Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


sábado, 17 de agosto de 2024

¿ESTÁS EN UN PUNTO MUERTO?

 La vida no es lineal. Hay cambios, quiebros y alzamientos. Sentimos felicidad y tristeza, acabamos situaciones para iniciar otras. La vida es impermanencia; si algo no es, precisamente, es quietud.

 

         Puede que estés en un punto muerto; en un agujero negro en el que todo parece haberse parado, en un paréntesis del cual no sabes cómo ni cuándo salir.




 

         La buena noticia es que nada dura para siempre, ni siquiera lo malo. Las situaciones se terminan resolviendo de una forma u otra. 

 

En oriente, hay una frase muy corta pero muy eficaz que dice así: “wait and see”…”espera y verás”. Esta breve aseveración nos invita a tener paciencia. Bonita palabra que podemos dividir en “PAZ-CIENCIA”, la ciencia de la paz. Y es que la paciencia nos instala en la tranquilidad, en el equilibrio y nos aparta de las tormentas mentales que se forman, como nubes negras, en lo más recóndito de nuestro corazón.

 

         La paciencia, sin embargo, no equivale a pararnos. Sí a esperar, pero sin detenernos. Podemos abordar el asunto que nos preocupa con la determinación de la “ espera”, del “dejar fluir”… de “ ver qué pasa sin acelerar los tiempos”, pero eso no significa que detengamos nuestra vida.

         Por muy mal que te parezca, en este momento, tu existencia o algo en ella, no te detengas. “Avanza”. Deja que te lleven en volandas tus sueños, tus deseos no alcanzados, alguna meta por cumplir, lo más mínimo que te permita echar un paso adelante del otro para continuar la vida.

 

         Nada, ni nadie es más importante que tu equilibrio porque sin él no serás útil ni valioso para el resto tampoco.

 

         Abraza tus fantasmas, tu oscuridad, tus amarguras o tus penas…pero sigue adelante aún con ellas como compañeras y en el camino se habrán transformado sin darte cuenta.

lunes, 12 de agosto de 2024

TU SILLÓN PLATA

 Todos tenemos en casa un apreciado sillón.

Un sillón que perteneció a alguien muy querido,

que le protegió, entre sus paños, en sus horas amargas, que acogió los dolores de su alma y las alegrías de momentos dichosos.

 

         Su sillón está presente, como él mismo. Me atrapa, de vez en cuando, en su seno como si su regazo me protegiese. Me habla de su paciencia, del tiempo de sueños durante el que se enamoró de él, de pensamientos oscuros y de claridades meridianas que sentía muy suyas.




 

         ¡He aprendido tanto contigo de él!.

 Fuiste barco con el que navegó por los sargazos de su vida, 

calma y reposo de los tiempos oscuros del hambre y la sed del alma, 

de  momentos eternos en los que se sentaban en aquellos tus brazos, sus nietos llenándole de besos,

 de mi mano junto a la suya prometiéndole que aprendería de su sabiduría, 

que sabría, como él, observar despacio y callar después para actuar con acierto.

 

         Y miro al cielo, y agradezco este día en el que viste la luz por primera vez. 

 

¡Fuiste tan bondadoso con el mundo, tan amable con su gente, tan amoroso con los suyos.!

 

¡Cómo poder olvidarte, ni un solo día.! 

 

Por mis venas corre tu sangre; por mi cabeza tus ideas sabias; en mi corazón…tu dignidad magnífica en la elevada emoción que ahora embarga mi alma y mi cuerpo, con los pensamientos elevados que, tú papá, dejaste en mí.

 

¡Felicidades, ahora, en tu sillón del cielo!, seguro que allí también serás un alma especial.

 

sábado, 10 de agosto de 2024

NUNCA TE OLVIDES …

 Así como no olvidas las ofensas:

 los dolores viejos,

 la forma ingrata de tratarte la vida, 

el desamor,

 las ausencias, la falta de verdad, 

la deslealtad, 

el deshonor, 

el maltrato o la indiferencia…




 

Nunca te olvides de tu valor,

De las batallas silenciosas que has pasado,

De la guerras que te has ganado a ti mismo,

De la valentía que has tenido para superar el dolor,

De las veces que caíste y volviste a ponerte en pie,

Del día que volviste a sonreír después de llorar tanto, 

de las amarguras superadas, 

de los tormentos olvidados, 

de las muertes que llevas en tu corazón,

 de que fuiste fuerte ante la desgracia y de que si sucede de nuevo, lo volverás a ser.

 

Nunca te olvides de tu valor, 

de lo importante que eres tú por encima de lo que te molesta, 

de que sabes cómo obviar a las personas que te ignoran y de que sabes perdonar los agravios que volcaron sobre ti.

 

Nunca te olvides de ir al silencio cuando estés en el agobio, 

de mantener la calma,

 de dejar que todo suceda como tenga que suceder. 

Nunca fuerces nada, porque nada de lo que se fuerza te reconforta después. 

 

Vive con la realidad de que sólo hay un presente y de disfrutar de él, de ti y de lo que amas por encima de todo.

 

Que nada te turbe. Que nada logre robarte la paz, porque nada vale más que ella.

 

Todo depende de ti. Mira de nuevo lo que veías con otros ojos. Mira despacio. Mira más allá del dolor. Encontrarás la respuesta que tanto buscas: 


..”que no puedes controlar nada más allá de tu propia mente y tu voluntad, por tanto, no te enfoques en lo que te molesta y sigue siempre lo que te haga sentir bien contigo.

Te lo debes a ti.”

 

sábado, 3 de agosto de 2024

¿CÓMO TE VES A TI EN LOS MOMENTOS CRÍTICOS?

 Hay varios tipos de personalidades: las que se guían   absolutamente por la opinión de los demás, aquellas que integran y criban estas opiniones y las que únicamente están encerradas en la propia.

 

         Parece que lo mejor siempre es el equilibrio. No podemos guiarnos por los juicios de otros como veredictos que nos condenan. Tampoco quedarnos, en exclusiva, con lo que pensamos sobre nosotros mismos porque, a veces, se precisa de perspectiva, de la opinión de otros que no están tan involucrados en nuestros dramas, del saber interior que solamente asoma cuando te posicionas a distancia de lo que sucede.




 

         La vida trae muchas encrucijadas de las que hay que salir de alguna forma. En esos momentos complicados, en los cuales no parece haber más que un camino, y no es precisamente el más conveniente, hay que parar. Hacer una pausa. Tomarnos un descanso, incluso de nosotr@s mism@s para poder seguir.

 

         Una mirada incorrecta sobre nuestros fantasmas, nuestros miedos, nuestros talones de Aquiles puede llevarnos a conclusiones nefastas. 

 

         Si te encuentras en un momento crítico, por el asunto que sea, aléjate de ti por un tiempo. Toma espacio de los problemas, no veas un solo camino, amplía tu forma de mirar, valora la visión de los que te aman, de las personas que son sabias, con experiencia, prudencia y templanza.

 

         Hay esperanza siempre. La hay hasta en el último suspiro. No cierres tus ojos ni tu mente. No ciñas tu caminar por una sola vereda.


 Da tiempo. 


Espera y verás. 

sábado, 27 de julio de 2024

¿CUÁNTO DAÑO TE HACES A TI MISM@?

 Estamos en la cultura del “Cuidado”. Nos hemos mentalizado de la importancia de atender al cuerpo, de mantener la figura, de cuidarnos el pelo, de resplandecer la piel, de comer sano o de flexibilizar los músculos con el deporte o el gimnasio.


         Hace poco tiempo que se ha comenzado a hablar de la importancia de mantener la mente activa, de sosegar el espíritu, de gestionar bien las emociones o del control sobre nosotros mismos en un mundo cada vez más diverso y cambiante.


         El binomio cuerpo-mente, en su equilibrio, es una meta a conseguir desde tiempos muy remotos. Posiblemente, hemos dado poca importancia a lo segundo y no hemos escuchado demasiado a las quejas del cuerpo, que en muchas ocasiones no son otra cosa que las heridas del espíritu.





         Si no sabemos llevar las riendas y dirigir en nuestro favor a nuestra mente, seguro que el daño de cualquier mala circunstancia recaerá sobre ti. Lo peor es que somos expertos en hacernos daño, en culpabilizarnos de todo, en sentirnos mal por las decisiones de otros, en querer dar gusto a los demás, en creer que no llegamos a las expectativas de los que nos rodean o en sentir que somos una partícula de polvo a la deriva en este mar de sargazos que es la vida.


         El peor daño que puedes sufrir es el que te haces a ti. Somos duros jueces o indefensas víctimas, tantas veces… pero en cualquiera de los dos casos, perdemos. Mirar con lupa lo que hacemos e intentar el perfeccionismo nos habla de una inseguridad absoluta y de una falta de flexibilidad demoledora para la persona. El victimismo, por el contrario, nos hace dependientes y nos somete a los vaivenes de la mano que nos recoge poniendo en ella nuestro destino.


         Cuidado con dañarte. No trates de ayudar cuando pierdas tus valores en ello. No absorbas lo que observes. Estate ahí. List@ para escuchar, comprender y facilitar soluciones, pero no a costa de ti.

sábado, 20 de julio de 2024

SABES GESTIONAR TU ANGUSTIA?


Todos la hemos sentido alguna vez. La vida no es lineal. Momentos tranquilos entre periodos convulsos, tanto en las dificultades como en los gozos intensos. 

 

No es fácil gestionar las emociones negativas, la ira, la tristeza, la angustia…a veces, se nos escapan de las manos y de repente, en muy poco tiempo, nos encontramos frente a montañas de malestar con el que nos sabemos lo que hacer. Tampoco es sencillo resolver lo contrario. ¿A cuántas barbaridades ha llevado las emociones de sobrexcitación, énfasis desmedido o deseos de perderse en distracciones excesivas para olvidar, desinhibirse o simplemente experimentar cosas nuevas?.

 




Lo primero que tenemos que hacer es bajar el tono de nuestras expectativas con los demás. …”Debería portarse de este otro modo…tendría que atenderme más, comportarse mejor o ser más consecuente…No me siento  bien, todo ha cambiado…”, éstas y muchas otras formas de agrandar problemas, que pueden darse en nuestra vida, no nos conviene.

 

Hay que ir dentro a nuestro espacio para “parar”. Hacer stop por un momento. Rebajar la intensidad de la emoción. Frenar los pensamientos que agrandan las sensaciones, derribar los castillos que cada vez son más altos en nuestra mente frente a las adversidades…mirar de otra forma y da tiempo. Tal vez, lo que te parece una afrenta irreparable se haga pequeña con la distancia e imperceptible cuanto más lejos estés de ella. Equilibra tu interior.

 

No te preocupes. Todo pasa. Eso esa es la buena noticia. Deja que todo suceda. Que lo que tenga que pasar, pase. No intervengas en situaciones que no dependen de ti, ni de nadie. Solo el devenir caprichoso de la vida lo resuelve. No te preocupes. Suelta. 

sábado, 13 de julio de 2024

¿MIENTES PARA " GUSTAR"?

 Todos mentimos. Con mentiras light, con ocultaciones intencionadas, con versiones distorsionadas o con verdades a medias con las que descargamos nuestra conciencia, pensando así que lo hacemos medio bien.



 

Lo importante es la razón por la cual lo hacemos así. En muchas ocasiones queremos ocultar temas que se inscriben en nuestra intimidad más celosa. En otras, porque equivocadamente creemos que  vamos a evitar un dolor al otro provocándole, sin embargo dudas y sospechas innecesarias; pero muchas veces mentimos para gustar más, para ajustarnos a lo que los demás esperan de  nosotros y para presentar al mundo una imagen con las bondades que se valoran, haciéndolas nuestras por un rato.

 

Si los que nos conocen lo hacen por primera vez puede que logremos nuestro objetivo, pero si esas conductas se repiten en los ámbitos cotidianos acabamos por parecer una copia inexacta de loque somos.

 

La necesidad de aprobación que hay detrás de las mentiras que se dicen para gustar  o agradar más, solo es un reflejo manifiesto de la inseguridad de la persona o una carencia afectiva de fondo que siempre reclama la alabanza hacia lo físico, lo intelectual o las habilidades sociales o personales.

 

Muéstrate como eres, guste o no. Sincérate con quien convenga, no ocultes detalles importantes de tu vida a quienes te quieren, no inventes justificaciones para lo que se muestra evidente como mentiras.

Ni siquiera las mentiras light son buenas. Ni mostrarnos transparentes cuando no lo somos. No intentes gustar más por lo que no eres. Quien te acepte lo hará con lo que hay en ti. No lleves a la decepción a quienes te conocen o quieren conocerte, porque de ella no se sale, ni a ella se quiere volver a entrar.