Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


lunes, 19 de mayo de 2014

SABER QUIÉN SOMOS



Lo más importante para uno mismo es saber quiénes somos. Entonces, no tendremos que esperar ser otra cosa diferente y podremos honrar lo que nos constituye engrandeciéndolo continuamente.

Rebosarnos a nosotros mismos, desde el conocimiento, nos permite regalarnos, compartirnos y deleitarnos en los demás y con ellos, de la forma más gratificante posible.

En ello consiste la verdadera sabiduría, la que evita la confusión sobre el ser y el deber ser, la que nos sitúa en nuestro centro y la que sin duda nos permite vivir instalados en la felicidad serena de saber que estamos en el lugar correcto; el nuestro.

Os dejo este breve cuento oriental y su mensaje.
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Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,... Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.

-No sé quién soy... -se lamentaba-.
-Te falta concentración... -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas... ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas...
-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!
Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:
-No te preocupes. Tu problema no es tan grave... Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior...

¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?... -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.

Finalmente un día llego a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:
"Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quién eres!, ¡sé quién eres!..."

Poco a poco el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue admirado y respetado por todos.

Solo entonces el jardín fue completamente feliz. Cada cual celebrándose a sí mismo.









LA MENTE CERRADA




 A veces tenemos la mente cerrada, otras es saludable cerrarla; evita muchos problemas y te mantiene al margen de otros tantos.

El problema es cuando la clausura es involuntaria en favor de las ideas de otros. La cerramos para que las nuestras no salgan, no se escapen y nos metan en problemas. Nos parece más cómodo y seguro seguir las de otra gente, asociación, sociedad, ideología o religión.

Hay como una especie de confianza ciega en lo ajeno y una evidencia de desprecio soslayado con lo propio.

No es lo mismo cerrar la mente de forma voluntaria para dar un giro a los sentimientos y al comportamiento, que conducirnos según los parámetros de otros porque no somos capaces abrir nuestros propios canales.

Comparto un texto abreviado y refundido, sobre este tema:


“La totalidad de tu capacidad cerebral es inmensa; sin embargo tú, en tu pensamiento limitado, usas sólo un tercio de ella. ¿Para qué crees que es el resto?.¿Para llenar un hueco?.”
Ramtha


Aunque tu cerebro fue diseñado para recibir cada frecuencia de pensamiento  de la totalidad del conocimiento, se activará para recibir sólo aquellas frecuencias que tú le permitas recibir. Y de todos los pensamientos maravillosos que bombardean al conocimiento universal que te mantiene en la unidad contigo, el único conocimiento que la mayoría permite recibir son los pensamientos de baja frecuencia de la conciencia social, los cuales son muy limitados y enclaustrados, como tú has podido experimentar bien.  

Cuando vives de acuerdo con la conciencia social, y razonas sólo con las frecuencias que dominan en su pensamiento limitado, las únicas partes de tu cerebro que se activan son los niveles superiores izquierdo y derecho del cerebro, y algunas porciones del cerebelo inferior, que está situado sobre la columna vertebral. La mayor parte de tu cerebro permanece dormido; no hace nada. Esto es debido a que rehúsas admitir cualquier pensamiento que no concuerde con el pensamiento limitado de tu familia, tus amigos, la sociedad o el dogma. No lo dejas entrar. O sea: sólo te permites contemplar y razonar aquellos pensamientos que serán aceptados por los demás.

La única razón por la que alguien es un genio y sabe cosas que tú no sabes, es porque él ha abierto su mente para contemplar las posibilidades, los pensamientos extraordinarios y brillantes que van más allá del pensamiento limitado del hombre. Él se ha permitido considerar y razonar estos pensamientos mientras que tú los has rechazado. Tú eres incapaz de recibirlos porque aún tienes que activar aquellas secciones de tu cerebro que te capacitan para razonarlos. Entonces, ¿qué ocurre con los maravillosos pensamientos de entendimiento ilimitado que continuamente bombardean tu estructura luminosa? Rebotan en tu unidad receptora y son enviados a través del espíritu de tu ser de vuelta al río de pensamiento.

Tener la mente cerrada es estar cerrado a la posibilidad de cualquier cosa que exista fuera de los valores que pueden ser experimentados por los sentidos de tu cuerpo. Cada vez que le digas a alguien «es sólo tu imaginación», lo estás programando para la estupidez y la creatividad limitada. Y eso es, de hecho, lo que ocurre a todos nosotros.

 Hugo Betancur