Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


miércoles, 4 de marzo de 2020

LO QUE EXTRAÑO DE MI EN TI



Hemos debatido mucho sobre este tema. ¿Qué sucede cuando alguien se aleja de otra persona? O cuando la otra persona te aparta de su vida?...la respuesta está en el sufrimiento que sentimos. Pero hay que cuestionarse por qué sufrimos. ¿Es por la pérdida?¿Es por la ausencia?¿Es por no obtener la felicidad que creíamos que residía en la otra persona?...No.




          La principal razón por la que surge el dolor al separarnos de alguien es por cómo nos sentíamos nosotros con ella, no por lo que ella nos diese o nos limitase.

Así son las relaciones humanas. Uno siente el amor dentro reflejado en su propio espejo. Es, incluso más importante, “cómo me siento contigo que lo que tú me aportas”. A veces, no lo sabemos disociar y creemos que si la otra persona desaparece nos evaporaremos como el gas de un globo aerostático en caída libre.

Nos enamoramos del amor que construimos dentro de nosotros, cuyo referente, es cierto, recae en alguien. Pero es nuestra propia convicción de cómo “me siento” cuando estoy con esa persona la que condiciona el comportamiento.

Todos somos muchas personalidades a la vez y lo somos porque en realidad nos comportamos diferente dependiendo de con quién estemos. 

Cada sujeto ejerce una atracción o un rechazo sobre nosotros; cada uno nos provoca una forma de responder o reaccionar y en ese abanico de comportamientos nos mostramos diferentes.

          Hay personas que saben sacar lo mejor de nosotros. Nos generan bienestar, calma, paz. Otras, ejercen lo opuesto. Y delante de todas ellas nos creemos los mismos, sin embargo nos equivocamos. Dentro de las múltiples facetas de nuestra personalidad, unos activan lo mejor y otros nos hacen reaccionar con lo peor somos.

Lo que pones en los demás de ti es lo que después tendrás que rescatar porque en nadie puedes intervenir, a nadie puedes reconducir, en nada puedes actuar salvo en ti mismo/a.

Eso es lo que extrañamos. Nos echamos de menos a nosotros mismos siendo felices con nuestras propias convicciones y creencias.

No hay más que pueda hacerse. Si nos rescatamos será bastante.

domingo, 1 de marzo de 2020

EL RINCÓN DEL MIEDO



En nuestra mente siempre hay un rincón para el miedo. De su tamaño depende, en gran parte, nuestras conductas.

Hay miedos aprendidos, miedos imitados, miedos intuidos, miedos prestados, miedos inventados, miedos reales, miedo agresivos, miedos tenues, miedos compasivos, miedos tiránicos, miedos invasivos, miedos lunáticos, miedos fanáticos, miedos imbuidos por la ira, miedos llenos de terror, miedos imaginarios y miedos temerarios.



Los miedos nos paralizan, nos hacen buscar un lugar donde escondernos, nos impelen a la desconfianza, nos asolan y nos devalúan.

No siempre son nuestros. En muchas ocasiones los hemos visto en personas cercanas de valor para nosotros y nos los hemos apropiado. Otras, han sido provocados por lo que los demás han hecho con nuestros sentimientos, nuestra entrega y nuestra lealtad. 

Algunas veces, los hemos instalado en nuestra mente después de un hecho traumático que no logramos superar. Pero siempre son pegajosos y adherentes; difíciles de arrancar del corazón y el pensamiento.

En realidad, aunque haya personas que tienen por bandera decir que no tienen miedos; los tienen, como todos. Tal vez no los mismos. No ajenos a sí. Pero en muchas ocasiones, los tienen con respecto a las “perdidas”,  al “rechazo”, a la “burla”, al “desprecio”, a la “falta de atención”, a dejar de ser el centro de todo lo que toquen.

 Todos tenemos un rincón para el miedo en nuestra mente.
La única herramienta válida para mirarlo a los ojos y sentirnos con fuerza es hacernos amigos de él. Reconocerlo y asumirlo. Y después dejar que suceda lo que tenga que suceder. 

Ponernos en el peor de los casos y darnos cuenta que a pesar de verle de frente, no es más que otra  piedra en el camino que hay que saber bordear.

Lo peos es la resistencia, porque no olvidemos que lo” que resiste, persiste”.

No temas o teme mucho. En cualquier caso verás que pasa lo mismo.

miércoles, 26 de febrero de 2020

¿SABES DAR LA RESPUESTA ADECUADA?



Sabemos que cada acción conlleva una reacción, que cada palabra tiene su respuesta o su silencio, que cada causa tiene su efecto.

Muchas personas piensan que los hechos se evaporan por sí mismos, que las acciones no tienen consecuencias y que no tiene importancia actuar de una forma u otra si la acción parte de ellos mismos.

                 



La vida no funciona así. Causa-efecto, o acción-reacción es una ley que se cumple inexorablemente. Cuando algo sucede,  nada queda igual. Todo se mueve, se recoloca y cambia. Pretender que la respuesta sea la misma, con o sin acción previa que descomponga el orden de la conducta, es imposible.

Veamos este breve relato en el cual un hombre pide, por una acción simple, la misma ganancia que aquel que se había esforzado en un trabajo.
           

…”Dos hombres se presentaron ante el juez de la localidad.
-Señoría -dijo el primero-, vengo a demandar a este individuo porque ha vendido toda la leña que ha cortado y no quiere darme mi parte.

-Si él ha cortado la leña, ¿qué es lo que tú has hecho? -interrogó el magistrado.

-Yo lo he estimulado dándole gritos de aliento y ánimo constantemente, eso ha provocado que cortara más leña de la habitual y que le pagaran una cantidad superior a la que normalmente recibe.

El juez se quedó pensando unos instantes.

-Lo que reclama este hombre es justo -sentenció-. Leñador, dame la bolsa con el dinero que has recibido y entregaremos la parte que le corresponde a este hombre.

El juez cogió la bolsa del compungido leñador y la agitó ante la cara del hombre hasta que sonaron las monedas dentro.
-Éste es tu pago: ya tienes el sonido del dinero.”

sábado, 22 de febrero de 2020

UN ENFOQUE ROMPEDOR DE LA FELICIDAD



Después de un tiempo de vivir una sucesión de imprevistos y situaciones complicadas, llegó hasta mis manos un libro muy peculiar. 

Me interesó leerlo porque era algo parecido al antihéroe. Se trataba de iniciar un camino hacia la felicidad (serenidad interior), desde otra perspectiva. 


No se trata de enfocarnos de convertir todo en positivo, sino en asumir que la vida no es color de rosa, que hay cosas que duelen, que los negocios pueden salir mal y que el amor, la amistad o la lealtad no se dan sin más por el hecho de creerlo así.
Alude a “valores mediocres” a los que concedemos una categoría errónea que nos lleva al sufrimiento.
           El placer, por ejemplo, es un valor estupendo, pero es un valor terrible como para tu vida gire alrededor de él. (…). El placer es un dios falso. Quienes enfocan su vida en ellos, terminan más ansios@s, más inestables emocionalmente y más deprimid@s. (…) No es la causa de la felicidad, sino más bien el efecto.
El éxito material, el “siempre querer tener razón” e incluso “mantenerse siempre positivo” no son algo tan excelente.
Un constante estado de positivismo es una forma de evasión, no una solución básica a los problemas de la vida . (…)
Las emociones negativas son un componente necesario para la salud emocional. Negar esa negatividad es perpetuar los problemas en vez de resolverlos. (Pág. 98 a 100).
          El libro en cuestión se titula “ El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda”.
Este llamativo título podría hacernos pensar que en sus páginas nos encontraremos un cúmulo de retahílas llamativas destinadas a conseguir las máximas ventas. Pero en realidad, su contenido es diferente y sorpresivo.
Aquí os lo dejo por si queréis acercaros a él.

lunes, 17 de febrero de 2020

¿QUÉ MAGNITUD TIENEN TUS PROBLEMAS?





Hay problemas que no lo son. Cuantificamos erróneamente.  Si analizamos bien el contenido de lo que consideramos un problema, veremos rápidamente si tiene la categoría suficiente como para ganarse ese título.

Hay pocas situaciones que realmente lo sean. Nada dura para siempre, todo es pasajero, todo termina y todo cambia. Por ello, si crees que tienes uno o varios problemas somételos la prueba de la inmediatez.



¿Es trascendental?¿Puedo vivir sin ello?¿Empeora tanto mi existencia que desde este momento no puedo continuar?.

A veces, damos demasiada importancia a lo que nos pasa y con ello concedemos una mayor categoría a lo que acontece dándole más poder.

Las cosas, las personas, las situaciones tienen el valor que queramos otorgarle.

Nada más.
Veamos este breve relato.
___________________________________________________

Un monje le dijo una mañana a su maestro que tenía un problema que deseaba comentar con él, y éste le contestó que esperase hasta la noche.

Llegada la hora de dormir, el maestro se dirigió a todos los discípulos preguntando:

-¿Dónde está el monje que tenía un problema? ¡Que salga aquí ahora!

El joven, lleno de vergüenza, dio un paso al frente.

-Aquí hay un monje que ha aguantado un problema desde la mañana hasta la noche y no se ha preocupado en resolverlo. Si tu problema hubiese consistido en que tenías la cabeza debajo del agua, no habrías aguantado más de un minuto con él.

¿Qué clase de problema es ese que eres capaz de soportarlo durante horas? -preguntó el maestro.