Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 25 de febrero de 2018

ORIGAMI: “ LA ARQUITECTURA DE TU VIDA”



Siempre me ha llamado la atención la papiroflexia. Es un verdadero arte. Sin apenas nada, tener el poder de crear formas, a veces, complejísimas que parecen cobrar vida en el instante que se terminan.




Ayer vi pasando por el cauce de un río, un origami. Era una especie de pato; más esbelto, más afable; delicadamente sutil. Navegaba erguido en uno de los surcos de la orilla. Se balanceaba con cada ondulación que el agua formaba en la superficie y describía, a su paso, estelas de elegancia que le perseguían haciéndole cada vez más poderoso y altivo.


Me quedé mirándolo largo rato hasta que se perdió de mi vista. Casi parece un imposible darte cuenta cómo con, tan sólo,  una hoja de papel y las manos se puedan dar forma a objetos que cobran existencia real y casi vida propia.


Hay que emplear mucha precisión al doblar el papel; tener mucha paciencia para aprovechar los milímetros que puedan suponer un error. Corregir sobre la marcha lo que haya podido quedar mal. Recorrer otro camino cuando un doblez nos indica que nos hemos equivocado. Saber que punta hemos de doblar y como retroceder el papel para que se convierta en alas, patas, columnas, caras, picos, ángulos o vértices.


La propia vida es un gran origami. Una arquitectura de papel que hemos ido construyendo con nuestras manos, con nuestra mente, con los pensamientos con los que reaccionamos ante lo que nos sucede; un verdadero arte siempre por descubrir. Nunca habremos aprendido del todo. Siempre existirá algo novedoso y sorpresivo.


Hay caminos mal recorridos que nos han obligado a doblar de nuevo el papel que jugamos en nuestro día a día, errores de precisión que nos han traído consecuencias fatales y que en muchas ocasiones nos han obligado a arrugar la base y comenzar de nuevo.


Líneas, dobleces, extracciones, puntas introducidas, líneas marcadas, juego de manos  e instrucciones mentales que hacen que más tarde comencemos a saber por dónde volver a doblar y de qué forma hacerlo.


Piensa qué figura representaría tu vida; o éste momento en el que te encuentras. Búscala y observa cómo se ejecuta.


Piensa si tu existencia sigue esos dobleces. Retoma caminos perdidos si son certeros. Dobla por otros nuevos si te conducen a la figura final.


¿Lo harás?

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