Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


lunes, 6 de abril de 2026

LO QUE NO HABLAS CON NADIE

  

            Lo que no hablas con nadie no siempre es un secreto. A veces es un nudo. Una sensación que no termina de tomar forma, pero que está ahí, ocupando espacio dentro de ti. No tiene necesariamente nombre, pero sí peso. Se cuela en los silencios, en los momentos en los que te quedas a solas contigo mismo, en esas noches en las que todo parece amplificarse.

 

Hay cosas que no contamos no porque no queramos, sino porque no sabemos cómo hacerlo.

 

Quizá te ha pasado: intentas explicarlo y las palabras se quedan cortas. O sientes que, al decirlo en voz alta, perderá su complejidad, como si lo redujeras a algo demasiado simple. O tal vez temes que no lo entiendan. Que te miren raro. Que lo minimicen. Que te digan “no es para tanto”, cuando para ti sí lo es.




 

Así que decides guardarlo.

 

Y guardar también es una forma de protegerse.

 

Pero lo que no hablas, se queda.

 

No desaparece por ignorarlo. No se disuelve con el tiempo, al menos no siempre. A veces se transforma. Se convierte en tensión en el cuerpo, en irritabilidad sin motivo aparente, en tristeza que aparece en momentos inesperados. Se convierte en distancia con los demás, en dificultad para disfrutar, en una sensación constante de estar “un poco fuera” de tu propia vida.

 

Porque lo no dicho también tiene voz. Solo que habla de otras maneras.

 

Y sin darte cuenta, empezaste, tal vez desde la infancia, a construir un lenguaje interno donde muchas cosas quedaron sin traducir.

 

Lo que no hablas con nadie muchas veces es lo que más necesitaría ser escuchado.

 

Pero aquí aparece otra dificultad: no siempre tenemos a alguien con quien hablarlo. O no alguien, con quien nos sintamos seguros. Porque hablar no es solo emitir palabras, es exponerse. Es permitir que alguien vea algo que normalmente mantienes oculto. Y eso da vértigo.

 

Por eso, antes de pensar en compartirlo con otros, hay una pregunta más íntima y más importante:

 

¿Lo hablas contigo?¿Cómo lo hablas?¿Eres juez o víctima?...

Continuaremos respondiendo las debilidades de cada papel en el que te encuentres. 

 

Piénsalo mientras tanto.

domingo, 29 de marzo de 2026

LAS PALABRAS ROTAS

 Dar tu palabra era, antiguamente, el mayor garante del honor y la dignidad de una persona cuando se comprometía en algún asunto. Ahora, todo parece haber cambiado mucho.

 

         El lenguaje nos ha hecho humanos. Ha configurado el cerebro y ha conseguido coordinar sus funciones con sentido lógico al comunicarnos entre nosotros. El lenguaje es mucho más importante de lo que pensamos. Con las palabras, creamos. Podemos dar la vida o quitarla. 

 

Cuando las palabras animan, motivan, alientan…todo parece posible en ti; cuando, por el contrario, arrebatan, transgreden, degradan…todo puede caer en nuestra autoestima y volver ante el mundo con las defensas caídas y los escudos partidos.




 

         Muchas veces, muchísimas, no somos conscientes del valor y la trascendencia de las palabras que decimos.

 

         La balanza está desequilibrada. Una veces hablamos demasiado y otras callamos en exceso. Lo que seguro hacemos muy deficientemente es escuchar. En la mayoría de las ocasiones oímos a la otra persona para responderle algo con rapidez, en vez de escucharla para comprenderla. 

 

         Otras veces, empleamos palabras muy grandes en situaciones envueltas en pasiones puntuales que no demasiado relevantes. Prometemos y nos comprometemos cuando la euforia nos invade. Decimos y desdecimos cuando el arrebato, la cólera o la rabia se hacen presentes. Pero solemos arrepentirnos de todo ello al reposar las emociones.

 

         Hemos de cuidar lo que decimos. Debemos tener cuidado de no “romper” con nuestras palabras a las personas cercanas o de  “romper” éstas mismas, si no estamos seguros de querer cumplirlas.

 

         En definitiva, hoy se habla demasiado porque nos hemos educado en la cultura de la “palabra”, de creer que ella lleva a entendernos, a consensuar y comprendernos para sacar conclusiones y poder actuar mejor. Lo que no nos enseñaron bien es que también con ella podemos confundirnos, atacarnos y demolernos.

 

         Cuidado con lo que dices y atento a lo que escuchas. Ambas acciones, bien realizadas, son las mejores herramientas para no traspasar líneas rojas sin impunidad ni sonrojo. Ambas, nos ayudarán a ser más empáticos y a resistir los embates de la vida y de las personas que lo usan como un arma arrojadiza del paleolítico, sin medir la dimensión de lo que perjudica y a quién.

 

         

         

domingo, 22 de marzo de 2026

TOD@S TENEMOS MIEDO...

 No lo podemos negar y menos obviar. Tod@s tenemos miedo; un miedo presente que va creciendo sutilmente como sustrato de fondo y que, sin darnos cuenta, va envolviendo la vida.

 

Cuando el panorama mundial es tan desalentador, pero aún pareciese que no nos afecta por lejano y ajeno, ese miedo es todavía difuso. Sin embargo, el miedo, nunca es un enemigo menor. 

 

Podemos tener miedos diferentes, miedos inconcretos, fobias específicas, temores concretos anclados en un pasado que los justifica. Podemos ser, incluso, unos paranoicos del miedo y sentir temor ante lo desconocido, ante lo futurible o ante desgracias no sucedidas que nuestra mente imagina.




 

 Pero también podemos ser lo contrario. Temerarios que nunca perciben el peligro, personas que ante lo que entraña riesgos importantes su mente se envalentona y deja de percibirlos como tal. Osado e inconscientes que, muchas veces, sucumben en su falta de visión. Audaces, intrépidos y denodados que no miden sus fuerzas.

 

En cualquier caso, hasta en aquellos que dicen no sentir temor alguno, algo bulle por dentro en ese intento de verlo todo amplio, liso y claro, posiblemente, para que el valor no les falte y no sientan debilidad ante lo que se avecina.

 

El miedo es un excelente escudo para preservarnos, prevenirnos y protegernos de las amenazas, de los conflictos que llegan, de los peligros que nos acechan.

 

El miedo es como el dolor, un aviso de que algo no va bien. 

 

Así hay que agradecer que llegue a nosotr@s, como quién anuncia una tormenta para que podamos coger un paraguas, al menos.

 

Escucha a tus miedos, no para encogerte y cerrar los ojos, sino para empezar a protegerte en todo lo que sea posible. Es un amigo. Llega para avisarte. Míralo de frente y sé fuerte aún con él.

 

 

 

 

lunes, 16 de marzo de 2026

SER MALO ESTÁ DE MODA

 Much@s no salimos del asombro. Nos choca la realidad de frente y nos pilla desnudos. Sí, desnudos sin defensa, sin escudo, sin protección. 

 

Hasta ahora nos habíamos educado, crecido y convencido de que había que respetar al otro, a su libertad, que terminaba donde comenzaba la nuestra, a valorar lo bueno y a comprender para ayudar. 

 

La realidad nos ha dado una bofetada inmensa. Parece que cuanto más descalificas, impones, arrasas, destruyes y devastas, más fuerte te sienten los demás y te encuentras tú.

 

Aquella cultura de la cooperación como base del éxito comunitario, aquel “haz bien y no mires a quién”, aquello de ser suave, amable, compasivo y empático…ha quedado atrás y lo ha hecho de la peor manera.

 

Marco Aurelio decía, en su obra “Meditaciones”, algo importantísimo: …” Lo que no es bueno para la colmena, no puede ser bueno para la abeja”.

 

No puede decirlo mejor. No valen los individualismos para progresar en conjunto. No funciona así la vida. Debemos tener objetivos comunes para que nos vaya bien a cada uno. Si el engranaje conjunto no desempeña bien su función, tampoco nos irá bien a las unidades individuales, llámense éstas: naciones, países, ciudades, pueblos, familias o individuos.

 

Sin embargo, el mundo se está volviendo loco o unos cuantos locos están volviendo al mundo frenético y destructivo. Podemos y debemos pararlo. ¿Cómo?...Al menos defendiendo nuestro entorno, controlando lo que podemos, que es lo nuestro; nuestro espacio humano y físico. 

 

Me niego a renunciar a ningún valor, ningún respeto, ninguna forma de ayuda y colaboración, ni a abrazar ninguna palabra soez que no entre en mi manera de entender las relaciones atentas y cuidadosas de las necesidades de las personas cercanas a mí.

 

 Competir, arrasar, aniquilar, someter, domeñar…y un sin fin de acciones que pudiésemos añadir, quieren imponerse, como deseables, en un momento de la historia cada vez más cercano a la involución.




 

Este es el camino más rápido y certero para llegar a la auto aniquilación y no podemos permitirlo después de lo que nos ha costado pensar, sentir y actuar de la forma contraria; la que nos hace crecer como seres humanos, si es que queremos seguir siéndolo.

domingo, 8 de marzo de 2026

EL RETO DE SER MUJER

 A mí me encanta ser mujer; supongo, espero y deseo que a cada quién le guste su cuerpo y su identidad, porque de no ser así, los problemas se multiplican, muchas veces.

 

No suelo hablar de este tema porque se desdibuja muchas veces el verdadero contenido con formas, maneras y modos que no son leales a lo que desea expresarse. Tampoco me enzarzo en discusiones vacías que derivan en otros temas que finalmente nada tienen que ver con el origen de lo hablado. Hoy, sin embargo, me siento con ganas de decir lo que pienso sobre todo ello.





 

La palabra “feminismo” apenas, ya, se relaciona con su contenido. Han llenado, tanto y tanto de ideas divergentes, lo que debe significar que sería difícil encontrar una definición clara, concisa y completa para expresar con fidelidad lo que con ella se quiere transmitir.

 

Mujeres y hombres, niños y niñas… somos tod@s personas. Esa es la primera premisa y la más importante en la que deben asentarse los debates. Más allá de esto, me atrevo a decir con regocijo que “ no somos iguales” y eso es lo bueno. Lo somos en cuanto como personas humanas debemos recibir lo mismo y aportar las mismas responsabilidades. No lo somos en cuanto a la peculiaridad de cada género, que por algo, y quiero aferrarme a la faceta de complementariedad que ambos tenemos, es así.

 

No querría ser hombre, como en la mayoría de los casos supongo que lo contario tampoco lo quieren, respetando siempre a las personas que no se identifican con su cuerpo ni su mente los acompaña. Y no lo querría porque ambos géneros funcionamos mental y físicamente de diferente forma. En esa diferencia no puede justificarse, en ningún caso, la inferioridad, maltrato o vejación a la que ha estado ( y en ocasiones está) sometida la mujer en la historia oscura que nos precede, durante tanto tiempo.

 

Somos distintos y ¡gracias a dios que lo somos!. Deberíamos emplear esa divergencia para complementarnos, para aportarnos grandeza unos a otros, para ayudarnos y, sobre todo, para salvar al otr@ de sus propias miserias cuando surjan.

 

En este día, además de las reivindicaciones que, sin duda hay que hacer contra las diferencias, el maltrato, la violencia y las muertes de mujeres y niñ@s, imposibles soportar, quiero romper una lanza por los hombres que verdaderamente saben serlo. Los que siempre comprenden, colaboran, cuidan y aman. Los que hacen que ser mujer o ser hombre se convierta en una alternancia maravillosa que construye puentes, elimina discordias y borra diferencias.

 

¡Por ellos! Y por todas las mujeres, siempre atentas a las necesidades de los demás, siempre amantes y apasionadas por la vida, siempre dispuestas a convertir lo difícil, lo feo o lo complicado en algo bello que facilite la vida a su alrededor. 

 

¡Feliz día!

domingo, 1 de marzo de 2026

CÓMO RESISTIR EL DÍA A DIA...

 No podemos negar que el día a día se hace cada vez más angustioso. Las malas noticias se superponen; las nuevas nos hacen olvidar a las inmediatas anteriores y todo parece ser un verdadero caos que se derrite por los bordes sin tener fin.

 

Si para nosotros es difícil asimilar tanto descalabro, para los que están inmersos en una guerra, padecen enfermedades y nadie los atiende, son violad@s y no importan, no pueden comer y el resto del mundo parecemos ignorarlo…supondrá un infierno del que solamente querrán huir, sea como sea.




 

Posiblemente, los de este otro “mundo”, los que no estamos tan mal, nos quejemos sin valorar lo que realmente tenemos. 

 

Un aprendizaje excelente que podemos obtener ante tanta angustia ajena es, precisamente, reconocer que podemos levantarnos cada día y recorrerlo sin que tengamos que aplicar la base de la pirámide de Maslow, es decir, ocuparnos solamente y de forma urgente por nuestras necesidades fisiológicas vitales.

 

Si no es tu caso, si tienes lo suficiente para vivir…e incluso algo más, si no sufres indigencia, acoso, violaciones, sometimientos, vejaciones, hambre y tantas humillaciones físicas y morales que podrías estar viviendo…entonces canta un himno a la alegría, haz de ella tu revolución y dibuja una sonrisa en tus labios cuando, con la cabeza alta y el ánimo pletórico salgas de casa cada día. 


Mira a tu alrededor y sentirás que es el agradecimiento más bello que puedes hacerle a tu vida…o al menos, de momento.

domingo, 22 de febrero de 2026

“…CAMBIA EL PENSAMIENTO Y MEJORA TU SALUD.”

 Es indudable que lo que nos sucede influye en nuestro cuerpo. La tensión, el malestar o el miedo ante algo, rápidamente se manifiesta en dolores de cabeza, problemas de estómago u otra sintomatología inespecífica, a veces, que nos impide estar bien.

 

También es cierto que hay situaciones que nos atenazan que no podemos cambiar; lo que sí está en nuestras manos es cambiar el enfoque de cómo las pensamos y la respuesta que demos a ellas.

 

Lo que piensas… “creas”… o “ayudas a mejorar o a empeorar lo que de verdad sucede”.




 

Veamos este breve relato zen.

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…”Una vez un hombre fue invitado a casa de un amigo. En el momento en que iba a beber el vino que le habían ofrecido, creyó ver una pequeña serpiente en el fondo de la copa. Para no importunar a su anfitrión no le dijo nada y se lo tragó todo.

Cuando regresó a su casa comenzó a sentir fuertes dolores de estómago. Le prescribieron numerosos medicamentos, pero, como cada vez se sentía peor, creyó que moriría. Su amigo, alertado por lo sucedido, lo invitó nuevamente a su casa. Lo hizo sentar en el mismo lugar y le ofreció una copa de vino avisándole de que era medicina.

 

En el momento en que el enfermo se llevaba la copa a los labios, vio nuevamente, en el fondo de la misma, a la pequeña serpiente. Esta vez se lo comunicó a su convidante, quien, sin decir ni una sola palabra, señaló un arco que colgaba del techo. De pronto, el enfermo se dio cuenta de que la «cría de serpiente» era el reflejo del arco que colgaba encima de él. Los dos hombres se miraron y se pusieron a reír y el enfermo recuperó la salud.”

 

domingo, 15 de febrero de 2026

¿HAY QUE MENTIR PARA QUE NOS HAGAN CASO?

 En la actualidad, penosamente y en muchas ocasiones, hay que mentir para que nos hagan caso. Se trata de una herramienta muy eficaz cuando la desgracia se anuncia repetidamente y nadie hace lo hace. No debería ser así, sin duda, pero parece que los humanos solamente aprendemos en base a la repetición de los errores. Lo peor es que hay errores que cuestan vidas y en ese caso, no hay tiempo para repeticiones.

Veamos este breve relato, tan significativo hoy.

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…”Cuando la mujer de 81 años se disponía a acostarse, le dijo a su marido de 83 años:

—Oye, acabo de mirar por la ventana y creo que la luz del garaje está encendida. ¿Podrías levantarte y apagarla?

Con gran esfuerzo, el anciano se incorporó, abrió la puerta y salió al exterior. Entonces vio a tres ladrones intentando forzar la entrada del garaje. Sin dudarlo, regresó rápidamente y llamó a la policía.

—Escuchen, anoten mi dirección. Aquí solo estamos mi esposa y yo, y hay tres ladrones tratando de entrar al garaje. ¡Envíen un equipo urgente!

El operador contestó con calma:

—Hemos registrado su dirección. No se preocupe. En estos momentos no disponemos de ninguna patrulla disponible. Le mandaremos a alguien en cuanto tengamos un equipo libre.

Frustrado, el anciano siguió observando desde la ventana cómo los ladrones forcejeaban con las cerraduras. Dos minutos después, volvió a marcar el número de emergencias:

—Oigan, ya no hace falta que envíen a nadie. Acabo de dispararles a los tres ladrones.

En la comisaría se desató el pánico. En menos de cinco minutos llegaron varias patrullas con sirenas a todo volumen, un helicóptero sobrevolando la zona, paramédicos, tres médicos y dos ambulancias. Los agentes irrumpieron en el lugar, redujeron y esposaron a los delincuentes, que seguían vivos y atónitos.

Más tarde, el jefe del operativo se acercó al anciano y le preguntó con seriedad:

—¿Usted dijo que les había disparado?

El viejo, con total tranquilidad, respondió:

—¿Y ustedes no dijeron que no tenían ningún equipo disponible?

 


 

sábado, 7 de febrero de 2026

NO BUSQUES TU ÚNICA PERFECCIÓN

 Comenzamos el fin de semana con un breve relato sufí en el que el protagonista, busca siempre lo perfecto para sí, sin tener en cuenta a los demás. De todos los errores que cometemos hay que extraer un aprendizaje, de otro modo será un estigma que dominará siempre tu vida y obtendrás los mismos resultados que no deseas.




 

Veamos:

 

“Nasrudín conversaba con un amigo: 

 

—Entonces, ¿nunca pensaste en casarte? 

—Sí, pensé —respondió Nasrudín—. En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

 

 Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces, resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material. 

 

—¿Y por qué no te casaste con ella? 

 

—¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

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La perfección no existe. No creas que la posees. A nadie le pertenece. En base a esa verdad debemos plantear nuestra vida. No exigir a los demás lo que tal vez nosotros no podemos darles. No creer que todo lo que planeamos roza la perfección porque detrás hay otras personas, otras vidas y otros mundos, que también tienen sus imperfecciones de las que igualmente deben aprender.

 

Cuando busques algo compatible a ti, deshazte de  todo prejuicio, elimina cualquier …”si, pero”… desapégate de lo que te parece “perfecto” para que cualquier eventualidad encaje igualmente en tu vida. No te dejes arrastrar por el elixir embriagador de creerte mejor y más que otr@s y desiste, de una vez por todas, de ser el centro del universo para el resto del mundo. Si bajas las expectativas vivirás en un mundo más real, más posible, menos forzado, más libre y menos tenso.

 

Si buscas algo perfecto, primero intenta alcanzar tu mism@ la perfección que de ser, como es imposible, te hará caer de golpe en el mundo real y ahí podrás encontrar lo mejor de ti, que no lo más perfecto.

 

Prueba la normalidad y encontrarás normalidades maravillosas.

domingo, 1 de febrero de 2026

¿SABEMOS ROMPER LAS CADENAS…?


 

         “Amanda cerró la puerta dejando tras de sí todas las esperanzas que había puesto en aquella relación. Se dio cuenta de que en realidad, lo que había hecho era tomar un barco equivocado para que, equivocadamente, la llevase a otro lugar. No sabía dónde, ni tampoco cómo sería la travesía, pero cuando supo que podía montarse en él, no le importó. Ahora se daba cuenta de que debió comenzar su nuevo camino a pie, en solitario…”





 

Este podría ser el comienzo de un libro cuyo relato reflejase la situación real de quienes huyen de una situación abrazándose a otra con el mero propósito de huir de ella de forma segura, o al menos eso creen porque, en la mayoría de las ocasiones, escapar de algo requiere previamente estar seguros de que podremos hacerlo solos, independientemente de que ser acompañados nos ayude o no.

 

Romper las cadenas que nos atan a algo nunca debe pasar por atarnos a una soga que no sabemos si en algún punto está debilitada o si es la que exactamente resiste nuestro peso.

 

Estar segur@s de nosotr@s mim@s es la base del éxito, pero cuando aludo a seguridad lo hago con referencia a firmeza, independencia y absoluta capacidad emocional y física para llevar adelante nuestro objetivo. Hay que cuidar muy bien las alianzas, saber en todo momento que a quienes nos unimos no sean más que un punto de apoyo para saltarlo por encima, entender que si algo falla siempre nos tendremos a nosotr@s y eso debe bastarnos.

 

         Nuestro pequeño cosmos, el que hay dentro de cada un@ de nosotr@s, es suficientemente extenso y poderoso para darnos cobijo aún en las peores circunstancias. Esto no significa renunciar a la ayuda de los demás, que tan valiosa puede ser en un momento determinado. Significa no hacernos poseedores de nadie, para no perjudicarlo ni hacerlo con nosotro@s. Significa, en definitiva, que nada nos posea más que el limpio y sano afán de seguir adelante convencid@s de lo que hacemos.

domingo, 25 de enero de 2026

QUITA EL PODER A TU ENEMIGO

 Uno de los mejores logros que podemos conseguir es doblegar nuestras necesidades para lograr varios objetivos.

El primero es que no nos sometan a nosotr@s, que mantengamos nuestro libre poder de decisión ante cualquier eventualidad; el segundo, y casi más valioso, es que el que desea someternos a través de ellas, se quede sin su poder.

 

         Dicho así parece que tuviese menos importancia de la que tiene, pero la tiene y mucha.




 

¿Cuántas veces te has sentido impotente ante alguien que usa tu “ necesidad” para ejercer su poder?. Si dejas de “necesitar”, si sustituyes lo que necesitas por algo con lo que te puedas arreglar, dejarás desvalid@ a quién te tiene bajo su control.

 

         Nada hay más placentero que poner de manifiesto, ante el que cree que te domina, que tiene un nulo poder sobre tu voluntad y tu persona cuando que cree que te somete y ya no lo necesitas. Ahí terminó todo. En ese momento, su soberanía no te afectará más. En ese momento, te has convertido en una persona libre con el poder de decidir lo que puede que te lleve más voluntad, más empeño y posiblemente, más dificultades, pero siempre soberan@ de ti mism@.

 

         Cada gota de esfuerzo por alcanzar la independencia, libera. Cada energía puesta en salir adelante por un@ mism@, redime. Cada voluntad focalizada en este objetivo empodera. Solo tienes que soltar la “necesidad” que otr@ te satisface y sustituirla por el esfuerzo continuado en el foco de tu empeño.

 

         Buena suerte será ya que lo pongas en práctica.

 

         

domingo, 18 de enero de 2026

ABRAZAR TUS DEBILIDADES

 Tod@s queremos ser fuertes. Nos han enseñado que solamente la fortaleza, gana. Que si te muestras débil, los demás se aprovechan y que nunca lograrás algo importante si no vas con las garras levantadas atacando antes de que te ataquen.

 

Todo ello ha creado un perfil conductual muy concreto. La competitividad cada día es más fuerte, el compañero es un rival, el amigo un potencial traidor o tu pareja puede engañarte sin darte cuenta en cualquier momento. Pensamos, a base de habernos alertado sobre ello, que debemos protegernos, que la vida no es tan fácil y que la gente no es tan bondadosa como creemos.

 





Puede que a veces sea así. Puede, incluso, que estos escenarios se dan más frecuentemente de lo que nos gustaría. Puede que comencemos la vida con tanta inocencia que despertar de ella suponga una bofetada demasiado fuerte. Pero aun así, y a favor de quienes no cumplen con este estado de lucha continua, hemos de abrazar nuestra fragilidad y permitirnos tenerla. 

 

Debemos educar para que los demás, y nosotros mismos, admitamos que ser fuerte no es la única opción. Que sentirnos débiles, conocer esas debilidades y saber manejarlas es, en realidad, lo que nos hará poderos@s. Que la fortaleza pasa por aplicar herramientas de control y transformación de lo que sea nuestro talón de Aquiles. Ahí, entonces, y solo ahí, venceremos. Y no sólo a los demás, sino a nosotros mismos que es la verdadera victoria que puede darnos la seguridad de mantener controlado en timón de nuestra vida.

 

No escondas tus debilidades. No las niegues en ti, más bien déjalas que afloren, conócelas, hazte amig@ de ellas y transfórmalas en fortalezas de ti mismo; siendo así, nadie podrá tumbarte en la batalla que sea que libres porque antes de nada ya te habrás vencido a ti mismo, dentro de ti, muchas veces.

domingo, 11 de enero de 2026

VOLVIENDO A LA VIDA NORMAL...

 Volvemos a la vida normal, que en estos tiempos es menos normal que nunca, pero dejamos atrás celebraciones, comidas y brillos que en este mundo occidental llegan, incluso a abrumarnos, durante tantos días. Sin embargo, comenzamos el año con una sensación extraña. Es como si algo no fuese bien; algo o mucho. 

 

El mundo parece que cae de cabeza en una crisis irremediable de la que somos testigos. La historia en vivo y en directo nos mira a la cara y nos impele a reflexionar sobre la caída acelerada de valores, respetos a las normas y acciones injustificadas que se acercan más al caos que al equilibrio por el que tanto se ha luchado durante décadas.




 

En este contexto incierto, nuestro nuevo año va día a día sorprendiéndonos con nuevos acontecimientos ante los cuales solamente podemos  mantener una postura de dignidad en nuestro pequeño entorno. La vida normal deja de ser tan normal para ser incierta y desconcertante. Nos mantiene alerta. Nos encoje y nos encierra en un círculo cada vez más pequeño donde poder sentirnos seguros.

 

Estamos en tiempos convulsos. Posiblemente, de forma individual podamos hacer poco o nada. Lo que sí podemos es no perder la calma, seguir estando con la justicia, los valores democráticos, el respeto a lo ajeno y la empatía con los que sufren injusticias de cualquier tipo.

 

No podemos comenzar el año sin obviar lo que sucede, pero podemos seguir defendiendo, en nuestro pequeño marco vital, todo aquello que nos hace mas dignos y compasivos con los demás.


¡No es poco!...


Somos granos de arena en un desierto cada vez más poblado de animales inmundos, pero cada uno sumamos junto al otr@.

No lo olvides.

lunes, 5 de enero de 2026

A PENAS TE RECUERDO...

         Apenas me acerco a tus ojos de miel y me desvelo, 

        apenas recuerdo tu voz y tiemblo…

apenas te oigo subir la escalera y me asaltan temerosos los recuerdos de aquel tiempo,


del olor a pan recién hecho, de manos rebozadas de harina temblando de miedo… 


de atardeceres imborrables en los que traías contigo la engañosa sonrisa de promesas de cieno, 





como si no hubiese un mañana, ni el pasado tuviese peso.


Y la escarcha de tus sienes encendía mis duelos y te sentía lejano, como un pajarillo que busca a su madre y vuelve vacío de regreso.


Entonces y solo entonces, tenían sentido los ecos del miedo,

Entonces y solo entonces, me sentí en la guerra como guerrero.


Contigo pasaron días, meses, el calendario entero…


Y los años se tragaban unos a otros en el infierno.


Ahora, entre la lucha de aquel tiempo y el fin de los anhelos… apenas te recuerdo, siempre ausente en tus enredos, capeándonos a todos en tu vasto juego.


Ahora, que se han borrado tus rasgos de mi cielo, solo ha quedado una imagen  de humo y niebla, borrosa y ciega; solo ha quedado, la inmensa amargura  de conocer que todo aquello solo fue un loco sueño.