Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


martes, 21 de marzo de 2017

RECIEN ESTRENADA LA PRIMAVERA…TE FUISTE



Hoy te escribo de nuevo, con letra tecleada y en papel digital y es que hace tanto que te fuiste que esto comenzaba entonces. Sin embargo, aunque este día marca un antes y un después en mi vida, no es un día diferente. 

No te recuerdo más, ni menos. Todos han llegado a ser uno. El mismo. En todos estás conmigo; presente.

Emprendiste el viaje sin una queja; tampoco resignada. No. Segura de que era el tiempo ya. Y sobre todo serena.

Cerrar los ojos aquí puede significar abrirlos en otra parte, me dijiste siempre. La puerta nunca se cierra, solo se abre en otra dirección. Un camino sin retorno a esta orilla desde donde vivimos tantas cosas juntas, pero en el que sembraste fortaleza, dignidad y honestidad. 

No siempre he sido capaz de seguir tu ejemplo. Me pido perdón a mí misma y a lo que de ti hay en mí. También siento no ser la hija que junto a ti, fue tú. 

La vida es difícil sin ti, mamá. Antes, cuando tú estabas todo era sencillo. No había nunca problemas porque los convertías en oportunidades de mejora en cualquier ámbito. Y es que eras tan fuerte, tan resolutiva y válida que el listón me queda muy alto.

He hecho lo que he podido en estos 10 años para resistir la vida. Te he querido imitar muchas veces pero no soy tú, eso sí que lo he aprendido. Y me enfado conmigo y me contento contigo. Por haberme enseñado tanto y por no haber seguido ni la mitad de tus enseñanzas.

Supongo que como todas las personas que tienen un ser querido al otro lado del velo, hablo contigo. Lloro contigo. Río contigo. Espero contigo. Y te pido cosas, como si de un santo se tratase, y me encuentro mirando tu foto o apretándola contra el pecho esperando que me ayudes siempre; como siempre lo hacías.

Sabes mamá, hoy no es un día distinto. Hoy es un día más en el que sigues estando conmigo. A mi lado. Con tu silenciosa fuerza empujándome en mis titubeos y en mis dudas o levantándome en mis caídas y arropando mis miedos.

Estás aquí. Hoy también. 
Y mi amor; el mismo.

domingo, 19 de marzo de 2017

VIAJE A ÍTACA...


De vuelta…

Mis queridos lectores, después de muchos meses me dispongo a retomar la historia que se desarrollaba en la sección de los domingos “Viaje a Ítaca”.

Supongo que todo este tiempo de silencio habrá hecho que se nos olvide la trama principal. Por ello, voy a resumirla para que podamos conectar de nuevo con el final de este relato que quedó inconcluso.

Más tarde, como os prometí hace tiempo también, comenzaremos a conocer a Katy, en el “Diario de una díscola”, sección que ocupará igualmente los domingos.

Vamos a revisar el relato que espera para ser terminado.

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“Owen, afamado psiquiatra, abre una clínica para terapias de conducta. Su amigo Marco le ayuda en la apertura, a la vez que es cómplice de guardar una libreta en la que el doctor mantiene información secreta sobre una banda dedicada a extraer órganos de niños huérfanos.

Muchos de sus antiguos amigos están detrás de esta información encriptada en un pen drive y en su teléfono móvil.

Marco muere en un atropello y pierde el lápiz digital que encuentra un niño, cuya madre china termina uniéndose a Owen.

El doctor preso de paranoias que llenan de sufrimiento sus días tiene un amigo que parece ayudarle siempre, Steven. Más tarde descubrirá que es la antigua pareja de Swa, la mujer china que está ahora unida a él.

Después numerosas vicisitudes termina creyendo que todo lo que le ha sucedido es un sueño. Sin embargo, pronto descubre que hay indicios de que lo soñado sea real.

Swa descubre que Steven es un impostor y que está de nuevo cerca de Owen para reunir la mitad de un medallón que le dará la clave para conocer la información que precisa. (…)”

Hemos quedado en este punto. Pronto descubriremos cómo se resuelve esta trama. 

Dejo la última entrega como recordatorio.
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¡Quiero el medallón. Basta de charla.!
.-No lo tengo.
.-Pero sabrás donde encontrarlo.

.- No lo sé.- Swa mintió asustada sin saber si lo mejor sería dárselo. Algo la decía que no.

.- Yo mismo mandé que le entregasen a Owen la mitad que le correspondía,  por medio de mis contactos. Sabía muy bien que la otra parte sería fácil de encontrar si él la tenía. Y mira de qué forma llegó a ti. ¡Dámela he dicho!.- Steven había recogido la otra mitad del medallón que caída bajo el asiento trasero esperaba a ser rescatada. Le faltaba la mitad que Swa había escondido en la caja de marfil. Estaba seguro de que ella sabía dónde estaba.

Una de las poderosas manos de aquel viejo amante de la mujer china alcanzó su delicado cuello. Lo abarcaba sin dificultad. Comenzó a apretar con la intención de matarla si no era capaz de arrancar de sus labios el paradero del colgante.

 Swa sin poder respirar apenas, le indicó con la mano que la soltase para poder decírselo.

Tosió repetidamente hasta que pudo recuperar la voz.
.- Está bien. Eres el ser despreciable que odié cuando te fuiste. Te lo daré y nos olvidarás para siempre.

.-No puedo olvidarme de mi hijo. Te diré de hecho que está muy contento con su nuevo hogar…algo lejos de aquí. -Swa creyó enloquecer. Aquel malvado hombre se había llevado a su hijo, tal vez para siempre.

.-¡¿Has secuestrado a mi hijo?!. Dime dónde está. ¡Te odio!.
.-Mi querida Swa, estás confundida. Es mi hijo también y tengo derecho a disfrutar de él…otros nueve años… al menos. ¿No te parece justo?.

.-No te daré el colgante hasta que Liu no esté junto a mí.
.-Uhmmm has olvidado quién pone las reglas aquí. Qué pena mi pequeña chinita. Tendré que matarte entonces. Pero quiero que lo pienses bien. En realidad es muy triste que un niño crezca sólo, sin su madre, sin poder verla más.- Swa se encontraba en el peor momento de su vida.

.-Cómo sé que está bien. Cómo sé dónde está.-Steven saco su teléfono móvil y marco un número demasiado largo para ser la zona en la que estaban. Apretó la tecla de la videoconferencia y al momento visualizó a su hijo en una playa  jugando con la arena.

.-¡Hola mami!, ¿cuándo vienes?. Me ha dicho papá que estaremos aquí pronto los tres. –Swa con las mejillas llenas de lágrimas sordas cogió fuerzas para hablarle.

.- ¡Mi niño!, ¿estás bien?. Sí si pronto estaré contigo.-Al fondo había un letrero en principio indescriptible. Steven le quitó el teléfono para despedirse del niño sin dejarles hablar más.

.- Te llevaré con él cuando me des la otra parte del medallón.- De pronto, la mujer china pudo reconocer el tipo de lengua en la que estaba escrito el letrero. Era coreano. ¡Le había llevado a Corea!.

.-¡Cómo has podido!. Nunca saldrá de allí.- Swa sabía que Steven procedía de Corea del Norte.

.-Solamente hay una opción mi delicada geisha. Tú irás con él. (…)


Espero poder cumplir con este propósito y que sea de vuestro agrado.

 Solo me queda mostrar mi mayor agradecimiento a mis dos amigas (G y C) siempre pendientes de que continúe estos relatos que a veces se detienen en mí.

martes, 14 de marzo de 2017

PIDO LA PALABRA



Repaso el sufrimiento que los humanos han soportado a lo largo de su historia, a manos de otros humanos, y la vergüenza y el dolor me llegan al alma.


Cuando uno ve imágenes de violencia entre seres que compartimos los mismos destinos, en la misma tierra y bajo el mismo cielo, se hiela la sangre.

Para muchas personas la vida no vale nada. Sobre todo la vida de otros. Y en nombre de ideologías, religiones, xenofobias y mil y una etiquetas se ha hecho de la barbarie una bandera. 

Lo peor es el convencimiento de que, en realidad, las personas que han manejado una guillotina, han prendido una hoguera o han disparado un misil comparten el convencimiento de que lo que hacen, es correcto.

Hemos perdido el sentido de especie animal, que sería más aceptable que lo que hacemos como humanos. Nos atacamos sin necesitar sobrevivir; motivo digno de enfrentamiento en ese caso. 

Nos odiamos en base a estúpidas formas de pensar que nos alinean y nos confunden hasta límites tan penosos como los que pretenden justificar guerras, acosos o asesinatos.

Llegamos a despojarnos de lo que nos diferencia como especie evolucionada para engrandecernos con todo aquello que solamente resta y resta.

Violencia en las parejas, pueblos asolados por guerras entre hermanos, odios enquistados por motivos que ya no existen; demasiada memoria distorsionada y ansia de venganza anacrónica.

Vivimos tiempos difíciles. Momentos donde pareciese que los logros conseguidos  con tanta dificultad y empeño, en todo lo que se refiere a respeto por el ser humano y veneración por su grandeza, se vayan solapando y rebajando en una involución de caída libre.

Cada uno, dentro de sí, debe rescatar al humano que contiene y elevarlo a la categoría divina que le corresponde. Pero no a la de un dios menor, sino a la de un esplendoroso ser que logre devolverse la dignidad que le pertenece.

 De lo contrario, nos queda un futuro cada vez más negro.

domingo, 12 de marzo de 2017

INFIDELIDAD: ¿ ASIGNATURA PENDIENTE?




Hace unos días leí este comentario de alguien, en una red social, como respuesta al tema de la infidelidad que planteaba Walter Riso. Me gustó tanto que lo copié de inmediato sin darme cuenta de copiar también el nombre de su autor.

Pido disculpas, desde aquí, por compartir este pensamiento sin nombrar la fuente, porque no la sé, pero estoy segura de que si pudiese leerlo, en este espacio nuestro, le gustaría que fuese leído por tanta gente.

Creo que no se puede ser más claro, ni pensar con más corrección.

Quien es infiel, no ama. Así de corto y sencillo.

Estoy convencida.
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“…Al igual que el amor no se puede medir (o te quieren, o no te quieren), no creo que la infidelidad sea cuantificable. Bueno, no es que lo crea, es que estoy convencido de ello. Y la respuesta es muy simple. 

Cierto es que hay diferentes tipos de infidelidad: la sexual, sin implicaciones sentimentales, la infidelidad sentimental (en la que hay un engaño prolongado en el tiempo), y la infidelidad no consumada (aquella que se busca y se planea, pero no ocurre por causas ajenas al infiel). 

Todas las infidelidades tienen un nexo en común, más allá de la gravedad que cada cual le otorgue a la traición: nacen de un ser que no aprecia lo que tiene, que no respeta a su pareja, que carece de valores, que no es inteligente y del que no te puedes fiar. 

Son personas egoístas que miran por y para sí mismas, manipuladoras, celosos/as (lo que es irónico) y muy mentirosos/as (léase en ambos caso siempre). Todos (y todas) sin excepción. 

La infidelidad NUNCA es un error. Es FRUTO de una manera de ser. Las personas fieles lo sabemos perfectamente, porque jamás hemos sentido tentaciones ni provocaciones suficientes para hacernos si quiera plantear un engaño a quienes les debemos la confianza y voluntad de presente y futuro que han depositado en nosotros, y viceversa. 

¿Qué hay personas que perdonarían un desliz de una noche de su pareja? Pues allá esa gente si piensas que "ha sido un error" y que su pareja resbaló y cayó dentro de las bragas de la otra persona. Gente más tonta hay en el mundo, gente que se quiere menos y gente que no se respeta. Cada cual que haga lo que quiera.

 Pero el infiel (o la infiel) jamás cambia, no se "equivoca" (simplemente pide perdón tras cometer un acto premeditado y BUSCADO) y, curiosamente, ninguno se "arrepiente" antes... No, eso no, se "arrepienten" y "lloran" cuando ya han consumado el acto sexual con otra y otras personas. ¿Qué curioso, verdad?.

           El consejo que le doy a la gente de mi entorno en temas así: SÍ, perdónale (aunque se debe perdonar él mismo), pero que le perdones no quiere decir que sigas con él. Un perdón, y un hasta nunca después. Y el 100% de las personas que me han hecho caso, 100% de felicidad a día de hoy.”

Gracias por esta reflexión.

 Por último, me quedo también con las palabras de W. Riso:

“Walter Riso asegura con acierto que “la fidelidad no es la ausencia del deseo, seguimos teniendo tentaciones porque somos humanos. Ser fiel es una decisión que implica el trabajo de la voluntad. Fidelidad es evitar la ocasión y tener autocontrol. La fidelidad es una actitud anticipatoria de prevención. Una alerta naranja. Es actuar adecuadamente para no poner en riesgo algo que sí vale la pena".