Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


lunes, 4 de abril de 2022

LO QUE NO CUENTAS

  

Lo que no cuentas es mucho más importante que lo que  dices; al menos para ti. En esos silencios, en los que nadie puede entrar, están tus anhelos sin tiempo, tus dudas insatisfechas , tus deseos por cumplir, tus miedos inconfesables o las transgresiones que, en el fondo, no quisieras haber cometido.

 

Todos nos hemos equivocado y lo hemos hecho muchas veces, incluso en la misma historia o en sucesos parecidos. Pareciese que no aprendemos o que nos cuesta cambiar aún ante lo evidente.

 

Lo peor es mostrarse afable con los demás cuando tu interior vive otra vida. A veces paralela, otras, en confrontación absoluta y, la mayoría de ellas, con la suficiente fuerza para arrastrar tu pensamiento  más allá de lo que quisieras.

 

No es bueno contarlo todo. Tampoco lo es no contar nada o tergiversar lo que se cuenta; esto es incluso peor. Es normal mentir alguna vez. No es un comportamiento saludable hacerlo siempre o tanto que ni siquiera seas capaz de diferenciar la verdad de lo elucubrado.

 

Todos tenemos fantasmas dentro, algunos más viejos que otros; en ocasiones empolvados por el tiempo que se han quedado dentro sin querer salir.

 

Todos tenemos algún o muchos secretos de esos que parecen haber sido diseñados a nuestra medida y que, en cualquier caso, dan más vida a la vida que pasó o a la que está por llegar.




 

Lo que no se cuenta puede ser lo mejor que hayamos vivido o lo peor que hayamos hecho. De todos los modos, es algo nuestro, íntimo e intraspasable que dormirá con nuestro sueño eterno cuando este llegue.

 

Tal vez, no nos haga sentir orgullosos o posiblemente sea lo contrario. En este amplio abanico queda suspendida una parte de la vida que, en algún momento, puede que sea lo único bonito a lo que agarrarnos.

sábado, 2 de abril de 2022

EN EL CORAZÓN DE LAS PALABRAS

 EN LO PROFUNDO DE MI

 

En lo profundo de mí, 


siempre te veo caminando


En lo recóndito del alma, 


siempre estás esperando.




en el confín de la tierra,


permaneces inmaculado


en lo último del cielo,


sigues estando.


En el ruido de la calle,


Allí, apareces intacto.


Entre la cocina y los cacharros,


Te sigo amando.


Como hace tanto y tiempo,


Como en años pasados.


Y en estos mudos silencios,


Con las manos teñidas de blanco


Tejo sueños encantados


Y me siento niña


Como en aquel pasado.


En lo profundo de mi,


Hay un cuento no contado


Por no tener final aún


Y ser incierto el encanto.


En la distancia sonora


de ese mar de sargazos


No te olvides niño,


Que aquí estoy esperando.


Por el inmenso amor dejado,


Por ser tú, tan único y lejano.

lunes, 28 de marzo de 2022

EL DON DE TRANSMITIR

 Todos dejamos un legado a nuestro paso. Todos vamos dejando tras de nosotros un rastro de sombras o luces que los demás recogen.

 

La vida debe ser valiosa y esto, no tiene nada que ver con lo material. Lo que tiene valor, nunca tendrá precio. Debe ser, amorosa y generosa. Hacer sentir bien a los demás, sin transgredir a unos para colmara otros, ni a nosotros mismos.

 





Todos podemos inspirar. Todos tenemos algo que enseñar de lo que somos; todos podemos dejar algo valioso a nuestro entorno. Todos, absolutamente todos, tenemos algo que ofrecer a este mundo que nos ha acogido como parte del todo.

 

Aunque no queramos, aunque lo tratemos de evitar, aunque lo ocultemos… transmitimos. Bondades o lo contrario, pero todo vale aunque sea para no repetir el ejemplo.

 

A pesar de los fantasmas que cada uno arrastre tras de sí, siempre hay luz en el interior. Siempre hay algo bueno en lo malo y al contrario.

 

Da lo mejor de ti. Dátelo a ti mismo. Dáselo al mundo. La vida es un boomerang; una magnífica maestra que no suele quedarse con nada. Y llegará un momento, tal vez no inmediato, tal vez más tarde, posiblemente al final…pero las enseñanzas volverán a ti. El precio de lo que transmites se hará revertible  con la misma moneda.

 

No por miedo. No por temor. No por desconfianza debemos ser mejores, sino por las bondades que incluye serlo y por lo que el destino está obligado a devolvernos.

 

Todos somos maestros. Todos aprendices. Lo que debemos de observar es de qué lo somos y elegir aquello que nos hace únicos y mejores.

jueves, 24 de marzo de 2022

A LOS PIES DE LOS CABALLOS

  

         Esta expresión, que en España, alude a las situaciones de opresión que sufrimos a veces y que no podemos eludir, se está produciendo ahora.

¿Quiénes son los caballos?¿Quienes las víctimas?.

 

         Estamos en una época crítica. Un momento histórico de declive, una vuelta de tuerca que pone al ser humano frente a lo peor de su especie.




 

         Uno se siente mal. Por lo que está pasando, por lo que teme que pase, por lo que está por venir. Ante un escenario de pandemia, guerra, alzas de precios, huelgas y temores todo resulta posible. Los ánimos están crispados, se confunden los términos, se está proclive a las reyertas…la vida se hace pesada y cuesta continuar.

 

         La frase  “A los pies de los caballos” nos recuerda a otras épocas. Al mundo antiguo o a la edad media. Nos suena a ruidos de espadas, a olor a sangre fresca y a muertos sobre los campos. Nos evoca reyes dislocados y militares sedientos de poder y gloria en contra de pueblos llenos de pobreza, indefensos ante tanto desmán.

 

         Se han pasado las épocas magnánimas en las cuales la vida discurría tranquila y deseosa de expresarse en placeres cercanos que eran posibles.

 

         Quedan atrás las previsiones, los proyectos, los planes a corto plazo y menos, a largo. Quedan atrás, también, las fantasías que nos hacían felices y los deseos de que la vida nos sorprendiese con algo mejor.

 

         Pero aún nos queda el disfrute de lo sencillo, de lo nimio y lo pequeño. El goce de todo lo que con dimensiones infinitas podemos construir dentro de nuestra mente.

 

         Esa libertad, nadie puede arrebatarla, ni impedir que sea un refugio dulce en momentos tan amargos. 

domingo, 20 de marzo de 2022

ME ENSEÑASTE A DECIR ADIÓS

 Hoy es para  un día especial. Te fuiste enseñándome a decir adiós. Marchaste segura de que aprendí a ver lo bueno de lo malo, a discriminar la paja del grano y a saber mantener la calma en lo más intenso de la tormenta.

         

         Te fuiste sin llantos, sin quejas, sin iras contenidas ni perdones no dados. Te fuiste silenciosa, sin molestar, dejando todo en su sitio y los besos donde debías.




 

         Y yo, apéndice de tu alma, sentía tu marcha como si fuese un pasaje al desaliento, como si mis pies quedasen balanceándose al borde del abismo. Pero recordé pronto tus palabras; recordé tu mirada firme y serena, tu magnificente forma de manejar las situaciones siempre a favor de todos.

 

         Así inauguré una primavera hace mucho tiempo que no querría haber estrenado sin ti. Así, di la bienvenida al nuevo mundo de mi nueva vida en la que ya no podría contar con tu mirada.

 

         Me quedé con lo mejor de lo peor. Con tu fortaleza y tu valentía, con tu alegría y tu dulce sanar heridas en las distancias cortas.

 

         Hoy vuelve otra primavera a recordarme que me esperas sin tiempo, que me miras de cerca, que me tiendes tu ayuda de una forma tan sutil e inmediata que no puedo dudar del reino que te acoge.

 

         Hoy, mamá, eres tú la que floreces y vuelves a recordarme que en la vida no hay nada mejor que la palabra que os nombra. La única que nunca se va del corazón aunque la mente haya huido. La única que siempre guarda dentro de sí el cuidado y la seguridad que nada vuelve a darte en este mundo de la misma forma.                            


         Todos los días siguen siendo el mismo para el amor que te tengo. 

 

Todos, sigues conmigo en el mismo silencio que lleno mi alma con tu marcha. Siempre.

 

sábado, 19 de marzo de 2022

EN EL CORAZÓN DE LAS PALABRAS

 YA NO QUIERO

 

Y que solos nos deja la muerte,

 

Y que firme aprieta el ariete,

 

Y que largos los días sin verte,

 

Y que vago el recuerdo inerte.

 

No temo el tiempo que sigue,

 

En el que dulces, los recuerdos parecen,

 

No temo tu cara amarga de la que guarecerme,

 

Ni las risas sordas escondidas en la mente.




 

Aún mantengo los ojos, 

 

que quisieron quererte,

 

y estas manos que arroparon tu frente,

 

y que ahora frías se esconden,

 

donde el amor aciago se pierde.

 

Se han ido las ganas de defenderte,

 

Lento anda mi corazón al frente,

 

Lenta mi alma por padecerte.

 

Aquel tiempo largo dejo de dolerme,

 

Ahora tu mundo en mi recuerdo se pierde.

 

Ya no quiero más pertenecerte,

 

Ni adelantar el reloj para verte,

 

Ni encontrarme a tu lado y reconocerte,

 

Ni sentir tu aliento dentro de mi mente.

 

Tu te marchaste,

 

Tu seguiste tu suerte.

jueves, 17 de marzo de 2022

TOCANDO EL ABISMO

 Hay momentos en la vida que uno roza el abismo. Hay momentos en la existencia de la especie que ha estado peligrosamente cerca de su desaparición.

 

La cuestión está en aprender o mejor aún, en desaprender lo que ha resultado mal, nos ha hecho involucionar o nos ha situado en un lugar peor. 

 

Peor en lo material, peor en el interior, peor en los cuidados, peor en el dar y recibir, peor en el amor que lo envuelve todo o en el desamor que lo oscurece todo también.




 

Abrir espacios en el corazón cuando todo se cae alrededor es una tarea difícil. Lo demás no ayuda. Y es que nadie puede ayudarte a encontrar tu mejor versión, a no adherirte a cantos de sirenas, a ver por ti, a sentir lo tuyo, a decidir lo propio.

 

Es fácil confundirse con las corrientes cálidas del desaliento, de la amargura colectiva, de la desaprobación sistemática, del todo vale porque nada me gusta. Y en ese desánimo capaz de arrastrarte como un sunami, aparecen dos palabras demoledoras…”para qué…”.  Para que la voluntad, para que el respeto, para que la compasión, para que todo lo que signifique el compromiso que me exige cualquier esfuerzo.

 

Para cuando todo gira. Acepta lo que llega. No propicies desastres. No cruces líneas rojas. No hagas de la mínima transgresión tu pasión o, sin saberlo, sumando actitudes anónimas del mismo signo, un día… dejaremos de existir como seres libres, porque para ser libre ha de respetarse la luz del otro y brillar al unísono. 

No hay otro modo.