¿Cuántas veces te has hecho, a ti mism@, esta afirmación?. Con amigos, con parejas, con vecinos, con compañer@s e incluso con hij@s...
En este proceso de idealización mental, donde pretendemos que la persona que tenemos delante encaje con nuestras expectativas, se produce una disociación entre la imaginación y la realidad.
La realidad es neutra. Es como es. Puede que no se adapte a los modelos de tu mente, pero en este caso quien está confundiéndose eres tú.
Pilar Sordo, escritora, conferenciante y psicóloga chilena, habla del “ pensamiento mágico” para aludir a este tipo de situaciones.
Queremos que los demás sean como imaginamos, como los modelos que admiramos desde la infancia, por modas sociales o por estereotipos arraigados en nosotr@s impresos en nuestro ADN. Cuando la realidad no se acopla a ello nos derrumbamos, nos sentimos perdid@s e incluso, culpamos al de enfrente de no adecuarse a lo que esperamos. A tod@s nos ha pasado, seguramente, alguna vez.
Hay que frenar esta forma de pensar, abortar cualquier intento de sabotaje de nuestra mente, que tantos problemas nos da, y saber que cada uno tenemos nuestras propias luces y sombras, nuestras magias y demonios, nuestros atractivos y nuestros fantasmas. Tener presente que por no encajar exactamente con lo que idealizamos, no tienen menos encantos que admirar. Hay que saber ver, estar abiert@s a lo “bueno” de cada uno y soltar lo que constriñe nuestra mente y sobre todo, nuestro peculiar modo de mirar.
Relájate, mira de otro modo más abierto, valora lo que tienes y no eches de menos lo que te falta. Se equilibrad@ con tus pensamientos. Piensa poco, piensa bien y todo será distinto.






