Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 24 de mayo de 2026

LOS MOMENTOS IMPOSIBLES

 Hay etapas en la vida, momentos que se dilatan más de lo que uno quisiera, cambios, trasiegos y transformaciones que nos sacuden como una tormenta en plena selva y sin poder resguardarnos en ningún lugar.

 

         Llegan de repente. Silenciosos, como cuando se anuncian, sin hacer ruido, los huracanes. De pronto están ahí, envolviéndote con toda su fuerza y trastocando toda tu vida.

 

         Cuando estamos en ellos, cuando realmente no sabemos qué hacer, posiblemente lo mejor es no “hacer nada”, tener la actitud presente del “ observador”, interviniendo con sigilo, con pocas palabras, sin enfrentamientos directos, que solamente provocan más reacciones, dejando que lo que tenga que suceder…suceda. Suena duro, provoca miedo y nos deja con la sensación de que no “hacer nada” no es lo que nos toca. Pero, sí.




 

         Cuando la vida se tuerce tanto, ella misma se acomoda. Eso sí, dale tiempo, dale espacio, deja que los demás se confundan y aprendan por sí mismos. Pueden perder un año, incluso dos… pero van a ganar, al final, una sabiduría inmensa que no  aceptarán de nadie antes.

 

         “El tiempo lo cura todo”, dice un refrán castellano…y es verdad. A veces, tantas veces…es lo único que podemos hacer, esperar. Sé que la espera es difícil, que la angustia se apodera de nuestro interior, que la impotencia nos invade, que tenemos la sensación de dejar de ser valiosos en lo que creemos tener una responsabilidad. Sin embargo, las dificultades nos piden calma. No hay mejor manera de que alguien o algo se vuelva contra nosotros que querer ayudarle por “ el camino recto”, que esperamos para ello y el otro no ve. 

Hay que pensar lento, pensar poco, tener en nuestro ánimo bien atado para no participar del caos al que debemos contribuir con sigilo, haciéndolo “desde fuera” y sabiendo esperar.

 

Difícil tarea; único camino.

 

         

domingo, 17 de mayo de 2026

¿QUÉ HAS HECHO CON TU “OPORTUNIDAD”?

          

“… Cada niño es una oportunidad para que el mundo mejore. ¿Qué has hecho tú con la tuya?”…

 

Ayer, releyendo un libro, concretamente “Clásicos para la vida” de Nuccio Ordine, fantástico muestreo de breves reflexiones extraídas de autores y textos clásicos, volví al inmenso mensaje de esta frase. 

 

¿Qué hemos hecho con nuestra vida?¿Mejora el entorno que nos rodea?¿aportamos algo a los demás?¿ayudamos, con nuestro trabajo, ejemplo o dinámica vital a que lo que está en nuestro entorno sea o esté mejor?.

 

Para llegar a este punto, sin duda, no todo depende de nosotros. En mucha medida, está en la orientación que hayamos tenido en nuestra infancia. En los padres a los que llegamos, en la escuela que nos acogió y sobre todo, en los profesores que fueron responsables, en gran parte, del modelado de nuestra alma y nuestro corazón.




 

Siguiendo la lectura de este libro, llegué a un apartado de inconmensurable valor dirigida al profesorado:

 

“… No se puede entrar en una clase sin una buena preparación. Una pedagogía rutinaria acaba por matar cualquier forma de interés. Por ello, tenía razón George Steiner cuando nos recuerda que “ una enseñanza de mala calidad es, casi literalmente, un asesinato.” ( pág. 18)

 

Estoy plenamente de acuerdo con esta reflexión. Como docente siempre ha sido mi bandera. Me he implicado para los contenidos sean casi un pretexto para que los alumn@s vayan más allá, comprendan lo bueno y lo malo del mundo y aprendan a tener un sentido crítico ante él y sus gentes. Nunca he olvidado tampoco inyectar en su alma la alegría, la compasión y el compromiso como  auténticos pilares de la fortaleza de espíritu.

 

Qué importante es la infancia. ¿Qué han hecho con nosotros?¿Qué hacemos con ella?...

 

Merece la pena reflexionarlo.

domingo, 10 de mayo de 2026

¿TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR...?

 Tenemos un refrán castellano que nos dice que …”Todo tiempo pasado fue mejor”… y otro que completa…” Vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer”… ambos, equivocados.

 

         La “juventud divino tesoro”, que es otro de ellos, tiene más sentido, pero no mucho más. 

 

         Cierto es que la juventud nos aporta frescura, ganas de aventuras, disponibilidad ante los cambios, ganas de inquietudes nuevas, pero también falta de miras, poca madurez mental y muy poco reposo vital. 




 

Los que ya la hemos pasado, sabemos que el punto en el que estamos es también muy bonito y operativamente muy rentable para nuestra vida. Hay algún caso de personas que siendo mayores quieren volver a sentirse jóvenes y en ese desacople de tiempos vitales, se hunden más en un devenir sin rumbo donde todo lo que les interesa está afuera y nunca concluyen sus ansias de alimentarse con lo que se esfuma cuando se consume.

 

         Tampoco todo tiempo pasado, siempre fue mejor, como de ninguna manera es mejor “lo malo” conocido que “lo bueno” por conocer.

 

         De cualquier forma, sea como sea y donde sea el punto en el que nos encontramos, tenemos que abordar la vida que nos queda con todas las herramientas de sabiduría que la madurez nos ha dado. Tener, también, esa pizca de locura, ese puntito de atrevimiento, esa frescura mental, que hace un guiño a la sensatez, es fundamental para no instalarnos en la vida rutinaria, demasiado razonada y hasta un poco rancia. No obstante, no perdamos de vista que siempre está con nosotr@s esa/e joven que hemos sido y que, enriquecido con la sabiduría de la madurez, nos convierte en seres cada día más deseables para nuestra propia vida y la de los demás.

domingo, 3 de mayo de 2026

A TI MAMÁ, A TOD@S LAS MAMÁS DEL MUNDO!!

 Esta frase que parece tan común y por ello, tan oída y casi carente de significado…lo tiene y mucho.

 

Efectivamente, eres una parte de ella; una parte física, un alma compartida y una historia heredada.

 

Tod@s tenemos madre, aunque no lo seamos. Es posible, aunque minoritario, el hecho de que haya “madres”, que lo hayan sido sin querer, que después de serlo no hayan sentido el vínculo indisoluble con su hij@ o que lo rechacen por recordarle hechos horribles ligados a su existencia…pero en cualquier caso, en algún momento, ellas o sus hij@s alimentarán un pensamiento o una emoción que se les escape de la razón y se una a su ADN.




 

A tod@s las madres, a las que tenemos o tuvimos, a las que están y estarán siempre en nuestro corazón…! Feliz día!

 

Para ti mamá…

 

Un beso hacia ese cielo, que es ahora tu casa;

un beso en tu suave rostro que siempre fue mi      aliento,

un beso en ese corazón que te has olvidado en el mío…

y un te quiero siempre por ser tu mi guía y mis ojos cuando estoy perdida,

 en lo más oscuro de la tristeza y la confusión.

 

...Hoy, no te recuerdo más que ayer, pero quiero decirte de nuevo que sin ti, la vida pesaría más de lo posible y sin embargo, al lado de tu recuerdo, me elevo con tus alas hasta tu cielo, para regalarte la caricia más tierna

 de que es capaz mi corazón...

lunes, 27 de abril de 2026

LO QUE DEBERÍA DEJAR DE IMPORTARTE

 La vida va amoldando tu carácter, tu forma de ver las cosas, de priorizarlas y, lo más importante, tu manera de responder a ellas. Y es esto último, lo que te define. Cómo reaccionas ante lo que sucede, de qué forma contestas a ello, de qué manera te revelas o lo aceptas. 

 

A tod@s nos suceden acontecimientos semejantes. Tod@s estamos a merced del azar, casi siempre, y aunque no lo creamos, podemos controlar mucho menos de lo que creemos. No todo está resuelto con nuestras habilidades, nuestra forma especial de manejarnos en el mundo o nuestro carisma irresistible en el que tanto confiamos.




 

Poco a poco, hay un aprendizaje inexorable por el que pasamos la mayoría de los seres humanos inteligentes y éste nos lleva a discriminar lo que nos deja de importar, aquello que antes parecía innegociable, a lo que creíamos que nunca renunciaríamos pero de lo que nos hemos dado cuenta que ha dejado de funcionar como prioritario, si queremos convivir con menos problemas con los demás y con nosotr@s mism@s.

 

Si aún estás en esa fase de resistencia, con asuntos que más tarde te parecerán intranscendentes, tienes que saber que te queda mucho que sufrir. La mayoría de las veces “ aceptar” no es “rendirse”, sino transformar lo que te hace daño, alejarlo del foco de tu dolor, aunque esté cercano, verlo desde otro ángulo y transformar lo que te hace sentir mal.

 

Dice una antigua máxima…” A lo que te resistes… persiste”… por eso, no te resistas a nada, deja que se convierta en algo suave, intrascendente y blandito. El resto, la transformación que todo experimentará a tu alrededor, te hará libre de la tiranía de aquello que te duele siempre que pasa por tu lado. 

 

No olvides que la vida te pondrá a prueba muchas veces. Procura aprobar el examen o estarás condenad@ a repetirlo.

 

 

sábado, 18 de abril de 2026

MÁS ALLÁ DE LA AÑORANZA

 Muchas veces la añoranza más que rememorar la vida que pasó, la quita. Nos anclamos en el pasado, que ya no es, y lo hacemos marco de nuestro presente, que siempre es diferente y no hace válido lo que funcionó antes.

 

         Si lo que añoramos nos sirve para dar impulso a nuestras metas por tener su origen allí, tal vez, tenemos que rescatar del ayer los pilares de edificios nuevos. Si la añoranza sirve de almohada durante un ratito, puede que tenga un efecto sedante y reconforte pero, si hacemos de ella una muleta que no soltamos, creeremos en nuestra cojera toda una vida sin sanar nunca.

 

         Aquello que se fue, lo hizo por y para algo. Posiblemente, no encontremos razones que justifiquen la ausencia de alguien, cuando es involuntaria, pero aun así tal vez sirvió para ayudarnos a crecer en la desgracia, en la tristeza o en la soledad. Siempre con dureza, siempre en lo áspero, siempre en lo desapacible, pero…¿ cuándo se aprende más o mejor, desgraciadamente?.




 

         Añorar no es malo. Lo malo es hacer de ello la mirada que todo lo ve y desde allí, lo analiza. Lo malo, en definitiva, es sentarnos en la cúpula del pasado y hacer de ella el paisaje del presente. 

 

Aquella vara de medir que parecía ser tan eficaz y eficiente ayer, hoy no sirve. Todo ha cambiado, porque si hay algo que realmente es absolutamente válido y real es que el “cambio” es lo único que no varía a lo largo de la vida. No adaptarse a ello es salirnos del engranaje que mueve la existencia en cada momento, en cada época o en cada instante. Quedarnos fuera del tiempo y sufrir las consecuencias.

 

Añora… pero no te quedes estampad@ en  ello.

 Mira siempre hacia delante, no hay otro horizonte.

domingo, 12 de abril de 2026

CUANDO NO QUEREMOS CRECER

 Nadie queremos crecer, en el fondo. Ser niñ@ aún, equivale a estar protegido, a no tomar demasiadas responsabilidades, a poder transgredir algunas normas y a manejar un espacio donde no tolerar la frustración, todavía se permite.

 

         Tod@s llevamos a nuestr@ niñ@ interior, de alguna forma reprimido, pero ahí está. Hay diferentes niveles de hacerle presente y en ello está el problema. Cuando no queremos crecer por dentro y llevamos una vida que se asemeja a la de un niñ@ en un mundo de adultos, la vida se complica para tod@s, porque crecer no es simplemente cumplir años, ni acumular experiencias como quien colecciona objetos. Crecer, en el fondo, implica despedidas pequeñas y silenciosas: dejar atrás ciertas seguridades, asumir que no siempre habrá alguien sosteniéndonos la mano, aceptar que el mundo no gira en torno a nuestros deseos. Y eso duele, aunque no siempre sepamos nombrarlo.




 

Por eso, muchas veces, ese niñ@ interior no quiere desaparecer. No quiere rendirse ante la lógica, ante las normas, ante las renuncias. Se resiste, se esconde o, en ocasiones, irrumpe con fuerza: en forma de impulsos, de enfados desmedidos, de huidas, de silencios. No es debilidad, es una parte de nosotr@s pidiendo ser vista, escuchada, comprendida.

 

El problema no es que ese niñ@ siga ahí. De hecho, es necesario que permanezca. Es quien nos conecta con la curiosidad, con la capacidad de asombro, con la ternura y la creatividad. Es quien nos recuerda jugar, reír sin motivo, emocionarnos con lo sencillo. El verdadero conflicto aparece cuando ese niñ@ toma el timón sin que haya un adult@ interno capaz de acompañarle, de poner límites, de cuidar de él.

 

Quizá crecer no consista en dejar de ser niñ@s, sino en aprender a ser adult@s que saben abrazar a ese niñ@. Darle espacio sin que lo invada todo. Escuchar su miedo sin que nos paralice. Permitir su alegría sin que nos haga olvidar las consecuencias. Integrar, en lugar de reprimir o de ceder completamente.

 

Porque al final, vivir es un equilibrio delicado entre lo que fuimos, lo que somos y lo que estamos aprendiendo a ser. 

 

Tal vez de eso se trate todo esto: de convertirnos, poco a poco, en el refugio que un día buscamos fuera.

         

lunes, 6 de abril de 2026

LO QUE NO HABLAS CON NADIE

  

            Lo que no hablas con nadie no siempre es un secreto. A veces es un nudo. Una sensación que no termina de tomar forma, pero que está ahí, ocupando espacio dentro de ti. No tiene necesariamente nombre, pero sí peso. Se cuela en los silencios, en los momentos en los que te quedas a solas contigo mismo, en esas noches en las que todo parece amplificarse.

 

Hay cosas que no contamos no porque no queramos, sino porque no sabemos cómo hacerlo.

 

Quizá te ha pasado: intentas explicarlo y las palabras se quedan cortas. O sientes que, al decirlo en voz alta, perderá su complejidad, como si lo redujeras a algo demasiado simple. O tal vez temes que no lo entiendan. Que te miren raro. Que lo minimicen. Que te digan “no es para tanto”, cuando para ti sí lo es.




 

Así que decides guardarlo.

 

Y guardar también es una forma de protegerse.

 

Pero lo que no hablas, se queda.

 

No desaparece por ignorarlo. No se disuelve con el tiempo, al menos no siempre. A veces se transforma. Se convierte en tensión en el cuerpo, en irritabilidad sin motivo aparente, en tristeza que aparece en momentos inesperados. Se convierte en distancia con los demás, en dificultad para disfrutar, en una sensación constante de estar “un poco fuera” de tu propia vida.

 

Porque lo no dicho también tiene voz. Solo que habla de otras maneras.

 

Y sin darte cuenta, empezaste, tal vez desde la infancia, a construir un lenguaje interno donde muchas cosas quedaron sin traducir.

 

Lo que no hablas con nadie muchas veces es lo que más necesitaría ser escuchado.

 

Pero aquí aparece otra dificultad: no siempre tenemos a alguien con quien hablarlo. O no alguien, con quien nos sintamos seguros. Porque hablar no es solo emitir palabras, es exponerse. Es permitir que alguien vea algo que normalmente mantienes oculto. Y eso da vértigo.

 

Por eso, antes de pensar en compartirlo con otros, hay una pregunta más íntima y más importante:

 

¿Lo hablas contigo?¿Cómo lo hablas?¿Eres juez o víctima?...

Continuaremos respondiendo las debilidades de cada papel en el que te encuentres. 

 

Piénsalo mientras tanto.

domingo, 29 de marzo de 2026

LAS PALABRAS ROTAS

 Dar tu palabra era, antiguamente, el mayor garante del honor y la dignidad de una persona cuando se comprometía en algún asunto. Ahora, todo parece haber cambiado mucho.

 

         El lenguaje nos ha hecho humanos. Ha configurado el cerebro y ha conseguido coordinar sus funciones con sentido lógico al comunicarnos entre nosotros. El lenguaje es mucho más importante de lo que pensamos. Con las palabras, creamos. Podemos dar la vida o quitarla. 

 

Cuando las palabras animan, motivan, alientan…todo parece posible en ti; cuando, por el contrario, arrebatan, transgreden, degradan…todo puede caer en nuestra autoestima y volver ante el mundo con las defensas caídas y los escudos partidos.




 

         Muchas veces, muchísimas, no somos conscientes del valor y la trascendencia de las palabras que decimos.

 

         La balanza está desequilibrada. Una veces hablamos demasiado y otras callamos en exceso. Lo que seguro hacemos muy deficientemente es escuchar. En la mayoría de las ocasiones oímos a la otra persona para responderle algo con rapidez, en vez de escucharla para comprenderla. 

 

         Otras veces, empleamos palabras muy grandes en situaciones envueltas en pasiones puntuales que no demasiado relevantes. Prometemos y nos comprometemos cuando la euforia nos invade. Decimos y desdecimos cuando el arrebato, la cólera o la rabia se hacen presentes. Pero solemos arrepentirnos de todo ello al reposar las emociones.

 

         Hemos de cuidar lo que decimos. Debemos tener cuidado de no “romper” con nuestras palabras a las personas cercanas o de  “romper” éstas mismas, si no estamos seguros de querer cumplirlas.

 

         En definitiva, hoy se habla demasiado porque nos hemos educado en la cultura de la “palabra”, de creer que ella lleva a entendernos, a consensuar y comprendernos para sacar conclusiones y poder actuar mejor. Lo que no nos enseñaron bien es que también con ella podemos confundirnos, atacarnos y demolernos.

 

         Cuidado con lo que dices y atento a lo que escuchas. Ambas acciones, bien realizadas, son las mejores herramientas para no traspasar líneas rojas sin impunidad ni sonrojo. Ambas, nos ayudarán a ser más empáticos y a resistir los embates de la vida y de las personas que lo usan como un arma arrojadiza del paleolítico, sin medir la dimensión de lo que perjudica y a quién.

 

         

         

domingo, 22 de marzo de 2026

TOD@S TENEMOS MIEDO...

 No lo podemos negar y menos obviar. Tod@s tenemos miedo; un miedo presente que va creciendo sutilmente como sustrato de fondo y que, sin darnos cuenta, va envolviendo la vida.

 

Cuando el panorama mundial es tan desalentador, pero aún pareciese que no nos afecta por lejano y ajeno, ese miedo es todavía difuso. Sin embargo, el miedo, nunca es un enemigo menor. 

 

Podemos tener miedos diferentes, miedos inconcretos, fobias específicas, temores concretos anclados en un pasado que los justifica. Podemos ser, incluso, unos paranoicos del miedo y sentir temor ante lo desconocido, ante lo futurible o ante desgracias no sucedidas que nuestra mente imagina.




 

 Pero también podemos ser lo contrario. Temerarios que nunca perciben el peligro, personas que ante lo que entraña riesgos importantes su mente se envalentona y deja de percibirlos como tal. Osado e inconscientes que, muchas veces, sucumben en su falta de visión. Audaces, intrépidos y denodados que no miden sus fuerzas.

 

En cualquier caso, hasta en aquellos que dicen no sentir temor alguno, algo bulle por dentro en ese intento de verlo todo amplio, liso y claro, posiblemente, para que el valor no les falte y no sientan debilidad ante lo que se avecina.

 

El miedo es un excelente escudo para preservarnos, prevenirnos y protegernos de las amenazas, de los conflictos que llegan, de los peligros que nos acechan.

 

El miedo es como el dolor, un aviso de que algo no va bien. 

 

Así hay que agradecer que llegue a nosotr@s, como quién anuncia una tormenta para que podamos coger un paraguas, al menos.

 

Escucha a tus miedos, no para encogerte y cerrar los ojos, sino para empezar a protegerte en todo lo que sea posible. Es un amigo. Llega para avisarte. Míralo de frente y sé fuerte aún con él.

 

 

 

 

lunes, 16 de marzo de 2026

SER MALO ESTÁ DE MODA

 Much@s no salimos del asombro. Nos choca la realidad de frente y nos pilla desnudos. Sí, desnudos sin defensa, sin escudo, sin protección. 

 

Hasta ahora nos habíamos educado, crecido y convencido de que había que respetar al otro, a su libertad, que terminaba donde comenzaba la nuestra, a valorar lo bueno y a comprender para ayudar. 

 

La realidad nos ha dado una bofetada inmensa. Parece que cuanto más descalificas, impones, arrasas, destruyes y devastas, más fuerte te sienten los demás y te encuentras tú.

 

Aquella cultura de la cooperación como base del éxito comunitario, aquel “haz bien y no mires a quién”, aquello de ser suave, amable, compasivo y empático…ha quedado atrás y lo ha hecho de la peor manera.

 

Marco Aurelio decía, en su obra “Meditaciones”, algo importantísimo: …” Lo que no es bueno para la colmena, no puede ser bueno para la abeja”.

 

No puede decirlo mejor. No valen los individualismos para progresar en conjunto. No funciona así la vida. Debemos tener objetivos comunes para que nos vaya bien a cada uno. Si el engranaje conjunto no desempeña bien su función, tampoco nos irá bien a las unidades individuales, llámense éstas: naciones, países, ciudades, pueblos, familias o individuos.

 

Sin embargo, el mundo se está volviendo loco o unos cuantos locos están volviendo al mundo frenético y destructivo. Podemos y debemos pararlo. ¿Cómo?...Al menos defendiendo nuestro entorno, controlando lo que podemos, que es lo nuestro; nuestro espacio humano y físico. 

 

Me niego a renunciar a ningún valor, ningún respeto, ninguna forma de ayuda y colaboración, ni a abrazar ninguna palabra soez que no entre en mi manera de entender las relaciones atentas y cuidadosas de las necesidades de las personas cercanas a mí.

 

 Competir, arrasar, aniquilar, someter, domeñar…y un sin fin de acciones que pudiésemos añadir, quieren imponerse, como deseables, en un momento de la historia cada vez más cercano a la involución.




 

Este es el camino más rápido y certero para llegar a la auto aniquilación y no podemos permitirlo después de lo que nos ha costado pensar, sentir y actuar de la forma contraria; la que nos hace crecer como seres humanos, si es que queremos seguir siéndolo.

domingo, 8 de marzo de 2026

EL RETO DE SER MUJER

 A mí me encanta ser mujer; supongo, espero y deseo que a cada quién le guste su cuerpo y su identidad, porque de no ser así, los problemas se multiplican, muchas veces.

 

No suelo hablar de este tema porque se desdibuja muchas veces el verdadero contenido con formas, maneras y modos que no son leales a lo que desea expresarse. Tampoco me enzarzo en discusiones vacías que derivan en otros temas que finalmente nada tienen que ver con el origen de lo hablado. Hoy, sin embargo, me siento con ganas de decir lo que pienso sobre todo ello.





 

La palabra “feminismo” apenas, ya, se relaciona con su contenido. Han llenado, tanto y tanto de ideas divergentes, lo que debe significar que sería difícil encontrar una definición clara, concisa y completa para expresar con fidelidad lo que con ella se quiere transmitir.

 

Mujeres y hombres, niños y niñas… somos tod@s personas. Esa es la primera premisa y la más importante en la que deben asentarse los debates. Más allá de esto, me atrevo a decir con regocijo que “ no somos iguales” y eso es lo bueno. Lo somos en cuanto como personas humanas debemos recibir lo mismo y aportar las mismas responsabilidades. No lo somos en cuanto a la peculiaridad de cada género, que por algo, y quiero aferrarme a la faceta de complementariedad que ambos tenemos, es así.

 

No querría ser hombre, como en la mayoría de los casos supongo que lo contario tampoco lo quieren, respetando siempre a las personas que no se identifican con su cuerpo ni su mente los acompaña. Y no lo querría porque ambos géneros funcionamos mental y físicamente de diferente forma. En esa diferencia no puede justificarse, en ningún caso, la inferioridad, maltrato o vejación a la que ha estado ( y en ocasiones está) sometida la mujer en la historia oscura que nos precede, durante tanto tiempo.

 

Somos distintos y ¡gracias a dios que lo somos!. Deberíamos emplear esa divergencia para complementarnos, para aportarnos grandeza unos a otros, para ayudarnos y, sobre todo, para salvar al otr@ de sus propias miserias cuando surjan.

 

En este día, además de las reivindicaciones que, sin duda hay que hacer contra las diferencias, el maltrato, la violencia y las muertes de mujeres y niñ@s, imposibles soportar, quiero romper una lanza por los hombres que verdaderamente saben serlo. Los que siempre comprenden, colaboran, cuidan y aman. Los que hacen que ser mujer o ser hombre se convierta en una alternancia maravillosa que construye puentes, elimina discordias y borra diferencias.

 

¡Por ellos! Y por todas las mujeres, siempre atentas a las necesidades de los demás, siempre amantes y apasionadas por la vida, siempre dispuestas a convertir lo difícil, lo feo o lo complicado en algo bello que facilite la vida a su alrededor. 

 

¡Feliz día!

domingo, 1 de marzo de 2026

CÓMO RESISTIR EL DÍA A DIA...

 No podemos negar que el día a día se hace cada vez más angustioso. Las malas noticias se superponen; las nuevas nos hacen olvidar a las inmediatas anteriores y todo parece ser un verdadero caos que se derrite por los bordes sin tener fin.

 

Si para nosotros es difícil asimilar tanto descalabro, para los que están inmersos en una guerra, padecen enfermedades y nadie los atiende, son violad@s y no importan, no pueden comer y el resto del mundo parecemos ignorarlo…supondrá un infierno del que solamente querrán huir, sea como sea.




 

Posiblemente, los de este otro “mundo”, los que no estamos tan mal, nos quejemos sin valorar lo que realmente tenemos. 

 

Un aprendizaje excelente que podemos obtener ante tanta angustia ajena es, precisamente, reconocer que podemos levantarnos cada día y recorrerlo sin que tengamos que aplicar la base de la pirámide de Maslow, es decir, ocuparnos solamente y de forma urgente por nuestras necesidades fisiológicas vitales.

 

Si no es tu caso, si tienes lo suficiente para vivir…e incluso algo más, si no sufres indigencia, acoso, violaciones, sometimientos, vejaciones, hambre y tantas humillaciones físicas y morales que podrías estar viviendo…entonces canta un himno a la alegría, haz de ella tu revolución y dibuja una sonrisa en tus labios cuando, con la cabeza alta y el ánimo pletórico salgas de casa cada día. 


Mira a tu alrededor y sentirás que es el agradecimiento más bello que puedes hacerle a tu vida…o al menos, de momento.

domingo, 22 de febrero de 2026

“…CAMBIA EL PENSAMIENTO Y MEJORA TU SALUD.”

 Es indudable que lo que nos sucede influye en nuestro cuerpo. La tensión, el malestar o el miedo ante algo, rápidamente se manifiesta en dolores de cabeza, problemas de estómago u otra sintomatología inespecífica, a veces, que nos impide estar bien.

 

También es cierto que hay situaciones que nos atenazan que no podemos cambiar; lo que sí está en nuestras manos es cambiar el enfoque de cómo las pensamos y la respuesta que demos a ellas.

 

Lo que piensas… “creas”… o “ayudas a mejorar o a empeorar lo que de verdad sucede”.




 

Veamos este breve relato zen.

____________________________

 

…”Una vez un hombre fue invitado a casa de un amigo. En el momento en que iba a beber el vino que le habían ofrecido, creyó ver una pequeña serpiente en el fondo de la copa. Para no importunar a su anfitrión no le dijo nada y se lo tragó todo.

Cuando regresó a su casa comenzó a sentir fuertes dolores de estómago. Le prescribieron numerosos medicamentos, pero, como cada vez se sentía peor, creyó que moriría. Su amigo, alertado por lo sucedido, lo invitó nuevamente a su casa. Lo hizo sentar en el mismo lugar y le ofreció una copa de vino avisándole de que era medicina.

 

En el momento en que el enfermo se llevaba la copa a los labios, vio nuevamente, en el fondo de la misma, a la pequeña serpiente. Esta vez se lo comunicó a su convidante, quien, sin decir ni una sola palabra, señaló un arco que colgaba del techo. De pronto, el enfermo se dio cuenta de que la «cría de serpiente» era el reflejo del arco que colgaba encima de él. Los dos hombres se miraron y se pusieron a reír y el enfermo recuperó la salud.”

 

domingo, 15 de febrero de 2026

¿HAY QUE MENTIR PARA QUE NOS HAGAN CASO?

 En la actualidad, penosamente y en muchas ocasiones, hay que mentir para que nos hagan caso. Se trata de una herramienta muy eficaz cuando la desgracia se anuncia repetidamente y nadie hace lo hace. No debería ser así, sin duda, pero parece que los humanos solamente aprendemos en base a la repetición de los errores. Lo peor es que hay errores que cuestan vidas y en ese caso, no hay tiempo para repeticiones.

Veamos este breve relato, tan significativo hoy.

__________________________




…”Cuando la mujer de 81 años se disponía a acostarse, le dijo a su marido de 83 años:

—Oye, acabo de mirar por la ventana y creo que la luz del garaje está encendida. ¿Podrías levantarte y apagarla?

Con gran esfuerzo, el anciano se incorporó, abrió la puerta y salió al exterior. Entonces vio a tres ladrones intentando forzar la entrada del garaje. Sin dudarlo, regresó rápidamente y llamó a la policía.

—Escuchen, anoten mi dirección. Aquí solo estamos mi esposa y yo, y hay tres ladrones tratando de entrar al garaje. ¡Envíen un equipo urgente!

El operador contestó con calma:

—Hemos registrado su dirección. No se preocupe. En estos momentos no disponemos de ninguna patrulla disponible. Le mandaremos a alguien en cuanto tengamos un equipo libre.

Frustrado, el anciano siguió observando desde la ventana cómo los ladrones forcejeaban con las cerraduras. Dos minutos después, volvió a marcar el número de emergencias:

—Oigan, ya no hace falta que envíen a nadie. Acabo de dispararles a los tres ladrones.

En la comisaría se desató el pánico. En menos de cinco minutos llegaron varias patrullas con sirenas a todo volumen, un helicóptero sobrevolando la zona, paramédicos, tres médicos y dos ambulancias. Los agentes irrumpieron en el lugar, redujeron y esposaron a los delincuentes, que seguían vivos y atónitos.

Más tarde, el jefe del operativo se acercó al anciano y le preguntó con seriedad:

—¿Usted dijo que les había disparado?

El viejo, con total tranquilidad, respondió:

—¿Y ustedes no dijeron que no tenían ningún equipo disponible?