Más allá de tu añoranza está la vida. Nos aferramos a lo que fue o pareció mejor, a aquello que daba luz a nuestros días, a la alegría que sentíamos con tal o cual persona. Nos aferramos a cómo nos sentimos con algo o con alguien, con lo dulce que nos supo un instante determinado o lo feliz que creímos ser en aquellos días que se llenaban justo con lo que necesitábamos.
Más allá de esa añoranza está la realidad. La vida misma evolucionando, el tiempo avanzando hacia otras formas y otros modos. En definitiva, siguiendo la ruta que te pertenece a ti mism@ en la cual vas a encontrarte con otras situaciones, otros seres y otr@ y@.
La añoranza, al final, nos instala en la tristeza. En el sentimiento de pérdida, en la sensación de escasez, en ese punto de no retorno de lo que pensamos que nos dio satisfacción… y eso, siempre, nos lleva a bucear por simas enormes que nos engullen.
Si algo he aprendido durante esta vida que llevo de existencia es a extraer aprendizajes de lo que nos sucede, a posicionarme en lo desagradable como en un trampolín para saltar más lejos aún, en ver “lo bueno” de lo “malo” y en descubrir que es lo que hay, en lo que me ha sucedido, que me pueda ayudar a evaluarme para hacerlo mejor, para ser más proactiva, menos crítica y más empática.
Tod@s añoramos algo…o mucho. Tod@s tenemos personas que no están, sueños rotos, esperanzas perdidas y amores que no han sido de nuestra talla. Tod@s hemos pasado por circunstancias más semejantes de lo que imaginamos, cierto, pero la diferencia está en la forma de responder a ellas. En cómo me permito sentirme, en cuánto tiempo dejo que la tristeza se instale en mí y sobre todo, en la forma en la que voy a volver a salir a la vida para demostrarme, sobre todo a mi mism@, que soy capaz de transformarme con las circunstancias, en algo mejor.
Es un reto del que tod@s formamos parte.
Sé la mejor respuesta a tu peor pregunta.
Esa es la llave del éxito para tu propia vida; no hace falta que lo valore nadie, ni de gusto a otr@s. Tú eres tu propio marcador, elévalo a lo más alto de ti.

Yo estaba en lo más alto y me dejé caer alo más profundooooo
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