Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


miércoles, 31 de diciembre de 2025

CUANDO EL AÑO SE APAGA

 Siempre que algo se va…algo está por llegar. Cuando una etapa se cierra, otra se abre. No sabemos en qué sentido, no tenemos idea de lo que va a suceder, lo que sí sabemos es lo que ya pasó. El año que termina encierra tristezas, llantos, risas, alegrías, desconsuelos y esperanzas. Todo tiempo pasado parece mejor, pero no es cierto. Solamente sabemos lo que fue y cómo fue. Lo vivimos, lo gozamos, lo sufrimos…y terminó. Por eso, con la mirada vuelta hacia atrás nos sentimos fuertes sabiendo que lo resistimos, que pudimos con ello, que lo superamos…que estamos vivos y que seguimos en la brecha para encarar lo que venga.




 

Por todo ello, esperamos siempre un año mejor, celebramos la fortaleza que nos asistió en el que se va y apostamos por la felicidad que suponemos  que el que viene nos traerá.

 

Por la esperanza de tantas cosas propias y ajenas. Nuestras y del mundo. Porque la locura colectiva de mandatarios y regentes sea cada vez menor, porque a los que siempre les toca estar al otro lado de lo bueno, se acerquen un poco más a una vida digna, porque nos arrope la salud y no nos abandone el amor en la forma que desee tomar.

 

No olvidamos a los que no están, ni alejados ni ausentes por siempre, tampoco a los que cerca de nosotr@s nos hacen la vida más fácil y bonita.

 

¡Por tod@s ell@s y por cada uno de nosotr@s, Feliz 2026!

domingo, 28 de diciembre de 2025

LA PARTIDA DE AJEDREZ

 La vida es como una compleja partida de ajedrez; con millones de posibilidades, con jugadas hábiles y certeras, con equivocaciones de las que somos conscientes al instante de haberlas cometido o de otras que hacemos sin darnos cuenta de que nos van a fagocitar en un instante.

 

Jugar al ajedrez nunca ha sido fácil; vivir, aún menos. ¿Dónde está el manual que nos indique las reglas del juego en la vida?. No existe porque no es único, es tan amplio como seres existen, tan complejo y diferente como situaciones se plantean. Sin embargo, aún sin él, cada uno vamos comprendiendo cómo podemos ganar mejor, poco a poco, a situaciones de tristeza, de traición, de soledad, de ausencias no queridas…etc. Y todo ello, se reduce a veces a muy poco, a lo simple de entender las dos premisas básicas que en este breve cuento, comprenderás.







Veamos…

 

____________


 

“Un joven presa de la ilusión fue a ver al abad de un monasterio Zen para consultarle si conocía un método breve para despertarse, pues no creía que pudiera meditar largo tiempo sin regresar fácilmente al mundo.

 

—¿Puedes mantener mucho tiempo tu atención en algo? ¿En qué te concentras más? —quiso saber el abad.

—En nada especial. Soy rico y no tengo obligación de trabajar. Lo que más me apasiona es el juego de ajedrez.

Entonces, el abad mandó que trajeran un tablero y pidió a uno de sus asistentes que fuera el adversario del joven. Después pidió una espada.

 

Me has prestado voto de obediencia y ahora tengo necesidad de ti —dijo a su asistente, y continuó—: Jugarás una partida con este joven y si pierdes te cortaré la cabeza. Si ganas, se la cortaré a él. Si el ajedrez es la única cosa de la que se ha preocupado en esta vida, merece perder la cabeza.

 

La partida empezó. El joven sentía cómo el sudor lo cubría, pues se estaba jugando la vida. El juego de ajedrez se convirtió en el mundo entero, estaba concentrado en ello. En un momento dado de la partida, aprovechó y lanzó un fuerte ataque. Estaba a punto de ganar. Miró al asistente que jugaba contra él. Vio aquel rostro inteligente, sincero, gastado por años de austeridad y esfuerzo. Pensó en su vida desprovista de valor y una vaga compasión lo dominó. Cometió deliberadamente un error, luego otro, hasta quedarse sin defensa.


De pronto, el abad volcó el tablero dejando a los dos adversarios sin aliento.

 

—No hay ganador ni perdedor —sentenció el abad—, no se cortará ninguna cabeza —y, volviéndose hacia el joven, dijo:


…”Sólo dos cosas son necesarias: concentración completa y compasión. Hoy has aprendido las dos. Aunque estabas completamente concentrado en el juego, has podido sentir compasión y sacrificar tu vida por ella. Quédate aquí y, si continúas instruyéndote con este espíritu, tu despertar es seguro…”


https://www.elcopoylarueca.com/diez-cuentos-zen-con-grabados-ohara-koson/

 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

COLOCA UNA VELA...

 Por muy poco que te sugiera este tiempo diferente, algo es distinto; al menos el exterior se inunda,  irremediablemente, de luces, cánticos, brillos… que te sumergen en un ambiente que no es el de todos los días.

 

         Lo mejor sería, dedicar un tiempo a la acción. Recordar que muchas personas están enfermas, acaban de perder a un ser querido, no pueden cobijarse o están inmersos en una guerra. Cuando todo eso no está cerca es  como si no existiese, pero existe y uno de los objetivos de estas fechas sería recordarlo y hacer lo que podamos porque las desgracias sean menores en gente humana como nosotr@s.

 

         Si lográsemos parar un ratito, hoy, entre troncos de langostinos o patas de corderos, a dedicar un pensamiento profundo de amor y luz hacia tod@s esas personas, además de otras acciones posibles, ya sería un logro.


Más de 10 000 imágenes gratis de Vela Encendida y Vela - Pixabay

 

         Prender una velita en nuestra cena, en señal de recuerdo de los nuestr@s y de quienes sufren, puede ser un buen comienzo para que nuestra conciencia recoja el sufrimiento colectivo y aportemos nuestro granito de empatía, solidaridad y compasión para que el dolor ajeno, no lo sea tanto.

 

         ¡Hagamos que esos deseos de felicidad lleguen de alguna forma a todas las partes del mundo que lo necesiten! ¡Basta un pensamiento! …un instante de callado recogimiento que se una a otros miles de ellos. No hace falta que se lo digas a nadie, ni que nadie lo note.

 

         No cuesta nada y tal vez, el resultado valga mucho.

domingo, 21 de diciembre de 2025

NO CONGELES TU MIRADA

 Todo lo que emprendemos en la vida tiene un retorno. Cada acto, su consecuencia. Cada elección, su réplica. Cada proyecto de futuro, su reacción en el presente. Todo, absolutamente todo llega para quedarse, aunque se haya ido. Siempre habrá algo que permanece, en todos los casos algo se ha transformado en ti con la vivencia, nada es igual a antes de vivir lo que sea que se vive.

 

Por ello, no podemos mantener una mirada congelada en nuestras vidas. Si hay algo que es ineludible  que suceda, queramos o no, es el cambio. La resistencia a él solo desgasta, oprime e inmoviliza. Basta mirar atrás, en esta fechas sobre todo, al año que se ha ido. ¿Cuántos sucesos han acaecido que no esperabas?¿Cuánto de ti se ha transformado con ellos?¿Dónde estás ahora?...no te asustes, estés donde estés, pronto habrás cambiado de posición porque si tú no te mueves, la vida lo hará por ti.




 

Siempre hay algo bueno en lo malo; ni siquiera lo peor dura para siempre. Hay que dejar que la vida ocurra y mientras tanto mantenernos en la máxima calma que podamos alcanzar con una mente sencilla, no demasiado analítica, capaz de resistir los fracasos, que los habrá, y de no explotar con los éxitos que, de haberlos, tampoco durarán para siempre.

 

Pocos pensamientos, pensamientos de calidad. Todo lo que añada angustia a tus horas procura apartarlo y enfócate en mirar la vida desde fuera, como un observador desapegado capaz de reinventarse cada vez que la luz, que creía iluminarle, se apaga.

 

Ese es el sencillo secreto de una vida en paz.

lunes, 15 de diciembre de 2025

DUELO DE VIVOS

 Todos los duelos son difíciles, tristes y demoledores, en un principio. Más tarde, cuando la pérdida se asienta en el corazón, van permitiendo vivir con más calma, recoger lo que nos enseñan y poner en práctica mayores dosis de compasión de las que teníamos antes de vivirlos.

 

         Sin embargo, necesitamos diferenciar los “duelos”, porque si algo es cierto es que los que se ligan a la muerte cierran ciclos. Terminan con resolución; finalizan sin remedio a la reposición. Esos que duelen tanto, pueden transformarse, con el tiempo, en una posesión perpetua de lo que se ha ido, en el alma de cada uno. Lo peor, lo más terrible aún que éstos, son los “ duelos de vivos”. 




 

La pérdida de lo que amamos y sabemos que vive pero que ya nunca compartirá nuestros afectos, la ligazón que unía a los corazones, los roces de la piel, las sonrisas cruzadas con miradas cómplices y el simple tono de la voz incluso arengándonos sin culpa, porque al menos eso era una señal de cariño.

 

         La muerte arrebata lo amado sin que podamos hacer nada, nadie. La traición, la pérdida, el abandono…ese duelo sí que puede no terminar, no se cierra, no concluye, nunca se sella porque la persona sigue existiendo; está ahí, pero no para nosotros.

 

         Lo que he denominado “ duelo de vivos” tal vez no se transforme nunca en aceptación, en renuncia y  el abandono del dolor se complica. En este caso el tiempo ni siquiera ayuda. Trasladamos los afectos a otras personas, queremos esculpir lo que sentíamos cuando estábamos con aquello que perdimos a otros marcos, pero como si fuese aceite flota por encima de las inventadas ganas de ser feliz.

 

         Hay que reinventarnos a cada paso, necesitamos vivir con el fantasma de lo que se fue sin que llegue a dominarnos, dialogar con él, lanzarle los darnos del veneno que nos inoculó su ausencia y a pesar del dolor, seguir la vida.

 

         Todo pasa dentro, lo bueno y lo malo. Lo más importante es que sea nuestro íntimo secreto y que nadie más sepa de ello, porque saberlo quien ha sido la causa de nuestros desvelos sería su victoria sobre nosotros o por el contrario, de no conocerlo nunca, la nuestra sobre el duelo por quien aún vive.

 

 

         

lunes, 8 de diciembre de 2025

LA FELICIDAD NO ES "IMPRESCINDIBLE"

 La búsqueda de la felicidad es algo deseable, grato y potencialmente sano. No lo es la obsesión de buscarla incansablemente a cualquier precio. Hay personas que buscan momentos de felicidad y placer a cada paso, que hacen de su vida una intensa huida hacia esas sensaciones sin las cuales pareciese que la vida no tiene sentido.

 

         La felicidad es prescindible; no así la paz, el equilibrio y la estabilidad en la mente y en el corazón. Ese es el auténtico colchón de la felicidad, es la base para afrontar cualquier desafío de la vida y la herramienta perfecta para salir indemne de los arañazos que el día a día nos profiere.




 

         En la actualidad, se ha establecido una cultural exacerbada del “Carpe Diem”. Todo parece estar mal alrededor, el juego político ha cambiado, la vida social se desborda, el mundo nos amenaza constantemente con guerras potenciales que más de una vez, se concretan en batallas reales que nos tocan cerca. Por eso, lo mejor que podemos hacer es “disfrutar lo que se pueda”…se oye en tantos sitios y a tanta gente.

 

         Las gratificaciones instantáneas están bien, pero tienen un peligro y es que se devoran a sí mismas. Cada vez queremos más y al terminar una, ya estamos planeando la siguiente porque terminando esta se entierran las sensaciones que dan impulso a una existencia complicada.

 

         Hay que saber estar sol@, escuchar el silencio, pararnos, de vez en cuando, y no hacer nada. Sin el sentimiento de culpa que exige la prisa. Lo que sucede es que cuando estamos solos enseguida nuestra mente se agobia, aparecen nuestros fantasmas y se sientan las dudas junto a nosotros. No queremos vernos en silencio, por miedo a no gustarnos en un mundo donde el culto a la belleza exterior eclipsa al ser interior, lo acalla y lo anula, muchas veces.

 

         La felicidad es deseable y maravillosa, pero no olvidemos que debe reposar en un corazón tranquilo, lleno de equilibrio y paz. Solamente así, podrá ser un resultado y no un fin en sí misma a cualquier precio y de cualquier forma, porque esa se esfuma tan pronto como no la retroalimente lo que la produce.

 

         

domingo, 30 de noviembre de 2025

AL FILO DE LO "IMPOSIBLE"

¿Has estado alguna vez al borde de algo que te parecía imposible poder superarlo?. ¿Qué ha sucedido?¿Has luchado por ello?¿Lo has logrado?¿Has fracasado y te has rendido o has aprendido con el aprendizaje de los errores?.

 

         Estar en el borde de una meta, siempre asusta. Se ha llegado a ese punto después de mucho esfuerzo, se va a resolver en poco tiempo lo que nos ha llevado tanta voluntad, tanta alma, tanto empeño. Es como el punto de encuentro con la verdad que hemos perseguido tanto tiempo.




 

         La alegría, la inmensa y profunda sensación de éxito, cuando lo conseguimos, no es comparable a nada. Somos nosotros los que nos hemos puesto a prueba. Es nuestra valía la que se juzga. Es nuestra voluntad e incluso, nuestra valentía la que  va a determinar el resultado final. Pero lo más interesante es, posiblemente, darnos cuenta de cómo nos enfrentamos a lo contario, al fracaso. ¿Cuán poderosa es tu tolerancia a la frustración?¿Caes rendido ante la decepción de no haber logrado la meta?¿Recurres a pataletas de cualquier tipo para remediar el vacío de no haber estado a la altura de tus miras? O por el contrario, eres capaz de replegarte para reflexionar en los puntos débiles de tu proceso y encontrara estrategias para remediarlos?.

 

         Volver a empezar siempre nos adentra en un espacio donde la amenaza de caer en lo mismo, nos aterra. Sin embargo, a veces, muchas veces es un camino hacia la liberación en el que otras oportunidades nos esperan. Donde, al menos, el que comienza de nuevo ya no eres el tú de antes, sino alguien diferente con un bagaje de experiencias que te han convertido en más sabio y en más compasivo contigo mismo. 

 

Eso es algo que no tiene precio.

 

domingo, 23 de noviembre de 2025

¿SABRÍAS RESPONDER A ESTAS DOS PREGUNTAS?



     Si te preguntasen, ahora mismo, por cuál consideras que es la calve de la vida ¿ de qué forma contestarías?. Si te invitasen a que hablases de tu propia vida, ¿por dónde empezarías…?. 

 

Antes de seguir leyendo, tómate unos minutos, coge papel y lápiz, piensa un momento y escribe lo que llegue a tu mente. De verdad que merece la pena hacerlo porque te asombrarás del resultado. 

 

No sigas leyendo.

 

Te dejo un momento para que contestes a ambas preguntas.

 

¿Lo has hecho ya?...

         

Vamos a analizar las respuestas. Sobre la clave de la vida, una de ellas; una de las más importantes, es la propia estabilidad, el equilibrio mental y la gestión sana de las emociones, una vez que hayamos priorizado la salud física en general. 




 

Tod@s nosotr@s nos iremos, rápidamente, a pensar en el amor, los hijos etc… pero antes, mucho antes de todo eso, si nosotr@s no estamos en armonía, seguridad y coherencia con nuestro interior todo irá mal.

 

A la siguiente pregunta, la referente a ti mims@, la mayoría de los lectores habrán respondido aludiendo a las personas amadas, pocas lo habrán hecho en primera persona, refiriéndose a si mism@s, al menos en un principio. Si, por el contrario, eres de l@s que te has puesto por delante de todo, te doy la enhorabuena. No es egoísmo. Es inteligencia ejecutiva, pura y dura. 

 

Lo primero eres tú, tu equilibrio, tu salud, tu fortaleza en todos los sentidos porque de ti deriva todo y en ti se apoya todo tu mundo y los que están en él. Por eso debes cuidarte de forma integral.

 

Nadie nos enseña a vivir. En ninguna escuela hay asignaturas en las que aprendamos cómo enfrentarnos a la tristeza, al duelo, al fracaso, a la traición o las euforias de las alegrías momentáneas que también, a veces, trastocan nuestro equilibrio y nuestra conducta. No somos niñ@s, pero no es tarde.

 

Lee, aprende, escucha, visiona…pero lo más importante, ¡ponlo en práctica!. Poco a poco, día a día, caso a caso porque cualquier pequeño avance en ti, lo será en tu mundo y en quienes están en él.

 

¿Se te ocurre mejor causa por la que esforzarnos?

 

 

domingo, 16 de noviembre de 2025

¡UN INSTANTE, BASTA!

 Todo sucede en un instante. El nacimiento, la muerte, el amor, el odio, una caída, la sorpresa, el desencanto… basta un relámpago en el tiempo para que ocurra.

 

En un intervalo infinitesimal de tiempo, puede comenzar o romperse el amor. Una chispa imperceptible en el espacio es suficiente para que todo nazca o todo se quiebre. 

 

¿Te has preguntado, alguna vez, en qué momento se perdió la magia en una relación o, por el contrario, nació?¿en qué partícula de sensación enquistada en tu corazón tomaste una importante decisión?¿en qué brizna de ilusión comenzaste ese proyecto que tanto supuso en tu vida?...así podríamos seguir enumerando sucesos, acontecimientos y contingencias que nos ocurren todos los días. 




 

Sería interesante conocer cómo se producen estos instantes eternos que conllevan tanto tras de sí. Nunca podríamos estar preparados porque el hechizo se produce en ese punto vacío que se instala en un paréntesis invisible de la vida diaria e imperceptiblemente arrolla con todo.

 

Basta un instante. Es suficiente una pizca de aliento divino y el giro en nuestro destino se hace efectivo.

 

Poco podemos hacer, salvo estar atentos a las señales, porque ciertamente también las hay. El suceso ocurre en el fulgor del nano tiempo en el que sucede, pero hay indicios, rastros y huellas de lo que se avecina sin remedio. 


Hay que abrir bien los ojos, ver más allá de las apariencias, escuchar el vacío sordo de lo que no se dice pero comunica, sentir el frío o el calor de lo que está a punto de ocurrir y entonces, todo puede ser vivido con mayor felicidad o menor angustia.

 

No dejes pasar lo que parece que no tiene importancia. Una minúscula partícula de broza, en tus ojos, puede impedir tu visión para siempre.

domingo, 9 de noviembre de 2025

LA FUERZA DE LAS CREENCIAS

“No mires hacia atrás con ira, ni hacia delante con miedo, sino alrededor con atención.”

 

J. Thurken

 

         Nada hay más poderoso que “creer”. Creer en lo que sea. Creer es un reactivo tan magnético que produce efectos reales en aquello en lo que se enfoca. 

         

Los beneficios de la fe, o mejor dicho, de la creencia para que no lo asimilemos a ningún tipo de religión, están presentes ya desde tiempos inmemoriales. Estas creencias  operan desde la prehistoria. Se denominaron “ magia simpática” y consistían en “creer” que aquello que sucedía en el ritual de la pintura sobre las rocas paleolíticas se operaba igualmente en el campo donde se efectuaba la caza. Matar al animal en cada trazo hecho con madera quemada y pinturas de grasas y arcillas, tenía un efecto real, solo y exclusivamente, en base a la creencia.

 

Ahora, después de miles de años, seguimos comprobando que la fuerza que entraña “creer en algo, creer en ti…” lo puede todo. Eso sí, creer no admite dudas. No permite titubeos. No es condescendiente con los pensamientos de inseguridad. No deja lugar, ni rendijas, ni puertas abiertas a las indecisiones.




 

Cuando se “cree” tiene que ser de verdad y por completo. De ello depende que se haga realidad en el pensamiento y en la mente antes de que suceda realmente. Que la creencia cobre fuerza y arrebato sin que aún se haya producido. Y entonces, solo entonces, sucede lo que ya ha cobrado vida en nuestro interior.

 

La frase que inicia esta reflexión nos invita a focalizarnos atentamente en el momento presente porque es el único que tenemos y al él debemos nuestra observación. Debemos escuchar bien, ver con claridad, hablar con precisión y olvidar con rapidez lo que nos aleje del aquí y el ahora.

 

No des importancia a situaciones de las que, en un tiempo, te estarás riendo. No anticipes desgracias que nunca ocurrirán, lo más seguro. No dejes de “ creer” en lo que sea que quieras, pero sin resquicios de duda, sin asomo de inseguridades. 

 

Cree como creían nuestr@s abuel@s, a “ pies juntillas”, decían, para que lo que tenga que suceder caiga del cielo como una suave pluma meciéndose ante nuestros ojos hasta caer en la palma de nuestra mano.

 

 

viernes, 31 de octubre de 2025

EL DÍA DE TODOS

 Todos vamos a morir. Todos lo sabemos. Todos lo queremos ignorar. La muerte nunca es nuestra, por cercana que sea, y por eso obviamos lo inevitable para no condenar al día a día al abismo que supone.

 

         La fe, en lo que sea que se deposite, salva la inconmensurable tristeza del desapego de nuestro cuerpo y nuestra vida. Pero, ¿qué sucede con aquellos que dicen no creer en nada?. Entonces se aferran a la vida y se instalan en un vacío de pensamiento que les hace vivir el presente con una indiferencia absoluta hacia el momento de finalizar la existencia.


        



 

         Todos los que nos aferramos a la creencia en una vida más allá de ésta, queremos pensar que los que se han ido están en un lugar, dimensión o plano mejor. Qué son felices, que están con los suyos y que ahí nos esperarán con la forma en que les conocimos y gozamos, para ayudarnos en el tránsito.

 

         Sea como sea, haya lo que haya, lo cierto es que lo único seguro de la vida, es la muerte. No podemos cerrar nuestra mente ante ella. Es la soberana de la vida, la que preside nuestro tiempo y lo descuenta día a día, la que hace justicia, a veces, o condena sin culpa, otras. 

 

         Los que se han ido, solo lo han hecho antes que nosotros. Tengámosles en nuestro corazón. Ahí siguen viviendo muy vivos…muy nuestros, muy presentes todavía, en su ausencia. Seamos ellos recordando su legado, no para sufrirlo, sino para gozar de lo mejor que nos dejaron.


         Hoy es su día, pero también el de todos.

domingo, 26 de octubre de 2025

SIEMPRE, MIRA EL LADO BUENO

 Todo lo que nos sucede tiene un lado bueno, una bondad escondida, algo que aprovechar para nuestro beneficio, un ápice de luz colándose entre la oscuridad que parece invadir el suceso o problema.

 

Algunas veces, no sabemos qué hay bueno en lo malo, no encontramos la rendija por donde se cuela el aire fresco, ni sabemos hallar ese nuevo comienzo después de lo que se avecinó como el final. 




 

Mira tu lado bueno, el de tus enemigos, aquel de quienes detestas o el que seguro tiene l@s que te hicieron daño. Posiblemente, lo bueno está en que no estén. Lo mejor se manifiesta en la ausencia, en el silencio o en el vacío. Ahí, lejos de estar en soledad, estás contigo y recuperarás la conexión que perdemos en ocasiones por volcarnos en los demás.

 

Necesitamos momentos a solas. Nuestro sistema nervioso nos pide calma a gritos. El corazón se queja alterando su rítmico tan-tan que late en nuestro pecho. El estómago se cierra. La mente se oscurece y los ojos lloran desconsolados por no pararnos a ver, ni valorar  “ lo bueno” que hubo, lo que aprendimos, lo que amamos o lo que simplemente disfrutamos.

 

Todo y tod@s tenemos ese lado bueno que, aún con nuestros defectos, siempre nos hace mejores de lo que se nos supone. 

 

Aventúrate a ver más allá de lo que parece y encontrarás tenuras que llevan tu nombre y que son para ti.

domingo, 19 de octubre de 2025

LA JUSTICIA DE LA VIDA

 Hay una falsa creencia en que la vida se comporta según el patrón de “ lo justo” y “ lo injusto”. Debido a ello nos revelamos muchas veces, pensando que lo que nos sucede no debería pasarnos a nosotros porque nada hemos hecho para merecerlo.

 

         La vida no funciona así. Te pone a prueba muchas veces, es verdad. Hace que pases por muchos exámenes inesperados, también es cierto, pero no hay una correspondencia con lo que demuestras ser o saber y lo que luego te devuelve de forma inmediata y correlativa.




 

         Todos hemos escuchado hablar de la ley del Karma. Todos queremos creerla cuando nos va mal a causa de alguien, sobre todo, porque esperamos, en una entendible necesidad humana, que a ell@s algo les suceda que compense nuestro dolor. Lo que no sabemos es que el Karma es neutro. Es la ley de la acción-reacción, lo que cuenta. La justicia natural que se establece con el resultado de nuestras acciones. Causa y consecuencia van de la mano.

 

         Muchas veces, nos preguntamos por qué a personas que parecen hacer el mal, les va tan bien. Podríamos añadir, a esa reflexión, el hecho de que nadie lo tiene todo, ni siempre. Podría parecer un consuelo ridículo en donde esconder nuestras penas, pero lejos de serlo es una realidad irrefutable que a todos nos afecta.

         

         Las abuelas solían decir…” No lo hagas, no lo temas”…sencilla sentencia que resume muy bien la bondad que deberíamos poner en nuestros actos para, de algún modo, rodearnos de ella sin esperar la desgracia.

 

         Así es la vida, mágica y sorprendente, justiciera e inquebrantable. Así debemos aprender a vivirla.

 

domingo, 12 de octubre de 2025

“TEMPERAMENTO Y CARÁCTER”: ¿Crees que es lo mismo?

 Imagina,  que caminas por un bosque al amanecer. El aire es fresco, los rayos del sol atraviesan tímidamente las hojas, y tú sientes que cada paso tiene un eco antiguo, como si el suelo recordara todas las pisadas anteriores. En ese escenario, piensa en ti mismo: ¿qué te hace reaccionar ante el crujido inesperado de una rama?, ¿por qué eliges seguir o detenerte? Ahí, justo en ese instante, comienza la danza entre el “temperamento” y el “carácter”.




 

El “temperamento” es el susurro más antiguo que habita en ti. Nace contigo, como el tono de tu voz o el color de tus ojos. Es la corriente invisible que guía tus impulsos: si eres rápido para enojarte o lento para hablar, si te lanzas a la vida con pasión o prefieres observar desde la distancia. Es la base emocional que no elegiste, una melodía que comenzó antes de que tuvieras conciencia de ti mismo.

 

Pero el temperamento, aunque firme, no es una prisión. A veces creemos que “así somos” y que no hay forma de cambiar. Sin embargo, sabes bien que incluso los ríos cambian su cauce con el tiempo. Puedes aprender a suavizar la corriente, a templar la ira, a encender la calma. El temperamento marca el compás, pero tú eliges el ritmo con el que bailas la vida.

 

El “carácter”, por su parte, es el escultor que trabaja sobre esa piedra inicial. Es la voz que se alza cuando el instinto grita; la que dice “espera”, “piensa”, “decide”. Se forma con la experiencia, con el dolor y con la esperanza, con cada elección que te aparta de la reacción automática y te acerca a la sabiduría. El carácter es el espejo donde se refleja lo que has aprendido de ti mismo.

 

En cambio, el “carácter” es la huella que decides dejar sobre ese bosque. Es el fruto del tiempo, de las decisiones y los tropiezos. Se forja con cada acto de voluntad, con cada vez que eliges hablar o callar, avanzar o esperar. El carácter no nace: “se construye”, ladrillo a ladrillo, con la paciencia de quien aprende a domar su propio fuego interior.

 

Así que, cuando la vida te sacuda —y lo hará—, recuerda: tu temperamento será la primera ola, pero tu carácter decidirá si te hundes o si surfeas hasta la orilla. ¿Ves la diferencia ahora? Uno te fue dado como un mapa del alma; el otro lo dibujas tú, cada día, con la tinta indeleble de tus actos.

domingo, 5 de octubre de 2025

¿SABES " SOLTAR" LO QUE TE DAÑA"

 Soltar es difícil. Estamos muy apegados a todo. A lo material, a las sensaciones y añoranzas, a los vicios, a lo bueno y a lo malo. Lo peor de ello, no es tenerlo con nosotros mientras lo vivimos, sino cargar con ello en nuestra mente después de pasado. Ese vínculo es una cadena que nos ata, venenosamente, a un monstruo que nos devora sin fin.

Veamos este breve cuento.



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…“Un anciano maestro zen y dos discípulos andaban en paz y silencio por un largo camino. Hacia el mediodía llegaron a un río y vieron a una chica muy guapa sentada tranquilamente con los pies puestos en el agua. La chica contemplaba receptiva y seductora a los tres caminantes.

Los dos discípulos empezaron a mostrarse nerviosos ante tanta belleza. Los dos quedaron embelesados por el atractivo radiante del cuerpo de la chica y por la brillantez de su mirada. Poco a poco se fueron acercando, dejando al maestro en un segundo plano. Ella, con actitud seductora, les miró y les dijo: -¿Quién de los dos podría ayudarme a cruzar el río?… Los dos muchachos se miraron y dirigieron un gesto interrogando al maestro que observaba lo que estaba pasando. El maestro lanzó una mirada profunda a cada uno de ellos sin decir nada. Después de un largo y tenso minuto de dudas, uno de los discípulos avanzó, y cogiendo a la mujer en brazos, la ayudó a cruzar el río entre sonrisas, caricias y mucha complicidad. Una vez llegaron al otro lado del río se dieron un beso tierno y se despidieron sin dejar de mirarse. El joven se dio media vuelta y continuó el camino con el otro discípulo y el maestro.

El discípulo que se había quedado junto al maestro no dejaba de lanzar interrogadoras miradas al silencioso e impasible anciano que solo observaba. Pasaban las horas mientras avanzaban silenciosos por las montañas y valles. El discípulo que no había cruzado el río junto a la muchacha, realmente lo estaba pasando muy mal. Pero no decía nada. Por la noche, cuando llegaron a casa, sus movimientos delataban su estado interno: se quemaba con el fuego que encendía, se le caía el vaso de agua que sostenía entre sus manos, tropezaba con la raíz de un árbol del jardín… Su mirada siempre encontraba el rostro impasible y ecuánime del anciano, que lo observaba sin emitir juicio ni palabra.

Tres días después, la tensión llegó a ser tan dura, que el chico se dirigió hacia el maestro y le dijo con rabia:

 -¿Por qué no le has dicho nada a mi hermano, que rompiendo las reglas de la sobriedad ha encendido el fuego del erotismo con aquella chica del río?, ¡¿por qué?!  ¡¿Por qué no le has dicho nada?!… ¡¡Y no me digas que la respuesta está en mi interior porque ya no puedo escuchar ni ver nada con claridad!! ¡Necesito entender!, dame una respuesta, por favor. El anciano, dedicándole una mirada integral de rigor y benevolencia, le respondió con serenidad y contundencia:

-Tu hermano ha tomada la mano de aquella mujer a un lado del río, y la ha soltado cuando ha llegado al otro lado. Tú has tomado la mano de aquella mujer a un lado del río, y aún no la has soltado.

https://jestoryas.wordpress.com/2017/09/16/seleccion-de-7-cuentos-breves-de-sabiduria-oriental-para-reflexionar/

 

 

 

domingo, 28 de septiembre de 2025

LAS EDADES DEL AMOR

  “Tú no sabes cómo yo le quiero”…fue la última frase de una chica adolescente a su madre antes de cerrar la puerta de la cocina con un portazo sonoro. Su madre se quedó callada e inmóvil. Pensó que, tal vez, se había olvidado de cómo se ama a esa edad…”






 

Este breve fragmento puede llevarnos a reflexionar sobre los afectos, sus tipos y sus intensidades biológicas y espirituales.

 

Pareciese que el amor tuviese edades, intensidades, memoria y vida propia siguiendo el protocolo vital de todo lo animado.

 

Uno, cuando piensa en el amor lo hace en el estado puro del mismo. Incondicional, generoso, altruista, compasivo, cuidador, emotivo, pasional, tierno e incansablemente atento al sujeto amado. Luego, más tarde, confronta estas ideas con las experiencias que cada cual tenemos y parece que todo se desmorona. Y es que el amor, como amplio concepto que lo embarga todo, lo hemos confundido tantas veces, incluso lo hemos distorsionado, forzado, retorcido y estrujado para que encaje con la idea grandiosa del mismo, al que todos aspiramos.

 

El amor, lejos de ser un sentimiento de arrebato, de lujuria y de explosiones incontroladas, se instala en el equilibrio sostenido, la calma dulce y la pasión armoniosa. Ni amigo de las prisas, ni enemigo de la armonía. 

 

Sin duda hay edades para vivir sesgos del amor que son otras cosas. Edades en las que pareciese un volcán en erupción, momentos en los que creemos que nos sumerge en el infierno más corrosivo, pero en ninguno de esos tiempos es amor lo que está en juego.

 

Hay una frase de Walter Riso muy esclarecedora al respecto: …”Si el amor duele, no es de tu talla”. Añadiría… si “ duele continuamente”…no lo es. 

 

Revisa tus amores y extrae conclusiones.

sábado, 20 de septiembre de 2025

¿ SABES QUIÉN ERES Y CÓMO ERES?

 Creemos que nos conocemos, pero no dedicamos mucho tiempo a revisarnos. Nuestras reflexiones, la mayoría de las veces, se dirigen a perdonar los defectos que podemos vernos. Creemos que sabemos quiénes somos, pero a veces, la vida nos sorprende poniéndonos pruebas en las que ni por asomo actuamos como creemos. Gran parte de los conflictos y emociones negativas de nuestro interior se producen porque nuestra idea de nosotros mismos se genera por comparación con los que están a nuestro alrededor y eso nunca funciona para tener una autoestima sana y una vida satisfactoria.

Veamos este breve relato que se hace referencia a la importancia de reconocernos como únicos y valiosos sin compararnos nada más que con nosotros mismos. 



EL ÁRBOL QUE NO SABÍA QUIEN ERA

Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,… Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.

-No sé quién soy… -se lamentaba-. -Te falta concentración… -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas… ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas…

-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!.Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:

-No te preocupes. Tu problema no es tan grave… Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior… ¿Mi voz interior?… ¿Ser yo mismo?… ¿Conocerme?… -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.

Finalmente un día llego a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:

«Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quién eres. ¡Sé quién eres!, ¡sé quién eres!…»

Poco a poco, el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue admirado y respetado por todos.

Solo entonces el jardín fue completamente feliz. Cada cual celebrándose a sí mismo.

https://jestoryas.wordpress.com/2017/09/16/seleccion-de-7-cuentos-breves-de-sabiduria-oriental-para-reflexionar/