de ser. Un movimiento hacia la participación, un cese de la conspiración que ha dejado marginado al hombre de la responsabilidad sobre su propia vida; un rescatar la indivisible integridad del ser humano.

¿Más “cariños” y menos ciencia?
El paradigma dominante en el mundo ha sido el de la ciencia, pero la ciencia se convirtió en una nueva religión, en el único código de lectura aceptado. Hemos de salir del fundamentalismo científico, así como antes salimos del fundamentalismo religioso. El paradigma de la ciencia puede ser interpretado desde un código de lectura más incluyente, generando una ciencia con conciencia.

¿Bisturí para el cuerpo o para el alma?
Es imposible acceder al ser humano olvidando la esencia del ser humano que es la “psique”, que es el alma. No se trata de dejarle la psicología a los psicólogos, a los psiquiatras, es demasiado importante para dejarla sólo en manos de los especialistas. Tenemos que rescatar la psicología para la vida cotidiana.

¿Qué enferma primero?
Desde 1950, los estudios médicos demuestran que el patrón de la personalidad incide sobre la enfermedad de una manera contundente, sobre los factores de riesgo para enfermar de una u otra cosa y se empiezan a estudiar los patrones de personalidad.

¿Rescatar el alma con qué objetivo…?
Se trata de ver como un sentimiento de hostilidad genera úlceras, genera enfermedad acidopéptica, genera hipertensión arterial, aumenta el riesgo de infarto, aumenta la liberación de noradrenalina, aumenta el consumo de oxígeno, te mete en un régimen de economía energética pésimo donde hay un gran desgaste, y una gran fricción, impide la respuesta de relajación, te impide tener paz interior a pesar de que tengas todas las razones del mundo para tenerla. Si nosotros como médicos no tenemos paz interior, si no somos capaces de la respuesta de relajación, no podemos reconocer la necesidad en otros. La primera necesidad de un paciente es paz.

Paz a cambio de aspirinas…, ¡va a hundir a las farmacéuticas!
Sin paz ninguna de las cosas que haga tiene sentido. Es el dígito en una gran cifra. Todas las acciones son ceros y sin el dígito de la paz nada vale la pena, ni tu dinero, ni tu posición, ni tu prestigio... Pero si tienes paz interior, todo lo demás se vuelve valioso.

De tanto abuso gastamos las palabras… ¿Qué es paz interior?

Es respuesta de relajación: que te baje el consumo de oxígeno, que te baje el nivel de noradrenalina, que te interiorices, que reflexiones, que compartas. Es muy sencillo: cuando hay paz interior, tu aquietas el tallo cerebral, el cerebro reptil. No tienes que atacar o huir, no tienes que morder a tu papá todo el día, o toda la noche haciendo bruxismo, sino que puedes comprenderlo, puedes ponerte en sus zapatos. Muchas hipertensiones esenciales vienen de ahí.

¿Somos algo más que una prisión molecular?
Cuando pensamos, cuando comemos, cuando soñamos, aunque creamos que estamos sólo en el cuerpo, estamos en lugares distintos. La mente que recorre por nuestro cerebro, no está en el cerebro, ni nace en él. Tampoco muere con él. Así como el agua no nace de la nube o del océano y es materia prima del hielo de la Antártida, del mar Caribe y de las impredecibles nubes, así la mente no es el cerebro, ni los pensamientos, ni las ideas, sino la misma intangible sustancia de la que todas las cosas están hechas: el Verbo. Al principio era el campo cuántico o campo unificado de la conciencia, un infinito potencial que el sonido hizo desplegar en el orden explícito de la creación.

¿El tan mentado “volver al aquí y ahora”?
Exactamente. Los procesos de expansión de conciencia o de iniciación, ocurren hoy en el ritual de la vida cotidiana. Si ni siquiera escucho al hijo que está al lado, si me quemo la lengua por la mañana y el chocolate no me sabe a chocolate por estar pensando en la cuenta o el transporte o la hora de llegada… Si yo no vivo en el instante del presente ¿cómo pedirle a la vida que me de una responsabilidad del infinito?

¿No hay huída en ese “retorno a nosotros mismos”?
Todo puede ser refugio o morada. Si nos lleva a una mayor comprensión y libertad es morada del alma. Si nos lleva a una mayor dependencia y esclavitud es un refugio. De la misma forma, podemos hacer del cuerpo un templo de la conciencia o un simple refugio para escaparnos de la inclemencia. También todos los lugares pueden ser habilitados como refugios o como instrumentos del alma: las iglesias, las ciencias, el conocimiento, los sitios sagrados y los profanos, serán lugares para afrontarnos o para escondernos.

Dentro del palacio invitaba a la gente a jugar al arco…

Cuando empiezas a conocerte, sabes que tú eres el arco y eres la flecha, pero sobre todo tú eres el blanco. Cuando das en el blanco de tu propio centro, cuando ya no tienes los blancos en el placer, el poder, la recompensa, cuando el arquero no tiene sino el blanco de su corazón, en ese momento siempre da en el blanco. Das en el blanco cuando descubres esa ciencia interior que viene desde el centro y el centro es el liberador de la ilusión.

¿Sanar al hombre es también sanar la Tierra?
Así es. Todo en la tierra se acelera porque el hombre está en ella. La destrucción y la creación se vuelven en el hombre como una impetuosa corriente. Tenemos la terrible o gloriosa facultad de destruir o crear. Somos enzimas de la tierra, catalizadores de la evolución.

¿Propuesta de una nueva ecología?
Efectivamente. Llegó el tiempo de rescatar lo más sagrado de la vida: su interdependiente unicidad. Es la hora de una nueva ecología, la de la tierra viva, la de la gran cadena de la vida en la que la corriente del ser se diversifica revelando su armoniosa integridad. Cada uno de nosotros es parte del proyecto. Toda la basura que vemos es producto de nuestro propio corazón; allí nacieron las guerras, allí puede germinar la paz.


“Nos sanamos cada vez que reconocemos en todos los eventos un maestro; cada vez que antes de afirmar o negar, estamos dispuestos a aprender; cada vez que podemos ver aún en las cosas más oscuras, una evidencia de los infinitos métodos del Creador. En el surco de mi paz siembro la semilla del amor y florezco a la libertad”. ¡Gracias por la siembra señor doctor!

Celebremos la vida !!!
Juan Carlos Fernández

domingo, 16 de junio de 2013

CUANDO LLEGAN NOTICIAS...



A veces nos pasamos esperando mucho tiempo a que pase algo.  La vida se vuelve rutinaria y gris y parece que nos va a matar la rutina de hacer siempre lo mismo  en los mismos sitios y con la misma gente.
Sin embargo, la tónica general es que la vida se quede como está antes de empeorar porque cuando llegan noticias que alteran nuestra vida casi nunca son extraordinarias.
He aprendido a tomar con calma hasta lo malo. Prefiero pensar que es un mensajero que me trae una enseñanza encerrada en una cajita. Mi misión se vuelve entonces levantar la tapa y quedarme quieta a ver qué pasa. Muchas veces cuando recibimos una mala noticia, la mente cabalga tan rauda y veloz que termina por ser un castillo de malos sucesos aún sin ocurrir. También la vida me ha demostrado que no hay que dibujar lo que va a venir antes de que pase porque muchas veces en nada se parece con lo que ha de ocurrir.
La solución siempre está inmersa en el problema, pegadita a él y en su fondo. Hay que sopesar lo que llega malo y las bondades que lo acompañan, aunque no logremos verlo en un principio. Porque realmente hay muy pocas cosas importantes que tengan valor definitivo. Muy pocas. Y a ellas hay que atender. El resto puede esperar en una sala anterior a la desesperación y cercan a la esperanza.
Cuando lleguen noticias que no esperamos y que menos aún queremos, parémonos. Preguntemos a nuestro guía interior qué tenemos que hacer y estoy segura que la respuesta llegará para alentar nuestro paso.



DOMINGOS LITERARIOS



LA OTRA CARA DE LA LUNA

Cuando te miro a los ojos te veo tan tierno…deseando amor continuo…gozando el gozo aun no teniéndole…morando en mis entrañas desde el confín de los tiempos.
Cuando te miro a los ojos me emociono y pienso que ellos está todo el universo…y la luna esquiva que va volviendo, su cara alegre por tener celos.
Cuando te miro a los ojos me hundo deprisa para entrar a tus adentros…y allí me acurruco en tu locura ardiente por recrear mi cuerpo.
Cuando te miro a los ojos me fundo con tu pensamiento y quiero ser tú mismo para alimentar mi cielo…y seguir cabalgando en la grupa de tu consuelo.
Cuando te miro a los ojos cierro los míos y me voy lejos…muy lejos…deseando ahogar mi dicha en el verde oliva de tus pensamientos, siempre con mi nombre libre y poderoso en su centro.
Cuando te miro…más allá de ellos, el mundo entero es mío por un momento y digo, una vez más, por qué no acudí a tu llamada más pronto y más presto.
Te miro sin verte de día y de noche, te tenga aquí o te sueñe entero, pero de cualquier manera estás conmigo porque sin tenerte siempre, yo … te tengo.

FLOR Y NATA