Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


martes, 9 de mayo de 2023

LO QUE PERDIMOS SIN SABERLO

 

Siempre me ha gustado este artículo. Creo que engloba a muchos dolores de los que podemos haber pasado, pasar o esperar que sucedan. En realidad, nos hace pensar en las presencias de mas o en las ausencias de menos. Nos confina a lo más recóndito de nuestra psique, a lo más profundo del corazón para reconocer que los protagonistas del dolor no somos nosotros, si no lo que se pierde cuando ya no somos quienes fuimos  cuando éramos felices.

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“Lo que duele no es el dolor. El dolor es sólo una consecuencia. El efecto secundario de algo que nos hizo sufrir y que todavía hoy sigue haciéndolo. “Me gustaría que esto que tanto duele fuese lo que me aplasta el pecho y me araña las vísceras y el corazón”. Esto, se puede paliar poco a poco, con consejos, amigos, medicamentos, horas, sobremesas y tazas de té. Pero algo me dice que no. Que lo que duele no es el dolor.




Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es la ausencia. El hueco que deja alguien que ya no está. Echar de menos con contrato indefinido. Y saber que quería llevársela y se la ha llevado, que ya está, que le han ganado la vida esas malditas seis letras que no pienso volver a juntar en mi boca nunca más.

Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es conocer un vivo menos. Borrar su número del móvil. Tener que frenarme cuando la iba a llamar y recordarme a mí mismo que ya no puedo, que un día pude, que lo hice menos de lo que debía y que ya nadie podrá.

Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es recoger los pedazos de quien se queda. No saber consolar a quien más quieres en este mundo. Tratar de estirarle los labios. Con una broma, un chascarrillo, una tontería. Fracasar.

Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es la distancia. Este saberse lejos de ti, este llevarte conmigo, ese llevarme contigo y aún así, ser incapaces de llevarnos más. Haber caído con nuestro mayor triunfo. Haber sucumbido ante nuestro mayor logro. Lo mejor que habremos hecho en nuestra vida. Algún día él nos lo explicará.

Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es no saber volverlo a intentar. Matar el nervio y dejar que se desangre la encía. Hablarlo tantas veces y acabarlas todas en ese silencio de punto final. Darnos por imposible. Constatar nuestra propia incompetencia. Seguir doliéndonos. Seguir mal.

Lo que duele no es el dolor. Es todo lo que dejamos atrás. El remolque desbocado de los recuerdos que nos perseguía al mismo ritmo y velocidad. Ahora sólo sabemos que le ha fallado el enganche, los frenos y no tenemos ni idea de en quémomento nos va a atropellar. Ni con qué.

Lo que duele no es ni siquiera llorar. Lo que duele es tener tantas razones para tener que hacerlo. Es esta maldita sequía de lágrimas. Es el miedo a quedarse solo y en pareja. Y esta cochina culpabilidad.

Lo que duele no es que la gente opine. Es que lo haga como quien habla del tiempo, alegremente y buscando de todo, menos ayudar. Que nos den consejos que no hemos pedido. Que inventen razones. Qué sabrán ellos. Qué sabrán.

Lo que duele no es el dolor.

Porque el dolor es esto que me viene aquí y ahora.

Lo que más duele es todo lo que vendrá.”

Autor: Risto Mejide

 

sábado, 6 de mayo de 2023

A LA ESTRELLA QUE MÁS BRILLA POR MI

 En tus manos, siempre sinceras,

En tu mirada, siempre dispuesta,


En tu risa franca, siempre atenta,


En tu frente limpia, siempre abierta…




 

Por tantos sufrimientos callados,


Por la fortaleza de tu regazo,


Por el templo puro y sagrado,


del vientre que me ha llevado.

 

Entre suspiros y recuerdos,


Entre llantos y momentos amargos,


rotos por el desencanto,


Entre tanto y tanto…

 

Hoy mamá, como cada día,


Con tu presencia, en mi recuerdo:


TE AMO.

 

jueves, 4 de mayo de 2023

¿CUÁNTO TE QUEJAS?

 Lo primero que pensamos al escuchar esta pregunta es que nosotros no nos quejamos, que eso no es para nosotros, que eso lo hacen otros.

         La realidad es muy distinta y el ambiente de queja invade todos los lugares.




 No paramos de escuchar que todo va mal, que no llueve, que los precios se disparan, que la escasez abunda, que la sanidad es un desastre y que la educación no puede estar peor. Y si entramos en los hogares o dentro de uno mismo, las probabilidades de encontrarnos con la queja son aún mayores.

         Nos quejamos por la falta de tiempo, por el dinero que no llega, por los hijos que no son como queremos que sean, por la pareja que está demasiado lejos de lo que nos gustaría que estuviera, por la lluvia o la ausencia de ella, por el frío o por el calor.

         La queja no sólo es absurda, sino que también es inoperante. No resuelve nada. No aporta nada a no ser la proyección del nerviosismo y la intolerancia que sentimos por algo o alguien. No invita a encontrar soluciones y, lo peor, sin duda, es que lo contamina todo.

         Revísate y mide cuánta queja hay en ti. Revisa a los de alrededor y haz lo mismo.

         Cambia el patrón de pensamiento y conducta si te afecta personalmente y aléjate de tener en cuenta a los que se quejan continuamente sin aportar medidas para resolver lo que tanto les molesta.

         Acepta la realidad y resuelve lo que sea posible. El resto no sirve para nada.

domingo, 30 de abril de 2023

EN EL MEDIO DE LA NADA

 En el medio de la nada,

Cuando tu alma no puede respirar,


En la angustia que causa el miedo,


Cuando, sin remedio, dejas de controlar.





Con los ojos enrojecidos


Por las lágrimas, que aún dentro,


 debiste llorar,


con el corazón encogido 


por lo que ha de llegar.


Con la risa silenciada


por tantas palabras vanas,


tragadas sin masticar.


Por eso y por tanto sufrimiento,


Que arrastras en tu espalda


Como un saco sin vaciar.


Hoy debes prometer a tu dignidad,


Gozar del amor presente, 


Que revolotea por cualquier lugar.


Y mirar al mar dejándolo entrar,


Para acurrucarte en el calor 


de una estrella que para ti brilla


Sin que aún la veas brillar.

 

 

 

lunes, 24 de abril de 2023

LO QUE NOS GUSTA OIR

 Lo que nos gusta oír tal vez no sea lo que debemos escuchar. Nuestro cerebro está siempre dispuesto a deleitarse con la glucosa, aunque esta venga inyectada en palabras. Nunca rechaza las que mejor le sientan.

Todas las personas tenemos, al menos, tres canales de recepción de los estímulos. La visión, la audición y la parte cinestésica o percepción sensorial a través del cuerpo, del tacto etc… En cada un@ de nosotr@s, uno de ellos es predominante frente al resto. Por ello, las personas que tienen como canal preferente, la audición sufren inmensos ataques de delirio frente a las palabras bonitas.






Lo que les gusta oír les confunde muchas veces porque distorsiona lo correcto y, en ocasiones, lo real. Pero no pueden dejar de construir imágenes majestuosas a partir de pequeños vocablos, de susurros apenas perceptibles o de dicciones más que convenientes para el que emite el mensaje y manipulativas para el que lo recibe.

La palabra lo es todo en un mundo en el que convencer es vencer. Y con la palabra nos enredan, nos encantan y hasta nos doblegan.

Hay que ser muy selectivos con lo que escuchamos, muy críticos con lo que nos dicen y muy sensatos a la hora de valorar que influencia tiene lo que oímos en nuestra opinión.

Hay que tratar de dar más peso a lo que vemos, a los actos de los demás y a los propios y, sobre todo, no olvidar que nuestra mente siempre va a quedarse con lo sea para nosotros, lo más dulce del discurso. 

Eso puede ser peligroso. 

Atent@ a la cantidad de palabras que consumes con demasiada azúcar para ti.

sábado, 22 de abril de 2023

EN EL DULCE CANTO DE LAS SIRENAS

             Te imagino siempre sereno, 

en la paz inmensa de la otra tierra,


en el silencio sonoro 


de tu alma entera.


Te imagino limpio 


sin tu piel de afuera, 


oliendo a jazmín y pino, 


como si el viento te hubiese seguido


más allá de las estrellas. 





Te pienso alegre 


con tu sonrisa clara


 y tu mirada serena.


Te añoro siempre


Desde el madrugada a la noche negra


Y quiero dormir para soñar contigo


Y seguir creyendo que vives


En el corazón del alba


Que cada día me alegra,


en el sonido de tu guitarra,


en la elegancia de tu sentencia,


o en cada nota de las que ahora,


no suenan.


Y quiero no olvidarte nunca,


Y seguir creyendo que eres feliz


En el infinito canto de las sirenas.

 

 

 

miércoles, 19 de abril de 2023

ENTRE EL MAL Y EL BIEN

  

¿Qué determina lo que se escurre en el mal y lo que cristaliza en el bien? ¿Quién acota estas finas líneas?¿Cómo saber si estás dentro de una u otra?.

Lo que parece difícil de dilucidar, no lo es tanto.

Primeramente nos guiaremos por el criterio de si lo que hacemos o dejamos de hacer, provoca daño a otras personas; pero no una molestia opinable, sino un daño real y profundo. Y en este caso, si es irremediable hacerlo, tratar de minimizarlo.

 

Seguido de esto, valoraremos si nos hace sentir bien más allá  del puro instinto. Si nuestro corazón se engrandece con ello y si nuestra mente se siente a gusto y satisfecha.

 

Todos tenemos conciencia de lo que puede dañar y dañarnos. Todos sabemos que, la mayoría de las veces, saltarse los compromisos, las promesas o las reglas es un acto voluntario, una decisión consciente que obvia lo que supondrá más tarde como pago o factura final.




 

Hay personas que siempre se mueven entre el mal y el bien, incluso parece que compensan uno con otro en una balanza invisible para sentirse mejor. Pero el mal, es mal siempre, y el bien, aunque emerge con dificultad, rompe barreras a lo largo del tiempo. Como la verdad. Sale a la luz queramos o no; aunque sea después del tiempo pero lo importante es que luce por si misma sea cuando sea.