Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 16 de septiembre de 2018

MEDITAR NO SIGNIFICA NO PENSAR EN NADA



La mayoría de las personas rechazan la meditación antes de conocerla. Reconocen sus beneficios, opinan que se relaciona con “estar tranquilos”, “con sentir paz”, “con acallar la mente “y muchas cosas más de semejante contenido. Al intentar ponerse a “meditar” se ponen aún más nerviosos por creer que rápidamente deben poner su mente en blanco; cuando observan que no es así creen hacerlo mal.







La respiración es otra grave traba. Poner atención a respirar es un suplicio para muchas personas e incluso reconocen que a base de intentar hacerlo bien pierden el ritmo normal de la inspiración y expiración.

Hay muchas formas de meditar y muchos mitos al respecto.
No hace falta mucho. Es como siempre hemos dicho de la propia vida. Todo es más sencillo de lo que creemos. Todo más fácil, más suave.

Os hablo de mi forma particular de meditar. De la meditación abierta. De la forma delicada de “no plantearse racionalmente” lo que es o nos dicen que debe ser la meditación.

Podemos meditar con los ojos abiertos, haciendo la comida, paseando o simplemente conversando.

Entiendo la meditación como un sentir adentro, la observación del “no juicio”. Que la vida pase a través de nosotros. Que cada situación sea. Que lo malo se viva pasando a través de ello y lo bueno de igual forma. 

Tomar distancia en el interior. Hacer una pausa silenciosa en la algarabía de los pensamientos y cambiarlos por otros más sencillos, menos agresivos, no competitivos.

Tener conciencia plena de la compasión hacia todo y todos. Hacia lo que hacemos de forma equivocada y hacia lo que hacen los demás.

 Todo es en definitiva experiencia, prueba, acción encajada en la existencia terrenal que vivimos con consecuencias para nosotros y para los que nos rodean. De cualquier forma, una especie de juego en el que cada uno somos una pieza clave jugando un papel.

Saber que hay otra historia más allá del juego que vivimos, que lo importante es invisible a los ojos, como no sea a los del alma y ésta no enjuicia, no condena solamente deja ser.

Si para meditar necesitamos un momento en soledad no pretendamos “no pensar” porque entonces los pensamientos aflorarán aún con mayor fuerza. 

Cambiemos el curso de lo que aparece en nuestra mente y de forma tranquila y flexible digámonos: “soy un ser de luz”, “soy bondadoso”, “soy paz”,” todo está bien”, “todo es lo que debe ser”.

Esta meditación es posible por su sencillez. Todos podemos meditar.

 Así, simplemente evitando juicios, tomando distancia y repitiéndonos palabras amables llenas de fuerza que nos llenarán de una energía dulce cargada de serenidad.

2 comentarios:

  1. mmm llegaron mis angelitas con super energia, para iniciar una semana expectacularrrrr, muchas gracias! abrazos , se cuidan mucho! son importantes para mi!

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    1. Gracias por participar, por leer estas reflexiones y por la aportación.

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