Hay días de esos en los que el azul del cielo te parece agónico gris marengo…
Hay días de esos en los que sientes que la pasión te abandona y que las sombras quieren poblar tu lecho…
Hay días de esos en los que no querrías tener nombre, ni lágrimas, ni lamentos…
Hay días de esos en los que saldrías a la batalla sin armas, ni escudo, ni cueros…para encontrar la muerte al descubierto.
Hay días de esos en los que borrarías las promesas y dejarías tiempo al tiempo…
Hay días de esos en los que dormirías sin soñar para no despertar la ira de quien tanto vigila despierto…
Hay días de esos en los que serías aire, libre, ligero, dulce y tierno…
Hay días de esos en los que amar significa solo…sufrimiento.
Hay días de esos en los que te quedarías a un lado, quieto, sin pronunciar palabras, sin respirar…esperando solo un aliento.
Y porque hay días de esos…hoy me permito jugar con la tristeza al esconderite ciego…para que me rescate un príncipe sin nombre, un desconocido a mis ojos, atento.