Abriendo la puerta...
"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"
Francoise de la Rochefoucauld
Francoise de la Rochefoucauld
jueves, 29 de mayo de 2014
UN ESCUDO CONTRA LA TOXICIDAD
Todos conocemos a personas con las que te sientes extraño. Gente que al comenzar una conversación ya te motiva a marchar o con las que después de un rato te sientes agotado y con ganas de volver la espalda y caminar en contra.
Hay gente tóxica. Ladrones de energía que consumen tu optimismo, que te sitúan frente a la negatividad, la controversia y el adelanto de desgracias. Individuos que se consumen en su propio fuego y que lanzan ascuas encendidas ante cualquiera que se ponga por delante.
Es evidente que no podemos cambiar a nadie. Solamente queda el cambio propio y la actitud de ánimo dispuesta como un escudo para que nada entre ni salga en nuestra alma y evitar así que pueda dañarnos.
Veamos este listado que propone el Dalia Lama:
1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.
miércoles, 28 de mayo de 2014
LOLITA Y EL EROTISMO
El erotismo
es una dulce senda que conquista los aspectos más fascinantes del sexo. Qué
duda cabe que es mucho más bello y envolvente lo que es sugerido a lo que es
evidente, al menos en el ritual de la seducción. Sin embargo, en ocasiones, el
erotismo se convierte en un arma peligrosa capaz de destruir la voluntad de cualquier persona y de llevarse por delante, las virtudes más elementales de un ser
humano, aún a pesar de sus mejores intenciones.
Veamos,
brevemente el argumento de esta antigua película que, sin duda, no nos dejará
indiferentes
Lolita es una película dirigida por Stanley Kubrick
en 1962, protagonizada
por Sue Lyon
y James Mason.
Está basada en la novela del mismo título de Vladimir Nabokov.
El
novelista
de mediana edad Humbert (James Mason) decide pasar
un verano en Ramsdale, New Hampshire,
antes de volver a su trabajo de profesor en otoño. Mientras está buscando
alguna casa donde alquilar una habitación, llega a casa de Charlotte Haze (Shelley Winters).
No le convence mucho alquilar la habitación allí, pero en el momento en que Charlotte
va a enseñarle el jardín, allí está la hija de Charlotte, Lolita (Sue Lyon),
una preciosa adolescente de 14 años, por la que Humbert se obsesiona
sexualmente.
Decide
alquilar la habitación en la casa, para estar cerca de Lolita. Charlotte se
enamora de Humbert, pero él piensa sólo en Lolita, quien por una parte le sigue
el juego y por otra le hace sufrir. Finalmente Humbert se casará con Charlotte
y así podrá estar siempre cerca de Lolita (…)
Este
film es toda una obra de arte en la expresión y el desarrollo de un brutal ritual,
de sometimiento pasional, al que puede verse dirigido el ser humano.
Orquestada
por una adolescente descarada e implacable, se dan cita, en esta película,
algunos de los temas más transcendentales de la vida: amor, sexo, muerte,
desesperación…Todo ello aderezado por el desasosiego de la pérdida de identidad
del protagonista a manos de una niña nada infantil.
martes, 27 de mayo de 2014
EL VASO DE AGUA
Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío?
Sin embargo, preguntó:
- ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas
variaron entre 200 y 250 gramos.
El psicólogo respondió:
El psicólogo respondió:
"El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve.”
Y continuó:
"Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada."
Es un pensamiento
muy sabio. ¡Apliquémoslo a nuestra vida!
lunes, 26 de mayo de 2014
EL ÉXITO DE LA RISA
Una de las películas que triunfa,
con verdadero éxito, ahora en España es: “ Ocho apellidos Vacos”. No es
una película excepcional por sus tomas, sus picados, sus primeros planos o el
desarrollo de la trama con actores de reconocido renombre. Nada de eso. Es una
película sencilla, cuyo desarrollo recuerda situaciones tan comunes que nos
hacen olvidar que estamos frente a una fantasía. Salpicada de contextos
graciosos y sobre todo, aderezada con
actores prácticamente desconocidos, se abre camino con una única virtud: harcenos
reír.
Si pensamos un poco, eso mismo nos
atrapa en la vida. Las personas divertidas, las que llevan consigo la alegría,
las que desdramatizan los problemas, las que animan y sonríen; esas son las que
nos gustan, las que tienen éxito y con las que nos gusta estar.
La vida se renueva cada día con
problemas y más problemas. Falta de tiempo, incomodidades, exceso de trabajo o
falta de él, malas caras y peores respuestas, muecas, gestos o ademanes
inapropiados aderezan una ensalada
demasiado ácida para comerla continuamente. Como resultado se nos agria el
corazón y la sangre se vuelve espesa. Nos encolerizamos por cualquier cosa y
todo y rápidamente se convierte en un motivo de discusión. Por eso necesitamos
risas en nuestro día a día, precisamos destensar la mente y aligerar el alma.
Cómo hacerlo es la clave de la cuestión.
El ejercicio, la música, la
lectura y cualquier ambiente o persona grata que nos encontremos pueden servir
de detonante. Pero sobre todo, sumergirnos en las situaciones creadas por
películas como ésta nos inyectará un chute de alegría con más capacidad de
hacernos sentir bien que una droga.
Necesitamos reír, ser felices sin
darnos cuenta, estar bien por un tiempo, aunque solo sea, y salir, más tarde,
de nuevo a la vida con la energía recargada o simplemente con la agradable
sensación de haberlo pasado bien durante un rato.
Seguro que el efecto es más
potente y delicioso que el del mejor tranquilizante.
domingo, 25 de mayo de 2014
DOMINGOS LITERARIOS
Dos orillas
Nuestro
mundo no tiene orillas,
Aquí
mi lado disolviéndose en la esquina;
de
allá el tuyo, siendo mío a hurtadillas.
Desde
la frontera de mi cama
a
la aduana de tu vida,
solamente
hay un pago
que
los dos empeñamos cada día.
Desde
el límite profundo de tu alma
a
las gotas frescas de mi alegría,
cabe
el universo entero
con
el tiempo ilimitado,
sin
ser de noche, ni de día.
De
tu lado siempre amante,
Del
mío, pasión prohibida
Y
entre ambos, un río naciente
de
caricias tiernas,
de
susurros leves y locuras mías.
Desde
lo más oculto
que
nadie imaginaría,
te
rescata el amor mío
en
una batalla nunca perdida.
Y
derramo en tus labios
La
dulce savia mía
Ansiosa
del color de tu mirada
Pequeña,
dulce y tímida
o
inmensa e insaciable,
en
el ardor lujurioso de mi lascivia.
En
mi lado, tu huella
en
el tuyo, mi vida.
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