Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


sábado, 25 de mayo de 2019

LA MEMORIA DE LOS SUEÑOS



Como si se tratase de un secreto oculto,

Los sueños aparecen en la memoria prohibida,

Como alondras al viento surcando el deseo.

Atrás quedaron los lamentos, atrás los denuedos

Y en el fondo del alma, el silencio.



Callado y tierno, alfombra encantada

Para los pies de cieno.

Como si fuesen las manos que me mecieron,

Llegan caricias rotas por despertares ciertos.

Atrás murieron las palabras que no se dijeron,

Las miradas ocultas tras el miedo,

Los aromas que salpicaron de amargo lo verdadero.

Y entre todo ello, la memoria del tiempo,

Único y señero justiciero.

El que pone luz en las tinieblas del averno.

Y entre cantos de sirenas llegan voces de ciego,

Que alertan al alma 

para que no abandone los sueños.

Para que esté atenta

 y tenga los ojos bien abiertos.

martes, 21 de mayo de 2019

¿TE AUTOENGAÑAS?



Autoengañarse siempre suena mal. Es como si fuésemos tontos no queriendo ver la realidad para no sufrir.

Cuando aludimos a este término, todo parece de papel. Nos vemos sumidos en la debilidad, impregnados de timidez ante nosotros mismos y desesperados por reconocer la venda que ponemos en los ojos para no ver lo que seguramente hemos visto ya hace mucho tiempo.


Recurrir al engaño propio tiene sus beneficios, a veces. Supone poder con situaciones de dolor inevitable e incluso, nos lleva a sobreponernos ante desgracias ineludibles que llegan sin remedio.




Entre lo negativo del autoengaño está la falsa realidad que creamos para defendernos del dolor que sabemos o intuimos. Un marco demasiado estrecho para caber en él por mucho tiempo.
En realidad, cuando se produce esta situación estamos construyendo el sabotaje a nuestra dignidad, a la capacidad para imponer la cordura o para rematar la locura. 

Creemos que todo nos irá bien si no vemos “lo malo”, pero no es así porque lo que está mal sigue estándolo y tarde o temprano llamará a nuestra puerta para despertarnos.

Es mejor ver. Saber qué terreno pisamos. Conocer dónde está el bache. Encajar las dificultades y tener opción a utilizar nuestras propias herramientas emocionales con las que poder salir airosos ante nuestros propios ojos. Porque la mirada de los demás nunca debe condicionarnos; nunca cambiar nuestro rumbo, nunca comportarnos de otra forma a cómo lo hacemos desde nuestro interior.

No es sano, para nuestra salud, mental distorsionar la realidad para que parezca otra.

Podemos, eso sí, ser compasivos con nosotros. No emplear el juez riguroso que desde dentro nos acusa y condena y mecernos en la caricia de nuestro propio consuelo para resistir todo lo que en nuestra vida no es cómo nos gustaría.

Eso está dentro de nuestro poder, como lo está no querer ver.

Perdona y perdónate.

Todo será más fácil.

domingo, 19 de mayo de 2019

LO QUE SE ESCAPA



Lo que se escapa, no es para ti,

Lo que huye, nunca lo fue

Lo que parece al alcance de tu mano

Y se difumina cuando lo miras, 

No debía quedarse a tu lado.

Lo que se esconde y te evita,

No es lo tuyo; no conecta contigo.



Lo que surge y vuelve a esconderse,

Se ha escapado de otro sitio

Y no ha encontrado su lugar.

Tú no eres un refugio para confundidos/as

Tú eres un santuario 

Para polvo de estrellas

Que sigan tu rastro.

Lo que se posa en tu hombro 

y vuela rápido

No ha encontrado su nido

Porque tú no das el pecho, 

Si no a tus hijos,

Ni derramas besos 

en bocas que se equivocan.

Porque has elegido ser feliz,

Con poco, con nada, 

contigo, con todo.

Como un hada

Que sueña su vida

Aún en medio de nada.

viernes, 17 de mayo de 2019

SI ESTÁS AL BORDE DEL INFIERNO...




Si estás al borde del infierno puedes moverte de posición, cambiar la actitud, girar el pensamiento y dirigir tu atención hacia otra parte. Entonces, sin darte cuenta entrarás en el cielo; es decir, sentirás que tu ira se rebaja, que se modula tu enojo, que tu sensación de malestar se transforma y todo cambia.

Veamos este pequeño relato.



“Un samurai fue a visitar a un viejo sabio para plantearle una duda que lo atormentaba.
-Señor, estoy aquí porque necesito saber si existen el infierno y el paraíso.
-¿Quién lo pregunta? -contestó el maestro.
-Un guerrero samurai.
-¿Tú un samurai? -se burló el maestro-. ¿Con esa cara de idiota que tienes?
El guerrero no daba crédito a lo que oía.
-Seguro que además de estúpido eres un cobarde -se mofó de nuevo.
La ira se adueñó del samurai que desenvainó instintivamente su sable.
-¡Ahora se abren las puertas del infierno! -gritó el anciano.
El guerrero comprendió de súbito la actitud del maestro y guardó su sable avergonzado.
-¡Ahora se abren las puertas del paraíso! -exclamó de nuevo el maestro.

          No es sencillo pasar de un estado a otro, del infierno al cielo, de lo amargo a lo dulce, de la sombra a la luz.

Todo está en nuestra mente, en nuestra voluntad, en la capacidad de observación, en salirnos de nuestra posición y mirar desde fuera cómo nos sentimos y si esa rabia va creciendo y se nos va de la mano o si apostamos por traspasar la orilla y elegir lo que nos haga sentir mejor.

          La elección es nuestra.

Merece la pena intentarlo.