Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


martes, 9 de diciembre de 2014

LAZOS DE AMOR



...” Sabed, por tanto, que del silencio más in­menso regresaré. [...] No olvidéis que vol­veré junto a vosotros. [...] Unos momentos más, un instante de reposo en el viento, y otra mujer me concebirá”
KAHLIL GIBRAN


…”Siempre había tenido la sensación de que mi vida, tal como la viví era una historia sin principio ni final. Me sentía como un fragmento histórico, un pasaje aislado, al que no precede ni sigue ningún texto. Po­día imaginarme perfectamente que tal vez había vivido en siglos anteriores y me ha­bía hecho preguntas que todavía no era capaz de responder; que tenía que volver a nacer porque no había cumplido la tarea que se me había asignado.”
CARL JUNG


¡Hace tanto tiempo! Y todavía sigo sien­do la misma... Lo único que envejecen son nuestras vidas. Donde estamos, los siglos sólo son como segundos, y después de vivir mil vidas, nuestros ojos empiezan a abrirse.
EUGENE O'NEILL


De modo que la idea de la reencarnación explica de forma muy reconfortante la rea­lidad, permitiendo con ello que el pensa­miento hindú venza aquellas dificultades que dejan paralizados a los pensadores eu­ropeos.
ALBERT SCHWEITZER



Creo que cuando alguien muere
su alma regresa a la tierra,
engalanada con algún nuevo disfraz  humano;

otra madre le trae al mundo.
Con miembros más robustos y un cerebro más brillante
la vieja alma emprende de nuevo su camino.
                                 JOHN MASEFIELD


El secreto del mundo es que todas las co­sas subsisten y no mueren; tan sólo se re­tiran y desaparecen de nuestra vista para regresar más tarde. Nada muere; los hom­bres fingen estar muertos y tienen que aguantar la parodia de sus funerales y afli­gidas necrológicas, y ahí están, de pie, mi­rando por la ventana, sanos y salvos, con un nuevo y extraño disfraz.
RALPH W ALDO EMERSON

lunes, 8 de diciembre de 2014

¿NECESITAS UN ÁNGEL?



Siempre nos han dicho que tenemos a nuestro lado un ángel dedicado a nosotros; uno para cada uno. Un ser que nos protege y nos cuida o al menos nos advierte de los peligros en los que podemos caer.

Cuando éramos niños casi podíamos apreciar la sensación que provocaba el nuestro, imaginando su halo de luz cerca de cada acto o cada paso que dábamos. Sin embargo,  al ir creciendo parece que su presencia se iba esfumando. Es como si se hubiese detenido distraído en cualquier esquina y nosotros siguiésemos caminando perdiéndole de vista.

Primeramente, tal vez seamos nosotros quien le hayamos abandonado a él. Al pasar el tiempo y dejar la niñez, vamos dejando de necesitarle. Aparecemos nosotros en primer plano;  protagonistas absolutos de una historia que pasa de divertida y extraordinaria   a complicada y difícil, en muchas ocasiones. Y el ángel se convierte entonces en otros apoyos que también se irán.

Uno se da cuenta de nuevo, cuando han pasado muchos años y multitud de sucesos,  que sigue necesitándole cerca, tan cerca que pueda tocarle y susurrar en su oído las soledades que nos invaden, las lágrimas que bebemos sin hacer ruido, las miradas amargas perdidas en un horizonte sin límites, los deseos no alcanzados o ese amor  imposible que no cesa de arañar las entrañas.

Creo que todos deberíamos recrear nuestro ángel, sentir su presencia haciéndonos niños de nuevo, creer en que su mano, sin rozar la nuestra, es capaz de sacarnos de los hoyos más profundos. Imaginar que con solo mirarnos habremos perdido el miedo y que su aliento será esperanza luminosa en nuestra alma.

Un ángel con sexo, capaz de añadir a la bondad de su protección la singular caricia llena de magia que nos haga sentir  infinitamente amados.

No es difícil imaginarlo o tal vez solamente tengamos que mirar a nuestro alrededor; posiblemente ya haya uno y no hayamos visto sus alas.

domingo, 7 de diciembre de 2014

SOLTAR EL VASO




“Un psicólogo, en una sesión grupal, levantó un vaso de agua. Todo el mundo esperaba la típica pregunta: “¿Está medio lleno o medio vacío?” Sin embargo, preguntó: – ¿Cuánto pesa este vaso? Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. El psicólogo respondió: “El peso absoluto no es importante. Depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo un minuto, no es problema. Si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo un día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, es siempre el mismo. Pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, y más difícil de soportar se vuelve.”

Y continuó: “Las preocupaciones, los pensamientos negativos, los rencores, el resentimiento, son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas en ellos todo el día, empiezan a doler. Y si piensas en ellos toda la semana, acabarás sintiéndote paralizado, e incapaz de hacer nada.”

 ¡Acuérdate de soltar el vaso!
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Excelente enseñanza la que nos llega hoy para comenzar la semana. 

“ Soltar lastre”, “descargarnos de lo que no sirve”, “renovar los armarios”, “ordenar cajones”, “eliminar peso innecesario”…vaciar para llenar de nuevo, soltar para hacer hueco.

Estamos demasiado llenos … pero de cosas que no sirven para hacernos vivir felices. Muchas veces es mejor no tener que tener tanto. Uno se apega a aquello a lo que absolutamente imprescindible para la vida y luego, cuando uno tiene que valorar la Proción de felicidad que hay en todo ello, se da cuenta de que podemos vivir con poco y de ese poco …con muy poco.

Sin embargo, es difícil vivir sin amor. No importa que sea real o inventado, que se haga efectivo o no. Lo que importa es tener la plenitud en nuestra alma de saber “que sabemos amar”, que somos capaces de ello y que con seguridad, si no está a nuestro lado, en alguna parte de algún lugar estará esperándonos.

Sin duda.

DOMINGOS LITERARIOS



UN MUNDO PARALELO


Llega mi corazón a encenderse
con solo  de tu piel el recuerdo,
llega  el calor sobre el frío
al rozar el aroma de tu aliento
 y esas manos suaves que se enredan
 en lo profundo de mi pensamiento,
amasando livianos sueños
hasta el omega de los tiempos.
Y te bebo una noche entera,
entre las burbujas del champagne
 sobre mis senos ardiendo,
y te gozo sin medida desde que entras
 hasta que sales de mi cuerpo.
 Luego, cuando te has ido
te sigo teniendo dentro.
Nunca sales de mi vida
ni aun tú queriendo.
Nunca te alejas de mi mente
ni para rezar al dios
 que habita en mis adentros,
porque tú eres religión
 sin nombre ni estamento,
tú eres la dicha
en el confín del universo.
Tú sabes lo que siento cuando lo siento
y lo que no quiero cuando lo tengo.
Yo he llegado al atardecer de tu tiempo,
cuando el horizonte inventa el sol más bello,
cuando la noche te habla
 de vivir frenético el momento.
Cuando tus labios sellan los míos
Con el más dulce de los besos.
Cuídame con el mimo y la ternura
Que se da a un niño pequeño
Porque nunca encontrarás
Un amor tan exquisito y sereno.