Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 11 de enero de 2026

VOLVIENDO A LA VIDA NORMAL...

 Volvemos a la vida normal, que en estos tiempos es menos normal que nunca, pero dejamos atrás celebraciones, comidas y brillos que en este mundo occidental llegan, incluso a abrumarnos, durante tantos días. Sin embargo, comenzamos el año con una sensación extraña. Es como si algo no fuese bien; algo o mucho. 

 

El mundo parece que cae de cabeza en una crisis irremediable de la que somos testigos. La historia en vivo y en directo nos mira a la cara y nos impele a reflexionar sobre la caída acelerada de valores, respetos a las normas y acciones injustificadas que se acercan más al caos que al equilibrio por el que tanto se ha luchado durante décadas.




 

En este contexto incierto, nuestro nuevo año va día a día sorprendiéndonos con nuevos acontecimientos ante los cuales solamente podemos  mantener una postura de dignidad en nuestro pequeño entorno. La vida normal deja de ser tan normal para ser incierta y desconcertante. Nos mantiene alerta. Nos encoje y nos encierra en un círculo cada vez más pequeño donde poder sentirnos seguros.

 

Estamos en tiempos convulsos. Posiblemente, de forma individual podamos hacer poco o nada. Lo que sí podemos es no perder la calma, seguir estando con la justicia, los valores democráticos, el respeto a lo ajeno y la empatía con los que sufren injusticias de cualquier tipo.

 

No podemos comenzar el año sin obviar lo que sucede, pero podemos seguir defendiendo, en nuestro pequeño marco vital, todo aquello que nos hace mas dignos y compasivos con los demás.


¡No es poco!...


Somos granos de arena en un desierto cada vez más poblado de animales inmundos, pero cada uno sumamos junto al otr@.

No lo olvides.

lunes, 5 de enero de 2026

A PENAS TE RECUERDO...

         Apenas me acerco a tus ojos de miel y me desvelo, 

        apenas recuerdo tu voz y tiemblo…

apenas te oigo subir la escalera y me asaltan temerosos los recuerdos de aquel tiempo,


del olor a pan recién hecho, de manos rebozadas de harina temblando de miedo… 


de atardeceres imborrables en los que traías contigo la engañosa sonrisa de promesas de cieno, 





como si no hubiese un mañana, ni el pasado tuviese peso.


Y la escarcha de tus sienes encendía mis duelos y te sentía lejano, como un pajarillo que busca a su madre y vuelve vacío de regreso.


Entonces y solo entonces, tenían sentido los ecos del miedo,

Entonces y solo entonces, me sentí en la guerra como guerrero.


Contigo pasaron días, meses, el calendario entero…


Y los años se tragaban unos a otros en el infierno.


Ahora, entre la lucha de aquel tiempo y el fin de los anhelos… apenas te recuerdo, siempre ausente en tus enredos, capeándonos a todos en tu vasto juego.


Ahora, que se han borrado tus rasgos de mi cielo, solo ha quedado una imagen  de humo y niebla, borrosa y ciega; solo ha quedado, la inmensa amargura  de conocer que todo aquello solo fue un loco sueño.

 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

CUANDO EL AÑO SE APAGA

 Siempre que algo se va…algo está por llegar. Cuando una etapa se cierra, otra se abre. No sabemos en qué sentido, no tenemos idea de lo que va a suceder, lo que sí sabemos es lo que ya pasó. El año que termina encierra tristezas, llantos, risas, alegrías, desconsuelos y esperanzas. Todo tiempo pasado parece mejor, pero no es cierto. Solamente sabemos lo que fue y cómo fue. Lo vivimos, lo gozamos, lo sufrimos…y terminó. Por eso, con la mirada vuelta hacia atrás nos sentimos fuertes sabiendo que lo resistimos, que pudimos con ello, que lo superamos…que estamos vivos y que seguimos en la brecha para encarar lo que venga.




 

Por todo ello, esperamos siempre un año mejor, celebramos la fortaleza que nos asistió en el que se va y apostamos por la felicidad que suponemos  que el que viene nos traerá.

 

Por la esperanza de tantas cosas propias y ajenas. Nuestras y del mundo. Porque la locura colectiva de mandatarios y regentes sea cada vez menor, porque a los que siempre les toca estar al otro lado de lo bueno, se acerquen un poco más a una vida digna, porque nos arrope la salud y no nos abandone el amor en la forma que desee tomar.

 

No olvidamos a los que no están, ni alejados ni ausentes por siempre, tampoco a los que cerca de nosotr@s nos hacen la vida más fácil y bonita.

 

¡Por tod@s ell@s y por cada uno de nosotr@s, Feliz 2026!

domingo, 28 de diciembre de 2025

LA PARTIDA DE AJEDREZ

 La vida es como una compleja partida de ajedrez; con millones de posibilidades, con jugadas hábiles y certeras, con equivocaciones de las que somos conscientes al instante de haberlas cometido o de otras que hacemos sin darnos cuenta de que nos van a fagocitar en un instante.

 

Jugar al ajedrez nunca ha sido fácil; vivir, aún menos. ¿Dónde está el manual que nos indique las reglas del juego en la vida?. No existe porque no es único, es tan amplio como seres existen, tan complejo y diferente como situaciones se plantean. Sin embargo, aún sin él, cada uno vamos comprendiendo cómo podemos ganar mejor, poco a poco, a situaciones de tristeza, de traición, de soledad, de ausencias no queridas…etc. Y todo ello, se reduce a veces a muy poco, a lo simple de entender las dos premisas básicas que en este breve cuento, comprenderás.







Veamos…

 

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“Un joven presa de la ilusión fue a ver al abad de un monasterio Zen para consultarle si conocía un método breve para despertarse, pues no creía que pudiera meditar largo tiempo sin regresar fácilmente al mundo.

 

—¿Puedes mantener mucho tiempo tu atención en algo? ¿En qué te concentras más? —quiso saber el abad.

—En nada especial. Soy rico y no tengo obligación de trabajar. Lo que más me apasiona es el juego de ajedrez.

Entonces, el abad mandó que trajeran un tablero y pidió a uno de sus asistentes que fuera el adversario del joven. Después pidió una espada.

 

Me has prestado voto de obediencia y ahora tengo necesidad de ti —dijo a su asistente, y continuó—: Jugarás una partida con este joven y si pierdes te cortaré la cabeza. Si ganas, se la cortaré a él. Si el ajedrez es la única cosa de la que se ha preocupado en esta vida, merece perder la cabeza.

 

La partida empezó. El joven sentía cómo el sudor lo cubría, pues se estaba jugando la vida. El juego de ajedrez se convirtió en el mundo entero, estaba concentrado en ello. En un momento dado de la partida, aprovechó y lanzó un fuerte ataque. Estaba a punto de ganar. Miró al asistente que jugaba contra él. Vio aquel rostro inteligente, sincero, gastado por años de austeridad y esfuerzo. Pensó en su vida desprovista de valor y una vaga compasión lo dominó. Cometió deliberadamente un error, luego otro, hasta quedarse sin defensa.


De pronto, el abad volcó el tablero dejando a los dos adversarios sin aliento.

 

—No hay ganador ni perdedor —sentenció el abad—, no se cortará ninguna cabeza —y, volviéndose hacia el joven, dijo:


…”Sólo dos cosas son necesarias: concentración completa y compasión. Hoy has aprendido las dos. Aunque estabas completamente concentrado en el juego, has podido sentir compasión y sacrificar tu vida por ella. Quédate aquí y, si continúas instruyéndote con este espíritu, tu despertar es seguro…”


https://www.elcopoylarueca.com/diez-cuentos-zen-con-grabados-ohara-koson/

 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

COLOCA UNA VELA...

 Por muy poco que te sugiera este tiempo diferente, algo es distinto; al menos el exterior se inunda,  irremediablemente, de luces, cánticos, brillos… que te sumergen en un ambiente que no es el de todos los días.

 

         Lo mejor sería, dedicar un tiempo a la acción. Recordar que muchas personas están enfermas, acaban de perder a un ser querido, no pueden cobijarse o están inmersos en una guerra. Cuando todo eso no está cerca es  como si no existiese, pero existe y uno de los objetivos de estas fechas sería recordarlo y hacer lo que podamos porque las desgracias sean menores en gente humana como nosotr@s.

 

         Si lográsemos parar un ratito, hoy, entre troncos de langostinos o patas de corderos, a dedicar un pensamiento profundo de amor y luz hacia tod@s esas personas, además de otras acciones posibles, ya sería un logro.


Más de 10 000 imágenes gratis de Vela Encendida y Vela - Pixabay

 

         Prender una velita en nuestra cena, en señal de recuerdo de los nuestr@s y de quienes sufren, puede ser un buen comienzo para que nuestra conciencia recoja el sufrimiento colectivo y aportemos nuestro granito de empatía, solidaridad y compasión para que el dolor ajeno, no lo sea tanto.

 

         ¡Hagamos que esos deseos de felicidad lleguen de alguna forma a todas las partes del mundo que lo necesiten! ¡Basta un pensamiento! …un instante de callado recogimiento que se una a otros miles de ellos. No hace falta que se lo digas a nadie, ni que nadie lo note.

 

         No cuesta nada y tal vez, el resultado valga mucho.

domingo, 21 de diciembre de 2025

NO CONGELES TU MIRADA

 Todo lo que emprendemos en la vida tiene un retorno. Cada acto, su consecuencia. Cada elección, su réplica. Cada proyecto de futuro, su reacción en el presente. Todo, absolutamente todo llega para quedarse, aunque se haya ido. Siempre habrá algo que permanece, en todos los casos algo se ha transformado en ti con la vivencia, nada es igual a antes de vivir lo que sea que se vive.

 

Por ello, no podemos mantener una mirada congelada en nuestras vidas. Si hay algo que es ineludible  que suceda, queramos o no, es el cambio. La resistencia a él solo desgasta, oprime e inmoviliza. Basta mirar atrás, en esta fechas sobre todo, al año que se ha ido. ¿Cuántos sucesos han acaecido que no esperabas?¿Cuánto de ti se ha transformado con ellos?¿Dónde estás ahora?...no te asustes, estés donde estés, pronto habrás cambiado de posición porque si tú no te mueves, la vida lo hará por ti.




 

Siempre hay algo bueno en lo malo; ni siquiera lo peor dura para siempre. Hay que dejar que la vida ocurra y mientras tanto mantenernos en la máxima calma que podamos alcanzar con una mente sencilla, no demasiado analítica, capaz de resistir los fracasos, que los habrá, y de no explotar con los éxitos que, de haberlos, tampoco durarán para siempre.

 

Pocos pensamientos, pensamientos de calidad. Todo lo que añada angustia a tus horas procura apartarlo y enfócate en mirar la vida desde fuera, como un observador desapegado capaz de reinventarse cada vez que la luz, que creía iluminarle, se apaga.

 

Ese es el sencillo secreto de una vida en paz.

lunes, 15 de diciembre de 2025

DUELO DE VIVOS

 Todos los duelos son difíciles, tristes y demoledores, en un principio. Más tarde, cuando la pérdida se asienta en el corazón, van permitiendo vivir con más calma, recoger lo que nos enseñan y poner en práctica mayores dosis de compasión de las que teníamos antes de vivirlos.

 

         Sin embargo, necesitamos diferenciar los “duelos”, porque si algo es cierto es que los que se ligan a la muerte cierran ciclos. Terminan con resolución; finalizan sin remedio a la reposición. Esos que duelen tanto, pueden transformarse, con el tiempo, en una posesión perpetua de lo que se ha ido, en el alma de cada uno. Lo peor, lo más terrible aún que éstos, son los “ duelos de vivos”. 




 

La pérdida de lo que amamos y sabemos que vive pero que ya nunca compartirá nuestros afectos, la ligazón que unía a los corazones, los roces de la piel, las sonrisas cruzadas con miradas cómplices y el simple tono de la voz incluso arengándonos sin culpa, porque al menos eso era una señal de cariño.

 

         La muerte arrebata lo amado sin que podamos hacer nada, nadie. La traición, la pérdida, el abandono…ese duelo sí que puede no terminar, no se cierra, no concluye, nunca se sella porque la persona sigue existiendo; está ahí, pero no para nosotros.

 

         Lo que he denominado “ duelo de vivos” tal vez no se transforme nunca en aceptación, en renuncia y  el abandono del dolor se complica. En este caso el tiempo ni siquiera ayuda. Trasladamos los afectos a otras personas, queremos esculpir lo que sentíamos cuando estábamos con aquello que perdimos a otros marcos, pero como si fuese aceite flota por encima de las inventadas ganas de ser feliz.

 

         Hay que reinventarnos a cada paso, necesitamos vivir con el fantasma de lo que se fue sin que llegue a dominarnos, dialogar con él, lanzarle los darnos del veneno que nos inoculó su ausencia y a pesar del dolor, seguir la vida.

 

         Todo pasa dentro, lo bueno y lo malo. Lo más importante es que sea nuestro íntimo secreto y que nadie más sepa de ello, porque saberlo quien ha sido la causa de nuestros desvelos sería su victoria sobre nosotros o por el contrario, de no conocerlo nunca, la nuestra sobre el duelo por quien aún vive.