Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


jueves, 19 de agosto de 2021

UNA REFLEXIÓN NECESARIA

 

Uno de los autores que he descubierto este verano ha sido el filósofo y literato Nuccio Ordine y con él su maravilloso mensaje contra la dictadura del mercado, un libro que pretende hacernos ver que despreciar todo aquello que consideramos como inútil, intangible porque no aporta un beneficio material, está trastornando nuestra sociedad y deshumanizándola.

Defiende la importancia del conocimiento sin un objetivo económico. Aporta, en su libro “La utilidad de lo inútil”, una serie  de ejemplos tomados de los clásicos, “que nos permiten ver que la dignidad del hombre no está en el dinero que ganamos, sino que está en la virtud, en la fuerza moral de los valores que nos constituyen”.


 

Necesitamos saberes que no producen provecho; la filosofía, la música, el arte… porque son saberes que nutren el espíritu y si queremos que la sociedad se convierta en más humana, necesitamos estos saberes inútiles.”

Este profesor de la universidad de Calabria decidió dar un grito de alarma ante la mercaduría de la enseñanza, que ha convertido a los alumnos en clientes con créditos y débitos.

La degradación de la enseñanza la ha incluido en la lógica del mercado. Si convertimos las escuelas y las universidades en empresas estamos matando la posibilidad de hacer crecer las nuevas generaciones como mujeres y hombres compasivos, honestos, comprometidos con el bien común y poco conformistas.

Hacer entender  a los jóvenes que a la universidad se viene, sobre todo, para convertirse en mejor persona y salvar los valores democráticos.

De la ignorancia se desprenden la xenofobia, los fundamentalismos, el racismo y todos los venenos que intoxican los cimientos de una sociedad humana que debería crecer hacia la cooperación y el entendimiento.

“La única cosa que no puede comprarse es el saber”, nos dice Ordine, porque el saber es fruto de un esfuerzo individual que nadie puede hacer por ti.

Preservar la memoria es importante para este intelectual, desde la cultura clásica, las lenguas antiguas…porque son nuestra lama mater en occidente.

Hoy en día hasta los valores más fuertes de nuestra sociedad están contaminados por el utilitarismo. El amor que tendría que ser una cosa pura, cuando se transforma en posesión se muere. Cuando la verdad se transforma en posesión, se mata la verdad.

Este manifiesto es un grito de alarma, de atención. Si matamos lo inútil, mataremos también cualquier posibilidad de hacer la sociedad más humana.

Bello e importantísimo mensaje el que recoge en su libro.

 Merece la pena reflexionar sobre ello.

 

lunes, 16 de agosto de 2021

EL ZORRO DEL DESIERTO

 

Uno de los libros más exquisitos, en cuanto a enseñanzas de la vida y los afectos, mal encajado cronológicamente en su consideración porque sus mensajes van directos a la comprensión de los adultos también, es “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).

De todos los bellísimos pasajes de este pequeño gran libro, uno de ellos rezuma especial sensibilidad y delicadeza en la explicación de cómo se fraguan los afectos.

Nuestra prisa, en el mundo actual, no deja que cultivemos nuestros afectos. Y para amar, se necesita construir lazos, cuidar hábitos.


 

Os resumo el pasaje:

El principito llega al desierto del Sahara y allí se encuentra con un zorro. El principito se siente solo y le dice: …”ven a jugar conmigo”…a lo que el zorro contesta.-Yo no puedo jugar contigo porque no estoy domesticado ( en el sentido de familiarizarse no de someter). –Qué significa “domesticar”, dijo el principito.- Significa “crear lazos” contestó el zorro. Para mi todavía no eres todavía mas que un muchachito, semejante a cien mil muchachitos y…no te necesito y tú tampoco me necesitas ( …) pero si me domesticas tendremos necesidad el uno del otro, serás para mi único en el mundo, seré para ti, único en el mundo. –“¿Qué es crear lazos?.-dijo el principito. –Se trata de ir acercándonos. Tú llegaste y no te acercaste a mí. Mañana llegarás y estarás a cuatro metros, pasado a tres, y después a dos…y será mejor que vengas a la misma hora, si vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres; cuanto más avance la hora más feliz me sentiré…descubriré el precio que tiene la felicidad, pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré cuando preparar mi corazón”…

Por ello el principito aprende del zorro que en la vida los ritos son importantes y necesarios.

 Hay que dedicar tiempo al afecto. El principito destruye la idea de “prisa” que tenemos, destruye la idea de rapidez. Con la rapidez no se construyen relaciones humanas, se construyen “relaciones superficiales”.

Merece la pena releer el libro de nuevo.

Despacio. Sin prisa.

Todo un placer.

sábado, 14 de agosto de 2021

EN EL CORAZÓN DE LAS PALABRAS

 

CORAZONES DE HIERRO


Si la palabra fuese el verbo,

Si moviese a la acción corriendo,

Si no solamente fuese viento,

A merced de los corazones de hierro.

Si cada latido tuviese nombre concreto,

Si el sentir pudiese verse por dentro,

Si cada pulso moviese montañas y cielos.

 

                                    


 

Si hiciésemos lo que decimos,

Y lo que decimos fuera cierto.

Si la corriente del río no se desviase

Por rodear algún otro contento.

Si pudiésemos atrapar instantes eternos,

Si la memoria fuese maga

y resucitara lo muerto,

Si acaso pudiésemos perderlo

Y resucitar como ave fénix del averno.

Si alcanzase mi mano  tocar

Tu falsa coraza de lamentos,

Si no fuesen, si no las lágrimas

La que la dejan caer al suelo.

Si todo fuese bonito y bello,

Que quedaría para la batalla

De este teatro en un mundo incierto.

Lo suave, lo dulce, lo tierno…

No pueden apreciarse,

Sin sus contarios eternos.

Si la existencia fuera un sueño,

De otra persona…

 en otro tiempo…!

miércoles, 11 de agosto de 2021

¿CREES EN LAS SEÑALES?

No me gusta referirme a cualquier creencia en algo superior, como “Dios”. Creo que este término tiene unas connotaciones muy peculiares que no abraza todo el mundo, ni aún creyente. Por ello, prefiero aludir al “ser supremo”, a la “energía universal”, a la “fuerza cósmica” o a cualquier otra expresión que toque la espiritualidad más que la religión.                                                                          

No obstante, el relato que os dejo aquí alude a Dios. Entendámoslo como la energía emergente emanadora de lo mejor nuestro. 

¿Crees en las señales?¿Algo intuyes cuando ves determinados objetos, nombres, números o situaciones?... 

Veamos…


 

“…Un hombre muy devoto vivía en una casa algo alejada de una aldea. Llegada la época de las lluvias, éstas aparecieron con una fuerza desacostumbrada. Al cabo de una semana de llover sin parar, vio cómo algunos aldeanos con sus pertenencias se alejaban del lugar pasando frente a su puerta.

-Vecino -le dijeron-, dicen que todavía lloverá mucho más, y esta es una zona que puede inundarse fácilmente. Sube a nuestro carro y nosotros te ayudaremos a cargar tus cosas.

-Gracias amigos -contestó el hombre devoto-, pero no estoy preocupado. Dios me ayudará si llega el caso. Y como acostumbraba, esa noche rezó, pidiendo a Dios que lo mantuviera fuera de peligro. 

Pero continuó lloviendo dos semanas más. El agua ya había penetrado en su casa y le llegaba hasta las rodillas. Los últimos habitantes de la aldea le gritaron desde sus barcas al tiempo que remaban apresuradamente:

-Vecino, no te demores ni un instante en venir con nosotros, no pierdas tiempo en recoger nada.

Las aguas amenazan con subir aún más.

-Gracias, pero no os preocupéis por mí. Marchad tranquilos, que Dios no me dejará desamparado, seguro que mañana deja de llover -contestó desde el armario donde estaba subido. Y esa noche la pasó rezando y pidiendo a Dios que no lo abandonara en aquella situación, sin duda ya angustiosa.

Durante la semana siguiente las aguas fueron subiendo indefectiblemente, de tal modo que nuestro hombre terminó encaramado en el punto más alto del tejado. Aun así, no dejó de rezar ni un instante solicitando la ayuda de Dios, confiando ciegamente en la divina providencia. Estando en esta situación se acercó por allí un equipo de salvación perfectamente pertrechado.

-Prepárese, que vamos a salvarlo. Ha tenido suerte que pasásemos por aquí, las lluvias no amainan y la situación es cada vez peor; pero no se preocupe, aquí estamos nosotros para salvarle la vida -le gritó el jefe del equipo.

-Se equivoca, buen hombre -contestó el devoto-, mi vida sólo está en manos de Dios y él no permitirá que muera, seguro que mañana mismo deja de llover y, en unos días, todo vuelve a la normalidad. Esto es una prueba que Dios me manda para probar mi fe, pero yo confío en su infinita sabiduría. 

Oído esto, aquellos hombres decidieron dar media vuelta, pensando que no merecía la pena esforzarse en ayudar a un loco que no quería salvarse.

Como continuó lloviendo, el hombre devoto murió ahogado al día siguiente y su alma llegó ante la presencia de Dios.

-Señor, estoy frustrado, defraudado y desconcertado. ¿Por qué te negaste a socorrerme? Sabes que recé sin parar pidiéndote que no me abandonaras. ¿Por qué lo hiciste? -preguntaba aquel alma entre desconsolados sollozos. -Mi confianza en tu ayuda era absoluta.

La voz de Dios sonó como un trueno.

-¿Cómo que me negué a ayudarte? Nadie tiene la culpa de que seas un completo idiota.

¿Quién crees que te envió a los vecinos del carro, a los de las barcas y al equipo de salvamento?”…

 

Observemos a nuestro alrededor. Hay muchos mensajes que ya te ayudan. No esperes algo más. Ya están ahí.