Estamos en un mundo muy preocupado por las inversiones de todo tipo, pero ¿cuánto inviertes en ti, no para ti?.
No olvidemos que el tiempo es el mejor de los activos, el que se gasta y no vuelve, pero el que se multiplica en los recuerdos de las experiencias con una rentabilidad muy alta.
Atendemos al trabajo, a los hijos, a las amistades, a los compromisos, a la pareja… pero dedicarnos tiempo de calidad propio, nos parece algo que podría ser evitado y repartido entre el resto.
Es cierto que nuestros jóvenes, cada vez más, atienden su cuerpo, van al gimnasio, son impecables con su pelo y su piel, tratan de vestir acordes a sus gustos y se dedican a algo parecido a una vida más sana, o eso pretenden.
También es cierto que, poco a poco, aunque con menos dedicación que al cuerpo, se va instalando en la sociedad la necesidad de atender la mente. No somos capaces de entender del todo que la correcta gestión de las emociones van a garantizar una vida social y personal mejor.
De las muchas que hay, las emociones más contaminantes para la persona y su entorno, son la ira y el miedo.
La ira es un revulsivo dañino que, en forma de veneno, se instala en la sangre y quiere reventar como sea. Se produce cuando las expectativas que tenemos no coinciden con a realidad que nos toca vivir. En el caso concreto de las personas, cuando la ira se produce, el pensamiento se oscurece lo que impide tomar decisiones acertadas o reconducir la solución de los problemas sin dañar a otr@s o a nosotr@s mism@s.
El miedo paraliza. Nos induce a entrar en un bucle sin sentido en el que solo vemos agrandarse lo que tememos.
Sentimos miedo cuando sospechamos de un futuro incierto que nos amenaza o cuando estamos instalados en un presente vacío que nos engulle.
Tener tiempo para nosotr@s se ha convertido en una necesidad de primera línea. Buscar lo que nos haga sentir bien, dedicar un tiempo del día a revisar cómo estamos internamente, concedernos paseos agradables, compañías estimulantes o lecturas sugerentes de las que siempre aprendas a cómo estar mejor…debe ser nuestra prioridad, siempre.

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