Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 6 de septiembre de 2026

LO QUE NO QUIERES ESCUCHAR

 La mente se pasa todo el día hablando con nosotros. Parlotea sin medida, ni descanso. Nos habla en reposo, nos increpa a cada rato en la vida diaria y nos lleva a un mundo de palabras sin sonidos que rebulle en nuestra cabeza queramos o no.

 

         Dominar la mente no es fácil. Apagar sus charlas incansables, tampoco. Digamos que en vez de ser nuestra aliada, se vuelve un acompañante incómodo, en ocasiones, al que no sabemos cómo manejar.

 

         Lo más curioso de este proceso es que, a veces, nos dice cosas interesantes que inexplicablemente, no queremos oír. Escuchamos lo que nos perjudica y evitamos lo que sería conveniente reflexionar.

 

         Santa Teresa de Jesús le llamó “ la loca de la casa” y no estaba desencaminada. Una mente sin control, a su deriva, puede hacernos mucho daño. Agrandamos los sucesos que nos asustan, que suelen ser aquellos desconocidos o en los que no sabemos cómo intervenir, ideamos todo tipo de magnitudes desastrosas para aquello que se asoma a nuestra vida tímidamente como una contrariedad y no damos sosiego a nuestro multiplicador mental cuando se trata de pensar en soluciones.




 

         La mayoría de las ocasiones, los problemas se resuelven por sí mismos o, si necesitamos intervenir, solamente están pidiéndonos un poco de coherencia, tolerancia y diálogo. Lo que sí es cierto es que lo que no resolvamos nosotros por imposibilidad o desconocimiento, lo hará la vida, eso sí, con un mayor coste y de peores formas, pero la solución siempre llega.

 

         Tomar decisiones nunca es fácil. Cualquier camino que tomemos tiene una factura que pagar. Elegir significa renunciar a otra cosa, otra situación, otra persona, otro camino. Pero ciertamente, la vida se compone de elecciones continuas, de abrazar un sendero y desviarnos de otro. De eso va la existencia. Del ensayo y el error y en el medio, el aprendizaje.

 

         Escúchate, reconsidera lo que tu diálogo interno te dice, piénsalo con el corazón y siéntelo con la mente. Actúa en consecuencia.