Volvemos a la vida normal, que en estos tiempos es menos normal que nunca, pero dejamos atrás celebraciones, comidas y brillos que en este mundo occidental llegan, incluso a abrumarnos, durante tantos días. Sin embargo, comenzamos el año con una sensación extraña. Es como si algo no fuese bien; algo o mucho.
El mundo parece que cae de cabeza en una crisis irremediable de la que somos testigos. La historia en vivo y en directo nos mira a la cara y nos impele a reflexionar sobre la caída acelerada de valores, respetos a las normas y acciones injustificadas que se acercan más al caos que al equilibrio por el que tanto se ha luchado durante décadas.
En este contexto incierto, nuestro nuevo año va día a día sorprendiéndonos con nuevos acontecimientos ante los cuales solamente podemos mantener una postura de dignidad en nuestro pequeño entorno. La vida normal deja de ser tan normal para ser incierta y desconcertante. Nos mantiene alerta. Nos encoje y nos encierra en un círculo cada vez más pequeño donde poder sentirnos seguros.
Estamos en tiempos convulsos. Posiblemente, de forma individual podamos hacer poco o nada. Lo que sí podemos es no perder la calma, seguir estando con la justicia, los valores democráticos, el respeto a lo ajeno y la empatía con los que sufren injusticias de cualquier tipo.
No podemos comenzar el año sin obviar lo que sucede, pero podemos seguir defendiendo, en nuestro pequeño marco vital, todo aquello que nos hace mas dignos y compasivos con los demás.
¡No es poco!...
Somos granos de arena en un desierto cada vez más poblado de animales inmundos, pero cada uno sumamos junto al otr@.
No lo olvides.

Se tratará de sobrevivir. A eso nos han reducido en este tiempo.
ResponderEliminarUn abrazo grande.
Seguramente el futuro no dependa, en nada de nosotros, lo único que podemos hacer es controlar las emociones negativas que nos traiga. Un abrazo 🤗 y gracias por participar
Eliminar