Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


viernes, 22 de febrero de 2013

CERRAR PROBLEMAS, ABRIR SOLUCIONES



El método del “problema-reacción-solución” es uno de los más eficaces cuando estamos frente a un conflicto.
Cuando nos adentramos en una situación que nos plantea dificultades lo peor que podemos hacer es quedarnos inmóviles porque la avalancha de agua nos puede arrastrar. Hay que reaccionar, aunque nos tomemos un tiempo previo para dilucidar en qué posición nos deja las nuevas circunstancias. No podemos parar por mucho tiempo, porque la vida misma es cambio continuo y el inmovilismo tiene un precio muy alto.
Lo que más descoloca al enemigo es nuestra movilidad. El no saber a ciencia cierta dónde estamos ni cuál será el siguiente paso que daremos. Ser demasiado previsibles puede llevarnos a perder siempre. Hay que ganar tiempo y espacio en la batalla y posicionarnos de forma que nuestra estrategia nos favorezca a nosotros y no a nuestro contrario.
Es verdad que hay que recurrir a la calma en las grandes catástrofes de la vida y como primera medida, relativizar las consecuencias. Nada es tan importante como para adoptar una postura extrema porque al fin y al cabo, dentro de unos cuantos años, en el mejor de los casos, absolutamente ninguno de los que ahora estamos leyendo esto, estaremos aquí. Por lo tanto, tomar consciencia de la posición y valorar las pérdidas es una necesidad de urgencia que en ningún caso debe arrastrarnos tras el desastre. Tras éste, hay que tomar decisiones en escala; es decir, ir procediendo paulatinamente, en sucesión ascendente y con un objetivo favorable a la vista.
Debemos conseguir que el caos nunca sea nuestro. Dejar pasar lo intrascendente para abrir la puerta a las soluciones posibles, certeras y prósperas para nuestro bienestar.
         Todo tiene un precio y a veces, es inevitable hacer daño y que nos lo hagan. Siempre pienso, sin embargo, que tras la derrota uno, con el tiempo, mira de distinta forma lo sucedido. Primero con rabia, desprecio e ira. Más tarde repartiendo culpas. Posteriormente con la benevolencia de quién rescata de los recuerdos lo mejor que pudo vivir.
Debemos reaccionar y seguir plantando cara al mundo sin miedo a ser devorado por él.
 Los valientes son siempre aquellos que saben llorar cuando deben y levantarse de nuevo, cuando lo necesitan.
  

2 comentarios:

  1. merenguedefresa@hotmail.com23 de febrero de 2013, 17:09

    Los valientes son aquellos que no cuentan el número de veces que caen sino las veces que se levantan y continuan, los valientes son aquellos que aman contra viento y marea, aunque no les amen, los valientes son aquellos que de una perdida saben obtener una ganancia aunque su alma llore por la perdida durante tiempo infinito, los valientes son aquellos que piensan que lo mejor está por llegar, porque efectivamente llegará.

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  2. !!En el centro de la diana!!...gracias por una reflexión tan acertada.
    Tenemos que desaprender los absurdos estereotipos sobre la valentía porque en ellos no está ni un ápice de lo que realmente es el valor.
    Un beso

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