Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


jueves, 24 de diciembre de 2020

¿QUÉ CONTIENE LA PALABRA " NAVIDAD"?

 

Os propongo seguir un juego lingüístico muy divertido que aporta, además, infinitos mensajes derivados de una sola palabra.

Lo hacemos en clase, lo hago yo en numerosas ocasiones cuando quiero saber cuántas palabras, cuántos contenidos existen dentro de una palabra que veo repetidamente, que relaciono con alguna circunstancia que me hace daño o que me reporta felicidad.

Consiste en separar cada letra de la misma y cambiar su orden o, también, en que la leamos al revés. De esta manera, comenzaremos a combinar las letras para descubrir cuántos mensajes hay en ella.


 

La palabra de hoy es NAVIDAD. Si leemos este término de derecha a izquierda, aparece la palabra DADIVA, sin la N que la vamos a reservar para el inicio de la palabra NACIMIENTO.

Efectivamente, la Navidad incluye en sí misma, entre otras, la palabra “regalo”, “presente”, “dádiva”… En lo que “nace”.

Nos vamos a quedar hoy con ese mensaje.

Un nacimiento nuevo hacia algo distinto. Un regalo de la vida en un instante mágico. Una posibilidad, que surge de nuestro presente hacia el futuro, sin esperarlo. Porque todo puede ser. Todo está presente para manifestarse en cualquier momento y de la mejor forma.

Elijamos hoy que así será.

Miremos al futuro con la sensación de que todo irá mejor y con el sentimiento profundo de que haremos todo lo posible para que así sea, todos los minutos que nos quedan por vivir.

¡Feliz tiempo de amor!

miércoles, 23 de diciembre de 2020

SUELTO...PIDO PERDÓN Y PERDONO

 

Elige una música de fondo relajante… colócate en un rincón tranquilo, en solitario, y haz tuya cada una de estas palabras… resonando en ti.

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…” Voy a renacer internamente, como si la vida fuera nueva. Soltar para que lo que me ha dado sufrimiento no se convierta en el tema principal de mi vida.

Lo verdadero es permanente. No tiene tiempos. No acota ni limita. No pone fechas. No abandona.


 

¿Doy paso al destino o simplemente me quedo atrapado/a en eventos y situaciones que me dan oscuridad, trayendo el pasado una y otra vez?.

Suelto…pongo luz para absorber dentro de mí el amor genuino y verdadero que puede perdonar todo incidente, todas las elecciones erróneas; que puede disolver todo dolor, toda herida.

Pongo luz; la luz del amor y el cuidado para poder experimentar el verdadero regalo de la vida: sentirme libre.

Nada pendiente, con nada ni con nadie. Nada que ocultar.  Cuando experimento esto en mi, puedo respetar cómo son los demás, sin juzgarlos. Aceptando sus errores, sus fluctuaciones, su oscuridad y su luz.

Estamos en el mismo barco y pasamos por cosas similares. Cuando hay amor y libertad verdaderos, eso crea fe en mí. Confianza, que más tarde o más temprano, lleva a la victoria.

Qué esa honestidad llena de verdad me haga capaz de sentirme libre y feliz de ser yo mismo/a, sin necesidad de querer lo que otros son o tienen.

Capaz de pedir perdón y perdonar.”

domingo, 20 de diciembre de 2020

¿Y TÚ, QUÉ PIDES?

 

Un año más, como si el tiempo no fuese una creación nuestra, vemos llegar un periodo diferente que hemos creado distinto.

Este año, lo es. Tenemos dentro una sensación de cercanía inacabada, unos deseos de hacer más presente lo que siempre obviamos, una intención de ser más amorosos y más comprometidos con los afectos porque son ellos los que han sobresalido por encima de todo demandando atención.

Corremos mucho para dirigirnos a ninguna parte. Hablamos mucho para decir muy poco. Escuchamos poco para no tener que entender al otro, comprenderlo y sintonizar con lo que dice. Leemos poco, vemos más. Dormimos poco; estamos alerta siempre en una actitud defensiva que no sirve para unir, ni para estar cerca sin dobleces, sin vuelta de la hoja y sin letra pequeña. 

 



Nos hemos equivocado mucho. Hemos sido muy testarudos con nuestros comportamientos. No hemos hecho caso a nadie ni a nada. Pero siempre hay algo más poderoso que todo. Ahí, en un momento, nos mandó parar y comprender. Y mejor que lo hagamos así o tendremos que repetir la lección y lo que es peor, el examen.

Estamos en momento de peticiones y de compromisos. Con uno mismo. No es necesario que se exprese al resto. En el silencio sagrado de ti. En lo más profundo y limpio. En ese lugar, abraza los sentimientos puros y haz tus peticiones. Deseos de corazón para el mayor bien, no sólo de ti, sino de los que te rodean. No olvidemos al mundo humano que está junto a nosotros. Solo compartiendo lo que somos, lo que tenemos, lo que sabemos es posible crecer y ser mejores. ¡Y hace tanta falta ser mejores!.

Cuando estés a solas contigo, cierra los ojos y respira lenta y profundamente. Inspira amor, paz, verdad y luz. Exhala miedos, deshonestidades, deslealtades, avaricias, iras y todo lo negativo que anide en ti.

 Quédate en un espacio vacío y amoroso y en él, crea la experiencia más bella que desees.

 Crear ese espacio para que llegue un sueño y se haga realidad es decirle al destino que estamos preparados para que así sea.

Hagámoslo.

jueves, 17 de diciembre de 2020

TU FUERZA INTERIOR

Fuerza no es lo mismo que dureza. Todos tenemos una inmensa fuerza interior que hay que descubrir, si no somos conscientes de ella.

Si tenemos seguridad y satisfacción interna, si no dependemos de circunstancias ajenas, si en realidad somos soberanos de nosotros mismos tendremos ganado el autorrespeto y la autoridad más valiosa de todas.

“Sé que me pertenezco a mí mismo/a y no voy a sufrir por lo que alguien me ha dicho o hecho”. 


 

Nos afectará sí, pero podremos cambiar estos pensamientos no con una actitud fría, sino poderosa sin dejarnos llevar por  reacciones a la deriva. Aunque las circunstancias sean difíciles y cambiantes, este poder interno será la mejor respuesta.

Para eso se necesita un cambio de dentro a fuera. Debemos sentarnos dentro de nosotros mismos con total honestidad.

En la acción está el examen de la vida. A veces tendremos que discernir, cooperar, tolerar, amoldarnos o tomar decisiones ante cualquier desafío.

Un apersona débil es dura porque busca su seguridad en su inseguridad y toda diferencia es una amenaza por lo tanto reacciona con aquello que no está en su línea y lo anula.

La persona débil critica, compara, juzga rápidamente porque no tiene el poder de la seguridad interior y no se siente satisfecha y contenta. Es opresora y manipuladora. Eso no es fuerza.

Una persona fuerte es suave, generosa, sencilla no necesita de muchas cosas para darse valor porque cree en sí misma. Es valiente y tiene la fuerza de decir lo que deba decir en la mejor forma.

Cuando somos fuertes encontramos ese soporte seguro dentro de nosotros mismos.

El dolor llamará a nuestra puerta alguna vez, o muchas, porque algo que estaba bien deja de estar bien y se desequilibra pero desde esa fortaleza propia debemos volver al equilibrio natural y no tomar más sufrimiento de ello, sino saber sanar ese pesar y poder sanarlo cuando conectamos con la fuerza interna del amor.

Ser amoroso no es ser débil. A veces supone mantener una distancia de algo por decisión porque sabes que es la mejor forma de dejar “ser” al otro, dejar de “controlar” y empezar a gobernarnos a nosotros mismos.

Todos tenemos la fuerza interior y la debilidad. Todos somos amorosos y temerosos a la vez.

Iremos al silencio y tomaremos, seguro, el mejor camino.

 La vida nos ha hecho parar y si tú no has parado, estos días de final de año están para eso. Para meditar sobre lo que todos debemos cambiar para ser amorosamente fuertes.

 

domingo, 13 de diciembre de 2020

LA MIRADA DEL ATARDECER

No siempre te mirará bien el espejo

No siempre la sonrisa será tuya

No siempre el futuro sabrá dulce y estará entero.

No siempre los hados bailarán a tu lado

Ni las ninfas rozarán tu cara con sus dedos

No siempre traerán manzanas maduras a tu boca

 ni caerán las uvas sobre la miel y el queso.

 


 

No siempre tendrás larga la vista

Y endurecido el alma del cerebro.

No siempre sonreirá el viento

Ni la eternidad pactará contigo

Para no tener nunca miedo.

No siempre estarás dichoso

Ni sabrá dulce el amargo del invierno.

No siempre cantarán alondras

En el alfeizar de tu ventana

Sin ver tus lágrimas corriendo.

No siempre se mantendrá la luna

En el alto y cielo negro, luciendo.

Ni estará el sendero para caminar lento,

Ni habrá agua en el cántaro

Para saciar la sed del caballero.

No siempre, amor, no siempre

Todo será bueno.