Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


lunes, 27 de marzo de 2017

NADIE NOS ENSAÑÓ A AMAR



Solamente se puede enseñar a amar, con amor. No hay otro código, ni otro lenguaje y por tanto, no hay libro ni manual de instrucciones.

El primer amor, quien nos muestra cómo es con toda su fuerza, es la madre, o en su ausencia, la figura más cercana de intimidad o afecto que nos acompañe cuando abrimos los ojos a la vida.

Es cierto que nuestra forma de dar y recibir amor, más tarde, estará muy condicionada por estas experiencias previas, pero no tanto como para no poder reconducir, con mucho trabajo interior, la gestión del afecto.

Posiblemente, cada uno buscamos completarnos; a veces, compensar lo que no se ha tenido o incluso, llenar vacíos. No son los mejores caminos para establecer una relación pero lo cierto es que son tan poderosos en nosotros que no podemos evitarlos, al menos en un principio.

Nadie nos enseñó a amar, como tampoco nos enseñaron a vivir. Lo único que tenemos son referencias y modelos, bueno o malos; y después experiencias en las que además de los ejemplos ponemos en juego toda una historia genética de ancestrales emociones heredadas e inconscientes.

Este coctel explosivo nos acompaña de por vida. Vamos sorteando obstáculos como podemos; culpándonos unas veces, arrepintiéndonos otras y resurgiendo de nuestras cenizas la mayoría.

Algo que en sí mismo que es tan sencillo y bello como amar se convierte, generalmente, en conflictivo y problemático. 

Desatendemos su cuidado. Dejamos de “decir”, de “expresar”, de ”dar”, de “pedir”…dejamos de renovar la ilusión. En vez de mantener encendido el fuego vamos dejando que se haga rescoldo y de ahí a convertirse en cenizas no va nada.

No nos enseñaron a amar, pero a “ amar” se aprende “ amando”.
 No hay más.

        

domingo, 26 de marzo de 2017

VIAJE A ÍTACA




Este domingo, por motivos personales, no he podido entregar el comienzo del final de la historia de Owen.     

                 Os pido que sepáis esperarme.

¡Mis mejores deseos para comenzar una estupenda semana!


                            Flor y Nata

viernes, 24 de marzo de 2017

LA PRÁCTICA TONGLEN (por Pema Chödron)



Me encanta esta mujer y su mensaje. Encontré un libro suyo revisando libros en una librería; es decir, creo que el libro me encontró a mí. Desde entonces, todos los días leo y repaso algo de sus enseñanzas.

Es muy sencillo. Hoy, en clase de Ed. Emocional, lo leíamos en otro libro… Su introducción comenzaba con unos agradecimientos, en los que el autor se sentía parte de varias familias.

La familia de sangre, al que le unían lazos ancestrales y con la que, seguramente, habría repetido muchas vidas; la familia emocional de los amigos y la gente con la que intercambiaba felicidad y gozo; y por último, la familia de la humanidad, a la que pertenecemos como parte del todo que nos incluye y asimila.

En este sentido, Pema Ch. alude también a ayudarnos a nosotros mismos mediante la compasión, pero no a través de una devoción particular y egoísta, sino por medio de una extensión de nuestra clemencia más allá de los límites que vemos fuera de nosotros y que no existen.

Aspirar el dolor, nuestro y de los cercanos, lejanos y desconocidos; y exhalar compasión en el mismo orden y espacio humano  amplio y extenso.

Veamos. 

Espero que os sirva igual que a mí.
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“…Para tener compasión por otros, tenemos que poder tener compasión por nosotros mismos.

En particular, ocuparse de otras personas que tienen miedo, están enojadas, celosas, superadas por adicciones de todo tipo, son arrogantes, orgullosas, quejosas, egoístas, significa – usted lo identifica-  tener compasión y cuidar de estas personas, no huir del dolor de encontrar estas cosas en nosotros mismos.

De hecho, la propia actitud hacia el dolor puede cambiar. En lugar de defenderse y esconderse de él, se puede abrir el propio corazón y permitirse sentir ese dolor, sentirlo como algo que nos suavizará y purificará y nos hará mucho más amorosos y amables.

La práctica de Tonglen es un método para conectarse con el sufrimiento -el nuestro y el de todo lo que nos rodea- dondequiera que vayamos. Es un método para superar el miedo al sufrimiento y para disolver la dureza de nuestro corazón. Principalmente es un método para despertar la compasión que es inherente a todos nosotros, sin importar cuán cruel o fríos podamos parecer.

Comenzamos la práctica aceptando el sufrimiento de una persona que sabemos que está sufriendo y a quién deseamos ayudar. Por ejemplo, si usted sabe de un niño que está siendo lastimado, usted inspira el deseo de retirar todo el dolor y miedo de ese niño. Luego, mientras espira, usted le envía felicidad, gozo o aquello que alivie su dolor. Este es el centro de la práctica: inspirar  el dolor de otros para que puedan estar bien y tener más espacio para relajarse y abrirse, y espirar, enviándoles relajación o aquello que usted sienta que les traería alivio y felicidad. Sin embargo, a menudo no podemos hacer esta práctica porque nos enfrentamos con nuestro propio miedo, nuestra propia resistencia, enojo, o cualesquiera sean nuestro sufrimiento o estancamiento personal en ese momento.

Es ahí que usted puede cambiar el foco y comenzar a efectuar tonglen por aquello que usted está sintiendo y por millones de otros como usted que en ese mismo momento están sintiendo exactamente el mismo estancamiento  y miseria. Puede ser que usted sea capaz de identificar claramente su dolor como terror, repulsión, enojo o deseo de venganza. Asi que usted inspira por todos aquellos que están atrapados en esa misma emoción y les envía alivio o aquello que abra espacio para usted y los innumerables otros. Puede ser que usted no identifique lo que esté sintiendo. Pero puede sentirlo – una dureza en el estómago, una oscuridad pesada, o lo que sea. Sólo contáctese con lo que está sintiendo e inspírelo, llévelo adentro – por todos nosotros y envíe alivio a todos nosotros.” (…)


miércoles, 22 de marzo de 2017

¿ CUÁLES SON TUS MIEDOS?



“Érase una vez en un país muy lejano un rey que era muy polémico por sus acciones.

Tomaba a los prisioneros de guerra y los llevaba hacia una enorme sala. Los prisioneros eran colocados en grandes hileras en el centro de la sala y el rey gritaba diciéndoles:

-Les voy a dar una oportunidad, miren el rincón del lado derecho de la sala.
Al hacer esto, los prisioneros veían a algunos soldados armados con arcos y flechas, listos para cualquier acción.

-Ahora, continuaba el rey, miren hacia el rincón del lado izquierdo.

Al hacer esto, todos los prisioneros notaban que había una horrible y grotesca puerta negra, de aspecto dantesco, cráneos humanos servían como decoración y el picaporte para abrirla era la mano de un cadáver. En verdad, algo verdaderamente horrible solo de imaginar, mucho más para ver.

El rey se colocaba en el centro de la sala y gritaba:

- Ahora escojan, ¿qué es lo que ustedes quieren? ¿Morir clavados por flechas o abrir rápidamente aquella puerta negra mientras los dejo encerrados allí? Ahora decidan, tienen libre albedrío, escojan.

Todos los prisioneros tenían el mismo comportamiento: a la hora de tomar la decisión, ellos llegaban cerca de la horrorosa puerta negra de más de cuatro metros de altura, miraban los cadáveres, la sangre humana y los esqueletos con leyendas escritas del tipo: "viva la muerte", y decidían: -"Prefiero morir atravesado por las fechas."

Uno a uno, todos actuaban de la misma forma, miraban la puerta negra y a los arqueros de la muerte y decían al rey:

- "Prefiero ser atravesado por flechas a abrir esa puerta y quedarme encerrado".

Millares optaron por lo que estaban viendo que hacían los demás: elegir la muerte por las flechas. 

Un día, la guerra terminó. Pasado el tiempo, uno de los soldados del "pelotón de flechas" estaba barriendo la enorme sala cuando apareció el rey. El soldado con toda reverencia y un poco temeroso, preguntó: - "Sabes, gran rey, yo siempre tuve una curiosidad, no se enfade con mi pregunta, pero, ¿qué es lo que hay detrás de aquella puerta negra?"

El rey respondió: Pues bien, ve y abre esa puerta negra." 

El soldado, temeroso, abrió cautelosamente la puerta y sintió un rayo puro de sol besar el suelo de la enorme sala, abrió un poco más la puerta y más luz y un delicioso aroma a verde llenaron el lugar.

El soldado notó que la puerta negra daba hacia un campo que apuntaba a un gran camino. Fue ahí que el soldado se dio cuenta de que la puerta negra llevaba hacia la libertad.”

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Este cuento nos habla de  miedos; sobre todo nuestros miedos a salir de nuestra "zona de confort". El miedo a lo desconocido, a no ser capaz, una inseguridad que paraliza, o una frustración. Miedo a asumir riesgos.

Los soldados prefieren morir sabiendo lo que les va a pasar, antes que traspasar la puerta sin saber lo que hay después. En muchos momentos de nuestra vida, tenemos puertas negras en nuestro interior. 

¿Cuáles son las vuestras? ¿Qué pasaría si las abrierais?