Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 30 de agosto de 2026

MIRA DENTRO DE TU NEVERA

 Muchas son las ocasiones en las que mantenemos cogido y pegado a nosotros lo que no nos hace sentir bien, lo que ha dolido ya por mucho tiempo o lo que se agranda en su gigantesco progreso cada vez que lo damos vueltas.

 

¿Qué sucedería con un alimento que hubiésemos dejado por 3 días en nuestro frigorífico?, tal vez nada. ¿Y si en vez de 3 son 15 los días?...puede que en ese caso ya estuviese bastante deteriorado. ¿Y si decidiésemos mantenerlo dentro durante 5 años?...sin duda estaría absolutamente podrido. Por esa razón, no debemos sostener lo que nos hace daño más de un pequeño tiempo en nuestra mente y en nuestro corazón a riesgo de que de no hacerlo así, también se corromperá.

 

Piensa en ti y en lo que llevas ya sosteniendo demasiado tiempo para tomar la decisión de soltarlo.




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Veamos este cuento zen:

 

 

“…Un joven acudió al maestro Bankei cargando una pesada bolsa de tela con las pertenencias más valiosas que había acumulado en sus viajes. Su rostro reflejaba una profunda angustia.

 

—Maestro —dijo el viajero con la voz entrecortada—, busco la paz mental, pero mi cabeza es un torbellino de ofensas pasadas, miedos sobre el futuro y resentimientos que no logro apagar. Dígame qué debo hacer para liberarme de este sufrimiento.

 

Bankei no respondió de inmediato. Tomó una tetera hirviendo y sirvió té en una taza de barro gruesa frente al visitante. Luego, le pidió que extendiera ambas manos y colocó la taza humeante directamente sobre sus palmas abiertas.

 

El joven sostuvo el cuenco con respeto, pero a los pocos segundos el barro comenzó a arder. El calor atravesó su piel, provocándole un dolor agudo. Apretó los dientes, temblando, intentando soportar la quemadura por deferencia al anciano, esperando alguna instrucción sagrada o una plegaria.

 

Sin embargo, el maestro permaneció inmóvil, observándolo en absoluto silencio.

 

Incapaz de resistir el fuego en su piel un instante más, el joven abrió los dedos por puro instinto. La taza cayó al suelo de madera y se partió en tres pedazos; el té caliente se dispersó rápidamente entre las tablas.

 

—¡Me quemaba! —exclamó el joven mientras se soplaba las manos enrojecidas, desconcertado y adolorido.

 

Bankei sonrió con serenidad y señaló los restos esparcidos:

 

—Nadie te obligó a sostener el fuego. El dolor no se extingue buscando fórmulas complejas ni esperando que otros lo retiren por ti. Cuando una carga te lastima, simplemente la sueltas. El sufrimiento no es el calor que te rodea, sino el empeño ciego de aferrarte a lo que te quema.”

 

 

 

domingo, 23 de agosto de 2026

NADIE NOS ENSEÑA A VIVIR

 Alguien debería enseñarnos a resolver problemas prácticos de la vida cuando somos pequeños. Los padres hacemos lo que podemos, ciertamente, pero casi siempre la vida se ve desprotegida de la idea idílica que un@ tiene con las enseñanzas que recibimos en casa, porque a pesar de querer enseñar que la vida es dura, un padre o una madre no puede escapar a la protección con la que colma al hij@ y eso desvirtúa el aprendizaje.




 

La escuela es otro espacio donde deberíamos iniciar y ejercitar este adiestramiento, pero lamentablemente poco se sigue a María Montessori la gran pedagoga cuya didáctica se basaba en la experimentación.

 

Nada se aprende mejor que cuando se intenta o es hecho por un@ mism@ y en ese proceso, nos enfrentamos a tener que resolver problemas, tomar decisiones, tener iniciativas, lidiar con el conflicto y resolver incomodidades; en definitiva, lo que nos va a suceder en la vida nada más que abandonemos la infancia.

 

Faltan programas que incluyan asignaturas que enseñen a “ vivir”, que permitan “resolver problemas prácticos” de la casa, de las finanzas, de las relaciones…al nivel que a cada edad corresponda. Materias que no se olviden nada más repetirse en el examen, que se ejecuten desde la práctica y que se resuelvan, con mayor o menor eficacia, en un entorno seguro educativamente estructurado.

 

No venimos con manual de instrucciones, tampoco las hay para los padres, pero sí podríamos añadir al sentido común de la educación ambiental que nos rodea, otra forma de plantear las enseñanzas. Una que sí les ayude a nuestr@s pequeñ@s a enfrentarse a los mil y un problemas que la vida les traerá muy pronto, antes de lo que tod@s imaginamos, seguro.

 

Este sería el verdadero reto con el que deberían contar los responsables del espacio educativo que ya tenemos a las puertas de un septiembre donde el curso escolar comienza de nuevo.

 

 

 

 

domingo, 16 de agosto de 2026

TU ERES TU TEMPLO Y TU REFUGIO

 Tú eres tu templo y tu refugio. No uno hecho de piedra, sino de respiraciones, emociones y silencios en un mundo que corre sin parar. Recordar esto es un acto de valentía, de amor por lo divino que hay en cada uno, porque cuando todo afuera parece exigir más y más de ti, tu interior solo pide una cosa: estar bien contigo, en paz con los fantasmas del pasado y en armonía con el amor de tu corazón.



 

         Para todo eso, hay que prestar atención al interior, a lo que nos dice el corazón, a lo que reclama el alma. Debes escuchar tu cansancio cuando te pide una pausa, tu intuición cuando susurra verdades, tu  cuerpo cuando habla el lenguaje de las sensaciones. Muchas veces seguimos adelante ignorándonos, hasta que el alma levanta la voz. Escucharte a tiempo es honrarte, es evitar romperte por dentro mientras aparentas estar bien por fuera.

 

         Abrazarte, incluso en días nublados, tratarte con ternura, como haces con otros, quererte en definitiva para dejar de pelear contigo y entender que a cada paso estás aprendiendo; como una planta que crece a su ritmo, tu proceso también merece paciencia y cuidado.

 

         Cuando te tratas como un templo tu vida se ordena. Las relaciones cambian, las decisiones se vuelven más claras y el ruido externo pierde fuerza y no porque el mundo deje de ser caótico, sino porque tú aprendes a habitarlo desde la calma e incluso en medio de la tormenta puedes ser tu refugio.

 

         Hoy regálate un momento para volver a ti. Respira profundo, suelta lo que pesa y recuerda quién eres cuando nadie te exige nada.



 

domingo, 9 de agosto de 2026

¿DÓNDE TE REFUGIAS CUANDO ALGO VA MAL?

 Ni todo va bien siempre, ni la vida es lineal y plana. Nos suceden cosas, buenas y malas o, al menos, así lo interpretamos.

 

         Cuando estamos disfrutando, las horas, los días e incluso los años pasan sin sentir. Lo peor llega cuando alguna desgracia, del tipo que sea, se ciñe sobre nosotros y nos encoge el alma. Es ahí cuando nos encontramos perdidos y de alguna manera, buscamos refugio en lo que sea que nos alivie.

 

         Es necesario tener siempre un lugar, una persona, una idea, una creencia…algo que nos de cobertura y nos apoye. Es imprescindible tener herramientas con las que salvarse. Es indispensable seguir viviendo, sobrevivir a la desgracia, incluso aprender de ella y sobreponernos. Tal vez, nada volverá a ser igual dentro de nosotros. Posiblemente, nos hayamos convertido en otra persona que siente diferente, que vive su realidad de otra forma o que pasa por el mundo de manera distinta. Seguramente, nuestra mirada tenga otro tono y nuestras palabras se hayan vuelto menos dulces, más transparentes y menos condicionadas. Pero la vida sigue siempre, sin nosotr@s también.




 

         Hay muchos cobertizos que nos esperan. Busca podcast sobre tu problema, escucha a gente que ya ha pasado por tu experiencia, lee libros que aporten luz a tu angustia y calmen tu corazón, pero sobre todo haz el esfuerzo de escribir lo que sientes día a día, o al ritmo que tu estimes; hazlo procurando encontrar ese rato a solas contigo y con un amigo silencioso y sincero como es el papel. Vuelca lo que te sucede, expresa tu rabia, tu ira, el desconcierto o la tristeza. Hazlo como antes, nuestras abuelas lo hacían con un confesor. No lo releas, déjalo reposar y sigue haciéndolo hasta que la intensidad de tu angustia baje. 

 

         Después de un tiempo, cuando vuelvas a ello ya reposd@, entenderás todo lo que te pasó, lo que generó en ti y por qué; así como la inmensa mejoría desde la que lo vuelves a leer, sintiendo el regocijo de haber crecido con ese dolor.  

domingo, 2 de agosto de 2026

MÁS ALLÁ DE TU AÑORANZA

 Más allá de tu añoranza está la vida. Nos aferramos a lo que fue o pareció mejor, a aquello que daba luz a nuestros días, a la alegría que sentíamos con tal o cual persona. Nos aferramos a cómo nos sentimos con algo o con alguien, con lo dulce que nos supo un instante determinado o lo feliz que creímos ser en aquellos días que se llenaban justo con lo que necesitábamos.

 

         Más allá de esa añoranza está la realidad. La vida misma evolucionando, el tiempo avanzando hacia otras formas y otros modos. En definitiva, siguiendo la ruta que te pertenece a ti mism@ en la cual vas a encontrarte con otras situaciones, otros seres y otr@ y@.

 

         La añoranza, al final, nos instala en la tristeza. En el sentimiento de pérdida, en la sensación de escasez, en ese punto de no retorno de lo que pensamos que nos dio satisfacción… y eso, siempre, nos lleva a bucear por simas enormes que nos engullen.




 

         Si algo he aprendido durante esta vida que llevo de existencia es a extraer aprendizajes de lo que nos sucede, a posicionarme en lo desagradable como en un trampolín para saltar más lejos aún, en ver “lo bueno” de lo “malo” y en descubrir que es lo que hay, en lo que me ha sucedido, que me pueda ayudar a evaluarme para hacerlo mejor, para ser más proactiva, menos crítica y más empática.

 

         Tod@s añoramos algo…o mucho. Tod@s tenemos personas que no están, sueños rotos, esperanzas perdidas y amores que no han sido de nuestra talla. Tod@s hemos pasado por circunstancias más semejantes de lo que imaginamos, cierto, pero la diferencia está en la forma de responder a ellas. En cómo me permito sentirme, en cuánto tiempo dejo que la tristeza se instale en mí y sobre todo, en la forma en la que voy a volver a salir a la vida para demostrarme, sobre todo a mi mism@, que soy capaz de transformarme con las circunstancias, en algo mejor.

 

         Es un reto del que tod@s formamos parte. 

Sé la mejor respuesta a tu peor pregunta. 

Esa es la llave del éxito para tu propia vida; no hace falta que lo valore nadie, ni de gusto a otr@s. Tú eres tu propio marcador, elévalo a lo más alto de ti. 

 

         

domingo, 26 de julio de 2026

LA VIDA VA DE TIEMPO

 No hay nada más singular. Es lo único que no se puede comprar, ceder, ampliar o donar. Es lo que más importa, el mejor regalo y el bien más poderoso.

 

Por ello, hemos de romper las barreras mentales que nos impelen a sentirnos culpables cuando “ no hacemos nada”, o cuando “gastamos dinero” invirtiendo en la felicidad propia o en la de los demás.

 

Tendemos a querer que el tiempo pase. ¿Para…qué?. De pequeños para gozar de las bondades con las que, supuestamente, se complacen los mayores. Más tarde, porque se supone que lograremos terminar los estudios, un buen trabajo, un coche, una casa o una familia. Posteriormente, una vez conseguido todo ello, cuando va pasando el tiempo irrecuperable, traspasamos las ilusiones que fueron nuestras a nuestros hijos o nuestros nietos lo que oculta una verdad inapelable: que el tiempo que pasa, nunca vuelve y que cada vez nos acerca más a nuestro fin.




 

Por eso, regálate y regala tiempo. Gástalo con alegría, disfruta de saborearlo sin culpa, invierte en gozarlo con pasión, se consciente de que cada minuto cuenta, cada instante no regresa, cada espacio que avanza en el reloj es una oportunidad más que no vuelve.

 

La vida va de tiempo; son los “tiempos” los que tenemos que cuidar, aprovechar y disfrutar.

 

 Si algo debemos valorar por encima del resto es gozar el tiempo, saber emplearlo para construir una vida de calidad de la que no necesitemos huir.

 

 

 

 

 

         

domingo, 19 de julio de 2026

EMPIEZA DONDE ESTÉS

 Solemos dejarnos arrastrar por las circunstancias, huir de ellas o meternos en una dinámica de desenfreno hacia la depresión o el abandono.

 

No podemos controlar lo que sucede fuera. No tenemos el poder de dirigir la vida a nuestro gusto o respecto a nuestras necesidades. Sabemos que esto es así, por ello lo primero que necesitamos es comprenderlo, aceptarlo y después comenzar todo un viaje interior hacia la superación o la recolocación de nuestro existir en aquello que nos haya sucedido.

 

La frase que más me ha ayudado, a lo largo de mi vida, es la que da título a esta entrada: “ Comienza donde estés”…me parece un canto a la esperanza, un abanico abierto a las posibilidades que aún  están esperándote en la vida y sobre todo una absolución que te permitirá perdonar la culpa, sosegar tu espíritu y remediar la desesperación de creer que todo está perdido.

 

Comienza donde estés. En cualquier punto en el que esté tu vida, hayas hecho lo que hayas hecho. Mira de frente tu lodo, haz de los errores oportunidades de mejora, siente que nada está perdido para ti, que queda mucho por descubrir y que la vida siempre, siempre sorprende y lo hace más cuanto peor estés.

 

No hay tiempos pasados, no hay oportunidades perdidas, no hay equivocaciones irrevocables, porque si de verdad las hay…no han sido únicas, pueden volverse a repetirse de otra forma y tú puedes comenzar más sabio, más prudente, más empático, menos ególatra y más dispuesto a ser mejor, a entender más y a hacerte valer frente a quien nunca valora tu esfuerzo o hace de tus debilidades armas arrojadizas para incautar tu autoestima. 




 

No dudes de ti. Siempre, la fuerza que te creó, sigue contigo y eso te hará invencible.

domingo, 12 de julio de 2026

SAL DE TU RUTINA, COMO SEA...

 Las rutinas son imprescindibles para ordenar nuestro mundo con una cierta seguridad. Nos ayudan a recolocar nuestros sentimientos porque hemos de encajarlos en ellas, queramos o no. Nos permiten automatismos que nos liberan de la presión de preverlo todo cada instante.  Nos anclan a nuestro presente y nos obligan a continuar.

 

Pero si bien tienen todas estas bondades, si no están salpicadas de momentos de relax, de cambio, de algo diferente, de caras nuevas, de momentos distintos, de emociones disruptivas…pueden terminar con nuestra paz mental y nuestro equilibrio físico.




 

No todo el mundo puede irse de vacaciones, por múltiples motivos; no todo el mundo puede hacer una pausa como quisiera, ni tampoco cambiar de ambiente tan fácilmente como en estas épocas parece. Ciertamente esto es una realidad con la que muchas personas tienen que enfrentarse, pero es cierto que dentro de nuestro pequeño mundo podemos elegir lugares cercanos, momentos de breves paréntesis e incluso instantes de aislamiento que sirvan de pausa aún sin poder tenerla.

 

Irnos aun pueblo colindante, un día, una tarde, un rato. Cambiar de barrio, darte una vuelta por otro distrito, o simplemente variar, si es que no se puede hacer otra cosa, de camino por el que vas todos los días puede aportar gotas frescas de diferencia dentro del asfixiante mundo de lo repetido.

 

No te des por vencid@, aunque no sea tu momento…, ya vendrá. Ten paciencia y cambia lo que puedas en tu hoja de ruta. Haz pequeñas variaciones, idea pausas donde nunca las has hecho, cambia comidas, incluso date algún capricho personal que te sea posible. Todo contribuirá a que lo tedioso de la rutina diaria, ahora en verano, se haga más llevadero y te haga sentir que tú también tienes tus momentos diferentes.

 

 

domingo, 28 de junio de 2026

LO OSCURO DEL VERANO...

 

         Esperamos siempre que otro momento llegue, pensamos que el mañana, el futuro, cuando se cumpla esto o lo otro, seremos más felices, cumpliremos nuestros sueños y llegará la ansiada paz que se escurre entre los dedos día a día.

 

         Lo cierto es que, a veces, muchas veces, cuando llega lo que tanto deseamos la realidad nos decepciona. Puede que nos guste por un tiempo, pero las altas expectativas que tenemos sobre lo que anhelamos suelen descendernos de golpe a la realidad que se presenta desnuda ante nosotros como ese mañana convertido en el hoy de cada instante.




 

         Las vacaciones, tas esperadas, pueden ser momentos diferentes en los que estamos bien mientras no se prolonguen demasiado. Posiblemente, si no existiese el contraste de la monotonía costosa diaria frente a las aventuras divertidas de momentos puntuales, no seríamos capaces de apreciarlas tanto.

 

         A veces, tenemos que recolocarnos en ambientes y horarios diferentes. Vernos demasiado con la gente que, incluso en casa, nos encontramos poco. Hay que volver a reinventar los espacios, las palabras y hasta los gestos. El verano nos pone a prueba. Nos aleja del deseo de vivir lo diferente para meternos de cabeza en él, sin darnos cuenta que el tiempo cuenta, que hasta lo bonito cansa y que el reemplazo y alternancia de una situación con su contrario, se presenta como una auténtica bendición.

 

         Disfrutemos del verano sin perder la perspectiva de lo cotidiano. No hagamos de la aventura externa un continuo sesgo de la vida diaria o tendremos el peligroso destino de estar siempre en una ansiedad continua por devorar cosas nuevas sin las cuales, el resto carece de interés.

 

         Estemos fuera, en la diversión, sin olvidar permanecer siempre dentro, en la tranquilidad.

domingo, 21 de junio de 2026

FIN DE CURSO...LA VIDA MISMA

 La vida se rige por los cursos escolares. Esta afirmación que parece tan parcial, no lo es tanto si atendemos a que este “concepto” se emplea en la política o en el periodismo y marca, sin duda, unos límites que se circunscriben a junio y septiembre.

 

Tengamos niños en edad escolar o no, sabemos muy bien cuando comienzan las clases. Nos lo anuncia el Corte Inglés, no lo recuerdan el comienzo de las colecciones en los kioscos y también las galletas con las que éstos harán sus descansos en los recreos.

 

  Más o menos, tod@s sabemos cuándo es el momento de terminar o comenzar las clases. Estamos concluyendo éste curso que se irá pronto… y con ello, la vida cambiará. 




 

Las vacaciones parecen llamar a nuestra puerta, el trasiego de armarios coincidente con el verano se impone, los horarios diferentes o el ritmo de vida latiendo con otro compás, nos dicen que algo cambió.

 

Cuando termina un curso no es muy diferente a cuando algo finaliza en la vida. Sabemos que los cursos siguen, que vendrán nuevos aprendizajes, que cometeremos errores nuevos, que caeremos y nos volveremos a levantar. Sabemos también, que los cursos algún día terminan pero solamente darán paso a una nueva etapa donde luego, añoraremos aquello de lo que tanto desdijimos.

 

La vida misma es así. Añoramos lo pasado pensando que tuvo bondades que no volverán. Tememos el futuro que siempre incierto nos avoca a la ansiedad del qué sucederá después. Sin embargo, todos queremos pasar de curso, avanzar, llegar a la meta de cada cual. Por eso, comenzar uno nuevo se convierte en toda una aventura imposible de remplazar.

 

Estemos o no en un colegio, en edad escolar o tengamos hijos en ella, de cualquier forma vamos a enterarnos de que un curso más termina y de que pronto, otro comenzará.

 

Así es el ciclo de la vida.

domingo, 14 de junio de 2026

NO PUEDES CAMBIAR A NADIE...

 

Cuando alguien cercano comienza a mostrar aspectos de su personalidad que no son compatibles con los nuestros y nos disgustan, ten presente siempre esta conocida fábula a la que yo misma he recurrido muchas veces. 

 

No podemos cambiar a nadie, aunque parezca que se adapta; ni debemos. No vamos a cambiar por nadie, aunque parezca que nos adaptamos; ni debemos. Pero al menos, tengámoslo en cuenta. Sepamos que es así y no creemos falsas expectativas que solo nos conducen a la frustración y al fracaso.

 

Veamos, pues. 




___________

 

Érase una vez una rana que vivía en un apacible estanque, entre pequeñas libélulas y mariposas.

 

Un día que la rana se encontraba nadando en el estanque, sin preocuparse de nada más que de divertirse, de pronto escuchó que la llamaban desde lejos: “¡Eh, tú! ¡Sí, tú!…”.

 

—¿Yo? —Preguntó la rana.

 

—¡Sí, tú! —Respondió la extraña voz.

 

La rana no podía ver quién la llamaba, así que se acercó un poco más, hasta llegar a la orilla. Pero, para su sorpresa, al acercarse más, se dio cuenta de que quien la llamaba era un temible escorpión. Entonces un escalofrío recorrió el cuerpo de la rana, que sabía que los escorpiones tienen una cola venenosa, por lo que pueden  ser muy peligrosos.

 

—Ven, por favor —decía el escorpión.

 

Y como la rana era muy educada, se acercó un poco más hacia donde estaba el escorpión para saber qué quería decir:

 

—Necesito que me ayudes a cruzar al otro lado, porque tengo una cita importante que tengo que cumplir —dijo el escorpión.

 

—¿Y cómo podría ayudarte? —preguntó la rana.

 

—Yo me subiré a tu espalda y, todo lo que tienes que hacer tú es nadar, como sueles hacer, y así me podrás llevar hasta la otra orilla, que es a donde necesito ir. (Sigue…)

 

Al escuchar esto la rana dudó, y es que desde muy pequeña había escuchado que no debía confiar en los escorpiones, sin embargo, este parecía ser muy amigable y educado.

 

—¿Cómo sé que no me vas a picar una vez que estés sobre mi espalda? Los escorpiones tienen fama de ser muy malos.

 

—Pues no te voy a picar, porque si lo hiciera, nos hundiríamos los dos —respondió entonces el escorpión.

Y podía ser cierto, por lo que la rana se quedó convencida y decidió ayudar al escorpión. A fin de cuentas, no le suponía ningún trabajo, solo debía nadar de una orilla a la otra, como ella solía siempre hacer.

 

Y así fue como el escorpión se subió sobre su espalda y, sin más dilación, la rana empezó a nadar en un completo silencio. Todo parecía ir bien y la rana estaba alegre, pues ambos se encontraban, sin problemas, a punto de llegar a la otra orilla. Justo después, sin embargo, la rana sintió como un doloroso aguijón clavándose en su  espalda: ¡el escorpión la había picado!

 

Y como el veneno de los escorpiones es rápido en actuar, la rana ya no pudo moverse y los dos empezaron a hundirse. Con sus últimas fuerzas, la rana preguntó al escorpión por qué lo había hecho, si ambos iban a hundirse en el riachuelo.

 

—Lo siento, ranita —dijo el escorpión—, pero es mi naturaleza, no puedo hacer otra cosa. Y aunque yo quisiera ser diferente, no podría cambiar lo que soy.

Tras aquellas palabras, el escorpión y la rana desaparecieron para siempre, hundiéndose en el fondo del riachuelo.

 


domingo, 7 de junio de 2026

EL DOLOR DEL PLACER

 La vida funciona por contrarios. No sabríamos lo que es el dulce si no hubiésemos probado lo salado, ni el amargo o el ácido, si no se contrapusieran entre sí. No apreciaríamos el calor, si no hubiésemos temblado de frío o la riqueza, si no hemos sentido lo que es no tenerla. 

 

            Con el placer sucede lo mismo. Su intensidad, la apreciación de su fulgor, el dulce embargo al que nos lleva no sería tal si fuese permanente, indefinido y eterno. Todo placer, tarde o temprano conlleva su dolor. Es como si todo engendrase su contrario y lo tuviese hibernando dentro para hacerlo estallar en mil pedazos en algún momento.

 

            Una persona cercana me hizo esta reflexión hace ya mucho tiempo: …” No hay nada peor, que recordar el placer en el tiempo del dolor”; no era suya. Parafraseaba, no recuerdo ahora, de algún pensador, pero anunciaba una realidad inapelable que es que todo se transforma en su contrario, alguna vez. 

            





            Estaremos pensando en la pena que produce sentir que lo que un día fue algo tan bello y gozoso, ahora apenas el simple recuerdo lo ensucia con el momento presente, carente de cualquier ápice de aquella maravilla que llenaba nuestro mundo. Sin embargo, algo  innegable también es el hecho de que es mejor “ haber vivido”, lo que sea, placer, goce, dolor, ira… que no haberlo hecho nunca. Sin duda, son mejores los recuerdos que una mente vacía de ellos. Nada peor que no haber tenido experiencias buenas, malas o peores porque de todas se aprende, de todas podemos extraer esas gotas de pura vida que, en su momento, nos hicieron tocar el cielo con los dedos sin necesidad de llegar a él.

 

            Si ahora estás gozando, disfruta de ello como si no hubiese un mañana. Si estás sufriendo, soporta con paciencia el momento presente, porque ello también te anuncia su contrario. No olvides que lo lleva dentro esperando silenciosamente para, en cualquier momento, darte una sorpresa inmensa.

domingo, 31 de mayo de 2026

NO ERES COMO CREÍA…

 ¿Cuántas veces te has hecho, a ti mism@, esta afirmación?. Con amigos, con parejas, con vecinos, con compañer@s e incluso con hij@s...

 

         En este proceso de idealización mental, donde pretendemos que la persona que tenemos delante encaje con nuestras expectativas, se produce una disociación entre la imaginación y la realidad.

 

         La realidad es neutra. Es como es. Puede que no se adapte a los modelos de tu mente, pero en este caso quien está confundiéndose eres tú.

 

         Pilar Sordo, escritora, conferenciante y psicóloga chilena, habla del “ pensamiento mágico” para aludir a este tipo de situaciones. 




 

         Queremos que los demás sean como imaginamos, como los modelos que admiramos desde la infancia, por modas sociales o por estereotipos arraigados en nosotr@s impresos en nuestro ADN. Cuando la realidad no se acopla a ello nos derrumbamos, nos sentimos perdid@s e incluso, culpamos al de enfrente de no adecuarse a lo que esperamos. A tod@s nos ha pasado, seguramente, alguna vez.

 

         Hay que frenar esta forma de pensar, abortar cualquier intento de sabotaje de nuestra mente, que tantos problemas nos da, y saber que cada uno tenemos nuestras propias luces y sombras, nuestras magias y demonios, nuestros atractivos y nuestros fantasmas. Tener presente que por no encajar exactamente con lo que idealizamos, no tienen menos encantos que admirar. Hay que saber ver, estar abiert@s a lo “bueno” de cada uno y soltar lo que constriñe nuestra mente y sobre todo, nuestro peculiar modo de mirar.

 

         Relájate, mira de otro modo más abierto, valora lo que tienes y no eches de menos lo que te falta. Se equilibrad@ con tus pensamientos. Piensa poco, piensa bien y todo será distinto.

 

domingo, 24 de mayo de 2026

LOS MOMENTOS IMPOSIBLES

 Hay etapas en la vida, momentos que se dilatan más de lo que uno quisiera, cambios, trasiegos y transformaciones que nos sacuden como una tormenta en plena selva y sin poder resguardarnos en ningún lugar.

 

         Llegan de repente. Silenciosos, como cuando se anuncian, sin hacer ruido, los huracanes. De pronto están ahí, envolviéndote con toda su fuerza y trastocando toda tu vida.

 

         Cuando estamos en ellos, cuando realmente no sabemos qué hacer, posiblemente lo mejor es no “hacer nada”, tener la actitud presente del “ observador”, interviniendo con sigilo, con pocas palabras, sin enfrentamientos directos, que solamente provocan más reacciones, dejando que lo que tenga que suceder…suceda. Suena duro, provoca miedo y nos deja con la sensación de que no “hacer nada” no es lo que nos toca. Pero, sí.




 

         Cuando la vida se tuerce tanto, ella misma se acomoda. Eso sí, dale tiempo, dale espacio, deja que los demás se confundan y aprendan por sí mismos. Pueden perder un año, incluso dos… pero van a ganar, al final, una sabiduría inmensa que no  aceptarán de nadie antes.

 

         “El tiempo lo cura todo”, dice un refrán castellano…y es verdad. A veces, tantas veces…es lo único que podemos hacer, esperar. Sé que la espera es difícil, que la angustia se apodera de nuestro interior, que la impotencia nos invade, que tenemos la sensación de dejar de ser valiosos en lo que creemos tener una responsabilidad. Sin embargo, las dificultades nos piden calma. No hay mejor manera de que alguien o algo se vuelva contra nosotros que querer ayudarle por “ el camino recto”, que esperamos para ello y el otro no ve. 

Hay que pensar lento, pensar poco, tener en nuestro ánimo bien atado para no participar del caos al que debemos contribuir con sigilo, haciéndolo “desde fuera” y sabiendo esperar.

 

Difícil tarea; único camino.

 

         

domingo, 17 de mayo de 2026

¿QUÉ HAS HECHO CON TU “OPORTUNIDAD”?

          

“… Cada niño es una oportunidad para que el mundo mejore. ¿Qué has hecho tú con la tuya?”…

 

Ayer, releyendo un libro, concretamente “Clásicos para la vida” de Nuccio Ordine, fantástico muestreo de breves reflexiones extraídas de autores y textos clásicos, volví al inmenso mensaje de esta frase. 

 

¿Qué hemos hecho con nuestra vida?¿Mejora el entorno que nos rodea?¿aportamos algo a los demás?¿ayudamos, con nuestro trabajo, ejemplo o dinámica vital a que lo que está en nuestro entorno sea o esté mejor?.

 

Para llegar a este punto, sin duda, no todo depende de nosotros. En mucha medida, está en la orientación que hayamos tenido en nuestra infancia. En los padres a los que llegamos, en la escuela que nos acogió y sobre todo, en los profesores que fueron responsables, en gran parte, del modelado de nuestra alma y nuestro corazón.




 

Siguiendo la lectura de este libro, llegué a un apartado de inconmensurable valor dirigida al profesorado:

 

“… No se puede entrar en una clase sin una buena preparación. Una pedagogía rutinaria acaba por matar cualquier forma de interés. Por ello, tenía razón George Steiner cuando nos recuerda que “ una enseñanza de mala calidad es, casi literalmente, un asesinato.” ( pág. 18)

 

Estoy plenamente de acuerdo con esta reflexión. Como docente siempre ha sido mi bandera. Me he implicado para los contenidos sean casi un pretexto para que los alumn@s vayan más allá, comprendan lo bueno y lo malo del mundo y aprendan a tener un sentido crítico ante él y sus gentes. Nunca he olvidado tampoco inyectar en su alma la alegría, la compasión y el compromiso como  auténticos pilares de la fortaleza de espíritu.

 

Qué importante es la infancia. ¿Qué han hecho con nosotros?¿Qué hacemos con ella?...

 

Merece la pena reflexionarlo.

domingo, 10 de mayo de 2026

¿TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR...?

 Tenemos un refrán castellano que nos dice que …”Todo tiempo pasado fue mejor”… y otro que completa…” Vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer”… ambos, equivocados.

 

         La “juventud divino tesoro”, que es otro de ellos, tiene más sentido, pero no mucho más. 

 

         Cierto es que la juventud nos aporta frescura, ganas de aventuras, disponibilidad ante los cambios, ganas de inquietudes nuevas, pero también falta de miras, poca madurez mental y muy poco reposo vital. 




 

Los que ya la hemos pasado, sabemos que el punto en el que estamos es también muy bonito y operativamente muy rentable para nuestra vida. Hay algún caso de personas que siendo mayores quieren volver a sentirse jóvenes y en ese desacople de tiempos vitales, se hunden más en un devenir sin rumbo donde todo lo que les interesa está afuera y nunca concluyen sus ansias de alimentarse con lo que se esfuma cuando se consume.

 

         Tampoco todo tiempo pasado, siempre fue mejor, como de ninguna manera es mejor “lo malo” conocido que “lo bueno” por conocer.

 

         De cualquier forma, sea como sea y donde sea el punto en el que nos encontramos, tenemos que abordar la vida que nos queda con todas las herramientas de sabiduría que la madurez nos ha dado. Tener, también, esa pizca de locura, ese puntito de atrevimiento, esa frescura mental, que hace un guiño a la sensatez, es fundamental para no instalarnos en la vida rutinaria, demasiado razonada y hasta un poco rancia. No obstante, no perdamos de vista que siempre está con nosotr@s esa/e joven que hemos sido y que, enriquecido con la sabiduría de la madurez, nos convierte en seres cada día más deseables para nuestra propia vida y la de los demás.