miércoles, 22 de agosto de 2018

UNA VUELTA MÁGICA PARA LOS PROBLEMAS



Desde que nacemos estamos en tiempo de descuento. Nuestro camino se dirige al final desde el principio, o tal vez nacemos en un final y el recorrido es inverso.

Por eso, lo más importante que podemos regalar a nadie es nuestro tiempo.

La intensidad que goza cualquier tiempo de descuento es inmensa. 



Somos muy estúpidos en la gestión de nuestras diferencias y abrazamos discusiones  que las llenamos de un tono poderoso en las que se nos van las energías y a veces, la vida.

No sabemos darle la vuelta a los problemas. Si lo hiciésemos, muchas veces, todo resultaría mucho más sencillo e incluso se resolverían por sí solos.

Nos gusta emplear mucho ego en ellos. Nos disgusta “ que gane el otro” porque parece que nos coloca en una posición de inferioridad. 

Peleamos y peleamos hasta quedar exhaustos con tal de ganar. ¿Pero qué  es lo que ganamos?. Mal humor, acidez de estómago, dolor de cabeza, en crispación, insomnio y pérdida de energía.

Veamos como resuelve Nasrudín una situación que aunque ajena a él, le involucra.

Tal vez, podamos aprender algo.


“Una noche, mientras dormía, Mulla sintió frío y se despertó. Llovía, granizaba y, entre estallido y estallido de trueno, oyó el ruido de una discusión cerca de su casa.

Movido por la curiosidad, saltó de la cama, se cubrió con su manta de lana y salió para comprender la causa de aquel jaleo. Advirtió entonces que había una banda de ladrones que, tan pronto como le vieron, se arrojaron sobre él, le arrebataron la manta y se pusieron pies en polvorosa.

Tiritando entonces de frío y de temor, regresó a su casa, cerró la puerta y se reunió con su mujer en la cama.
-¿Qué era tanto jaleo?- le preguntó ella-. ¿Y cuál era la razón de esa disputa?

Nasrudin respondió con tono desenvuelto:
-Era una banda de gamberros que se peleaban por mi manta. Una vez que la han cogido, han hecho las paces y han proseguido tranquilamente su camino.”

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