Solemos dejarnos arrastrar por las circunstancias, huir de ellas o meternos en una dinámica de desenfreno hacia la depresión o el abandono.
No podemos controlar lo que sucede fuera. No tenemos el poder de dirigir la vida a nuestro gusto o respecto a nuestras necesidades. Sabemos que esto es así, por ello lo primero que necesitamos es comprenderlo, aceptarlo y después comenzar todo un viaje interior hacia la superación o la recolocación de nuestro existir en aquello que nos haya sucedido.
La frase que más me ha ayudado, a lo largo de mi vida, es la que da título a esta entrada: “ Comienza donde estés”…me parece un canto a la esperanza, un abanico abierto a las posibilidades que aún están esperándote en la vida y sobre todo una absolución que te permitirá perdonar la culpa, sosegar tu espíritu y remediar la desesperación de creer que todo está perdido.
Comienza donde estés. En cualquier punto en el que esté tu vida, hayas hecho lo que hayas hecho. Mira de frente tu lodo, haz de los errores oportunidades de mejora, siente que nada está perdido para ti, que queda mucho por descubrir y que la vida siempre, siempre sorprende y lo hace más cuanto peor estés.
No hay tiempos pasados, no hay oportunidades perdidas, no hay equivocaciones irrevocables, porque si de verdad las hay…no han sido únicas, pueden volverse a repetirse de otra forma y tú puedes comenzar más sabio, más prudente, más empático, menos ególatra y más dispuesto a ser mejor, a entender más y a hacerte valer frente a quien nunca valora tu esfuerzo o hace de tus debilidades armas arrojadizas para incautar tu autoestima.
No dudes de ti. Siempre, la fuerza que te creó, sigue contigo y eso te hará invencible.

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