Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


sábado, 29 de marzo de 2025

¿ CUÁL ES LA PASIÓN DE TU VIDA?

 Debemos tener una pasión siempre para que la vida no pese, no abrume, no encarcele o no anule.

 

No me estoy refiriendo a una pasión amorosa, en concreto. Aludo a que estemos gustosos con lo que hacemos, que nos agrade lo que, a veces, por obligación nos vemos obligados a realizar. Que seamos capaces de transformar lo molesto en interesante.

 

Todo se reduce a una especie de juego, cuando la pasión por algo no es natural. Muchos/as tenemos una profesión vocacional que ha sido una fuente de felicidad inmensa en nuestra vida, pero no todos/as cuentan con la misma suerte. Por este motivo, necesitamos inventar algo que logre convertir la incomodidad de hacer lo que no gusta, en la satisfacción de realizar algo interesante. 




 

Siempre hay algo bueno en lo malo, siempre un trabajo que no es de nuestro agrado puede contener un aspecto que nos dignifique, un aprendizaje que luego podamos transferir a otro ámbito de la vida; momentos satisfactorios que podemos encontrar en pequeñas búsquedas de sentido para lo que nos disgusta.

 

La pasión en la vida es el motor que nos impulsa para dar sentido a ésta. Si no la encuentras en lo que haces, incluso en lo que amas…debes inventarla. Juega a crearla, haz que lo que es un “deber”, sea un “querer”. No hay otra forma de estar ilusionado con la vida. Ella ofrece mucho, solamente que a veces no lo sabemos ver ni logramos disponerlo a nuestro favor.

 

Empieza por pequeñas “pasiones” que ya existan para ti y analiza que es lo que te gusta de ellas. Comprenderás qué pizca de sal debes añadir a lo que no te entusiasma.

 

Ninguna película puede reflejar mejor esta transformación como “La vida es bella” o el propio “Don Quijote de la Mancha”. En ambos casos, convierten un mundo infame, o que no encaja en su modo de ser o pensar, en “otro” lleno de fantasía e ilusión.

 

Podemos probar en nuestros propios entornos a encontrarla, aunque esté ausente. Cambiará gratamente nuestro sentir diario.

viernes, 21 de marzo de 2025

DESDE LA MIRADA DE TU CIELO

 En el regazo del tiempo,

 

Llora mi alma tu ausencia,

 

No hay años, ni días, ni momentos

 

Que no estés presente,

 

En cada uno de mis adentros.

 

Me acurruco en tu regazo

 

Y sueño ser niña de nuevo,

 

Y tomo tu mano leve para 

 

Llevarla a mi angustiado pecho,

 

Que llena de ambrosía,

 

El cántaro de mi descontento.

 

Y veo tu mirada dulce,

 

tu sonrisa abierta de sauco y brezo,

 

 besando cada día  mi amargo y mi contento.

 

Y apareces sin hacer ruido,

 

Y te vas de nuevo a tu nido,

 

Y una vez más, mamá,

 

Estás aquí y no te has ido.




 

 

sábado, 15 de marzo de 2025

NOS ESTAMOS PERDIENDO LA VIDA

 Vivimos muy deprisa. Los días se suceden sin apenas notar sus horas. Pasamos de una actividades a otras, de unas gentes a otras, de unos diálogos a otros, consumiendo la vida sin darnos cuenta que el tiempo avanza y la existencia se acorta.

 

         Cierto es que por una parte está bien. Si los días pasan rápido es señal de que no son calamitosos para nosotros, de que los sucesos no son graves y de que estamos tan absortos en nuestras causas personales que cada día que pasa, vuela sin darnos cuenta.




 

         La vida es corta, por larga que sea para algunos. El final es certero para todos e inexorable. Por eso, dentro de nuestra frenética y acelerada forma de  vivirla, tenemos que hacer huecos para el disfrute propio. Espacios y tiempos que nos pertenezcan de verdad. Momentos que podamos absorber como únicos e intransferibles y que, de algún modo, suavicen la vorágine que nos devora y que, como un verdugo sin escrúpulos, nos arrebata lo nuestro.


 

         Si sientes que estás dentro de esta espiral centrípeta en la que no te encuentras a ti, salvo como sujeto de trabajo y empeños que no te permiten encontrarte con el bienestar, haz una parada inmediata. Obsérvate desde fuera, haz una valoración rápida de tu día a día. Resuelve darte la oportunidad de rescatar de ellos algo solo tuyo. Todo cambiará después y hasta el agobio de las obligaciones urgentes será suavizado por la esperanza de volver a tener esos momentos de serenidad y placer en cualquier cosa, actividad o persona en que lo encuentres. 

sábado, 8 de marzo de 2025

LA DIFÍCIL HISTORIA DE LA MUJER

 Cuando me he planteado hablar hoy, precisamente, de la mujer y toda su trayectoria a lo largo de la historia, he sentido una especie de miedo contenido por la mirada crítica de algunos lectores que son, posiblemente, reflejo de los residuos que quedan en la sociedad.

 

No obstante, hay que decir algo significativo, si se puede, entre lo mucho que se ha dicho ya.

 

Es innegable que nacer mujer ha supuesto mucho sufrimiento en culturas del pasado, cuando la despeñaban por los montes o en el presente, cuando las adopciones de chinos siempre son niñas. Ni que decir tiene, la lucha de las mujeres en los campos, en las fábricas o en el hogar. Su papel de cuidadoras natas, de facilitadoras de seguridad y cercanía, de apoyo incondicional y de comprensión infinita.




 

Nadie se olvida de su madre, ni en los peores momentos cuando falla la memoria y el pasado se borra desgarradamente de un plumazo. 

 

Hablar de la mujer, sin caer en los tópicos de casos concretos o estereotipos encorsetados, es hablar de hogar, de calidez, de recogida, de aceptación, de mirada firme y corazón blandito, de inteligencia práctica, de diligencia acorde a las necesidades de cada momento, de magia para hacer de la necesidad virtud, de lucha incansable por los suyos, de generosidad con los que sufren y pasan por su vida, de sacrificios por los demás o de hechos tan insignificantes, pero significativos, como repartir lo mejor de las comidas para el resto de la mesa.

 

Es difícil no rendirse ante la madre, la hermana, la esposa, la amiga o la compañera de vida que están a nuestro lado con lo mejor suyo.

 

También es cierto que habrá excepciones, como en todo, pero debemos tener una mirada alta y limpia para reconocer que la mujer lo ha tenido muy difícil hasta llegar a dónde estamos y no hace tanto que podemos echar la vista atrás para comprobarlo. 

 

¡Brindemos hoy por haber superado tanto sufrimiento y por alcanzar aun lo que de respeto a su persona y a su existencia queda por parte de tanto asesino que todavía les arrebata la vida.!

 

No me gusta diferenciar exactamente el sexo cuando hoy pensamos en las mujeres. Mejor apelar a la “ persona” humana que debe tener el mismo valor que el de enfrente. 

 

¡Feliz día para todas y todos!...porque lo mejor de esta historia es que hay hombres maravillosos que nos valoran, respetan y aman. 

¡Por todos ellos también!

domingo, 2 de marzo de 2025

LO INCÓMODO DE GUSTAR A TOD@S

 Gustar a todos es imposible. Lo peor es que muchas veces lo pretendemos y, de hecho, aun sabiéndolo, insistimos en ello. 

 

Todo se basa en las expectativas que, ilógicamente, tenemos en la cabeza con respecto a los demás. Y cuando digo “ los demás” están incluidos los familiares, los amigos, las parejas y sobre todo, los hijos.




 

Querer gustar a todos tiene un coste alto y una rentabilidad muy baja. Los demás tienen su propio criterio, su forma de ver la vida, su opinión y hasta sus maneras de sentir aversión, molestia o insatisfacción ante el que tienen en frente. En muchas ocasiones, injustificadamente. Solo es una sensación, un sentimiento de rechazo que se fija en el interior y te hace retirar a la persona de tus adentros como algo ajeno, distante de ti e incluso en apariencia, en tu contra.

 

Somos muy proclives a juzgar sin tratar o sin conocer. Juzgamos muy rápido sin base o con ella, porque a veces comentarios de otros sobre la persona que acabamos de conocer ya nos predisponen a pensar y sentir contra ella.

 

Démonos margen. Esperemos un tiempo. Observemos. Veamos por nosotros mismos lo que debemos valorar. Seamos cautos. No seamos verdugos antes de oir al reo.  Simplifiquemos más nuestra vida y hagamos más fácil el mundo a los que nos rodean. 

 

No es teoría. Pasemos a la acción. Hagámoslo de verdad. Todo mejorará en un mundo que lo necesita mucho.

 

 

sábado, 22 de febrero de 2025

LA VERDADERA FUERZA

  

“Si quieres saber lo fuerte que es una persona, mira lo gentil que es. 

 

La verdadera fuerza no siente la necesidad de ser fuerte o contundente, no siente la necesidad para probarse a sí misma.

 

La verdadera fuerza es tener un corazón abierto en un mundo que te enseña a cerrarlo. 

 

La verdadera fuerza es dejar que tu vulnerabilidad se vea, sin preocuparse de juzgar. 




 

La verdadera fuerza está estar tan arraigada en la verdad de quién eres que no sientes necesidad de defenderla. 

 

La verdadera fuerza es elegir el amor sobre el miedo en cada momento.

 

La verdadera fuerza es suave, es silenciosa, es ligera como una pluma.

 

 La verdadera fuerza es fluida, fluye con las corrientes de la vida, mientras que nunca se pierde dentro de ella.

 

La verdadera fuerza no se ve, se siente; emanando de un corazón que ha aprendido, el amor es el camino.”

 

RUMY

 

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La verdadera fuerza no está en la potencia de tus músculos, ni en la intensidad de tu voz, ni en la dureza de tus palabras, ni en el vigor de tu ira. Cuando actúas así, solo provocas miedo y rechazo sin conseguir que los que están cerca de ti, te respeten y aprecien por la auténtica esencia de tu corazón. 

 

Acércate suave, mira con dulzura y habla con templanza. Eso allana todos los caminos por difíciles que sean.

 

 

sábado, 15 de febrero de 2025

LO SAGRADO DE LAS LÁGRIMAS

 Si hay algo que todos hemos hecho, es llorar. Siempre que nos referimos al llanto lo asimilamos al dolor, frustración y desencanto. No tiene por qué ser así, pero lo es la mayoría de las veces.

 

         Tratamos de no llorar, a veces incluso nos tragamos las lágrimas para que el que está enfrente no note nuestra desesperación, otras lloramos sin ellas en un acto heroico de resistir el sufrimiento con entereza. Y todo, porque llorar está mal visto. Desde pequeños nos han dicho que no se llora, sobre todo, y estúpidamente, a los hombres; que hay que resistir , como si estuviésemos en una trinchera agazapados contra el enemigo, y que llorar es de débiles.


                                                            


 

         Estos reiterados mensajes, que van calando desde la infancia en nuestro carácter, han favorecido la aparición de muchas tristezas, depresiones, angustias reprimidas e insatisfacciones no resueltas. 

 

         Llorar es bueno, incluso yo diría que es un acto sagrado donde las emociones emanan a borbotones, y en el cual se desbordan las penas, las alegrías o todo aquello que sea motivo de llanto.

 

         Cuando lloramos, sanamos de algún modo. Es un relámpago fulminante que nos limpia por dentro; un acto de valentía en el que nos damos permiso para seguir adelante y coger impulso para continuar.

 

         Hay un magnífico librito, “El caballero de la armadura oxidada” ( Robert Fisher), en el cual lo único que le permite al protagonista liberarse de sí mismo, de sus propias miserias y de sus errores, para acercarse a lo que ama, son las lágrimas.

 

         No te preocupe llorar, no lo reprimas, al contrario, hazlo cada vez que lo necesites liberando la rabia, la impotencia, los recuerdos o la indignación…eso sí, luego lávate la cara con agua fría, mírate al espejo, emplea la voz de tu sabiduría interior para decirte cuánto vales y sal de la tristeza con la certeza y el poder de saber que tú lo eres todo, por contener toda la grandeza divina del universo.

 

Eso es lo que debes recordar, siempre.