Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


sábado, 7 de septiembre de 2024

LO QUE IMPORTA CREER EN TI

 Hoy vamos a reflexionar sobre un tema muy importante: el beneficio o el daño que hace el entorno a partir de un breve relato.

Veamos:

“…Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.


    



Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.

-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.

-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.

-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.

-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.”

Todo esto nos quiere decir que somos fuertes cuando nadie nos dice lo contrario, cuando nadie te quita la fortaleza de ser tú, cuando tu propia fuerza vence los miedos, las dudas y las inseguridades.

No lo dudes. Tú puedes mucho más de los que crees. Abrázate a la llave de tu puerta. No dejes que nadie te ponga el pie en ella.

domingo, 1 de septiembre de 2024

LO QUE NO DEBES CONTAR A NADIE

 Por muy extrovertidos que seamos, por mucha empatía que demostremos, por muchas palabras que vertamos, por muchos fuegos artificiales que generemos a nuestro alrededor, siempre hay rincones de tu corazón y de tus pensamientos que son solo tuyos.

 

         Hay que saber qué se cuenta y a quién. Podemos encontrarnos personas que siguen la pauta moral de no comentar secretos de otros a nadie; lo cual es más que loable y evidentemente justo porque lo que se nos revela como privado debe quedar siempre en nuestro silencio, puesto que no es nuestro.




 

         Podemos tener enfrente a gente que parece empática, que demuestra entenderte pero que más tarde, en alguna ocasión propicia es capaz de desvelar lo que contaste como irrevelable.

 

         Podemos, incluso, estar con personas tóxicas que se nutren de nuestro dolor, de los fantasmas que nos asaltan, del malestar que nos asola y convertir los secretos en nuestro talón de Aquiles para destrozarnos.

 

         Podemos estar junto a individuos peligrosos, con piel de cordero que lejos de lamer nuestras heridas se nutren de ellas.

 

         Por todo ello, debemos reservar para quien lo merezca lo más oscuro de nuestra vida, lo que nos causa dolor, lo que representa una pesadilla difícil de soportar o aquello que verdaderamente nos hace vulnerables y nos desprotege frente a lo que nos daña.

 

         En último término, nadie puede hacer nada. Cierto es que una buena escucha activa nos puede reportar serenidad, pero la verdad innegable es que la realidad es la que es, con o sin nuestra preocupación y poco podemos hacer por cambiarla cuando es ajena  a nosotros por muy cercana que sea.

 

Nuestro único poder reside en cambiar o modificar conductas únicamente nuestras. Por eso, la mayoría de la veces, preocuparnos en exceso está de más y contarlo, por desahogarnos sin un cribado previo, se convierte en un suicidio. 

 

Recuérdalo siempre cuando vayas a decir lo que no debes. 

 

domingo, 25 de agosto de 2024

¿CÓMO LO HACES TÚ?

 Saber responder en la vida, es una de las cuestiones decisivas para ir resolviendo conflictos con eficacia y eficiencia. Pero dar la respuesta acertada no es tan fácil como parece.

 

         Nuestra precepción de la realidad se ve condicionada por nuestras experiencias previas, por nuestros valores, por el carácter personal, por la timidez o la avidez con la que nos movamos por el mundo.

 

         Cuando la vida  no pasa por momentos lineales y aparecen las dificultades, los tímidos, los educados y corteses, los que respetan casi en exceso la corrección, pierden. Y lo hacen porque las personas tendemos al abuso de quien parece débil.

 




         Mi madre siempre decía que había que responder en la misma línea del que increpa, no respeta o comete faltas hacia nuestra persona o valores. No se trata de ponerte a su altura, sino de emplear el mismo código comunicativo o nunca entenderá tu postura.

 

         A veces, alguna gente, claramente, están violando nuestros derechos, no actúan con empatía o dejan de lado la cortesía para tratarnos cuando estamos en  momentos de debilidad, enfermedad o traumatismo. 

 

Estar en un momento difícil debería impeler a los demás a la colaboración empática, a ese movimiento de corazón hacia el que sufre, a esa compasión inmediata que debería producir el dolor ajeno. Pero tantas otras, no es así.

 

         Cuando compruebes que están abusando de ti, que la situación que debería estar a tu favor la ponen en tu contra, que tus derechos no son respetados o que simplemente nadie se solidariza con tu dolor, se fuerte. No respondas con debilidad. Rescátate a ti mismo/a y ejerce sobre ti la compasión que otros no saben o no quieren darte.

 

         Qué bien nos vendría, entonces, un abrazo que nos reconfortase un poco. Que nos hiciese sentir que no estamos solos. Ni tan quebradizos. Ni tan rotos…pero si eso no llega, abrázate tú y siente todo el amor de los que te amaron desde siempre en ese inmenso apretón para tu alma.

sábado, 17 de agosto de 2024

¿ESTÁS EN UN PUNTO MUERTO?

 La vida no es lineal. Hay cambios, quiebros y alzamientos. Sentimos felicidad y tristeza, acabamos situaciones para iniciar otras. La vida es impermanencia; si algo no es, precisamente, es quietud.

 

         Puede que estés en un punto muerto; en un agujero negro en el que todo parece haberse parado, en un paréntesis del cual no sabes cómo ni cuándo salir.




 

         La buena noticia es que nada dura para siempre, ni siquiera lo malo. Las situaciones se terminan resolviendo de una forma u otra. 

 

En oriente, hay una frase muy corta pero muy eficaz que dice así: “wait and see”…”espera y verás”. Esta breve aseveración nos invita a tener paciencia. Bonita palabra que podemos dividir en “PAZ-CIENCIA”, la ciencia de la paz. Y es que la paciencia nos instala en la tranquilidad, en el equilibrio y nos aparta de las tormentas mentales que se forman, como nubes negras, en lo más recóndito de nuestro corazón.

 

         La paciencia, sin embargo, no equivale a pararnos. Sí a esperar, pero sin detenernos. Podemos abordar el asunto que nos preocupa con la determinación de la “ espera”, del “dejar fluir”… de “ ver qué pasa sin acelerar los tiempos”, pero eso no significa que detengamos nuestra vida.

         Por muy mal que te parezca, en este momento, tu existencia o algo en ella, no te detengas. “Avanza”. Deja que te lleven en volandas tus sueños, tus deseos no alcanzados, alguna meta por cumplir, lo más mínimo que te permita echar un paso adelante del otro para continuar la vida.

 

         Nada, ni nadie es más importante que tu equilibrio porque sin él no serás útil ni valioso para el resto tampoco.

 

         Abraza tus fantasmas, tu oscuridad, tus amarguras o tus penas…pero sigue adelante aún con ellas como compañeras y en el camino se habrán transformado sin darte cuenta.

lunes, 12 de agosto de 2024

TU SILLÓN PLATA

 Todos tenemos en casa un apreciado sillón.

Un sillón que perteneció a alguien muy querido,

que le protegió, entre sus paños, en sus horas amargas, que acogió los dolores de su alma y las alegrías de momentos dichosos.

 

         Su sillón está presente, como él mismo. Me atrapa, de vez en cuando, en su seno como si su regazo me protegiese. Me habla de su paciencia, del tiempo de sueños durante el que se enamoró de él, de pensamientos oscuros y de claridades meridianas que sentía muy suyas.




 

         ¡He aprendido tanto contigo de él!.

 Fuiste barco con el que navegó por los sargazos de su vida, 

calma y reposo de los tiempos oscuros del hambre y la sed del alma, 

de  momentos eternos en los que se sentaban en aquellos tus brazos, sus nietos llenándole de besos,

 de mi mano junto a la suya prometiéndole que aprendería de su sabiduría, 

que sabría, como él, observar despacio y callar después para actuar con acierto.

 

         Y miro al cielo, y agradezco este día en el que viste la luz por primera vez. 

 

¡Fuiste tan bondadoso con el mundo, tan amable con su gente, tan amoroso con los suyos.!

 

¡Cómo poder olvidarte, ni un solo día.! 

 

Por mis venas corre tu sangre; por mi cabeza tus ideas sabias; en mi corazón…tu dignidad magnífica en la elevada emoción que ahora embarga mi alma y mi cuerpo, con los pensamientos elevados que, tú papá, dejaste en mí.

 

¡Felicidades, ahora, en tu sillón del cielo!, seguro que allí también serás un alma especial.

 

sábado, 10 de agosto de 2024

NUNCA TE OLVIDES …

 Así como no olvidas las ofensas:

 los dolores viejos,

 la forma ingrata de tratarte la vida, 

el desamor,

 las ausencias, la falta de verdad, 

la deslealtad, 

el deshonor, 

el maltrato o la indiferencia…




 

Nunca te olvides de tu valor,

De las batallas silenciosas que has pasado,

De la guerras que te has ganado a ti mismo,

De la valentía que has tenido para superar el dolor,

De las veces que caíste y volviste a ponerte en pie,

Del día que volviste a sonreír después de llorar tanto, 

de las amarguras superadas, 

de los tormentos olvidados, 

de las muertes que llevas en tu corazón,

 de que fuiste fuerte ante la desgracia y de que si sucede de nuevo, lo volverás a ser.

 

Nunca te olvides de tu valor, 

de lo importante que eres tú por encima de lo que te molesta, 

de que sabes cómo obviar a las personas que te ignoran y de que sabes perdonar los agravios que volcaron sobre ti.

 

Nunca te olvides de ir al silencio cuando estés en el agobio, 

de mantener la calma,

 de dejar que todo suceda como tenga que suceder. 

Nunca fuerces nada, porque nada de lo que se fuerza te reconforta después. 

 

Vive con la realidad de que sólo hay un presente y de disfrutar de él, de ti y de lo que amas por encima de todo.

 

Que nada te turbe. Que nada logre robarte la paz, porque nada vale más que ella.

 

Todo depende de ti. Mira de nuevo lo que veías con otros ojos. Mira despacio. Mira más allá del dolor. Encontrarás la respuesta que tanto buscas: 


..”que no puedes controlar nada más allá de tu propia mente y tu voluntad, por tanto, no te enfoques en lo que te molesta y sigue siempre lo que te haga sentir bien contigo.

Te lo debes a ti.”

 

sábado, 3 de agosto de 2024

¿CÓMO TE VES A TI EN LOS MOMENTOS CRÍTICOS?

 Hay varios tipos de personalidades: las que se guían   absolutamente por la opinión de los demás, aquellas que integran y criban estas opiniones y las que únicamente están encerradas en la propia.

 

         Parece que lo mejor siempre es el equilibrio. No podemos guiarnos por los juicios de otros como veredictos que nos condenan. Tampoco quedarnos, en exclusiva, con lo que pensamos sobre nosotros mismos porque, a veces, se precisa de perspectiva, de la opinión de otros que no están tan involucrados en nuestros dramas, del saber interior que solamente asoma cuando te posicionas a distancia de lo que sucede.




 

         La vida trae muchas encrucijadas de las que hay que salir de alguna forma. En esos momentos complicados, en los cuales no parece haber más que un camino, y no es precisamente el más conveniente, hay que parar. Hacer una pausa. Tomarnos un descanso, incluso de nosotr@s mism@s para poder seguir.

 

         Una mirada incorrecta sobre nuestros fantasmas, nuestros miedos, nuestros talones de Aquiles puede llevarnos a conclusiones nefastas. 

 

         Si te encuentras en un momento crítico, por el asunto que sea, aléjate de ti por un tiempo. Toma espacio de los problemas, no veas un solo camino, amplía tu forma de mirar, valora la visión de los que te aman, de las personas que son sabias, con experiencia, prudencia y templanza.

 

         Hay esperanza siempre. La hay hasta en el último suspiro. No cierres tus ojos ni tu mente. No ciñas tu caminar por una sola vereda.


 Da tiempo. 


Espera y verás.