Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 4 de diciembre de 2016

¿QUÉ ESPERAS...?



Las formas de dar son infinitas. A veces, en vez de dar sumando, se da restando. Parece un contrasentido pero también se da cuándo es el silencio, la ausencia, la carencia la que se hace presente.


En general, damos mucha información gratuita de nosotros mismos. Pistas que nos señalan como de éste u otro tipo de personas y que el resto aprovecha en su favor delineando la estrategia a seguir con nosotros.


Hay personas fáciles, suaves, blandas y frágiles. Otras, por el contrario, son indolentes, recias y capaces de seguir sus propios propósitos sin necesitar reciclar el peso del dolor del otro sobre su conciencia.


Uno tiene que evaluar lo que va dando y revisar lo que espera que le den, porque en la vida todo es un intercambio; cualquier relación, sea del tipo que sea, sostiene un equilibrio en lo que cada miembro aporta. Cuando se descompensa se quiebra.


En toda relación hay una parte de fuerza en la que alguno gana. En muchos casos, ganar significa perder porque lo que se gana va en nuestra contra.


Las expectativas sobre los demás suelen ser siempre una trampa. Esperar que otros nos den y lo hagan en la forma, modo y cantidad que nos gusta es un imposible; un pensamiento mágico que no lleva nada más que a la frustración.

Esperamos y esperamos que esto o aquello cambie. 

Esperamos que lo haga mañana, al día siguiente, al año siguiente o en cualquier momento que se nos escapa de las manos. 

Pero lo único que podemos modificar es nuestra forma de esperar. 

 Estamos en un momento de esperas. Llega el año nuevo y seguimos esperando que esta vez, por fin, se cumpla lo que tantas veces nos proponemos.

La espera es una situación que genera ansiedad. El equilibrio, la armonía y la serenidad, está sin duda en abandonar la espera e instalarnos en la realidad. 

Contar con lo que tenemos, que siempre coincide con lo que somos, y partiendo de ello seguir caminando entre lo que ganamos o perdemos cada vez que dejamos de tener expectativas.

Hay que ser resolutivos con uno mismo. Ponernos delante de los miedos y hablar claro. 

Se acabó. Aceptaremos lo que venga. Navegaremos con las mareas de la dificultad en contra y pensar que siempre nos tenemos a nosotros mismos.

El resto, lo que venga sin esperar, será siempre un regalo.



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