Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


martes, 11 de octubre de 2011

LA IMPORTANCIA DE CONTAR

Poder contar lo que se siente, lo que nos sucede, aquello que nos sorprende y nos obliga a idear cambios rápidos en nuestra vida, lo que nos agobia o lo que nos desborda…es todo un privilegio. Nuestros parientes mayores lo hacían en el confesonario, si buscaban la paz interior, y si lo que pretendían era un vaciado de impresiones se reunían con sus vecinos a la puerta de sus casas para  contar y contar…Desde que no existen las reuniones hogareñas, los amigos los contamos con los dedos de una sola mano y nos sobran...Desde que los confesionarios están olvidados, todo se ha complicado. Necesitamos psicólogos que tipifiquen como enfermedad nuestras ganas de contar. Nos sentimos mejor si ingerimos una pastilla milagrosa con la que se van a serenar las inquietudes pero que no resolverá el problema de recibir las palabras cálidas de una voz amiga que sienta con nosotros nuestros duelos. Nos refugiamos en las compras como compensación del malestar; en cenas y comidas como celebración de haber logrado un poco más de paz, en aspiraciones materiales con las que creemos remediar la soledad, sin darnos cuenta que la solución está en una mirada cercana, en un apretón de manos, en un abrazo tierno o en una palabra sentida.
Nos hemos acostumbrado a vivir dentro de nuestra coraza. Pretendemos protegernos de peligros imaginarios de los que hacemos a todos lo demás, sospechosos. Tememos por nuestra intimidad, esa que tanto necesitamos que nos escuchen paradójicamente.  Estamos al borde del abismo…y aún así…preferimos seguir solos. De ello hacemos un trofeo: nuestra capacidad para resistir la soledad, mientras morimos desangrados por no tener a nadie a quien contar lo que nos sucede. Es importante hablar, expresar lo que sentimos, comunicar lo que penamos, transmitir lo que anhelamos. Porque en ocasiones, el pensamiento se vuelve enemigo y nos sitúa frente a gigantescos fantasmas que podrían ser volatilizados al instante con una sola palabra de alguien que estuviese a nuestro lado para escucharnos. Es importante saber que quieren escucharte. Para eso, no olvidemos estar siempre dispuestos a ser los receptores de quienes nos necesiten. La vida funciona así. Como un boomerang con retorno. Tan sencillo como regalar al mundo lo que quieras que te regalen. Solo hay que esperar. El camino puede ser inesperado pero podemos tener la seguridad de que nos devolverán con creces lo que hayamos ofrecido con absoluto desinterés y amor incondicional.

2 comentarios:

  1. Solo quiero decirte aunque creo que lo sabes, que siempre que necesites despejar los temores de tu cabeza, aqui me tienes para lo que necesites contar. Mucho ánimo y fuerza, que tu puedes con todo. Besitos

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  2. Gracias Laurymy, la verdad es que es genial contar con amigas como tú!! Besos

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