Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


domingo, 20 de septiembre de 2026

EL RASTRO QUE DEJAS...

 No existen, en realidad los maestros, prefiero llamarlos señeros, ejemplos o motivadores para otr@s. O por el contrario, también pienso que si en realidad existen, entonces tod@s somos maestr@s de quien pasa a nuestro lado.

          Cuando vivimos, nuestra peculiar forma de ser, nuestra manera de movernos en la vida, nuestro modo de comportarnos con los demás, estamos ya enseñando.

 Nadie se libra de que otr@s se fijen en ello y sigan lo mismo. Cierto es que hay muchas formas de responder a lo que alguien enseña deliberadamente o con su ejemplo.

Veamos este cuento Zen que resume,, muy bien cómo deberíamos aprender. No hay otro modo más eficaz. No hay otra vía de integrar el rastro que dejan los demás.

Veamos…



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Un maestro dijo a sus alumnos:

—Hay tres clases de discípulos.

Los estudiantes guardaron silencio.

—La primera clase escucha mis palabras y las repite. Son como recipientes que conservan el sonido, pero no conocen su sabor.

—La segunda clase entiende mis palabras y las explica a otros. Pueden iluminar una habitación por un momento, pero todavía dependen de una lámpara prestada.

—La tercera clase escucha, olvida mi voz y vive la enseñanza. No necesita decir que ha comprendido.

Un alumno preguntó:

—Maestro, ¿a cuál pertenecemos nosotros?

El maestro respondió:

—Cuando dejéis de preguntarlo, empezaréis a saberlo.

https://www.cuentos-zen.com/cuentos/tres-clases-de-discipulos/

 

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