Mirar lo que no se ve

Para alumbrar...lo que se esconde en el cuarto oscuro de nuestro pesar.

jueves, 21 de febrero de 2019

AFRONTANDO ADVERSIDADES

Lo que más tememos es lo que lleva en sí mismo la solución. Tememos a las adversidades, a las crisis, a los cambios, pero sin ellos no habría crecimiento, creatividad y avance ni social, ni personal.

La palabra resilencia está en pleno vigor hoy en día. Se trata de la capacidad para afrontar la adversidad. Es algo así como la ductilidad de un mineral, o cualquier otra sustancia, para romperse o adaptarse.




El término “resilencia” viene de la palabra resilio, que significa “rebotar”, en el sentido de coger impulso ante una caída.

Es una capacidad que se aprende, no es necesariamente innata y que depende de la actitud, de la voluntad, de la creencia en uno mismo y sus posibilidades; del afán de no ahogarse en los problemas.

El verdadero caos de los países y las personas es la pereza que les asiste para encontrar soluciones. Es más fácil dejarse llevar tobogán abajo. 

Gran parte del éxito en nuestra relación con la adversidad es la “aceptación”, en primer lugar, de lo inevitable. A veces esto lleva un tiempo. Otorguémonos ese espacio temporal. Será necesario para recomponer el mapa de nuestra mente y nuestra alma.

Revisemos “nuestro diálogo mental”, en él hay muchas trampas en las que caemos muy fácilmente. ¿Nos engañamos, nos perdonamos con demasiada facilidad, nos culpamos con rapidez?.

Hagamos una revisión de este continuo parloteo con la mente.


Paremos a descansar. Las adversidades son traumáticas y requieren una parada. Tomemos aliento. Separémonos de ellas. Observémoslas sin implicarnos (aunque nos impliquen); pensemos que le han sucedido a otra persona y decidamos qué actitud tomaríamos en ese caso.

Salgamos a dialogar con ellas desde una actitud constructiva. ¿Qué me enseña el dolor que estoy pasando?. ¿Para qué me sucede?¿Qué tengo que aprender?¿Cómo debe ser el siguiente paso?.

En el paso que está por dar, y que será el primero de una nueva situación, debemos encontrarnos con nuestra fortaleza interior y recomponernos junto a otras personas de valor que sean significativas para nosotros.

La verdadera crisis es la crisis de la disolución de nosotros mismos en lo que duele. No es momento de perdernos, sino de encontrarnos dentro.

Todo está en nosotros. Fuera, eso que llamamos realidad no es más que los pensamientos y los juicios que hemos construido dentro.

La realidad empieza y termina con cada uno.

No hay crisis inservibles.

No hay adversidad que no sea una maestra.

Todo depende de la actitud.

Todos somos aptos.

Flor y Nata ( D. Rojo López) en 6:11 p. m. No hay comentarios:
Compartir

miércoles, 20 de febrero de 2019

CADA VEZ QUE TE SIENTO



Cada vez que vuelvo la cabeza atrás

Te veo buscándome entre la gente

Con la memoria perdida de tus sentidos

Con los recuerdos vivos del corazón.

Resultado de imagen de lunas romanticas

Cada vez que te siento caminar a mi lado

noto que tus pies abren caminos infinitos

Por los que pasea mi alma ávida del amor de siempre,

Del que abraza y besa, del que sólo siente.

Cada vez que te sueño despierta

Me rozas la espalda erizando mi pielde seda

Humedeciendo mis ganas muertas.

Y se van los lamentos hechos de hojas secas

Y se esconden los demonios que picotean

Mis pechos sedientos de hinojo  y romero

Y lamen mis pupilas para que no vea,

 lo que te quiero.

Cada vez que me miras, se abre el firmamento entero

Y desde el "cómo te sueño" voy corriendo

Al "después cuando despierto".

Cada vez que te asomas a mi pensamiento

Me voy corriendo para no quedar prisionero,

Entre saberte tan cerca y a la vez tan lejos.








Flor y Nata ( D. Rojo López) en 11:49 a. m. No hay comentarios:
Compartir

domingo, 17 de febrero de 2019

LA MEMORIA DEL ADN



No estamos en un tiempo único. Vivimos como si este fuese el momento exclusivo que la historia nos ha regalado. El resto, pareciese que fuera un cuento con protagonistas inertes que viven en la fantasía de un pasado que fue de otros. Pero si pisamos un suelo hecho de pedazos de vida, de ilusiones y glorias, de enfrentamientos y guerras, de canteros labrando la piedra y armando las estructuras a riesgo de su vida, entonces comprendemos que solamente somos chispas de estrella en un mismo espacio compartido.



Nos agobiamos porque no logramos expandir nuestra visión más allá del pequeño círculo que rodea nuestro ego. Creemos que el mudo que tenemos es el único posible, que apenas hay vida más allá de esta vida del día a día, que nuestros problemas son los más grandes y que nuestras pasiones las más dañadas.

No tenemos conciencia histórica de lo que sufrieron los que nos precedieron para que otros gozasen. De lo dura que fue la vida mientras se levantaban los monumentos que hoy admiramos y de las penurias de muchos que acompañaron a las victorias de unos pocos.

Y ahora, delante de nosotros mismos, desconocemos que resumimos todos esos padecimientos en una simple y diminuta muestra de nuestro ADN. 

Nuestro cuerpo, nuestra sangre, nuestra alma tienen memoria. Nosotros, no. Por eso cuando estamos dentro de una basílica o una catedral algo conecta con lo humano que hay en ella, algo que va más allá de lo divino presente; algo que rezuma cada muro, cada capitel o cada vidriera.

 Hay un cordón finísimo que nos une con un pasado y a un futuro del que somos el último eslabón de la siguiente cadena.

Inmensa sensación la que llega al corazón en un espacio sagrado donde el alma ya ha estado. 

Sin duda.


Flor y Nata ( D. Rojo López) en 8:26 p. m. No hay comentarios:
Compartir
‹
›
Inicio
Ver versión web

Datos personales

Mi foto
Flor y Nata ( D. Rojo López)
Ver todo mi perfil
Con la tecnología de Blogger.