Sígueme…no tengas miedo…alarga tu mano y enlázala con la mía. ¿Sabes perderte?¿Te has perdido alguna vez sabiendo que sólo así encontrarás el camino?. Ven, acércate. Deja que te susurre al oído una melodía tan dulce y suave que te haga recordar de dónde vienes y lo que eres. Tú lo puedes todo. Todo está ya en ti. Lo sabes todo. Tienes todas las soluciones. Has pasado por todas las situaciones. Has sido padre y madre. Has sido hijo e hija. Has amado. Has odiado. Has ayudado. Has extorsionado. Has compartido. Has dividido. Has llorado y has reído. Pero sobre todo, has aprendido. Solamente tienes que recordar y para ello, nada más que mirar dentro de ti. Cierra los ojos y vuela conmigo hacia tu corazón. Allí está la llave de la memoria. Está la rosa que espera regalarte su aroma de infinita pureza. Está la luz resplandeciente que te mece cálida y te besa lentamente hasta extenuarte. Y tú…amigo, te entregas a ella con la satisfacción del mejor amante porque el amor vive en su interior y es tuyo. Tómalo. Coge lo que siempre quisiste. Lo que anhelaste sin saber que era tuyo y te esperaba. Siempre te esperó. Como yo te espero. Cada día.
Ven conmigo. Solamente una vez. No será necesario que repitas la cita porque no te irás nunca más. ¿Sabes por qué?. Porque habrás descubierto que soy tu mismo. Me reconocerás en ti. Me abrazarás para no despegarte jamás. Y al hacerlo, estarás regresando una vez más a tu sagrado templo. No olvidarás más el camino. No me iré de tu lado. Ni tú del mío.
Es lo que siento hoy. Gracias por estar ahí...acercándoos a mi interior. Compartiendo. Sintiendo. Siendo luz.