Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


jueves, 28 de noviembre de 2013

APRENDIENDO A HABLAR

La palabra es una forma mágica de expresión. Es capaz de herir sin tocar y de hacer feliz sin tener que corresponder. Se puede invadir con ellas, atropellar y menospreciar o se puede engrandecer, valorar y amar.
         Es en realidad su uso y abuso lo que debe preocuparnos. Lo que decimos y cómo lo decimos. Lo que pedimos y cómo lo pedimos. Hay que saber hablar con inteligencia emocional.
Hay personas cuya negatividad sale por los poros de su piel, pero sobre todo por los vocablos de sus palabras. Hay quienes maldicen, insultan o descalifican continuamente. Otras, que hasta para pedir, en sus rogatorias, lo hacen desde el “no”…”Que no sufra enfermedades”…en vez de hacer una petición positiva…”que la salud invada mi vida”…
El universo no entiende el NO; es una partícula que invita a la no existencia, a la nada, a lo contrario, a lo imposible. Hemos de reafirmarnos en los aspectos de apertura en nuestra actitud. Estar dispuestos a que suceda lo bueno y a que eso mismo nos impulse a conseguirlo.
A veces sería deseable emplear lo que se denomina “el tiempo fuera”. Se trata de un momento en el que nos situemos fuera de una circunstancia que se esté presentando conflictiva. Tomar distancia, ser observador y guardar silencio. Esto evitará palabras inconvenientes de las que más tarde podemos arrepentirnos. También nos desviará de pensamientos enconados que solamente miren en una dirección. Podremos retomar la conversación desde otro ánimo, desde la empatía de entender al otro o desde la serenidad de comprendernos a nosotros mismos y ser capaces de redirigirnos, a fin de que las palabras nos salgan de forma controlada, en vez de hacerlo en forma de peligroso torrente.
En nuestros labios está la posibilidad de elegir crear un clima de armonía a nuestro alrededor, de mantenerlo y de proyectarlo. Quizás en este intento haya más magia de la que pensamos…y se operen milagros que ni siquiera soñamos.
Probar nos vendrá muy bien, seguro.

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