Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 11 de febrero de 2024

DOMINGOS LITERARIOS

 Tras un largo periodo sin dar vida a los domingos literarios, iniciamos una nueva época en la cual iremos intercalando, el comienzo de un nuevo relato titulado: “El imperio de los sueños”, con poemas, cuentos breves etc…

Espero que os guste.

¡Comenzamos! 











EL IMPERIO DE LOS SUEÑOS

 

Aquella tarde me encontraba mal. Peor aún que a diario. La comida se revolvía en mi estómago deseando salir, aunque no tanto como la pelea que mis pensamientos estaban librando mientras caminaba hacia su casa.

 

Me había prometido, por fin, terminar con aquella farsa en la que nos manteníamos mientras nuestro padre había vivido. Ya no era posible seguir con la duda. Él tenía las respuestas y yo simplemente me dejaba llevar, día a día, por el vacío de aquel secreto.

 

Llamé al telefonillo de la puerta temblándome la mano. Oí descolgar el aparato sin mediar palabra. Me adelanté a su respuesta.

 

         .-Abre, soy yo.- No dijo nada y de nuevo, el ruido corto y penetrante de aquel aparato encajándose en su lecho de plástico rompió el silencio. Cuando el ascensor llegó a la planta, abrí la puerta con sumo cuidado, ante el temor de encontrármelo frente a frente sin la pequeña distancia que me separaba hasta el umbral de su puerta. No estaba allí. Mi frente sudorosa comenzó a tomar temperatura y mi cuerpo, tenso y cansado, avanzó con lentitud hasta ella.

 

         La hoja de la puerta estaba entreabierta incitándome a pasar. El mismo olor a húmedo, la misma falta de luz, el mismo sonido vago de la radio en el fondo; la sensación reiterada de entrar en la antesala del infierno…



lunes, 5 de febrero de 2024

AMANECIENDO EN TI

 Miré dentro y vi lo oscuro,

Salte lejos y caí dentro,

Trepé ansiosa y fue lento,


Cerré los ojos y vi el invierno.

 

Fui avanzando con el tiempo,


Con los ojos tapados


Y sin ápice de aliento,


Cansada de llorar silencios.




 

Bebí lo amargo del cieno,


Salpiqué mi piel sin aliento,


Cerré puertas parando vientos,


Apagué luces por si venía el miedo.

 

Y sangre tanto por mis dedos,


Que el barro se volvió negro,


Amasé olvidos por si podía verlo,


Pero de nuevo tu nombre junto al mío, 


muerto.

 

Abrí de pronto mis ganas al cielo,


Retorcí mis ansias de amor sereno,


y en lo más íntimo de mi joyero,


amaneciste tú, 


junto a mi apagado fuego.

 

Y brotó el agua del pozo seco,


Y nacieron flores donde había hueco,


Y lució el sol y la luna bella de enero,


Y sentí entonces que no hay pozo oscuro,


Si el destino no es traicionero.


Si confías en romper el mal de ojo


Que una vez, sin tu quererlo,


echaron sobre tu pecho.

 

 

 

 

 

jueves, 1 de febrero de 2024

LAS FRONTERAS DE LA MENTE


Para todo hay límites. Nada se escapa a la ley de la entropía, es decir, a lo largo de un periodo de tiempo suficiente, todo se degrada. Esto debemos tenerlo muy en cuenta. 


Igual que todo lo que empieza, termina; todo lo que nace muere; todo lo que asciende, baja; todo lo que está equilibrado tiende a desequilibrarse.





Si ésta ya es una ley que hemos de asumir, para no crearnos falsas expectativas con “absolutos” imponderables, se nos impone la necesidad de no crear barreras mentales, de romper las que tengamos o de desmontar las que estén naciendo. Si ya va a ser seguro que todo se degrada, no comencemos por el final en relaciones, trabajos, metas a conseguir o propósitos por cumplir…etc


Seamos tolerantes con quienes se nos acercan y son diferentes, con los que no piensan igual que nosotros, con aquellos que desde un principio, y sin saber por qué, nos caen mal. Con lo que ya va mal, con lo que puede ir mejor, con lo que, con nuestra ayuda, puede servir de buen ejemplo. Con lo malo y con lo peor, porque en todo ello hay un poso de lo contrario. Siempre hay algo bueno en lo malo y viceversa. No existen los absolutos. No creas que lo que hoy es precioso, lo será siempre y salva lo mejor de cada momento, de cada experiencia, de cada tramo de vida ganado al tiempo por un interior más cercano a la paz y a la serenidad propia.


De otro modo, solamente lograrás engañarte pensando que lo que tienes no va a cambiar, porque si algo es seguro en esta vida es precisamente eso: que todo cambia y, de algún modo, tú puedes dirigir su rumbo, entendiéndolo y transformando tu rigidez mental por la suavidad de un espíritu libre que entiende la libertad aún a costa del propio ego.

sábado, 27 de enero de 2024

NO TE PEGUES A LA HISTORIA DE OTROS

 Somos inseparables de la mente, pero hablamos como si estuviese despegada de nosotr@s y nos traicionase más de una vez. Frases como: “esta cabeza me tiene loca, no para de darme vueltas, tengo la mente que explota…” Sin embargo la mente es tuya, es parte de ti y  creas tus pensamientos. Ella solamente es el mecanismo a través del cual se expresan.



 

Tú eres el creador de tu historia, tu interpretas lo que pasa fuera y dentro. Trátala con amor. Cuídala. Cálmala. Hazte su amiga. Edúcala con dulzura. El amor genera amor.

 

Hoy la gente se queja de que hay maltrato, en las escuelas, en las parejas, entre los amig@s..., pero nadie habla del maltrato a uno mismo. Los diálogos internos donde no nos respetamos, en los cuales nos engendramos dolor, en los que resistimos el rencor, polarizamos ideas, ideamos reacciones.

 

La energía que sentimos dentro, la expresamos fuera. Hoy en día hay mucho malestar y frustración  y es eso, precisamente, lo que vertimos al exterior. Cuando estamos bien restamos importancia a cualquier cosa molesta y viceversa, si estamos mal, todo nos molesta a nosotros.

 

Hay que crear más amor, compasión, comprensión, calma en el interior. Seamos cuidadosos, amables y respetuosos en nuestra mente y entonces la mente se calma y tu relación con el exterior se suaviza también.

 

Los pensamientos negativos nos perjudican a nosotro@s solamente. No les des vida, no te enfoques en ellos, vive en ti, en la energía de luz de tu interior. No te pegues a la energía negativa de otros que parece que te roban la tuya. No te dejes. No es tuya, no es para ti.

 

Mantén el amor, la compasión, perdona, suelta…y vive contigo sin contaminarte de las malas historias de otros. No te pegues a ellas. 

 

Bastante tienes con la tuya y con hacerlo cada vez mejor.

domingo, 21 de enero de 2024

LA TIRANÍA DE LOS RECUERDOS

 Muchas veces es preferible no recordar. No volver al pasado si uno no está seguro de regresar sano. No hurgar en heridas no cerradas y no abrir baúles que llevan tiempo durmiendo un sueño muy conveniente para que las espadas no vuelvan a levantarse.




 

Cierto es que también hay recuerdos buenos. Miradas atrás que abren caminos hacia delante. Sensaciones pasadas que logran endulzar caminos amargos que se cruzan en las estaciones aciagas de la vida. Pero hay que aprender a vivir mirando hacia delante, con ilusiones nuevas y metas renovadas, por pequeñas que sean.

 

Lo mejor, en ocasiones, está en desaprender. En tratar de apartar hábitos dañinos, recuerdos dolorosos o conductas repetidas que no nos ayudan a avanzar.

 

Siempre he pensado que “ aprender”, tiene un matiz muy diferente a “recordar”. En este caso, cuando integras algo nuevo tienes que recurrir a una voluntad imperiosa de construir sobre la nada. Cuando recuerdas conectas, rápidamente, con algo que ya estaba en ti, olvidado o no, pero instalado en tu subconsciente y preparado para dar la bienvenida a algo que ya no es nuevo para ti. Por eso, y porque venimos de un “ no sé dónde” en el cual puede que ya conozcamos todas las respuestas que nos preocupan, debemos dejar que las conexiones de  ello con lo que llevamos dentro, se operen con tranquilidad.

 

A veces, tenemos que tomar decisiones que implican muchos cambios o, que incluso, a primera vista parecen erróneas desde un principio. Pero hay que confiar. Dejar que nuestro plan de vida se despliegue. No ir al pasado para retomar los miedos y dejar que lo que tenga que suceder, suceda.

 

Dejemos que la vida ocurra. A eso hemos venido.

domingo, 14 de enero de 2024

¿TEMES A LA SOLEDAD?

 No siempre se sabe estar en soledad. ¿Soledad elegida o impuesta?¿Elegida por ti o por las circunstancias?¿impuesta por ti o por la realidad que vives?. No es lo mismo. Nunca lo es.

 

Estar sin compañía física puede resultar una tortura o una bendición. Hay personas abocadas a una soledad elegida de forma continuada. Gente independiente, que de tal forma se incrusta en la ausencia de cercanías, que hasta le molesta que deambulen a su alrededor el resto de los mortales.

 

Otras personas, sin embargo, necesitan constantemente gente a su alrededor, hasta tal punto que salir a la calle les obliga a quedar con gente para regresar o, en el medio del camino, para conversar.

 

Ni una postura ni otra es la equilibrada. Hay que saber estar con uno mismo. Tener momentos para relajar la mente, iniciar pequeños proyectos en la casa, en nuestra persona o en la vida de cada día.

 

Si necesitas una aprobación constante de lo que haces eres una persona insegura, incapaz de tener criterios claros o de mantener una autoestima suficiente para avanzar por la vida con una personalidad y un carácter poderoso y funcional.

 

Crecer es aprender a desapegarse. Mantener tu vida con tu propia energía vital y discurrir por ella con absoluta ligereza, sin implicar a otros sistemáticamente y sin la necesidad de hacerlo por la incapacidad real de sentirte solo/a a costa de lo que sea.

 

Lo mejor es saber estar en soledad sin rechazar la compañía, sin obligar a ella para cubrir vacíos que provienen de nuestros fantasmas, miedos e inseguridades. Tener criterios propios, sin desatender las orientaciones que puedan darnos; en definitiva, sentir qué hacemos las cosas bien sin la necesidad de que otros/as nos lo confirmen.    




 

Es necesario saber estar en soledad porque uno al quedarse a solas consigo mismo está obligado a soportarse, comprenderse y, finalmente, quererse.

 

Nada más importante.

miércoles, 10 de enero de 2024

DESPEDIRME DE TI Y DE TU NOMBRE DE VERANO

 Nunca es fácil despedirse. Nunca lo es si la persona que nos deja ha sido parte de la historia de los que amas, si ha estado en momentos de gozo y de amargura, si ha pulsado las mismas cuerdas en la guitarra de la vida.

 

Tenías nombre de mes del verano, pero elegiste el invierno para abandonar lo que ya habías soltado hace tiempo con resignación. Y es que todo lo medias pulcramente. Eras metódico en cada paso que dabas, exacto en cada apreciación y justo con cada crítica.




 

Pasaste de puntillas por aquí. Así, un día cualquiera de los milenios que datan la humanidad. No dejaste cicatrices. No explotaste bombas, sin sentido, en las espaldas de nadie.

 

Mi padre, que partió solamente un poco antes que tú, sentía tu presencia como la de un niño aprendiz de afectos, siempre atento a sus necesidades y solícito con las alegría que vivisteis juntos en esa divina música que tanto os unió. 

 

Y yo te veía de lejos con ternura. Tu a mi, con la  grata sensación de entender que los milagros existen aunque a ti no te hubiesen tocado. Y nos quisimos a distancia, en lo no dicho, en ese estado de las cosas en las que gozas lo ajeno como propio.

 

Hoy, hasta ti, 

mi agradecimiento eterno. 

Por pasar callado, sin hacer ruido, 

sin causar daño; 

con la bondad en tus manos 

y en tu corazón palpitando. 

Con esas notas dispersas 

que llegan a mis oídos 

como la más bella melodía 

desde un cielo igualmente callado.