Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


sábado, 7 de febrero de 2026

NO BUSQUES TU ÚNICA PERFECCIÓN

 Comenzamos el fin de semana con un breve relato sufí en el que el protagonista, busca siempre lo perfecto para sí, sin tener en cuenta a los demás. De todos los errores que cometemos hay que extraer un aprendizaje, de otro modo será un estigma que dominará siempre tu vida y obtendrás los mismos resultados que no deseas.




 

Veamos:

 

“Nasrudín conversaba con un amigo: 

 

—Entonces, ¿nunca pensaste en casarte? 

—Sí, pensé —respondió Nasrudín—. En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

 

 Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces, resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material. 

 

—¿Y por qué no te casaste con ella? 

 

—¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

_______________ 

 

La perfección no existe. No creas que la posees. A nadie le pertenece. En base a esa verdad debemos plantear nuestra vida. No exigir a los demás lo que tal vez nosotros no podemos darles. No creer que todo lo que planeamos roza la perfección porque detrás hay otras personas, otras vidas y otros mundos, que también tienen sus imperfecciones de las que igualmente deben aprender.

 

Cuando busques algo compatible a ti, deshazte de  todo prejuicio, elimina cualquier …”si, pero”… desapégate de lo que te parece “perfecto” para que cualquier eventualidad encaje igualmente en tu vida. No te dejes arrastrar por el elixir embriagador de creerte mejor y más que otr@s y desiste, de una vez por todas, de ser el centro del universo para el resto del mundo. Si bajas las expectativas vivirás en un mundo más real, más posible, menos forzado, más libre y menos tenso.

 

Si buscas algo perfecto, primero intenta alcanzar tu mism@ la perfección que de ser, como es imposible, te hará caer de golpe en el mundo real y ahí podrás encontrar lo mejor de ti, que no lo más perfecto.

 

Prueba la normalidad y encontrarás normalidades maravillosas.

domingo, 1 de febrero de 2026

¿SABEMOS ROMPER LAS CADENAS…?


 

         “Amanda cerró la puerta dejando tras de sí todas las esperanzas que había puesto en aquella relación. Se dio cuenta de que en realidad, lo que había hecho era tomar un barco equivocado para que, equivocadamente, la llevase a otro lugar. No sabía dónde, ni tampoco cómo sería la travesía, pero cuando supo que podía montarse en él, no le importó. Ahora se daba cuenta de que debió comenzar su nuevo camino a pie, en solitario…”





 

Este podría ser el comienzo de un libro cuyo relato reflejase la situación real de quienes huyen de una situación abrazándose a otra con el mero propósito de huir de ella de forma segura, o al menos eso creen porque, en la mayoría de las ocasiones, escapar de algo requiere previamente estar seguros de que podremos hacerlo solos, independientemente de que ser acompañados nos ayude o no.

 

Romper las cadenas que nos atan a algo nunca debe pasar por atarnos a una soga que no sabemos si en algún punto está debilitada o si es la que exactamente resiste nuestro peso.

 

Estar segur@s de nosotr@s mim@s es la base del éxito, pero cuando aludo a seguridad lo hago con referencia a firmeza, independencia y absoluta capacidad emocional y física para llevar adelante nuestro objetivo. Hay que cuidar muy bien las alianzas, saber en todo momento que a quienes nos unimos no sean más que un punto de apoyo para saltarlo por encima, entender que si algo falla siempre nos tendremos a nosotr@s y eso debe bastarnos.

 

         Nuestro pequeño cosmos, el que hay dentro de cada un@ de nosotr@s, es suficientemente extenso y poderoso para darnos cobijo aún en las peores circunstancias. Esto no significa renunciar a la ayuda de los demás, que tan valiosa puede ser en un momento determinado. Significa no hacernos poseedores de nadie, para no perjudicarlo ni hacerlo con nosotro@s. Significa, en definitiva, que nada nos posea más que el limpio y sano afán de seguir adelante convencid@s de lo que hacemos.