Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 16 de agosto de 2026

TU ERES TU TEMPLO Y TU REFUGIO

 Tú eres tu templo y tu refugio. No uno hecho de piedra, sino de respiraciones, emociones y silencios en un mundo que corre sin parar. Recordar esto es un acto de valentía, de amor por lo divino que hay en cada uno, porque cuando todo afuera parece exigir más y más de ti, tu interior solo pide una cosa: estar bien contigo, en paz con los fantasmas del pasado y en armonía con el amor de tu corazón.



 

         Para todo eso, hay que prestar atención al interior, a lo que nos dice el corazón, a lo que reclama el alma. Debes escuchar tu cansancio cuando te pide una pausa, tu intuición cuando susurra verdades, tu  cuerpo cuando habla el lenguaje de las sensaciones. Muchas veces seguimos adelante ignorándonos, hasta que el alma levanta la voz. Escucharte a tiempo es honrarte, es evitar romperte por dentro mientras aparentas estar bien por fuera.

 

         Abrazarte, incluso en días nublados, tratarte con ternura, como haces con otros, quererte en definitiva para dejar de pelear contigo y entender que a cada paso estás aprendiendo; como una planta que crece a su ritmo, tu proceso también merece paciencia y cuidado.

 

         Cuando te tratas como un templo tu vida se ordena. Las relaciones cambian, las decisiones se vuelven más claras y el ruido externo pierde fuerza y no porque el mundo deje de ser caótico, sino porque tú aprendes a habitarlo desde la calma e incluso en medio de la tormenta puedes ser tu refugio.

 

         Hoy regálate un momento para volver a ti. Respira profundo, suelta lo que pesa y recuerda quién eres cuando nadie te exige nada.



 

domingo, 9 de agosto de 2026

¿DÓNDE TE REFUGIAS CUANDO ALGO VA MAL?

 Ni todo va bien siempre, ni la vida es lineal y plana. Nos suceden cosas, buenas y malas o, al menos, así lo interpretamos.

 

         Cuando estamos disfrutando, las horas, los días e incluso los años pasan sin sentir. Lo peor llega cuando alguna desgracia, del tipo que sea, se ciñe sobre nosotros y nos encoge el alma. Es ahí cuando nos encontramos perdidos y de alguna manera, buscamos refugio en lo que sea que nos alivie.

 

         Es necesario tener siempre un lugar, una persona, una idea, una creencia…algo que nos de cobertura y nos apoye. Es imprescindible tener herramientas con las que salvarse. Es indispensable seguir viviendo, sobrevivir a la desgracia, incluso aprender de ella y sobreponernos. Tal vez, nada volverá a ser igual dentro de nosotros. Posiblemente, nos hayamos convertido en otra persona que siente diferente, que vive su realidad de otra forma o que pasa por el mundo de manera distinta. Seguramente, nuestra mirada tenga otro tono y nuestras palabras se hayan vuelto menos dulces, más transparentes y menos condicionadas. Pero la vida sigue siempre, sin nosotr@s también.




 

         Hay muchos cobertizos que nos esperan. Busca podcast sobre tu problema, escucha a gente que ya ha pasado por tu experiencia, lee libros que aporten luz a tu angustia y calmen tu corazón, pero sobre todo haz el esfuerzo de escribir lo que sientes día a día, o al ritmo que tu estimes; hazlo procurando encontrar ese rato a solas contigo y con un amigo silencioso y sincero como es el papel. Vuelca lo que te sucede, expresa tu rabia, tu ira, el desconcierto o la tristeza. Hazlo como antes, nuestras abuelas lo hacían con un confesor. No lo releas, déjalo reposar y sigue haciéndolo hasta que la intensidad de tu angustia baje. 

 

         Después de un tiempo, cuando vuelvas a ello ya reposd@, entenderás todo lo que te pasó, lo que generó en ti y por qué; así como la inmensa mejoría desde la que lo vuelves a leer, sintiendo el regocijo de haber crecido con ese dolor.  

domingo, 2 de agosto de 2026

MÁS ALLÁ DE TU AÑORANZA

 Más allá de tu añoranza está la vida. Nos aferramos a lo que fue o pareció mejor, a aquello que daba luz a nuestros días, a la alegría que sentíamos con tal o cual persona. Nos aferramos a cómo nos sentimos con algo o con alguien, con lo dulce que nos supo un instante determinado o lo feliz que creímos ser en aquellos días que se llenaban justo con lo que necesitábamos.

 

         Más allá de esa añoranza está la realidad. La vida misma evolucionando, el tiempo avanzando hacia otras formas y otros modos. En definitiva, siguiendo la ruta que te pertenece a ti mism@ en la cual vas a encontrarte con otras situaciones, otros seres y otr@ y@.

 

         La añoranza, al final, nos instala en la tristeza. En el sentimiento de pérdida, en la sensación de escasez, en ese punto de no retorno de lo que pensamos que nos dio satisfacción… y eso, siempre, nos lleva a bucear por simas enormes que nos engullen.




 

         Si algo he aprendido durante esta vida que llevo de existencia es a extraer aprendizajes de lo que nos sucede, a posicionarme en lo desagradable como en un trampolín para saltar más lejos aún, en ver “lo bueno” de lo “malo” y en descubrir que es lo que hay, en lo que me ha sucedido, que me pueda ayudar a evaluarme para hacerlo mejor, para ser más proactiva, menos crítica y más empática.

 

         Tod@s añoramos algo…o mucho. Tod@s tenemos personas que no están, sueños rotos, esperanzas perdidas y amores que no han sido de nuestra talla. Tod@s hemos pasado por circunstancias más semejantes de lo que imaginamos, cierto, pero la diferencia está en la forma de responder a ellas. En cómo me permito sentirme, en cuánto tiempo dejo que la tristeza se instale en mí y sobre todo, en la forma en la que voy a volver a salir a la vida para demostrarme, sobre todo a mi mism@, que soy capaz de transformarme con las circunstancias, en algo mejor.

 

         Es un reto del que tod@s formamos parte. 

Sé la mejor respuesta a tu peor pregunta. 

Esa es la llave del éxito para tu propia vida; no hace falta que lo valore nadie, ni de gusto a otr@s. Tú eres tu propio marcador, elévalo a lo más alto de ti. 

 

         

domingo, 26 de julio de 2026

LA VIDA VA DE TIEMPO

 No hay nada más singular. Es lo único que no se puede comprar, ceder, ampliar o donar. Es lo que más importa, el mejor regalo y el bien más poderoso.

 

Por ello, hemos de romper las barreras mentales que nos impelen a sentirnos culpables cuando “ no hacemos nada”, o cuando “gastamos dinero” invirtiendo en la felicidad propia o en la de los demás.

 

Tendemos a querer que el tiempo pase. ¿Para…qué?. De pequeños para gozar de las bondades con las que, supuestamente, se complacen los mayores. Más tarde, porque se supone que lograremos terminar los estudios, un buen trabajo, un coche, una casa o una familia. Posteriormente, una vez conseguido todo ello, cuando va pasando el tiempo irrecuperable, traspasamos las ilusiones que fueron nuestras a nuestros hijos o nuestros nietos lo que oculta una verdad inapelable: que el tiempo que pasa, nunca vuelve y que cada vez nos acerca más a nuestro fin.




 

Por eso, regálate y regala tiempo. Gástalo con alegría, disfruta de saborearlo sin culpa, invierte en gozarlo con pasión, se consciente de que cada minuto cuenta, cada instante no regresa, cada espacio que avanza en el reloj es una oportunidad más que no vuelve.

 

La vida va de tiempo; son los “tiempos” los que tenemos que cuidar, aprovechar y disfrutar.

 

 Si algo debemos valorar por encima del resto es gozar el tiempo, saber emplearlo para construir una vida de calidad de la que no necesitemos huir.

 

 

 

 

 

         

domingo, 19 de julio de 2026

EMPIEZA DONDE ESTÉS

 Solemos dejarnos arrastrar por las circunstancias, huir de ellas o meternos en una dinámica de desenfreno hacia la depresión o el abandono.

 

No podemos controlar lo que sucede fuera. No tenemos el poder de dirigir la vida a nuestro gusto o respecto a nuestras necesidades. Sabemos que esto es así, por ello lo primero que necesitamos es comprenderlo, aceptarlo y después comenzar todo un viaje interior hacia la superación o la recolocación de nuestro existir en aquello que nos haya sucedido.

 

La frase que más me ha ayudado, a lo largo de mi vida, es la que da título a esta entrada: “ Comienza donde estés”…me parece un canto a la esperanza, un abanico abierto a las posibilidades que aún  están esperándote en la vida y sobre todo una absolución que te permitirá perdonar la culpa, sosegar tu espíritu y remediar la desesperación de creer que todo está perdido.

 

Comienza donde estés. En cualquier punto en el que esté tu vida, hayas hecho lo que hayas hecho. Mira de frente tu lodo, haz de los errores oportunidades de mejora, siente que nada está perdido para ti, que queda mucho por descubrir y que la vida siempre, siempre sorprende y lo hace más cuanto peor estés.

 

No hay tiempos pasados, no hay oportunidades perdidas, no hay equivocaciones irrevocables, porque si de verdad las hay…no han sido únicas, pueden volverse a repetirse de otra forma y tú puedes comenzar más sabio, más prudente, más empático, menos ególatra y más dispuesto a ser mejor, a entender más y a hacerte valer frente a quien nunca valora tu esfuerzo o hace de tus debilidades armas arrojadizas para incautar tu autoestima. 




 

No dudes de ti. Siempre, la fuerza que te creó, sigue contigo y eso te hará invencible.

domingo, 12 de julio de 2026

SAL DE TU RUTINA, COMO SEA...

 Las rutinas son imprescindibles para ordenar nuestro mundo con una cierta seguridad. Nos ayudan a recolocar nuestros sentimientos porque hemos de encajarlos en ellas, queramos o no. Nos permiten automatismos que nos liberan de la presión de preverlo todo cada instante.  Nos anclan a nuestro presente y nos obligan a continuar.

 

Pero si bien tienen todas estas bondades, si no están salpicadas de momentos de relax, de cambio, de algo diferente, de caras nuevas, de momentos distintos, de emociones disruptivas…pueden terminar con nuestra paz mental y nuestro equilibrio físico.




 

No todo el mundo puede irse de vacaciones, por múltiples motivos; no todo el mundo puede hacer una pausa como quisiera, ni tampoco cambiar de ambiente tan fácilmente como en estas épocas parece. Ciertamente esto es una realidad con la que muchas personas tienen que enfrentarse, pero es cierto que dentro de nuestro pequeño mundo podemos elegir lugares cercanos, momentos de breves paréntesis e incluso instantes de aislamiento que sirvan de pausa aún sin poder tenerla.

 

Irnos aun pueblo colindante, un día, una tarde, un rato. Cambiar de barrio, darte una vuelta por otro distrito, o simplemente variar, si es que no se puede hacer otra cosa, de camino por el que vas todos los días puede aportar gotas frescas de diferencia dentro del asfixiante mundo de lo repetido.

 

No te des por vencid@, aunque no sea tu momento…, ya vendrá. Ten paciencia y cambia lo que puedas en tu hoja de ruta. Haz pequeñas variaciones, idea pausas donde nunca las has hecho, cambia comidas, incluso date algún capricho personal que te sea posible. Todo contribuirá a que lo tedioso de la rutina diaria, ahora en verano, se haga más llevadero y te haga sentir que tú también tienes tus momentos diferentes.

 

 

domingo, 28 de junio de 2026

LO OSCURO DEL VERANO...

 

         Esperamos siempre que otro momento llegue, pensamos que el mañana, el futuro, cuando se cumpla esto o lo otro, seremos más felices, cumpliremos nuestros sueños y llegará la ansiada paz que se escurre entre los dedos día a día.

 

         Lo cierto es que, a veces, muchas veces, cuando llega lo que tanto deseamos la realidad nos decepciona. Puede que nos guste por un tiempo, pero las altas expectativas que tenemos sobre lo que anhelamos suelen descendernos de golpe a la realidad que se presenta desnuda ante nosotros como ese mañana convertido en el hoy de cada instante.




 

         Las vacaciones, tas esperadas, pueden ser momentos diferentes en los que estamos bien mientras no se prolonguen demasiado. Posiblemente, si no existiese el contraste de la monotonía costosa diaria frente a las aventuras divertidas de momentos puntuales, no seríamos capaces de apreciarlas tanto.

 

         A veces, tenemos que recolocarnos en ambientes y horarios diferentes. Vernos demasiado con la gente que, incluso en casa, nos encontramos poco. Hay que volver a reinventar los espacios, las palabras y hasta los gestos. El verano nos pone a prueba. Nos aleja del deseo de vivir lo diferente para meternos de cabeza en él, sin darnos cuenta que el tiempo cuenta, que hasta lo bonito cansa y que el reemplazo y alternancia de una situación con su contrario, se presenta como una auténtica bendición.

 

         Disfrutemos del verano sin perder la perspectiva de lo cotidiano. No hagamos de la aventura externa un continuo sesgo de la vida diaria o tendremos el peligroso destino de estar siempre en una ansiedad continua por devorar cosas nuevas sin las cuales, el resto carece de interés.

 

         Estemos fuera, en la diversión, sin olvidar permanecer siempre dentro, en la tranquilidad.