Cuando llega a tu vida alguna situación especial por la que debes pasar, no siendo muy agradable, la pregunta que uno debe hacerse no es ¿por qué a mi…?, sino..¿Para qué me llega esto a mi…ahora?.
No son agradables las vivencias que implican la salud, pero a veces ésta se pierde por el tipo de biografía que uno vive. Hay determinadas alteraciones en el funcionamiento corporal que seguramente tienen mucha relación con las vivencias emocionales. La actitud que tengamos frente a lo que nos sucede desde los afectos, la comprensión y tolerancia para el resto, es definitiva. La impotencia, la ira, la angustia y hasta el odio retenido en el interior actúa, sin duda, como un silencioso veneno del que beberemos algún día, si no lo hemos hecho ya. Aún así, aún teniendo que pagar este peaje de ida y vuelta, nada es vano. Nada pasa porque sí y todo es aprovechable si sabemos leer entre líneas. La pregunta frecuente que nos hacemos es ¿por qué a mi…?. Es un cuestionamiento equivocado. El por qué se sabe mucha veces…el para qué…debe averiguarse. Si debemos enfrentarnos a determinadas circunstancias ellas mismas nos hablarán de sus razones. Nos pedirán nuestra colaboración para equilibrar las energías perdidas o desviadas y nos ayudarán a encontrar sentido a nuestra biología actual para reparar su caótico estado y reencontrar el necesario equilibrio. Hay que pedir respuestas al universo y esperar a que nos las de. Las respuestas llegan. Sin duda. Y con ellas, la posibilidad del cambio. Todo sirve. Todo es válido. Todo ayuda a mejorarnos. Al menos, a mí, me ha ayudado a entender algunas cosas de las que me creí siempre víctima siendo tal vez parte culpable. Yo he preguntado, he esperado las respuestas, las he obtenido y sé que todo ésto ha sido para avanzar.
Retomo, pues, nuestros encuentros en este blog posiblemente con una actitud renovada, mucho más abierta a entender y a entenderme y sobre todo, deseosa de abrazaros al encontraros de nuevo para seguir en este camino de ascensión hacia nosotros mismos y nuestro sagrado templo interior.
Os agradezco a todos vuestra luz, esa que me ha llegado con fuerza en todos los momentos, esa que es por si misma una de las respuestas a mi pregunta. Mi cariño incondicional por todos, crece cada día.
Os agradezco a todos vuestra luz, esa que me ha llegado con fuerza en todos los momentos, esa que es por si misma una de las respuestas a mi pregunta. Mi cariño incondicional por todos, crece cada día.