Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


lunes, 6 de abril de 2026

LO QUE NO HABLAS CON NADIE

  

            Lo que no hablas con nadie no siempre es un secreto. A veces es un nudo. Una sensación que no termina de tomar forma, pero que está ahí, ocupando espacio dentro de ti. No tiene necesariamente nombre, pero sí peso. Se cuela en los silencios, en los momentos en los que te quedas a solas contigo mismo, en esas noches en las que todo parece amplificarse.

 

Hay cosas que no contamos no porque no queramos, sino porque no sabemos cómo hacerlo.

 

Quizá te ha pasado: intentas explicarlo y las palabras se quedan cortas. O sientes que, al decirlo en voz alta, perderá su complejidad, como si lo redujeras a algo demasiado simple. O tal vez temes que no lo entiendan. Que te miren raro. Que lo minimicen. Que te digan “no es para tanto”, cuando para ti sí lo es.




 

Así que decides guardarlo.

 

Y guardar también es una forma de protegerse.

 

Pero lo que no hablas, se queda.

 

No desaparece por ignorarlo. No se disuelve con el tiempo, al menos no siempre. A veces se transforma. Se convierte en tensión en el cuerpo, en irritabilidad sin motivo aparente, en tristeza que aparece en momentos inesperados. Se convierte en distancia con los demás, en dificultad para disfrutar, en una sensación constante de estar “un poco fuera” de tu propia vida.

 

Porque lo no dicho también tiene voz. Solo que habla de otras maneras.

 

Y sin darte cuenta, empezaste, tal vez desde la infancia, a construir un lenguaje interno donde muchas cosas quedaron sin traducir.

 

Lo que no hablas con nadie muchas veces es lo que más necesitaría ser escuchado.

 

Pero aquí aparece otra dificultad: no siempre tenemos a alguien con quien hablarlo. O no alguien, con quien nos sintamos seguros. Porque hablar no es solo emitir palabras, es exponerse. Es permitir que alguien vea algo que normalmente mantienes oculto. Y eso da vértigo.

 

Por eso, antes de pensar en compartirlo con otros, hay una pregunta más íntima y más importante:

 

¿Lo hablas contigo?¿Cómo lo hablas?¿Eres juez o víctima?...

Continuaremos respondiendo las debilidades de cada papel en el que te encuentres. 

 

Piénsalo mientras tanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario