¿Te has encontrado alguna vez al borde del abismo?. ¿Has perdido el norte y no sabes cómo seguir?.¿Te has quedado sin recursos para continuar la andadura?.¿Qué has hecho?¿Has buscado ayuda?.¿Te has encerrado en algún refugio poco sano?¿Decidiste seguir adelante como fuese?.
Lo cierto es que la vida nunca es cómo la imaginamos, ni las personas con las que en ella nos encontramos son lo que esperamos ni posiblemente, nosotr@s mism@s somos como creemos. Aun así, lo cierto es que la vida no trae manual de instrucciones, ni sus caminos son todo rectos que nos gustaría, ni está exenta de dificultades, trabas y desencantos por todos los lados. Y sin embargo, hay que vivirla.
Lo más importante en ella, no son las cosas, ni lo que tengas, ni de lo que carezcas. Ni siquiera lo más importante, a la postre, son las personas. Lo verdaderamente definitivo para poder hacer frente a todo lo que de ella nos llega, eres tú mism@; tu manera de hablarte, tu forma de reinterpretar la realidad dentro de ti, la fortaleza que de ello se desprenda y la valentía con la que puedas encarar los malos tiempos. Si tú no estás bien, ¿cómo poder ayudar?¿cómo mejorar la vida de los tuy@s?¿cómo seguir tu mism@?.
Tod@s hemos pasado, sin ninguna duda, por algún abismo o por muchos. Detente y piensa cuál es el tuyo, el mayor, el más fuerte y doloroso. Observa cómo saliste de él. Nadie pudo pasarlo por ti. Nadie pudo empuñar el arma de la voluntad para combatir los fantasmas de tu interior. Por eso, invierte en ti, aprende, regálate herramientas, mira hacia dentro y concluye que si has salido de esa guerra lo seguirás haciendo en las que lleguen porque hay un guerrer@ silencioso en ti que ya ha alcanzado el poder de seguir adelante en otra ocasión.






